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martes, 3 de diciembre de 2019

NOMENCLATURA DE GUERRA. Por: Enrique Prieto Silva. Opinión, Venezuela.






NOMENCLATURA DE GUERRA

Enrique Prieto Silva
Lunes, 2 de diciembre de 2019
Pocos políticos partidistas militantes y apolíticos pacotilleros se han percatado del éxito que viene logrando la guerra de diferentes nombres desarrollada en el acontecer nacional, que se inició desde el comienzo de este gran percance nacional denominado “chavismo”; “la peste del siglo XXI” como lo han llamado en la gran pantalla, o la “maldición del militarismo” encumbrado en la prédica de la pos república, luego de la muerte de El Libertador.
La denominación más reciente ha sido la de “guerra del teclado”, que obviamente surgió a consecuencia del maravilloso auge de las lecciones del internet, que sin lugar a dudas, han hecho realidad la humanización encumbrada en nuestro siglo, después de enfrentarse con el desarrollo de lo grandioso de la globalización surgida con la mass media de McLujan y el excelso progreso del Microsoft de Bill Gates y Paul Allen.
Entre nosotros tomo la orientación del seudo militar Chávez, que logró encumbrar el militarismo ígneo forjado en la Escuela Superior del Ejército, cuando se dio a la tarea de iniciar el cambio de la doctrina OTAN por una vernácula que se tradujo en el bodrio que hoy tenemos. Mientras algunos militares entre los que nos contamos, luchábamos por  una doctrina propia que se forjó desde que se incorporó a la Guardia Nacional como componente fundamental en la guerra moderna y se le quiso imponer una doctrina que percibimos como el “empleo militar de la Guardia Nacional” por allá en los inicios de la década de los 70’, otros líderes de esta ballesta se dedicaron a tratar de fortalecer el liderazgo militar político, que concluyó en el “por ahora” de 1992, luego con el gozo de tener un militar presidente, hasta que se hizo el desfase constitucional que minimizó a la institución con el soplo de FAN como una sola fuerza, discriminatoria, de lo cual muchos no se han percatado y siguen creyendo que es la misma del 136 de la Constitución del 61.
  Este es el introito de nuestro segundo tomo de “La Guerra por la Paz”, que bautizamos como “Nomenclatura de Guerra”, que como decimos en su motivación, “Con la toma de posesión de la presidencia de la República de Venezuela en 1998 por el teniente coronel Hugo Chávez, se inició en Venezuela un ciclo político diferenciado de los anteriores en todos los tiempos de la historia republicana venezolana, que a la fecha ha marcado un signo de incertidumbre y hoy de fracaso entristecedor, dada la inconsistencia de su orientación política y de gobierno. Éstos, como se pensó, marcharon por la senda que condujo al país a un cataclismo tosco y lamentable, por cuanto logró reunir en una sola idea y orientación todos los poderes públicos, dirigidos en su mayoría por gobernantes y magistrados subyugados a él, quien sin empacho les reclamó cualquier desviación que tuviera de su línea, que era ninguna, pero que logró encumbrar con el calificativo pomposo de ‘revolución bolivariana’, que no es más que una idea socavada de la vieja y fracasada tendencia marxista, que a la fecha solo impera en Corea del Norte y Cuba.
Pero de mayor gravedad en esta quimérica ‘revolución’, ha sido el tinte y orientación guerrerista que dio Chávez a su ‘loco’ idealismo que mal llamó ‘bolivariano’, por ello, uno de estos rechazos ha sido precisamente el deseo de un pueblo por lograr un país en paz, que obviamente rechaza la guerra ya que hablar de revolución y de socialismo como orientación para gobernar, es recordar la historia reciente de los dos últimos siglos donde los promotores de estos regímenes han fracasado y donde el mundo político se ha oscurecido en la órbita del no querer entender la casusa del fracaso. No hay que hurgar en las causas, cuando los resultados han sido evidentes: ‘un mundo en tensión y en guerra’”.
En el orden estatal se establecen las bases estructurales para la conducción y la ejecución de las guerra, con el convencimiento de que, para evitar la guerra hay que prepararse para ella. Surge así el eslogan de que: “Para mantener la paz, hay que prepararse para la guerra” y no existen dudas, que en la relación interestatal, causar daño con fines políticos o de venganza ha sido la costumbre universal, mas no podemos verlo de esta manera, cuando nos referimos a la relación del hombre en la familia y en la sociedad.
Hay frases inolvidables, como la de Barack Obama, al aceptar el Premio Nobel de la paz cuando manifestó: “A veces la guerra es necesaria, y en cierta medida la guerra es una expresión de los sentimientos humanos”. Señaló que “Estados Unidos ha ayudado a asegurar la seguridad mundial durante más de seis décadas con la sangre de nuestros ciudadanos y la fuerza de nuestras armas”. Esto pareciera una justificación política recordando a Clausewitz, sin embargo, justifica la guerra en un país en guerra, cuando considera a Estados Unidos como una nación en guerra, declarada como tal luego del 11S, pero en Venezuela, la guerra es una ficción de amedrentamiento político injustificable que no debe existir ni siquiera como justificación de otro medio político.
Como decimos en nuestro mencionado libro “La guerra es siempre indeseada, sin embargo, en toda la historia ésta siempre ha sido el medio para dirimir cualquier tipo de disputa que, en su mayoría se derivan de conflictos por el poder o por la supremacía política y por el liderazgo en la "aldea global". La guerra es Idea que está en todas las mentes, desde la infantil, y desde los Juegos de la edad más temprana, hasta los recuerdos de senectud, por las escenas vividas o evitadas, por las conocidas o estudiadas, por las escritas o leídas.
Muchos políticos hablan de guerra y su mención inmediata es Mao Tse-Tung, sin embargo, estudiando su pensamiento hay que reconocer, que Mao concibió la guerra como un fenómeno que se da en un determinado lugar y en un momento preciso de la historia y no como algo necesario a la "naturaleza humana". Decía al respecto: "Somos partidarios de la abolición de la guerra; no deseamos la guerra. Pero la guerra solo se puede abolir mediante la guerra. Para acabar con los fusiles, se debe empuñar el fusil". "Hacer la guerra es, en general, algo malo en sí. Sólo la necesidad debe hacer emprenderla. Los combates, cualquiera que sea su naturaleza, son siempre algo funesto incluso para los vencedores; hay que librarlos cuando sea imposible hacer otra cosa". "En lo concerniente a nuestro deseo, no quisiéramos combatir ni un solo día. Pero si las circunstancias nos obligan a luchar, podemos hacerlo hasta el fin".
Analizando a Mao, tenemos que concluir que la guerra nunca servirá para resolver los problemas políticos; por ello, nunca debemos pensar en acción militar como solución política.
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martes, 26 de noviembre de 2019

EL JUEZ NATURAL. Por: Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela.




EL JUEZ NATURAL
Enrique Prieto Silva
Lunes, 25 de noviembre de 2019
A propósito de los enjuiciamientos por la justicia militar ocurridos a mansalva en meses pasados, cuando se usó injustificadamente a la FAN en actividades represivas de orden público, sin sentido legal ni constitucional, fueron muchos los venezolanos sometidos a la justicia militar, interpretando el desfasado Código Orgánico de Justicia Militar, que reformado en 1998, fue fatalmente mutilado, por no decir dejado de lado en 1999 con la aprobación de la constitución vigente. 
Muchas han sido las críticas hechas por el Foro Militar Venezolano desde su creación en 2017, cuando con fervor y fanfarria se gritaba “ataque al centinela”, para enjuiciar a quien osara repeler el férreo ataque del soldado o guardia nacional, que en funciones de policía repelía las manifestaciones públicas.
No entraremos a detallar lo erróneo, que creemos impensado, como fue esta febril acción de muchos oficiales de los diferentes componentes de la FAN, que queremos entender, actuaban pensando de buena fe para la malicia represiva del desorden, pero que llenaron páginas enteras de los diarios que circulaban en papel y en las redes, sometiendo a juicio militar a mansalva a todo “bicho de uña” que osara contrarrestar esta operación policíaco-militar.
Pero lo más fulgurante y que nos lleva a este escrito, es la defensa aún circulante del jurisconsulto o letrado, que se opuso a esta acción militarista antijurídica, como dijimos, por el uso indebido de la justicia militar en estos casos, olvidando o ignorando lo fundamental como lo es el uso indebido e inconstitucional de esta justicia, protestando con ley y constitución bajo el brazo, el  hecho de que se detuvieran civiles y fueran sometidos a la justicia militar, alegando la existencia del juez natural, es decir, la existencia de un juez para civiles y otro para militares. ¡Craso error!
Si bien la justicia militar es inaplicable en estos casos, por razones que expondremos en otra oportunidad, hemos insistido en el erróneo concepto de connotados juristas nacionales, que a boca llena dicen: “debe aplicarse el concepto legal del juez natural, jueces civiles para los civiles y jueces militares para los militares”, lo que no es cierto, ya que como expondremos, la jurisdicción delictiva es en atención al delito, y solo cuando lo estipula le ley se deriva al delincuente.
Así decimos, que la figura del juez natural en nuestro derecho se fundamenta en el artículo 49 de la Constitución, cuando en su numeral 4.- dice: “Toda persona tiene derecho a ser juzgada por sus jueces naturales en las jurisdicciones ordinarias, o especiales, con las garantías establecidas en esta Constitución y en la ley. Ninguna persona podrá ser sometida a juicio sin conocer la identidad de quien la juzga, ni podrá ser procesada por tribunales de excepción o por comisiones creadas para tal efecto.” Queda claro, que la naturaleza del juez se deriva de la jurisdicción donde es competente, en la ordinaria o en la especial.
Ya sabemos que la jurisdicción ordinaria se refiere a los delitos comunes, mientras que la especial, obviamente a delitos especiales (transito, drogas, ambientales, militares, fiscal, etc.); no se refiriere al sujeto activo o delincuente, que puede ser cualquier ciudadano, solo restringido por su capacidad jurídica.
Por otra parte, la figura del Juez Natural, está establecida en el artículo 7 del COPP, que dice: “Toda persona debe ser juzgada por sus jueces naturales y en consecuencia, nadie puede ser procesado ni juzgado por jueces o tribunales ad hoc. La potestad de aplicar la ley en los procesos penales corresponde exclusivamente, a los jueces y tribunales ordinarios o especializados establecidos por las leyes con anterioridad al hecho objeto del proceso.”
¡Queda claro: El juez es al objeto del proceso (delito), según sea este ordinario o especial, de donde se derivan las jurisdicciones; no a la persona (delincuente)!

jueves, 21 de noviembre de 2019

INCONSTITUCIONALIDAD EN LA FAN. INFORME DEL FORO MILITAR VENEZOLANO Nro. 005-11-19.


INFORME DEL FORO MILITAR  VENEZOLANO 
Nro. 005-11-19

INCONSTITUCIONALIDAD EN LA FAN

Cumpliendo su finalidad de alerta temprana, El FORO MILITAR VENEZOLANO, consciente de su responsabilidad social de clarificar verdades científicas, legales o doctrinarias, que afloren a la palestra pública y que atenten contra la eficiencia y la operatividad de las FFAA, o desvirtúen y dañen el empleo de los profesionales militares o sus concomitantes; a los fines de ayudar a resolver problemas de incomprensión o confusión doctrinaria o jurídica, siempre en el marco de la Constitución y las leyes...”
INFORMA
A pesar de las diversas manifestaciones de alerta que ha lanzado el FORO, tras el pérfido talante de los órganos de mando, se sigue insitiendo en la perversa actitud de dar órdenes que violan la Constitución, como ha sido la orden que surgió del presidente de la República al Estado Mayor Conjunto “para que proceda a darle estatus legal y profesional a la Milicia, por intermedio de una reforma de la LOFAN”; orden que consideramos engañosa y absurda, toda vez que la mencionada Milicia se encuentra inconstitucionalmente integrada como órgano de la Fuerza Armada Nacional en la Ley Orgánica de la FAN vigente, la que ha sido imposible incorporar integralmente a la par de los componentes constitucionales, porque es imposible hacerlo, toda vez que su ambito funcional no está previsto en la Constitución de la República y cualquiera actuación individual o colectiva de sus integrantes, daría pie para que cualquier ciudadano, ejerciendo el derecho que le da la Constitución en nombre de los intereses colectivos y los derechos difusos, a demandar mediante la solicitud de un amparo constitucional con medida previa de suspensión del ejercicio del mando y la inaplicabilidad de esas normas e inclusive, la nulidad de las mismas.
El FORO MILITAR VENEZOLANO, en su función asesora y de vigilancia, confome a sus estatutos, alerta a los integrantes de Estado Mayor Conjunto y a todos los integrantes del alto mando militar, sobre la inconveniencia de considerar posibe el cumplimiento de la orden arriba señalada, toda vez que la misma entraría en el calificativo de arbitraria, que debe ser incumplida conforme a lo establecido en el Art. 25 de la misma Constitución.

En Caracas, a los 18 días del mes de noviembre de 2019

Director Ejecutivo: G/D Enrique Prieto Silva

Directorio del FORO MILITAR VENEZOLANO:
Director Ejecutivo: G/D Enrique Prieto Silva; Director Principal: G/B Juan Antonio Herrera Betancourt; Director Principal; V/A Rafael Huizi Clavier; Director Principal; G/D Manuel Andara Clavier; Director Principal: G/D Fernando Ochoa Antich; Director Principal: V/A Jesús Enrique Briceño García; Director Principal: G/B Humberto Seijas Pittaluga; Director Principal: G/B Eduardo Arturo Caldera Gómez; Secretario Ejecutivo: G/B Regulo Díaz Vega; Consultor Jurídico Adjunto: Dr. Noé Mujica Velez; Secretario de Justicia Militar: Cnel. Marcos Porras Andrade; Secretario de Seguridad Social: Cnel. Manuel Ledezma Hernández; Secretario de Administración y Economía Públicas: C/N Carlos Rodríguez Bártoli; Secretaría de Redes Sociales: Mayor Raynell Martínez Mujica; Secretario de Seguridad Pública: Comisario General Edmundo Abigail Prieto; Secretario de Relaciones Internacionales: Embajador de Carrera J. Gerson Revanales; Secretario de Derecho Constitucional: Magistrado (emérito) Dr. Luis Antonio Ortiz Hernández; Secretario de Seguridad y Orden Interno: G/B Simón Figuera Pérez; Secretaria de Derecho Internacional Humanitario: Dra. María Sofía Barrios; Adjunto a la Consultoría Jurídica: Dr. Alonso Enrique Medina Roa; Secretario de Asuntos Tecnológicos: Cnel. Orlando Martínez Ugueto; Secretario de Organización: G/B Rafael Vera Ruiz; Secretario de Educación: Cnel. Artemio Rafael Boada Díaz; Secretaria de Defensa Militar: Dra. Lilia Camejo Gutiérrez.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

La Constitucionalidad MILITAR Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela










LA Constitucionalidad MILITAR


Enrique Prieto Silva
Miércoles, 13 de noviembre de 2019

En realidad, el concepto de constitucionalidad militar como tal no existe, ni debiera existir, toda vez que la constitucionalidad es cívica y lo militar conceptual y orgánicamente es derivado de la constitucionalidad, que si ella no lo establece, no existe.
A raíz de los acontecimientos derivados de la muerte de Chávez, quiérase o no entenderse así, algunos países de América Latina sufren el descalabro de la falta del insumo económico ausente, que es visto como falencia por los pueblos beneficiarios que creyeron el cuento de que la espada  de Bolívar caminaba por América Latina, como una falta de gobernanza y no como la perfidia que crearon con el cuento manido de que es necesario el “justo reparto de la riqueza”.
En realidad, es una perfidia política derivada de la imperfectibilidad del sistema político que trató de instaurar el difunto Chávez, imbricándolo en un perverso y manido poder militar que nunca ha existido, y que, especialmente en Venezuela, ha sido el producto del militarismo que se dedujo desde su ruptura en Bogotá contra el poder político de Bolívar, que dio al traste con la Gran Colombia y nos dejó la herencia “militarista” y cuartelaria en Venezuela.
Es lamentable lo ocurrido por culpa del intento de apoliticidad de los políticos (valga la contradicción) de finales del siglo XX, cuando perdieron la brújula, y luego del fracaso de Chávez, se sumaron al pérfido maremágnum creado con el famoso “Polo Patriótico”, tolerado y aupado por la gran mayoría de los venezolanos, que engañados con el cuento de la perversión y desgaste de la política de entonces, abrieron la barrera al craso militarismo, que no solo se instituyó como política de estado, sino que logró captar a una gran cantidad de profesionales de las armas (militares), que hoy no encuentran el rumbo para deslastrarse de ese maligno y perverso desliz. Esa crápula llamada cívico-militar.  
Basados en ese manido constitucionalismo, como dijimos antes, “…las mafias cambiaron su disfraz por uniforme, creando figuras bélicas y belicistas, que en lugar de ayudar a la concordia y a la paz pública, transformaron al ente encargado de la defensa nacional en el mayor pivote político del régimen auto nominado ‘revolucionario’ y ‘socialista del siglo XXI’; pero para mayor desgracia, se estableció como norma el cívico-militar, que más que coyuntura, creó la debacle de la unidad nacional, trasformando al sector militar en el mayor enemigo del pueblo, donde muchos se han convencido de que la lucha por recuperar la democracia y volver a la constitucionalidad pasa por una acción de fuerza militar, que saque al régimen usurpador, que obviamente, no es régimen militar sino militarista, que destruyó todo lo logrado después del 23 de enero de 1958…”
Hablamos de constitucionalidad militar, no porque eso pueda ser posible, solo lo hacemos para que los militares, que si son constitucionales por su profesión, entiendan que no se les puede desligar de la política por su constitución del soon politikon, pero si es necesario dejar de lado su desviación ciudadana, al tratar de creer que puede mantenerse aislado de la ciudadanía como tal militar e intentar verse diferente al resto de los ciudadanos, por lo que hay que luchar organizados dentro del mismo sentido ciudadano, y así debe ser visto por la ciudadanía.
La conceptualización militar no es igual es todas las latitudes, ya que siendo el militar el hombre de armas por excelencia, el que debe hacer la guerra, cuando la ubicamos dentro de la política, que es totalmente nacionalista, no podemos generalizarla, ya que la guerra es individualizable en cada Estado o nación; por ello, en Venezuela la constitucionalidad militar está contenida en el articulado que crea y regula a: la Fuerza Armada Nacional como cuerpo militar, los órganos militares, la función militar, el servicio militar, las operaciones militares, la profesión militar, la justicia y los tribunales militares dentro de la jurisdicción penal militar, y con ella, los delitos de naturaleza militar.
Volvemos a insistir, en que lo ocurrido no es casualidad; para las décadas 70´ y 80´pasadas, apareció el fenómeno de la antipolítica, y se hablaba de la "militarización" de las sociedades latinoamericanas con intentos realizados para insertar a las fuerzas armadas en un sistema democrático que no produjeron los resultados deseados; una de sus causas fue separar el mando militar del poder civil y la creación de los estamentos civil y militar con orientaciones diferenciadas, lo que condujo a creer que lo militar no debía ser civilista y que los militares no debían participara en la política, confundiendo el civismo con la partidización de los militares, que condujo a la formalización de los artículo 328 y 330 de la Constitución, desgraciadamente mal interpretada por los mandos militares y avalada por el Tribunal Supremo de Justicia, lo que nos condujo a la debacle.

lunes, 4 de noviembre de 2019

La magra huella del chavismo. Por: Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela.



La magra huella del chavismo
           Enrique Prieto Silva
Domingo, 3 de noviembre de 2019
Enrique Prieto Silva
Mucho se especula al decir que “la peor tragedia que Chávez arrojó sobre este país es la de habernos envenenado el alma sacando de cada uno de nosotros lo peor que teníamos por dentro, para convertirnos en un país de enemigos… irreconciliables… proyecto que resultó trágico y cómico, copiando todo lo autocrático, mesiánico, autoritario, megalómano y militarista de Stalin, Mussolini, Hitler, Fidel y Raúl Castro. Destruyo todo y no creó nada; deformó en vez de formar,  arruinó al país, eliminó las instituciones, subordinó todos los poderes a su capricho, acabó con la economía, con el trabajo, con la producción, con la enorme infraestructura que construyo la democracia para envidia de Latinoamérica, pulverizó la moneda, desato una espantosa inflación, provocó el desabastecimiento y la carestía”.
Una mayoría de los venezolanos creía que era tan veraz la robustez de Chávez, que contra viento y marea se impondría su aventura mesiánica que comenzó con el engaño del “por ahora”, un sueño inventado tras una derrota, valiéndose de un momento difícil en la anti política venezolana, que engulló a los más necios y recalcitrantes líderes “intelectuales” democráticos en la triste y nefasta creencia de que se podían corregir los entuertos de la enferma democracia con un liderazgo militar de nueva generación, atribuyéndole al difunto los dotes que nunca logró ni siquiera en la carrera militar.
Nunca dejará de ser de gravedad y tal vez el peor percance de la huella magra de Chávez, la entrega del poder del Estado, que como regalo hizo de la soberanía y la patria a los atroces carniceros cubanos, quienes, no solo se apoderaron de su mente y malignidad, sino que lo compulsaron a jugar el papel del Robín Hood americano, queriendo crear el liderazgo latinoamericano y del Caribe, repartiendo o comprometiendo los recursos de los venezolanos que los llevo a la miseria. En este sentido queda la pérfida acción traicionera de la patria de los ministros de la defensa del chavismos, quienes con voluntad o no desestimaron el papel de la fuerza armada como palanca del poder.
Nunca en la historia de los pueblos, desde que surgió el poder omnímodo en un solo hombre, sucumbió el liderazgo militar a esta esquilada en la seguridad del Estado, donde en cualquier pasaje doctrinario, la fuerza es el reclamo de todos, para equilibrar las demandas comunales y las ofertas del gobierno; que en mucho confunde con el propio poder.
Olvidando también, que el equilibrio y la racionalidad en la aplicación de la fuerza es la labor de los entes gubernamentales del Estado; y si un Estado delega ese uso y equilibrio en otro Estado, sin dudas se transforma en su súbdito, sin que le quede oportunidad u opción para definir y dilucidar la orientación del mismo Estado. El haber dejado a un soñador furtivo decidir el rumbo del país, con la consigna del todopoderoso, conllevó a afianzar su huella, al extremo de que todo se hizo a su libre arbitrio y voluntad como la “santa palabra”.
Se olvidó lo que se aprende en lo básico de la política, como lo es la perfecta armonía de los poderes. Tomando de la Geopolítica” de Rudolf Kjellen sabemos que el Estado es un organismo viviente, cuyo territorio es el cuerpo, donde se asienta la población con su idiosincrasia, sus actividades económicas y su comunidad social, bajo un gobierno con fundamento legal y administrativo; no podíamos esperar que nuestro Estado sobreviviera como tal con la fuerza mesiánica; de allí el lógico resultado de que al aparecer el desequilibrio del poder, fuera del propio Estado, todo se derrumbara como ocurrió en Cuba.
El máximo del corolario en lo magro de la huella del chavismo es no haber entendido, que en la teoría del poder, hay expresiones frecuentes como que el poder se obtiene para ejercerlo; fue una expresión bolivariana muy proporcionada, la de que, el poder sin talento es un azote. En todo caso, en política, el fundamento de ella, es principalmente el logro y el ejercicio del poder; pero lamentablemente, del poder se abusa y ese fue el error del chavismo no entender que el poder enferma y conduce al abuso. Casos existen en la historia. ALEJANDO MAGNO hizo un culto de la Política del Poder. Solo con él, obtuvo la unificación de Grecia, con la que logró consolidar el imperio más grande de la antigüedad, pero sorprendentemente, el imperio se derrumbó con su muerte. JULIO CÉSAR en cambio, orientó el poder hacia la sobrevivencia del pueblo y éste con el poder político, logró superar y crecer en su cultura, que se mantiene hasta nuestros días.
Solo con la visión del poder de Julio César, podremos borrar la magra huella del chavismo.
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martes, 29 de octubre de 2019

¿FIN DEL NACIONALISMO LIBERAL? Por: Enrique Prieto Silva. Opinión Venezuela


      ¿FIN DEL NACIONALISMO LIBERAL?
           Enrique Prieto Silva
Martes, 29 de octubre de 2019
A raíz de los acontecimientos turbulentos y políticos surgidos en varios países de América Latina, algunos de ellos surgidos por fallas o deficiencias en procesos electorales, creemos de interés referir la similitud de estos hechos con otros acontecidos en la historia sobre los cambios políticos que pudieran serles concomitantes o que afloren similitudes para su comprensión.
Es el caso, que se especula de lo que viene ocurriendo desde el cambio político radical surgido en Venezuela con la llamada “revolución” e implantación del movimiento acuñado como “socialismo del siglo XXI” y se le quiere asimilar como una regresión a la caótica situación política que generó en debacle por falta de educación sobre la materia. En tal sentido, queremos iniciar una serie de propuestas en el debate, a los fines de alertar a los legos, para que no caigan en falsas expectativas, muy peligrosas, especialmente en el desarrollo de los acontecimientos en Venezuela, manejados por la Asamblea Nacional bajo la batuta de Juan Guaidó.
El caso nos obliga a remontarnos en la historia, cuando a finales del siglo XIX comenzó a ceder el nacionalismo liberal, cuyo fin principal y orientación ideológica conducía a la consolidación del Estado-nación y a las oportunidades de un gobierno basado en la soberanía popular, ante el nacionalismo integral, imperial o totalitario, el cual glorifica al Estado como el punto más alto para enfocar la lealtad individual, con­centrándose fundamentalmente en la seguridad del Estado, que involucra el incremento del poderío militar frente a los demás Estados y fomenta además, políticas nacionalistas motivadoras de sus propios intereses.
Este nacionalismo, influenciado por las rivalidades industriales, comerciales, imperiales y militares de fin de siglo, dio como resultado grandes presiones populares que obligaban al Estado a su protección contra la competencia extran­jera, lo cual produjo un estallido convulsivo interestatal, que dio origen a las dos guerras mundiales del siglo pasado.
Sin embargo, convenciéndonos del auge y la decadencia de las nuevas doctrinas que afloran, y que han persistido y orientado a Europa y Occidente durante las diez décadas del pasado siglo, no podemos dejar de mirar otras latitudes, que tanto en la crea­ción de la Historia Antigua, como en la del pasado reciente, muchas de ellas han influido con su filosofa, sus ideas políti­cas y su doctrina, aun cuando independientes de las de Occidente. Entre ellas China, India, el Islam, Japón y África, que debemos tomar en cuenta en cualquier análisis socio-político y más espe­cialmente, si estamos refiriéndonos al devenir político después de los actuales acontecimientos.
En este desenvolvimiento ideológico son muchos los acontecimientos que marcaron pautas en los cambios ideológicos, tal es el caso de la cruzada contra el fascismo en la II Guerra Mundial, las acciones en favor de la paz en la posguerra, y el más notorio e importante, el conflicto ideológico de la Guerra Fría, donde los Estados Unidos y la Unión Soviética, en acción bipolar, mantuvieron una pugna política, económica y psicológica por imponer su dominación en todas las zonas del planeta.
En la conflictividad actual, no debemos olvidar, que en los años finales del siglo XVIII, durante todo el siglo XIX y al menos, durante siete décadas del siglo XX, se produjo el inicio, la implantación y el desarrollo de la práctica del capita­lismo, doctrina política fundamentada en el laissez-faire de la libre empre­sa, la propiedad privada de los bienes y de los medios de pro­ducción, un sistema competidor de incentivos y utilidades, la iniciativa individual y la ausencia de restricciones gubernamen­tales en la propiedad, la producción y el comercio, junto con los conceptos democráticos del liberalismo político, que reemplazaron el orden económico, político y social establecido por el mer­cantilis­mo y la monarquía; sistema económico y político instaurado, que produjo la Revolución Industrial, la que, desde entonces, ha sufrido variadas transformaciones, manteniéndose aún vigente como sistema económico.
Tampoco debemos olvidar, que el término socialismo, ha servido para designar a las teorías y acciones políticas, que defienden un sistema económico y político basado en la socialización de los sistemas de producción y en el control estatal, parcial o completo, de los sectores económicos, opuesto frontalmente a los principios del capitalismo. Doctrina socialista, que ha tomado diversas formas y concepción desde su aparición; desde la que acepta los valores democráticos, hasta las que establecen como necesarios el absolutismo y la dictadura; y en su evolución, el socialismo se ha centrado en la posibilidad de dos categorías: la social-democracia, que se esfuerza por lograr sus fines utilizando la maquinaria del Estado, con el que llega democráticamente al poder para modificarlo pacíficamente; ejemplos de los cuales encontramos en Suecia, Inglaterra, y en otros países de Europa; y el socialismo-marxista, que considera que el poder para el logro de sus objetivos solo puede ser obtenido mediante la violencia y la destrucción de las instituciones capitalistas y democráticas existentes.
A este último corresponde la orientación de la Unión Soviética y los países de Europa Oriental que conformaron la URRSS, y muchos países que siguieron su línea en Asia, América y África.
La revolución bolchevique de 1917, concretó las bases de la ideología marxista, con la contribución de Lenin, cuya mistificación marcó el inicio de la historia política de la Unión de Repúblicas Socialistas, de las democracias populares, como han solido llamarse, y de los partidos comunistas del mundo, ideología que ha sido teorizada por los más grandes líderes del comunismo mundial: Stalin, Kruschef, Mao Tse-Tung, Liu Chao-chi y otros, cuyas decisiones políticas, guiadas por la ideología, contribuyeron a desarrollarla.
Ahora debemos preguntarnos, ¿A cuál de las teorías se acercan más los movimientos insurgentes en América Latina, incluyendo el “socialismo del siglo XXI?
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miércoles, 23 de octubre de 2019

¡EL COMANDANTE ETERNO! Por: Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela.










¡EL COMANDANTE ETERNO!


Enrique Prieto Silva
Domingo, 20 de octubre de 2019

La antimilitaridad constitucional surgida cuando el teniente coronel Chávez, en mala hora fue votado en 1998 como presidente de la república, es de anotarlo en la historia de Venezuela, con reflejo mundial, como el surgimiento de lo que hoy vemos en algunos países de América Latina, que trajinan con el no deber ser de la política real, donde se ataca al gobierno que no es leal a la pérfida doctrina del “socialismo del siglo XXI” impuesta por este personaje que surgió desde 1992 para confundir la historia de Venezuela y de América.
Hemos dicho, que lo torcido del militarismo chavista nos deja sin ánimo de pensar, para vergüenza de pocos, que se apesadumbran y pierden la confianza en la ciencia, en la doctrina y hasta en la verdad, todo a causa del “toerismo” militarista que tanto hemos mencionado y que nos desespera, al referir, que luego de la profesionalización de la carrera militar, ésta perdió el sentido de la razón y la ciencia que le dio origen, cuando los militares intelectuales solo se preocuparon por la categoría universitaria de la profesión, para equipararla con las demás carreras universitarias, sin el distingo de fuerza y el fundamento que le dio la denominación de profesionales de la ciencia y el arte militar.
Esto lo repetimos, porque a nuestro entender, nada es más perverso hoy, cuando los venezolanos comienzan a creer en un cambio político en el país y persiste la desventura de líderes militares subyugados por la perfidia de quien creyeron la baraúnda que impuso Chávez, creyéndose el gran mesías que vino para la redención de esa Venezuela con el llamado “árbol de las tres raíces”, que según sus adláteres había perdido la brújula política y requería de una “revolución pacífica pero con armas”, como lo explicitó y tomó tanto cuerpo, que cerca del 70% de los venezolanos se unieron a sus andanzas.
 Insistiremos en nuestros mensajes al general Vladimir Padrino, quien es el autor de algo tan grotesco como insurgir como máximo líder de la campaña pro Chávez, considerándosele autor de la “cátedra Hugo Chávez”, a cuyo contenido se le pone tanta relevancia, con honores de superhombre como el de “comandante eterno”; y junto a él, a quienes surgen como sus seguidores o sucesores este estercolero mando en que han transformado la alta jerarquía militar, porque creemos en que el hombre como humano más que como hombre, capitaliza el proverbio de que “errar es de humano y rectificar de sabio”.
Pensamos, que toda mente por más veloz que sea, no es capaz de generar ideas fuera de contexto, que no entren en su capacidad de rectificación, bien sea por su beneficio personal instantáneo, como el pensar que sus actos heroicos o fatales constituyen la mejor o peor herencia de su descendencia, o el grabado en su libro de hechos de la patria, para aquellos que han pensado en que “la patria es primero”, y más aún, cuando se han autocalificado como herederos de los libertadores.
No se puede engrandecer al estúpido ni al mediocre, que viendo su “postura”, no sea capaz de recogerla para evitar la hediondez que deja a su paso.   


domingo, 13 de octubre de 2019

¡LA MAFIA MILITAR! Por: G/D (GNV) Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela.




           Enrique Prieto Silva
Viernes, 11 de octubre de 2019
Con gran desagrado tenemos que admitir la existencia de muchos apelativos que se aplican a los militares, en sendos intentos por buscar el desprestigio de la institución armada, toda vez que sin son ni ton, se impuso el llamado militarismo en la función pública cuando se militarizó el sistema de gobierno.
Mucho se habla de precariedad y de malformación de los militares, pero en realidad lo que ocurre es la perversión originada de un mando militar, o mejor dicho, de una generación de militares forjada en la oquedad de una torpe “revolución” perdida en el espacio, que no provino de la escuela de las armas, sino la de prosaicos soldados que se acogieron al decir torpe de la tosquedad, que creen que realmente existen los “herederos de los libertadores”, mascullándolo como cantaleta creadora del misticismo militar, que muchos asumen como una patente de corso para reclamar el supuesto privilegio social que demanda la herencia libertaria.
Uno de los primeros cambios que hay que hacer para reestructurar a las FAN, es eliminar de la mente de los militares la creencia de que son los servidores privilegiados de la patria y que se merecen un trato preferencial. Debe quedar al descubierto la verdadera razón de su existencia, que no es la de solo honores, sino la de un mayor sacrificio por la patria y la honra del servicio desinteresado. Que se meta en la cabeza de todos los integrantes de la FAN, que la perversión de la institución ha sido la injerencia del militar en la política y en la creencia de que su apoliticidad es para darle más privilegios, ya que, antes por el contrario, se le aparta del ejercicio de la política en la actividad, para que no intervenga en funciones de gobierno porque hay incompatibilidad entre el poder de las armas y la gobernabilidad civil, como los establece y reclaman la ciudadanía y  el poder ciudadano.
Se le impide al militar participar en el gobierno, porque al poner en sus manos el poder de las armas, siempre ha existido la tentación de usarlas para gobernar, de donde surgen los intentos de golpes de estado y el surgimiento del militarismo de gobierno. Los militares creen que participar en funciones de gobierno es una función militar, al extremo de hacerlo incluir en la Ley Orgánica respectiva.
Se crea una lucha interna por lograr posiciones ministeriales y al frente de ministerios con poder político, policial o judicial, asumen el rol de verdugos y justicieros políticos, dejando de lado la constitucionalidad, aplicando la justicia bajo su mando, es decir militarizándola como presunción de mano dura a la delincuencia, pero todo se desdobla a perseguir la disidencia política, asumiendo la dirección del poder político enfrentándolo sin dar la cara al verdadero liderazgo y amparándose en una función de seguridad nacional, que atiende al apoyo al presidente usurpador, enfrentando a toda disidencia legítima o no, como ha ocurrido en la actualidad con el apoyo al presidente usurpador, en contra de la supremacía de la Asamblea Nacional, único órgano del poder público elegido por el pueblo.
La actitud de estos militares en el militarismo, han creado una aversión del pueblo contra todos los militares y contra las fuerzas armadas, que contrasta con la aceptación de honroso servidor púbico como siempre fue tratado.
Hoy aparece la denigrante calificación de: --Mafias de los pasaportes; militares; -Mafias del oro: militares; -Mafias del coltan: militares; -Mafias de la comida: militares; -Mafias de la medicinas: militares; -Mafias de la  gasolina: militares. Deshonra que abarca a todos los militares y quienes más sufren la desidia son los militares en retiro, quienes a más de tener que asumir la deshonra, sufran el menosprecio y la discriminación que hacen los mandos activos, al no incluirlos en los beneficios que crean para los militares en actividad, con los que tapan las marramucias para engatusarlos en la lucha contra el poder político que desconoce y adversa el militarismo. 

jueves, 3 de octubre de 2019

¡EL GOBIERNO MILITAR! Por: Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela.






¡EL GOBIERNO MILITAR!

Enrique Prieto Silva
Lunes, 30 de septiembre de 2019
No es capricho nuestra insistencia en tratar el tema militar, que desafortunadamente en Venezuela se ha convertido en comidilla, a pesar la antimilitaridad constitucional surgida del deseo del teniente coronel Chávez, que en mala hora fue votado en 1988 como presidente de la república. Pero por desgracia nacional, tanto intelectuales como pancistas civiles y militares transformaron su mandato en un gobierno militarista, que a la larga, y luz de hoy, generó el mayor desastre de la historia nacional.
Desde entonces, todo es pesadumbre y malestar. Las mafias cambiaron su disfraz por uniforme, creando figuras bélicas y belicistas, que en lugar de ayudar a la concordia y a la paz pública, transformaron al ente encargado de la defensa nacional en el mayor pivote político del régimen auto nominado “revolucionario” y “socialista del siglo XXI”. Pero para mayor desgracia, se estableció como norma el cívico-militar, que más que coyuntura, creo la debacle de la unidad nacional, trasformando al sector militar en el mayor enemigo del pueblo, donde muchos se han convencido de que la lucha por recuperar la democracia y volver a la constitucionalidad pasa por una acción de fuerza militar, que saque al régimen usurpador, que obviamente, no es régimen militar sino militarista, avalado y apoyado por el general Vladimir Padrino López, quien se convirtió en el mandante de la FAN y líder inmisericorde del rancio chavismo que destruyó todo lo logrado después del 23 de enero de 1958.
 El título de este artículo es a propósito, atendiendo al mismo introito que hicimos sobre el gobierno militarista, que no militar. Y decimos a propósito, por cuanto la figura del gobierno militar se da al que instituye una fuerza militar cuando se apodera de un territorio mediante la fuerza, que obviamente no le es permisible de manera pacífica, sino que mediante una operación de esta naturaleza se apropia de un territorio e instaura un gobierno provisional hasta que se reinstituya la normalidad civilista. Este gobierno militar comienza con el comando de la fuerza invasora, que luego de la pacificación, es nuevamente delegado a la autoridad local, siempre con el tutelaje del invasor y la reorganización del sistema de administración pública. Vale decir, la restauración del sistema político conveniente, distinto al que originó la intervención.
Una cosa debe quedar clara, nunca podrá instituirse un gobierno militar permanente, por cuanto éste siempre será provisional, manejado en teoría por el llamado “asuntos civiles”, que conforma una de las funciones de un estado mayor excepcional, donde el gobierno sea también provisional, en la búsqueda de la institucionalidad perdida y que dio origen a la intervención.
Es triste, que durante estos largos años del chavismo, se haya constituido una Fuerza Armada desligada de la doctrina hemisférica y con formación militarista contraria a la formación que iniciamos desde 1958. Además, el error cometido por muchos militares que creyeron errada la doctrina OTAN y se atrevieron a hacer cambios radicales en programas y materias, tratando de acercarse al castrismo, que es el fundamento del desastre nuestro.
Pero lo ocurrido no es casualidad; para las décadas 70´ y 80´ pasadas apareció el fenómeno de la antipolítica, y se hablaba de la "militarización" de las sociedades latinoamericanas con intentos realizados para insertar a las fuerzas armadas en un sistema democrático que no produjeron los resultados deseados; uno de sus causas fue separar el mando militar del poder civil y la creación de los estamentos civil y militar con orientaciones diferenciadas, lo que condujo a creer que lo militar no debía ser civilista y que los militares no debían participara en la política, confundiendo el civismo con la partidización de los militares, que condujo a la formalización de los artículo 328 y 330 de la Constitución, desgraciadamente mal interpretada por los mandos militares y avalada por el Tribunal Supremo de Justicia, lo que nos condujo a este gobierno atroz que apuntala el general Padrino como ministro de la defensa y pilastra del régimen de gobierno usurpador.


jueves, 19 de septiembre de 2019

¡APLICANDO EL TIAR! Por: Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela.























¡APLICANDO EL TIAR!

Enrique Prieto Silva
Viernes, 13 de septiembre de 2019

Sobre el TIAR hemos escrito varios artículos y muchas opiniones controversiales, que hoy mantenemos como tema en el FORO MILITAR VENEZOLANO; allí nos planteamos como punto de discusión, ¡Que hacer para lograr el cese de la usurpación!, que nos permita mantener un gobierno de transición y elecciones libres; el supuesto mantra perseguido desde la nominación de Juan Guaidó como presidente encargado y todos los actos internos y externos, que sugieren la aceptación realista de la situación política que surgió luego del 23 de enero de este año.
A partir de entonces apareció con claridad la esperanza, pero han surgido muchas dudas razonables, con o sin suposiciones concretas, la mayoría de ellas brotadas de los quehaceres de la desesperanza; esa que nos condujo al reflujo chavista, que más que un naufragio fue el hundimiento de la Venezuela que progresaba, prosperaba y permitía ver la luz al final del túnel.
La aplicación delo TIAR es para muchos obstinados la solución viable y así pareciera ser al ver la forma como han querido hacer aparentar la situación del país: un país en la bancarrota económica y social, pero que cuando le aplicamos la ciencia para entender el problema, nos encontramos que es solo político, mal surgido de la hediondez de un personaje que no siendo nadie fue aprovechado por los anti políticos que adversaban el populismo, para caer en el peor de ellos, el socialismo infecundo y atroz, ese que quiere compararse con el cristianismo repartiendo las riquezas entre los que menos tienen, pero que cuando recibe el golpe del fracaso no pone la otra mejilla, sino que inculpa a los otros, esos que tristemente han creído que es una verdad verdadera y no el artilugio del desengaño.
Pero, ¿qué se quiere con el TIAR? Las respuestas son muchas, pero la mayoría opina que hay que aplicarlo. Y nos preguntamos, ¿aplicarlo cómo? Si el TIAR es un pacto de Ayuda Mutua, un instrumento de seguridad regional, surgido del tratado de asistencia recíproca o defensa regional, el cual establece un sistema de seguridad mutua, para contrarrestar las agresiones cometidas en el hemisferio occidental.
Surge entonces otra pregunta, ¿hay agresiones cometidas contra un miembro del pacto? A nuestro entender pareciera que no, y lo hemos dicho: “lo que hay son condiciones o supuestos teóricos que olvidan que Venezuela tiene un gobierno legítimo y unas fuerzas armadas obligadas a defender cualquier ataque contra el país. En el supuesto de su activación como ayuda, sería para reforzar cualquier debilidad e imposibilidad de su órgano de defensa para enfrentar la amenaza, que si la hay, pero no manifiesta. La situación política venezolana es de mala política, no de agresión externa. Venezuela no tiene debilidad, lo que tiene es un gobierno apoyado por un mediocre y absurdo mando militar que degeneró la institucionalidad del país.
Muchos considerán nuestra apreciación, además de controversial antipática, pero ¡las realidades no pueden verse con el ojo del Diablo sino con el ojo de Dios!, debemos comenzar por preguntarnos, ¿dónde están las agresiones cometidas en el hemisferio occidental?, como lo establece el TIAR. Y preguntarnos también, ¿Dónde están las pruebas a presentar al Consejo de Seguridad sobre tales agresiones?
Recordemos también, que el Tratado de Río de Janeiro que da origen al TIAR, establece como preliminar “la resolución pacífica de los conflictos entre los Estados firmantes y la defensa común contra cualquier agresión exterior, sobre la premisa de que “un ataque contra una nación americana sería considerado como un ataque a todas las naciones americanas”.
Creemos, que pedir la “activación” del TIAR, no tiene sentido ni interpretativo ni lógico; el TIAR es la guerra contra la guerra y no tiene sentido usar la guerra para resolver la política. Una vez más invocamos a Clausewitz: “la guerra es la continuación de la política por otros medios”; y hay otros medios, está a la vista, una negociación que cese la usurpación y de garantía a los usurpadores para confesar sus pecados y pagar sus penas.

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10 DE DICIEMBRE.DIA DE LA FAV // Por: Sammy Landaeta Millán

10 DE DICIEMBRE.DIA DE LA FAV // Por: Sammy Landaeta Millán
Hoy 10 de Diciembre de 2010 es el día de la FUERZA AÉREA VENEZOLANA -FAV- Paladín del Espacio Soberano; y en el marco de la celebración del 90° Aniversario de su creación, acaecida el 10 de Diciembre de 1920, DENUNCIAMOS, RECHAZAMOS y NO ACEPTAMOS el cambio de fecha, hacia el 27 de Noviembre promulgado por el SOCIALISMO VANDÁLICO que pretende imponernos el COMUNISMO en Venezuela, amparándose en el ejercicio de una NARCO DICTADURA CONSTITUCIONAL que hoy desconoce el 10 DE DICIEMBRE. DÍA DE LA FAV. Para seguir leyendo haga click sobre la imagen........Gracias