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domingo, 20 de noviembre de 2011

PABLO, EL DE GUAYIYA (Pablo Moya) Por:Domingo Carrasquero Ordaz




PABLO, EL DE GUAYIYA.


Buenos dias, amigos y paisanos

Hace 69 años nació Pablo de Jesús Moya González, nuestro querido Pablo Moya, a quien Dios tenga en la Gloria......hemos querido reivindicar su nombre y traerlo al lado humano que tuvo para sembrarlo en la Historia del pueblo.   Para eso, hemos comenzado a escribir algunos pasajes de su vida, los cuales todavía, no están completos pero que tratándose de su cumpleaños, queremos adelantar lo escrito hasta hoy....esta es la versión de quien lo conoció en su adolescencia y juventud y se honró con su amistad, con el alma en cada frase y el corazón en cada recuerdo.............feliz cumpleaños, Pablo




Pablo de Jesús Moya González

Del vientre de Baudilia González y Eugenio Moya, vino al mundo, en su Cabimas legendaria, Pablo de Jesús, un 17 de Noviembre de 1942, día martes, con la brisa fresca que producen los momentos cercanos a Diciembre y la alegría de Eugenio por otro varón en la familia. Pablo fue bautizado por Carlos Rojas, un hombre de San Sebastián, amigo de Eugenio y de su esposa Chuchita. Se crió, desde los 11 años, como todos los niños de mi tierra, en las calles de piedra y fango de El Conchal, jugando Libertad y Librao, Palito mantequillero y montando voladores pegados con cautaro, amen de ir al Pozo de la Vieja a ver primero y jugar después, el beisbol de nuestros primeros pasos. Siempre alegre se presentaba en las fiestas de San Sebastián, con su camisa manga larga y se iba a Toporo y Los Andes, a visitar el pueblo y patear sus calles. Fue un hombre alto, buen pelotero entusiasmado por su hermano Segundo, muy respetuoso como lo describe Juan Cheché y poseedor del mejor léxico para hablar como lo reconoce su condiscípulo, Arsenio, el Negro de Macha. Un día, Pablo me pidió los spikes de hierro que yo usaba y deslizándose en segunda base, detrás del cementerio actual, se cortó el mismo, en la pantorrilla interna, hasta el punto de llevarlo, casi cargado hasta la casa de Guayiya donde  le regaron café, le pusieron un paño y se le paró la sangre.pasión por el deporte y risas en el trance..Guayiya señalando al Chopo como instigador como si su hijo hubiese seguido siendo un pequeñín.. madre consentidora, pedacito de sangre, amor a cuatro vientos, Guayiya de nuestros mejores recuerdos

Hombre parrandero
No debe morirse
Para divertirse
Con Chopo y Carrasquero
Estudió en la Escuela Napoleón Narváez de Tacarigua desde el tercer grado, año 1954, con su maestra Anita, cuarto grado con la Maestra Librada y Quinto con Mateo Boada y Luís Velásquez; su secundaria la inició en la escuela Miguel Suniaga de La Asunción donde culminó sus estudios teóricos, pero en la Práctica, renunció a su condición de Maestro Normalista por cuanto, su Tutor le recriminó que llamase Párvulos a sus alumnos..simplemente discutieron y al final, con palabras de Arsenio González, dijo " Entonces si lo que dije está mal empleado, yo renuncio a ser Maestro"..la honestidad de él, le tembló el alma a Salazar Zamora, su Tutor. Pablo honestidad total
Paisajes de Tacarigua
Con mil distintos tonos de verde,
Un molino aquí, uno más allá,
Y una Calle larga que baja y se pierde
Pablo tenía una beca de la Gobernación del Estado para estudiar normal y cada vez que cobraba, nos brindaba en el Bar y Cine Tropical hasta que le quedaban 5 bolívares y nos lo daba a nosotros para que se lo diéramos a Guayiya..siempre con la solidaridad en el hombro y la santidad de la madre en el cuadril izquierdo.nobleza de los Moya, sinceridad de los González
Quien fue el que te dijo
Que yo no venía
Nunca le hagas caso
A esa porquería
En el año 1966 se fue a Cabimas con su hermano menor Gabriel, mejor conocido como Macuaro en busca de un trabajito, contando con la solidaridad de su hermano José Mercedes pero las cosas se pusieron duras y así, meses después, se vinieron los dos, junto a su primo Che Chiquito, es decir, José Moya Jr., al Oriente del País, hasta que, en la carretera de Valencia, frente a esa urbe, Pablo, le pidió a su primo que lo dejara en la vía, que él se quedaba allí..pocos días después, consiguió una cola en una camión lleno de vacas, como ayudante de camino y se quedó en El Tigre, orillando recuerdos, sembrando sueños y buscando trabajo hasta que, en 1967, recaló en San Félix, se empleó en Sidor, en una sección donde los hornos eran los protagonistas con sus temperaturas de mas de mil grados centígrados. En ese año, en San Felix, Pablo tuvo su primer hijo llamado Pablo Medina. Recordamos que, todos los jueves, en el año 1.969, se aparecía en el Sector Dalla Acosta, con dos bolívares y los aportaba a las Finanzas del CDC..ahí estuvimos, Iginio Malaver, Che Miguel Gil Franco, dueño de la casa, Teófilo España, Simón Guerra, Hernán Malaver, Elio González, Justo Nuñez, durante 12 meses y cada centavo aportado, venía a Tacarigua, a las manos de Pablito Romero..Pablo era el alma de las reuniones, luego de las propuestas y conclusiones, iba a su casa, satisfecho de haber visto a tantos tacarigueros juntos
Desde la Iglesia hasta el Puente abajo
En  la piedrosa Calle El Conchal,
Un burrito aquí, uno más allá
Y una calle larga que baja y se pierde
Pablo no soportó a Guayana, en el año 1.970 y, con tres mudas de ropa y una maleta de cuero, se hizo a las carreteras, se encumbró hacia Tacarigua; recuerdo que el 24 y 25 de Diciembre de ese año lo pasamos con él, en el Hospital Luis Ortega, toda una noche de pie, esperando que el Dr Luis Teodoro García nos hablara de sus males y a las 11 de la mañana del día 25, nos dijo que tenía un problema de arritmia que podía agravarse en el tiempo, con la ingesta de alcohol.  Pablo pasó esas Navidades, sin probar un palo hasta que cedió a la tentación en las Fiestas de San Sebastián y con los consejos de la gente que lo apreciaba, se fue a Caracas, donde Cayito Torres, lo recomendó en Venepal y allí empezó a trabajar; eso fue en Febrero de 1971 que  fue al centro del País a buscar la vida, a repartir esperanzas, a trazarse un destino y estuvo, por primera vez, en la Capital de la República y trabajó en Venepal mas de 16 meses y los problemas económicos o su desorden administrativo lo obligaron a regresar a Guayana, donde volvió a entrar a Sidor para retirarse, definitivamente, a principios de 1976 e irse a Tacarigua, siempre con sus mejores intenciones y su hablar dicharachero
Una tradición es vender guarapos
Ir a los cerros y a las cayapas
Hacer papelones, ordeñar las vacas
Se venden los mangos, también las cachapas;
Desde el año 1974, Elvigia Piñango venía a nuestra Isla y pernoctaba, en Tacarigua, en la casa de la familia de Cruz Gil, una amistad de muchos años y uno de esos días que siempre están, a la vera del camino, tropezó con Pablo, se vieron, se hablaron, se volvieron a ver y así empezaron a desear verse cada vez que amanecía porque " cuando el amor llega así, de esa manera, uno no se da ni cuenta" y comenzó un romance que culminó en el altar, en Caracas, en el año 1977, rodeado de sus amigos y familiares, con el orgullo en el pecho hinchado, con la pasión por el " ahora si me voy a componer" y Pablo se enraizó en Caracas, concretamente en El Valle donde nació su segundo hijo, Pablo Eugenio, primero en Elvigia, en 1978 y trabajó en el Ministerio del Ambiente gracias a la ayuda de Peruchito Larez que allí laboraba. Pablo con responsabilidades, Pablo ayudando a cambiar pañales, Pablo haciendo mercado, Pablo, decencia pura, corazón al aire, padre ejemplar, la vida de otra forma, la pasión con otros decibeles, Pablo, en Caracas, adorando El Ávila como quien mira a El Tamoco ó El Rincón, con carros por doquier que rompían la quietud de sus primeros años en la Cabimas rural de aquel entonces., Pablo, padre
Con sus mujeres vendiendo arepas
Y con sus hombres en los conucos
Sembrando tomates, sembrando patillas
Sembrando tabacos para las calillas
...y la vida seguía, y Pablo, con el apoyo de los Hermanos Brito, hijos de Pedro y Martina, comenzó a trabajar en la Gobernación del Distrito Federal, y ahí llegó Roberto Carlos en 1980 y Pablo tuvo su primer infarto con las carreras de siempre, con la angustia de verlo tirado en una camilla, con la desesperación de saberlo tocado y luego llegó Marelvis Teresa en 1982 y Pablo volvió a tener otro infarto, dos años después, anunciando al mundo la debilidad de su órgano principal, pero seguía alegre y jocoso, sin dejar de tomarse sus palitos, y sin la voluntad de renunciar a ellos y luego vino Elbimar Teresa en 1983;  hoy todos son Profesionales, con el deber como norma y la pasión por conocer al Pablo de nuestras mejores querencias. El y Elvigia se mudaron a la Avenida Morán y luego fueron a Caucaguita a residir, en la que sería su última morada..una trampa engañosa le apuntaba como la Espada de Damocles y Pablo comenzó a resentirse de viejas dolencias. Un tercer infarto lo sorprendió en el año 1984, como quien recibe las campanas de la Iglesia, flaqueaba la vida, la arritmia era cada vez mas ascendente, el corazón bajaba su intensidad y en 1986 llegó el cuarto golpe al miocardio y Pablo, fuerte, con sus 1,78 metros de estatura y en el alma la Tacarigua de sus correrías infantiles y ya, en 1988, un quinto infarto al miocardio, lo dejó sin fuerzas para levantarse, sus signos vitales empeoraban, sus sístoles y diástoles se tornaban lentos, sus ojos se nublaban y la pasividad del cuerpo anunciaba que, el fin se acercaba, había cumplido su misión en la vida y una mañana de esas que llegan sin desearla, un 23 de enero de 1988, sábado por cierto, una llamada de Robertico, el de Chema, nos anunció el fin terrenal de una de esas personas por quien mas hemos sentido aprecio y cariño, porque los amigos de la infancia y adolescencia, no tienen comparación en el termómetro de los amores..pureza de alma, amigo de siempre, Pablo murió en el Hospital Domingo Luciani, en El Llanito, Caracas, lo velamos en esa ciudad y lo sembraron en el Cementerio de Tacarigua donde sus frutos están por empezar a recogerse
Con sus muchachos jugando trompos
Juegan tribilin, montan papagayos
Palos ensebaos, carreras de sacos
Y se hacen presentes las peleas de gallos
Uno lo recuerda con sus pasos acompasados cuando alzaba sus manos para cantar, cuando daba la vuelta con su sonrisa de hermandad y su voz que repuntaba en el Kiosco de Mariana, anunciando alegrías..Pablo, el de la dicción excelente, Pablo, el del respeto eterno, Pablo de nuestras correrías, Pablo, el de la risa contagiosa cada vez que Cuco Sánchez aparecía en una película en el Bar y Cine Tropical y a él se le parecía mucho al Chopo, Pablo, el del compartir, el del chiste con mensajes, el Educador que nunca ejerció pero transmitió el amor entre sus semejantes..Pablo Moya, el eterno amigo quien adelantó su viaje y nos espera en las barriadas del cielo para seguir hablando de la vida, de los  hijos y de tantas vergajadas que nos faltaron por hablar.estamos pendientes, hermano
Domingo Carrasquero
17 Noviembre 2.011
69º aniversario de su nacimiento

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