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lunes, 20 de enero de 2020

¡EL KARMA DE MADURO! Por: Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela.




¡EL KARMA DE MADURO!
Enrique Prieto Silva
Viernes, 17 de enero de 2020
Antes publicamos “El mantra de Guaidó”, ratificando nuestra posición asumida, cuando referimos que “…hay que celebrar para disfrutar el gobierno de transición que tenemos, preparar el nuevo proceso electoral para poder declarar definitivamente el cese de la usurpación”, cuando alguien preguntó: ¿Cuándo ocurrió el cese de la usurpación, que no la vimos?
Respondimos entonces, que si pudiéramos ir más allá de los deseos, lo interponemos como bases de un paradigma, que más allá del mantra, lo entendemos en su lato sentido, como dice Thomas Kuhn, quien describe el paradigma como un esquema de interpretación básico, que comprende supuestos teóricos generales, leyes y técnicas que adopta una comunidad concreta de científicos; no podemos verlo como mantra religioso que solo se recita, sino que lo vemos vamos más allá, tres supuestos, como se incluyen en un paradigma de investigación humanística, planteado como complementariedad de una orientación pronostica o hipotética.
En fin, vuelve a relucir, que los hechos del 5ENE en el Capitolio Nacional, debemos verlos como un estado síquico que desnuda una verdad insoslayable: ¡el karma de Maduro!, esa energía trascendente que se deriva de los actos, palabras y pensamientos díscolos y estúpidos que explaya Nicolás, muchas veces sin  cumplir con el descifrado del karma, la acción que un individuo realiza para lograr una reacción diferente; todo lo contrario a lo pensado, como diría el llamado filósofo de Rubio, “ni una cosa ni la otra sino todo lo contrario”, que si las enervamos a lo religioso, entenderemos que son palabras específicas que pueden tener connotaciones de acciones específicas y consecuencias diferentes, aunque en verdad se relacionan solo con lo que pudiera ser, si fueran pensadas con claros criterios y buen sentido.
Sin dudas, lo que expusimos como predicción, y más que eso, cuando lo expresamos como hipotético en el mantra de Guaidó, no tenemos dudas a equivocarnos, los postulados planteados: “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”, dejan de ser mantra, para convertirse como lo vemos en “el karma de Maduro”.
Sabemos que muchos no lo creen, y llegan al titubeo vacilante, creyendo aprovecharse de la debacle de los Gs. Políticos, olvidando que una cosa en la politiquería como hobbies, que ha dominado a los partidos de la oposición en un intento de sobrevivencia y otra la política como ciencia, que al final es la que decide el que hacer y cuando hacerlo en todo proceso administrativo.
No hay otra, y que debe ser entendido por quienes creen que apoderándose del liderazgo asambleísta con actos de “viveza criolla”, pueden arropar los actos del desespero del pueblo, que no soporta más a los malos, ni del chavismo ni de la oposición; por eso decimos, que el mantra de Guaidó se superpone con osada ventaja inteligente a los “sabios tontos”, que creen que el poder está en las armas revolucionarias de la nación y no en la conciencia democrática del venezolano consciente, que entendió que no podemos presumir más “chavistas” ni entuertos opositores, que solo sirven para descubrirnos y pensar en el karma de Maduro.

lunes, 30 de diciembre de 2019

¡FELIZ AÑO DE LA TRANSICION 2020! Por: Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela.



¡FELIZ AÑO DE LA TRANSICION 2020!
Enrique Prieto Silva
Lunes, 30 de diciembre de 2019

Luego de celebrar unas navidades con una diversificación económica inédita e inverosímil, pero esperada, no nos queda otra que suponer recibir un Nuevo año 2020 con la esperada transición política, que nos permita salir del marasmo al que nos condujo este monstruo adefesico del siglo XXI; ese que sin pausa ni descaro nos ha guiado morbosamente durante casi veinte años de manida revolución, sin que aun hayan podido nuestro políticos opositores entender cuál es o puede ser el antígeno postulante que nos libere de la crisis política generada por el malentendido poder del Estado, que no es una novedad para los entendidos en las luchas por el poder.

Ya lo hemos dicho, debemos reconocer que hemos caído en una inopia mental que nos atosiga, al extremo de llevarnos por el camino del desespero y el desencanto. Una situación mordaz que solo podemos desechar o remover con sano criterio inteligente, si entendemos que luchamos contra el llamado socialismo; ideología política que a finales del siglo XIX y comienzos del XX, aparecieron como ideas orientadoras de la Internacional Socialista, cuya doctrina oficial declaró enemigo al imperialismo capitalista aliado al militarismo y que, supuestamente aliado al progreso doctrinario como ideología oficial, enseñaba que el auge de la democracia y más aún del socialismo, llevaba inevitablemente consigo una evolución hacia el pacifismo.

No obstante, las tendencias para lograr el objetivo, indicaba lo contrario; los compromisos del socialismo para lograr su esperanza de revolución y la eliminación de los Estados capitalistas, que fue la propuesta insuflada en al chavismo, obligaban a mantener la defensa nacional, es decir solución con guerra, lo que obviamente conduce a la acción bélica como medio necesario en la transformación del Estado; es decir, se creó una gran confusión en todo el colectivo venezolano que creyó en el “socialismo en paz”, que es lo que se persigue en nuestra lucha política, obviamente contraria a lo que se impulsó con el régimen revolucionario donde la paz había que encontrarla mediante la guerra.

Es lo que esperamos para este nuevo año, como año de esperanza y de transición. No podemos olvidar, que todas las luchas en la historia, se han orientado a condenar el militarismo, que es para la guerra, en procura de la paz. Los socialdemócratas alemanes, trataron de conciliar al “patriotismo” con el “internacionalismo”, quienes consideraban que el fondo del problema consistía, antes que tomar partido a favor o en contra de las políticas nacionales, impedir o hacer imposible la guerra.

Toda nuestra esperanza se centra en que se cumpla, como se ha planteado, el cese de la usurpación, el gobierno de transición y las elecciones libres. Sin dudas bastante se ha avanzado y hay que reconocerlo; la Venezuela de estas Navidades y la esperanza que se ha creado, no es fantasía, estamos en transición y en procura de unas elecciones libres que serán realidad en el próximo año. Nuestro espíritu sigue siendo incesante en su lucha para clarificar la salida del túnel.

¡Ojalá se esclarezca la mente opositora, en ella estamos, y auspiciamos el encuentro con la verdad; hay que celebrar para disfrutar el gobierno de transición que tenemos, preparar el nuevo proceso electoral para poder declarar definitivamente el cese de la usurpación!
¡Feliz Año de la Transición 2020!

lunes, 23 de diciembre de 2019

¡FELIZ NAVIDAD! Por: Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela.












¡FELIZ NAVIDAD!

Enrique Prieto Silva
Lunes, 23 de diciembre de 2019
¡Solo con esperanza se mantiene la vida!, y la esperanza no es un mito, es realidad, si pudiéramos decirlo, la única realidad que nos hace vivir. Cuando decimos con frecuencia, ¡amanecerá y veremos!, no solo queremos amanecer, que es el signo de esa esperanza de vivir, sino que nos auspiciamos el mayor signo de esperanza, ¡ver, como fruto de la vida!
En los actos cristianos existe el pensar que la celebración de la Navidad es la mejor forma de agradecer al Dios de los cielos por permitirles disfrutar de la vida, es un tiempo maravilloso en el que se respira generosidad, humildad, gratitud, solidaridad, reconciliación, paz, amor; donde el nacimiento del Niño Jesús es motivo de festividad, y su enseñanza cobra vida en la humanidad. Durante esta época estamos llamados a vivir los valores que sobresalen en la tradición navideña. Es un momento para reconciliarnos con nosotros mismos; con esa esperanza de que tendremos el valor para afrontar los avatares y también el de enfrentarlos con dignidad e inteligencia.
Hay quienes piensan que es momento de parsimonia, donde solo el pensar debe motivar nuestra acción y reacción, pero algunos pensamos que al contrario, celebrar el nacimiento del Cristo redentor nos invita a  modelar bienes de inteligencia  motora, de parsimonia activa, que como la luz de Belén, nos ayude a encontrar ese norte como el que guio a los Reyes Magos a encontrar el Niño Dios de la esperanza. Es allí donde surge la esperanza; esa que despierta el brillo de la Navidad y hace renacer también los valores más representativos de la Navidad para en cadena natural transmitirlos a los hijos y vivirlos en familia.
Sin dudas, uno de los mayores lamentos en nuestra patria hoy destrozada, es la pérdida de la esperanza que nos permita el reencuentro con la sinceridad y la democracia, que aunque parecieran contradictorias, son las bases gemelas de un sistema de gobierno que elimine la torpeza como acción y reemplace la estupidez de su ortodoxo socialismo por una obra de paz cubierta de actos inteligentes en un mundo que sin remedio asumió la universalidad de la globalización indetenible, que obliga a vivir sociabilizado pero sin mordaza.
La Navidad es sinónimo de solidaridad, de cooperación, de servicio, de sensibilidad ante las necesidades del otro. Ser solidarios con la familia, con quien nos sirve en el centro social, en la escuela, con el compañero de trabajo, con el anciano inmovilizado, con el colega, con el copartidario, pero más con el contradictorio ideológico que en su terquedad, cree que es posible eliminar al adversario por sumo capricho, creyendo que es cierto que todo es de todos, olvidando la gracia de Dios, que como dice la encíclica: “Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno… Ahora bien, la tierra no da sus frutos sin una peculiar respuesta del hombre al don de Dios, es decir, sin el trabajo.”
Ojalá que esta Navidad, a pesar de los errores políticos, sirva para marcar el hito del cambio hacia la Venezuela que todos queremos, una patria en paz, en concordia, pero sobre todo en democracia. ¡Feliz Navidad!

jueves, 12 de diciembre de 2019

EDUCACIÓN PARA LA PAZ. Por: Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela.



EDUCACION PARA LA PAZ 
Enrique Prieto Silva.
Miércoles, 11de diciembre de 2019 

Derivada del análisis que hicimos en la tesis: “Una Educación Especial para la Guerra y para la Paz en Venezuela”, nos propusimos utilizar el enfoque que hicimos en ella, para tratar una propuesta educativa orientada a la educación para la paz, entendiendo que en todo caso, el fin que se persigue con la convivencia humana es lograr o mantener la paz, considerando que es la situación normal de toda sociedad inmersa en cualquier sistema de gobierno y con cualquier sistema político que utilice.

Hoy, cuando nos proponíamos enfocar el tema de la educación para la paz, que creemos sea el fin necesario para enfrentar el futuro por venir luego de la transición y del proyecto electoral necesario en la avizorada nueva democracia, leemos el artículo “Educar para la civilidad y el desarrollo” del periodista Juan José Peralta, del cual destacamos aspectos que consideramos importantes y relevantes en esa nueva educación que avizoramos, tales como que: “El populismo es una enfermedad del subdesarrollo... herencia judeo cristiana de los descubridores… El populismo se nutre de la ignorancia de los pueblos… como dijo Simón Bolívar "moral y luces son nuestras primeras necesidades". Y siguen siendo. Educar para la civilidad y el desarrollo. Chávez ha sido el más populista. Y han terminado -los populismos- en feroces dictaduras… No hemos entendido que los militares deben estar en sus cuarteles porque no están formados para gobernar: sólo mandar y obedecer. No saben de diálogos, discusión de ideas, disenso y escuchar al otro. Después de cuarenta años de democracia civil, la gente se enamoró de Chávez y así estamos desde 1999. Los militares enamoran al pueblo con ofertas engañosas que terminan con las instituciones. Cultivan el nepotismo y la corrupción. Los pueblos latinoamericanos tenemos una cultura militarista y en los años 30, 40 y 50 los Estados Unidos apoyaron las dictaduras militares en el continente para prevenir el comunismo y hubo gobiernos de fuerza en casi toda Latinoamérica.”

Y es que concuerda este escrito con nuestra propuesta de “Educación para la Paz”, toda vez que las dos ideas fluyen en un mismo sentido: la ignominia esplendorosa que impuso Chávez, un personaje vil ejemplo del militar y excelso impulsor del antimilitarismo, que por ignorancia, hasta creyó haber logrado el poder por las armas y gobernó con ellas, en contra del sentido de paz que es contrario al belicismo innato en el militar.

Así, cuando abordamos el tema de la educación para la paz, aprovechamos el análisis de las observaciones obtenidas de la práctica programática y participativa, tanto en la planificación como en el ejercicio operativo profesional, para comprobar que en Venezuela, la educación especial necesaria para la emergencia nacional que se origina cuando la paz es alterada o resquebrajada por actos de violencia tanto internos como externos, y que ponen en peligro la estabilidad del sistema de gobierno, el libre ejercicio de los poderes de la República y limita, suspende o elimina el ejercicio ciudadano de sus derechos; adolece de estar desintegrada y no tener una orientación definida hacia la unidad nacional, por cuanto a la fecha, los sistemas educativos son preparados como individualidades específicas y autónomas, sin una orientación sistémica y concurrente, que permitan su integración para actuar in so facto en caso de ocurrir la emergencia natural o nacional, sin alarmas y sin traumas que transmuten los hechos y las acciones en crisis; más grave aún, que la tenue educación existente al respecto, es además de dispersa, fuera de sentido e integración real para dar al ciudadano la seguridad requerida para enfrentar la situación de crisis.

Igualmente, hemos también entendido, que en Venezuela, la educación relativa para lograr y mantener la paz solo se aplica en institutos especializados militares para la seguridad externa y en institutos para la seguridad interna, que se han hecho incompatibles con los conceptos y normas constitucionales, al extremo de crear las situaciones críticas de inseguridad que ha hecho crisis en el país. Tanto más grave es, que no existe la educación especial para la seguridad ciudadana, sino que se han programado actos, algunos absurdos llamados “educación premilitar”, que lo que han hecho es tergiversar la idea de las funciones de los militares, que no son los únicos responsables de la seguridad del Estado y paradójicamente, institucionalmente no tienen competencia en la seguridad ciudadana.

En este sentido, hemos querido resaltar, que imbuidos en el contenido del pensamiento pacifista de las organizaciones internacionales, que involucran como elemento importante y necesario el uso de la educación para lograr su objetivo pacifista, aprovechamos nuestra investigación, para plasmar en el compendio que hoy damos a luz, una versada idea programática sobre el tema y para tal fin, utilizar parte de nuestra obra dedicada a la guerra y a la paz, que veníamos desarrollado, para dedicarle a la educación para la paz, nuestra versión preliminar con un contenido no solo didáctico, sino que sirva a su vez de material bibliográfico de estas disciplinas concomitantes estudiadas desde hace mucho tiempo, pero que la mayoría de las veces se les malentiende o malinterpreta, confundiendo su razón existencial, su vinculación y antagonismo, que es el sustrato de lo que podemos entender y tratar en cualquier estudio que hagamos de ellos.

En lo posible, obviamos conceptos innecesarios para nuestra motivación, pero a medida que nos fluyeron ideas complementarias para el tema, que consideramos inédito, fuimos agregando los necesarios, tratando de no desviar el objetivo que nos planteamos, dejando para los otros compendios de La Guerra por la Paz, el tratamiento más profundo de los componentes aquí tratados; y queremos dejar claro, que en este contexto, desarrollamos nuestra comprensión sobre los idearios ya publicados sobre la educación para la paz, tal como lo enunciamos al comienzo de este artículo, pero no dudamos en entender y exponer como base conceptual de todo este entramado, que lo que nos lleva al análisis, comprensión y exposición es entender y ubicar esta educación dentro de lo que llamamos: educación para la seguridad ciudadana.

En tal sentido, para desarrollar el tema que nos planteamos sobre educación para la paz, partimos de abordar criterios teóricos sobre los elementos intervinientes en el logro, la recuperación y el mantenimiento de la paz y así, con nuestro afán didáctico dedicamos tiempo y oportunidad al estudio breve y concatenado de estos elementos, que interrelacionaremos para lograr un entramado necesario para el fin propuesto.

Por otra parte, afiliamos el estudio a desarrollar con las tres concomitantes que ineludiblemente intervienen en la relación del proceso de la educación para la paz: educación, conflicto y paz; tratando los intríngulis del conflicto con su forma más violenta: la guerra, que en realidad es el que utilizamos en nuestra tesis, cuyo desarrollo teórico nos permitió entender los límites de la violencia y con su teoría, entender cuál ha sido el desvío del tratamiento de las alteraciones del orden público en Venezuela que asimilamos con nuestra idea, que también ha de servir para entender y complementar el programa para la paz de la Organizaciones de los Estados Americanos, (OEA), tal como lo planteamos.

Partiendo de la base de que el fundamento de este escrito es el referido a la educación para la paz, que relacionamos con la concomitante guerra; nos comprometemos a tratar aparte los temas de la guerra y del militarismo, toda vez, que en nuestra educación militar solo aprendemos, como es lógico, las acciones militares en guerra, que para eso es el militar, para prepararse para la guerra, que como hemos visto se distorsiona con el empleo del militar en otras tareas no convenientes de las cuales debe deslastrarse, ya que son dicotómicas y controversiales la guerra y la paz. 

En este sentido, en nuestra propuesta de “Educación para la Paz”, proponemos una educación con contenido esencial y didáctico que instruya y sirva de formación ciudadana evitar la guerra y prevenir la paz. No debe ser una educación bélica, sino una educación especial para la emergencia nacional que se origina cuando la paz es alterada o resquebrajada por actos de violencia, internos o externos que ponen en peligro la estabilidad del sistema de gobierno, el libre ejercicio de los poderes de la República y limita, suspende o elimina el ejercicio ciudadano de sus derechos, Esta educación vendría a programar con efectividad la educación aprobada por la OEA como “Educación para la Paz”, a la vez de complementar la formación ciudadana para la seguridad y la defensa, y para enfrentar las situaciones de emergencia nacional originada de alteraciones sociales de orden público o por desastres naturales. 

@Enriqueprietos


martes, 3 de diciembre de 2019

NOMENCLATURA DE GUERRA. Por: Enrique Prieto Silva. Opinión, Venezuela.






NOMENCLATURA DE GUERRA

Enrique Prieto Silva
Lunes, 2 de diciembre de 2019
Pocos políticos partidistas militantes y apolíticos pacotilleros se han percatado del éxito que viene logrando la guerra de diferentes nombres desarrollada en el acontecer nacional, que se inició desde el comienzo de este gran percance nacional denominado “chavismo”; “la peste del siglo XXI” como lo han llamado en la gran pantalla, o la “maldición del militarismo” encumbrado en la prédica de la pos república, luego de la muerte de El Libertador.
La denominación más reciente ha sido la de “guerra del teclado”, que obviamente surgió a consecuencia del maravilloso auge de las lecciones del internet, que sin lugar a dudas, han hecho realidad la humanización encumbrada en nuestro siglo, después de enfrentarse con el desarrollo de lo grandioso de la globalización surgida con la mass media de McLujan y el excelso progreso del Microsoft de Bill Gates y Paul Allen.
Entre nosotros tomo la orientación del seudo militar Chávez, que logró encumbrar el militarismo ígneo forjado en la Escuela Superior del Ejército, cuando se dio a la tarea de iniciar el cambio de la doctrina OTAN por una vernácula que se tradujo en el bodrio que hoy tenemos. Mientras algunos militares entre los que nos contamos, luchábamos por  una doctrina propia que se forjó desde que se incorporó a la Guardia Nacional como componente fundamental en la guerra moderna y se le quiso imponer una doctrina que percibimos como el “empleo militar de la Guardia Nacional” por allá en los inicios de la década de los 70’, otros líderes de esta ballesta se dedicaron a tratar de fortalecer el liderazgo militar político, que concluyó en el “por ahora” de 1992, luego con el gozo de tener un militar presidente, hasta que se hizo el desfase constitucional que minimizó a la institución con el soplo de FAN como una sola fuerza, discriminatoria, de lo cual muchos no se han percatado y siguen creyendo que es la misma del 136 de la Constitución del 61.
  Este es el introito de nuestro segundo tomo de “La Guerra por la Paz”, que bautizamos como “Nomenclatura de Guerra”, que como decimos en su motivación, “Con la toma de posesión de la presidencia de la República de Venezuela en 1998 por el teniente coronel Hugo Chávez, se inició en Venezuela un ciclo político diferenciado de los anteriores en todos los tiempos de la historia republicana venezolana, que a la fecha ha marcado un signo de incertidumbre y hoy de fracaso entristecedor, dada la inconsistencia de su orientación política y de gobierno. Éstos, como se pensó, marcharon por la senda que condujo al país a un cataclismo tosco y lamentable, por cuanto logró reunir en una sola idea y orientación todos los poderes públicos, dirigidos en su mayoría por gobernantes y magistrados subyugados a él, quien sin empacho les reclamó cualquier desviación que tuviera de su línea, que era ninguna, pero que logró encumbrar con el calificativo pomposo de ‘revolución bolivariana’, que no es más que una idea socavada de la vieja y fracasada tendencia marxista, que a la fecha solo impera en Corea del Norte y Cuba.
Pero de mayor gravedad en esta quimérica ‘revolución’, ha sido el tinte y orientación guerrerista que dio Chávez a su ‘loco’ idealismo que mal llamó ‘bolivariano’, por ello, uno de estos rechazos ha sido precisamente el deseo de un pueblo por lograr un país en paz, que obviamente rechaza la guerra ya que hablar de revolución y de socialismo como orientación para gobernar, es recordar la historia reciente de los dos últimos siglos donde los promotores de estos regímenes han fracasado y donde el mundo político se ha oscurecido en la órbita del no querer entender la casusa del fracaso. No hay que hurgar en las causas, cuando los resultados han sido evidentes: ‘un mundo en tensión y en guerra’”.
En el orden estatal se establecen las bases estructurales para la conducción y la ejecución de las guerra, con el convencimiento de que, para evitar la guerra hay que prepararse para ella. Surge así el eslogan de que: “Para mantener la paz, hay que prepararse para la guerra” y no existen dudas, que en la relación interestatal, causar daño con fines políticos o de venganza ha sido la costumbre universal, mas no podemos verlo de esta manera, cuando nos referimos a la relación del hombre en la familia y en la sociedad.
Hay frases inolvidables, como la de Barack Obama, al aceptar el Premio Nobel de la paz cuando manifestó: “A veces la guerra es necesaria, y en cierta medida la guerra es una expresión de los sentimientos humanos”. Señaló que “Estados Unidos ha ayudado a asegurar la seguridad mundial durante más de seis décadas con la sangre de nuestros ciudadanos y la fuerza de nuestras armas”. Esto pareciera una justificación política recordando a Clausewitz, sin embargo, justifica la guerra en un país en guerra, cuando considera a Estados Unidos como una nación en guerra, declarada como tal luego del 11S, pero en Venezuela, la guerra es una ficción de amedrentamiento político injustificable que no debe existir ni siquiera como justificación de otro medio político.
Como decimos en nuestro mencionado libro “La guerra es siempre indeseada, sin embargo, en toda la historia ésta siempre ha sido el medio para dirimir cualquier tipo de disputa que, en su mayoría se derivan de conflictos por el poder o por la supremacía política y por el liderazgo en la "aldea global". La guerra es Idea que está en todas las mentes, desde la infantil, y desde los Juegos de la edad más temprana, hasta los recuerdos de senectud, por las escenas vividas o evitadas, por las conocidas o estudiadas, por las escritas o leídas.
Muchos políticos hablan de guerra y su mención inmediata es Mao Tse-Tung, sin embargo, estudiando su pensamiento hay que reconocer, que Mao concibió la guerra como un fenómeno que se da en un determinado lugar y en un momento preciso de la historia y no como algo necesario a la "naturaleza humana". Decía al respecto: "Somos partidarios de la abolición de la guerra; no deseamos la guerra. Pero la guerra solo se puede abolir mediante la guerra. Para acabar con los fusiles, se debe empuñar el fusil". "Hacer la guerra es, en general, algo malo en sí. Sólo la necesidad debe hacer emprenderla. Los combates, cualquiera que sea su naturaleza, son siempre algo funesto incluso para los vencedores; hay que librarlos cuando sea imposible hacer otra cosa". "En lo concerniente a nuestro deseo, no quisiéramos combatir ni un solo día. Pero si las circunstancias nos obligan a luchar, podemos hacerlo hasta el fin".
Analizando a Mao, tenemos que concluir que la guerra nunca servirá para resolver los problemas políticos; por ello, nunca debemos pensar en acción militar como solución política.
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martes, 26 de noviembre de 2019

EL JUEZ NATURAL. Por: Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela.




EL JUEZ NATURAL
Enrique Prieto Silva
Lunes, 25 de noviembre de 2019
A propósito de los enjuiciamientos por la justicia militar ocurridos a mansalva en meses pasados, cuando se usó injustificadamente a la FAN en actividades represivas de orden público, sin sentido legal ni constitucional, fueron muchos los venezolanos sometidos a la justicia militar, interpretando el desfasado Código Orgánico de Justicia Militar, que reformado en 1998, fue fatalmente mutilado, por no decir dejado de lado en 1999 con la aprobación de la constitución vigente. 
Muchas han sido las críticas hechas por el Foro Militar Venezolano desde su creación en 2017, cuando con fervor y fanfarria se gritaba “ataque al centinela”, para enjuiciar a quien osara repeler el férreo ataque del soldado o guardia nacional, que en funciones de policía repelía las manifestaciones públicas.
No entraremos a detallar lo erróneo, que creemos impensado, como fue esta febril acción de muchos oficiales de los diferentes componentes de la FAN, que queremos entender, actuaban pensando de buena fe para la malicia represiva del desorden, pero que llenaron páginas enteras de los diarios que circulaban en papel y en las redes, sometiendo a juicio militar a mansalva a todo “bicho de uña” que osara contrarrestar esta operación policíaco-militar.
Pero lo más fulgurante y que nos lleva a este escrito, es la defensa aún circulante del jurisconsulto o letrado, que se opuso a esta acción militarista antijurídica, como dijimos, por el uso indebido de la justicia militar en estos casos, olvidando o ignorando lo fundamental como lo es el uso indebido e inconstitucional de esta justicia, protestando con ley y constitución bajo el brazo, el  hecho de que se detuvieran civiles y fueran sometidos a la justicia militar, alegando la existencia del juez natural, es decir, la existencia de un juez para civiles y otro para militares. ¡Craso error!
Si bien la justicia militar es inaplicable en estos casos, por razones que expondremos en otra oportunidad, hemos insistido en el erróneo concepto de connotados juristas nacionales, que a boca llena dicen: “debe aplicarse el concepto legal del juez natural, jueces civiles para los civiles y jueces militares para los militares”, lo que no es cierto, ya que como expondremos, la jurisdicción delictiva es en atención al delito, y solo cuando lo estipula le ley se deriva al delincuente.
Así decimos, que la figura del juez natural en nuestro derecho se fundamenta en el artículo 49 de la Constitución, cuando en su numeral 4.- dice: “Toda persona tiene derecho a ser juzgada por sus jueces naturales en las jurisdicciones ordinarias, o especiales, con las garantías establecidas en esta Constitución y en la ley. Ninguna persona podrá ser sometida a juicio sin conocer la identidad de quien la juzga, ni podrá ser procesada por tribunales de excepción o por comisiones creadas para tal efecto.” Queda claro, que la naturaleza del juez se deriva de la jurisdicción donde es competente, en la ordinaria o en la especial.
Ya sabemos que la jurisdicción ordinaria se refiere a los delitos comunes, mientras que la especial, obviamente a delitos especiales (transito, drogas, ambientales, militares, fiscal, etc.); no se refiriere al sujeto activo o delincuente, que puede ser cualquier ciudadano, solo restringido por su capacidad jurídica.
Por otra parte, la figura del Juez Natural, está establecida en el artículo 7 del COPP, que dice: “Toda persona debe ser juzgada por sus jueces naturales y en consecuencia, nadie puede ser procesado ni juzgado por jueces o tribunales ad hoc. La potestad de aplicar la ley en los procesos penales corresponde exclusivamente, a los jueces y tribunales ordinarios o especializados establecidos por las leyes con anterioridad al hecho objeto del proceso.”
¡Queda claro: El juez es al objeto del proceso (delito), según sea este ordinario o especial, de donde se derivan las jurisdicciones; no a la persona (delincuente)!

jueves, 21 de noviembre de 2019

INCONSTITUCIONALIDAD EN LA FAN. INFORME DEL FORO MILITAR VENEZOLANO Nro. 005-11-19.


INFORME DEL FORO MILITAR  VENEZOLANO 
Nro. 005-11-19

INCONSTITUCIONALIDAD EN LA FAN

Cumpliendo su finalidad de alerta temprana, El FORO MILITAR VENEZOLANO, consciente de su responsabilidad social de clarificar verdades científicas, legales o doctrinarias, que afloren a la palestra pública y que atenten contra la eficiencia y la operatividad de las FFAA, o desvirtúen y dañen el empleo de los profesionales militares o sus concomitantes; a los fines de ayudar a resolver problemas de incomprensión o confusión doctrinaria o jurídica, siempre en el marco de la Constitución y las leyes...”
INFORMA
A pesar de las diversas manifestaciones de alerta que ha lanzado el FORO, tras el pérfido talante de los órganos de mando, se sigue insitiendo en la perversa actitud de dar órdenes que violan la Constitución, como ha sido la orden que surgió del presidente de la República al Estado Mayor Conjunto “para que proceda a darle estatus legal y profesional a la Milicia, por intermedio de una reforma de la LOFAN”; orden que consideramos engañosa y absurda, toda vez que la mencionada Milicia se encuentra inconstitucionalmente integrada como órgano de la Fuerza Armada Nacional en la Ley Orgánica de la FAN vigente, la que ha sido imposible incorporar integralmente a la par de los componentes constitucionales, porque es imposible hacerlo, toda vez que su ambito funcional no está previsto en la Constitución de la República y cualquiera actuación individual o colectiva de sus integrantes, daría pie para que cualquier ciudadano, ejerciendo el derecho que le da la Constitución en nombre de los intereses colectivos y los derechos difusos, a demandar mediante la solicitud de un amparo constitucional con medida previa de suspensión del ejercicio del mando y la inaplicabilidad de esas normas e inclusive, la nulidad de las mismas.
El FORO MILITAR VENEZOLANO, en su función asesora y de vigilancia, confome a sus estatutos, alerta a los integrantes de Estado Mayor Conjunto y a todos los integrantes del alto mando militar, sobre la inconveniencia de considerar posibe el cumplimiento de la orden arriba señalada, toda vez que la misma entraría en el calificativo de arbitraria, que debe ser incumplida conforme a lo establecido en el Art. 25 de la misma Constitución.

En Caracas, a los 18 días del mes de noviembre de 2019

Director Ejecutivo: G/D Enrique Prieto Silva

Directorio del FORO MILITAR VENEZOLANO:
Director Ejecutivo: G/D Enrique Prieto Silva; Director Principal: G/B Juan Antonio Herrera Betancourt; Director Principal; V/A Rafael Huizi Clavier; Director Principal; G/D Manuel Andara Clavier; Director Principal: G/D Fernando Ochoa Antich; Director Principal: V/A Jesús Enrique Briceño García; Director Principal: G/B Humberto Seijas Pittaluga; Director Principal: G/B Eduardo Arturo Caldera Gómez; Secretario Ejecutivo: G/B Regulo Díaz Vega; Consultor Jurídico Adjunto: Dr. Noé Mujica Velez; Secretario de Justicia Militar: Cnel. Marcos Porras Andrade; Secretario de Seguridad Social: Cnel. Manuel Ledezma Hernández; Secretario de Administración y Economía Públicas: C/N Carlos Rodríguez Bártoli; Secretaría de Redes Sociales: Mayor Raynell Martínez Mujica; Secretario de Seguridad Pública: Comisario General Edmundo Abigail Prieto; Secretario de Relaciones Internacionales: Embajador de Carrera J. Gerson Revanales; Secretario de Derecho Constitucional: Magistrado (emérito) Dr. Luis Antonio Ortiz Hernández; Secretario de Seguridad y Orden Interno: G/B Simón Figuera Pérez; Secretaria de Derecho Internacional Humanitario: Dra. María Sofía Barrios; Adjunto a la Consultoría Jurídica: Dr. Alonso Enrique Medina Roa; Secretario de Asuntos Tecnológicos: Cnel. Orlando Martínez Ugueto; Secretario de Organización: G/B Rafael Vera Ruiz; Secretario de Educación: Cnel. Artemio Rafael Boada Díaz; Secretaria de Defensa Militar: Dra. Lilia Camejo Gutiérrez.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

La Constitucionalidad MILITAR Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela










LA Constitucionalidad MILITAR


Enrique Prieto Silva
Miércoles, 13 de noviembre de 2019

En realidad, el concepto de constitucionalidad militar como tal no existe, ni debiera existir, toda vez que la constitucionalidad es cívica y lo militar conceptual y orgánicamente es derivado de la constitucionalidad, que si ella no lo establece, no existe.
A raíz de los acontecimientos derivados de la muerte de Chávez, quiérase o no entenderse así, algunos países de América Latina sufren el descalabro de la falta del insumo económico ausente, que es visto como falencia por los pueblos beneficiarios que creyeron el cuento de que la espada  de Bolívar caminaba por América Latina, como una falta de gobernanza y no como la perfidia que crearon con el cuento manido de que es necesario el “justo reparto de la riqueza”.
En realidad, es una perfidia política derivada de la imperfectibilidad del sistema político que trató de instaurar el difunto Chávez, imbricándolo en un perverso y manido poder militar que nunca ha existido, y que, especialmente en Venezuela, ha sido el producto del militarismo que se dedujo desde su ruptura en Bogotá contra el poder político de Bolívar, que dio al traste con la Gran Colombia y nos dejó la herencia “militarista” y cuartelaria en Venezuela.
Es lamentable lo ocurrido por culpa del intento de apoliticidad de los políticos (valga la contradicción) de finales del siglo XX, cuando perdieron la brújula, y luego del fracaso de Chávez, se sumaron al pérfido maremágnum creado con el famoso “Polo Patriótico”, tolerado y aupado por la gran mayoría de los venezolanos, que engañados con el cuento de la perversión y desgaste de la política de entonces, abrieron la barrera al craso militarismo, que no solo se instituyó como política de estado, sino que logró captar a una gran cantidad de profesionales de las armas (militares), que hoy no encuentran el rumbo para deslastrarse de ese maligno y perverso desliz. Esa crápula llamada cívico-militar.  
Basados en ese manido constitucionalismo, como dijimos antes, “…las mafias cambiaron su disfraz por uniforme, creando figuras bélicas y belicistas, que en lugar de ayudar a la concordia y a la paz pública, transformaron al ente encargado de la defensa nacional en el mayor pivote político del régimen auto nominado ‘revolucionario’ y ‘socialista del siglo XXI’; pero para mayor desgracia, se estableció como norma el cívico-militar, que más que coyuntura, creó la debacle de la unidad nacional, trasformando al sector militar en el mayor enemigo del pueblo, donde muchos se han convencido de que la lucha por recuperar la democracia y volver a la constitucionalidad pasa por una acción de fuerza militar, que saque al régimen usurpador, que obviamente, no es régimen militar sino militarista, que destruyó todo lo logrado después del 23 de enero de 1958…”
Hablamos de constitucionalidad militar, no porque eso pueda ser posible, solo lo hacemos para que los militares, que si son constitucionales por su profesión, entiendan que no se les puede desligar de la política por su constitución del soon politikon, pero si es necesario dejar de lado su desviación ciudadana, al tratar de creer que puede mantenerse aislado de la ciudadanía como tal militar e intentar verse diferente al resto de los ciudadanos, por lo que hay que luchar organizados dentro del mismo sentido ciudadano, y así debe ser visto por la ciudadanía.
La conceptualización militar no es igual es todas las latitudes, ya que siendo el militar el hombre de armas por excelencia, el que debe hacer la guerra, cuando la ubicamos dentro de la política, que es totalmente nacionalista, no podemos generalizarla, ya que la guerra es individualizable en cada Estado o nación; por ello, en Venezuela la constitucionalidad militar está contenida en el articulado que crea y regula a: la Fuerza Armada Nacional como cuerpo militar, los órganos militares, la función militar, el servicio militar, las operaciones militares, la profesión militar, la justicia y los tribunales militares dentro de la jurisdicción penal militar, y con ella, los delitos de naturaleza militar.
Volvemos a insistir, en que lo ocurrido no es casualidad; para las décadas 70´ y 80´pasadas, apareció el fenómeno de la antipolítica, y se hablaba de la "militarización" de las sociedades latinoamericanas con intentos realizados para insertar a las fuerzas armadas en un sistema democrático que no produjeron los resultados deseados; una de sus causas fue separar el mando militar del poder civil y la creación de los estamentos civil y militar con orientaciones diferenciadas, lo que condujo a creer que lo militar no debía ser civilista y que los militares no debían participara en la política, confundiendo el civismo con la partidización de los militares, que condujo a la formalización de los artículo 328 y 330 de la Constitución, desgraciadamente mal interpretada por los mandos militares y avalada por el Tribunal Supremo de Justicia, lo que nos condujo a la debacle.

lunes, 4 de noviembre de 2019

La magra huella del chavismo. Por: Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela.



La magra huella del chavismo
           Enrique Prieto Silva
Domingo, 3 de noviembre de 2019
Enrique Prieto Silva
Mucho se especula al decir que “la peor tragedia que Chávez arrojó sobre este país es la de habernos envenenado el alma sacando de cada uno de nosotros lo peor que teníamos por dentro, para convertirnos en un país de enemigos… irreconciliables… proyecto que resultó trágico y cómico, copiando todo lo autocrático, mesiánico, autoritario, megalómano y militarista de Stalin, Mussolini, Hitler, Fidel y Raúl Castro. Destruyo todo y no creó nada; deformó en vez de formar,  arruinó al país, eliminó las instituciones, subordinó todos los poderes a su capricho, acabó con la economía, con el trabajo, con la producción, con la enorme infraestructura que construyo la democracia para envidia de Latinoamérica, pulverizó la moneda, desato una espantosa inflación, provocó el desabastecimiento y la carestía”.
Una mayoría de los venezolanos creía que era tan veraz la robustez de Chávez, que contra viento y marea se impondría su aventura mesiánica que comenzó con el engaño del “por ahora”, un sueño inventado tras una derrota, valiéndose de un momento difícil en la anti política venezolana, que engulló a los más necios y recalcitrantes líderes “intelectuales” democráticos en la triste y nefasta creencia de que se podían corregir los entuertos de la enferma democracia con un liderazgo militar de nueva generación, atribuyéndole al difunto los dotes que nunca logró ni siquiera en la carrera militar.
Nunca dejará de ser de gravedad y tal vez el peor percance de la huella magra de Chávez, la entrega del poder del Estado, que como regalo hizo de la soberanía y la patria a los atroces carniceros cubanos, quienes, no solo se apoderaron de su mente y malignidad, sino que lo compulsaron a jugar el papel del Robín Hood americano, queriendo crear el liderazgo latinoamericano y del Caribe, repartiendo o comprometiendo los recursos de los venezolanos que los llevo a la miseria. En este sentido queda la pérfida acción traicionera de la patria de los ministros de la defensa del chavismos, quienes con voluntad o no desestimaron el papel de la fuerza armada como palanca del poder.
Nunca en la historia de los pueblos, desde que surgió el poder omnímodo en un solo hombre, sucumbió el liderazgo militar a esta esquilada en la seguridad del Estado, donde en cualquier pasaje doctrinario, la fuerza es el reclamo de todos, para equilibrar las demandas comunales y las ofertas del gobierno; que en mucho confunde con el propio poder.
Olvidando también, que el equilibrio y la racionalidad en la aplicación de la fuerza es la labor de los entes gubernamentales del Estado; y si un Estado delega ese uso y equilibrio en otro Estado, sin dudas se transforma en su súbdito, sin que le quede oportunidad u opción para definir y dilucidar la orientación del mismo Estado. El haber dejado a un soñador furtivo decidir el rumbo del país, con la consigna del todopoderoso, conllevó a afianzar su huella, al extremo de que todo se hizo a su libre arbitrio y voluntad como la “santa palabra”.
Se olvidó lo que se aprende en lo básico de la política, como lo es la perfecta armonía de los poderes. Tomando de la Geopolítica” de Rudolf Kjellen sabemos que el Estado es un organismo viviente, cuyo territorio es el cuerpo, donde se asienta la población con su idiosincrasia, sus actividades económicas y su comunidad social, bajo un gobierno con fundamento legal y administrativo; no podíamos esperar que nuestro Estado sobreviviera como tal con la fuerza mesiánica; de allí el lógico resultado de que al aparecer el desequilibrio del poder, fuera del propio Estado, todo se derrumbara como ocurrió en Cuba.
El máximo del corolario en lo magro de la huella del chavismo es no haber entendido, que en la teoría del poder, hay expresiones frecuentes como que el poder se obtiene para ejercerlo; fue una expresión bolivariana muy proporcionada, la de que, el poder sin talento es un azote. En todo caso, en política, el fundamento de ella, es principalmente el logro y el ejercicio del poder; pero lamentablemente, del poder se abusa y ese fue el error del chavismo no entender que el poder enferma y conduce al abuso. Casos existen en la historia. ALEJANDO MAGNO hizo un culto de la Política del Poder. Solo con él, obtuvo la unificación de Grecia, con la que logró consolidar el imperio más grande de la antigüedad, pero sorprendentemente, el imperio se derrumbó con su muerte. JULIO CÉSAR en cambio, orientó el poder hacia la sobrevivencia del pueblo y éste con el poder político, logró superar y crecer en su cultura, que se mantiene hasta nuestros días.
Solo con la visión del poder de Julio César, podremos borrar la magra huella del chavismo.
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martes, 29 de octubre de 2019

¿FIN DEL NACIONALISMO LIBERAL? Por: Enrique Prieto Silva. Opinión Venezuela


      ¿FIN DEL NACIONALISMO LIBERAL?
           Enrique Prieto Silva
Martes, 29 de octubre de 2019
A raíz de los acontecimientos turbulentos y políticos surgidos en varios países de América Latina, algunos de ellos surgidos por fallas o deficiencias en procesos electorales, creemos de interés referir la similitud de estos hechos con otros acontecidos en la historia sobre los cambios políticos que pudieran serles concomitantes o que afloren similitudes para su comprensión.
Es el caso, que se especula de lo que viene ocurriendo desde el cambio político radical surgido en Venezuela con la llamada “revolución” e implantación del movimiento acuñado como “socialismo del siglo XXI” y se le quiere asimilar como una regresión a la caótica situación política que generó en debacle por falta de educación sobre la materia. En tal sentido, queremos iniciar una serie de propuestas en el debate, a los fines de alertar a los legos, para que no caigan en falsas expectativas, muy peligrosas, especialmente en el desarrollo de los acontecimientos en Venezuela, manejados por la Asamblea Nacional bajo la batuta de Juan Guaidó.
El caso nos obliga a remontarnos en la historia, cuando a finales del siglo XIX comenzó a ceder el nacionalismo liberal, cuyo fin principal y orientación ideológica conducía a la consolidación del Estado-nación y a las oportunidades de un gobierno basado en la soberanía popular, ante el nacionalismo integral, imperial o totalitario, el cual glorifica al Estado como el punto más alto para enfocar la lealtad individual, con­centrándose fundamentalmente en la seguridad del Estado, que involucra el incremento del poderío militar frente a los demás Estados y fomenta además, políticas nacionalistas motivadoras de sus propios intereses.
Este nacionalismo, influenciado por las rivalidades industriales, comerciales, imperiales y militares de fin de siglo, dio como resultado grandes presiones populares que obligaban al Estado a su protección contra la competencia extran­jera, lo cual produjo un estallido convulsivo interestatal, que dio origen a las dos guerras mundiales del siglo pasado.
Sin embargo, convenciéndonos del auge y la decadencia de las nuevas doctrinas que afloran, y que han persistido y orientado a Europa y Occidente durante las diez décadas del pasado siglo, no podemos dejar de mirar otras latitudes, que tanto en la crea­ción de la Historia Antigua, como en la del pasado reciente, muchas de ellas han influido con su filosofa, sus ideas políti­cas y su doctrina, aun cuando independientes de las de Occidente. Entre ellas China, India, el Islam, Japón y África, que debemos tomar en cuenta en cualquier análisis socio-político y más espe­cialmente, si estamos refiriéndonos al devenir político después de los actuales acontecimientos.
En este desenvolvimiento ideológico son muchos los acontecimientos que marcaron pautas en los cambios ideológicos, tal es el caso de la cruzada contra el fascismo en la II Guerra Mundial, las acciones en favor de la paz en la posguerra, y el más notorio e importante, el conflicto ideológico de la Guerra Fría, donde los Estados Unidos y la Unión Soviética, en acción bipolar, mantuvieron una pugna política, económica y psicológica por imponer su dominación en todas las zonas del planeta.
En la conflictividad actual, no debemos olvidar, que en los años finales del siglo XVIII, durante todo el siglo XIX y al menos, durante siete décadas del siglo XX, se produjo el inicio, la implantación y el desarrollo de la práctica del capita­lismo, doctrina política fundamentada en el laissez-faire de la libre empre­sa, la propiedad privada de los bienes y de los medios de pro­ducción, un sistema competidor de incentivos y utilidades, la iniciativa individual y la ausencia de restricciones gubernamen­tales en la propiedad, la producción y el comercio, junto con los conceptos democráticos del liberalismo político, que reemplazaron el orden económico, político y social establecido por el mer­cantilis­mo y la monarquía; sistema económico y político instaurado, que produjo la Revolución Industrial, la que, desde entonces, ha sufrido variadas transformaciones, manteniéndose aún vigente como sistema económico.
Tampoco debemos olvidar, que el término socialismo, ha servido para designar a las teorías y acciones políticas, que defienden un sistema económico y político basado en la socialización de los sistemas de producción y en el control estatal, parcial o completo, de los sectores económicos, opuesto frontalmente a los principios del capitalismo. Doctrina socialista, que ha tomado diversas formas y concepción desde su aparición; desde la que acepta los valores democráticos, hasta las que establecen como necesarios el absolutismo y la dictadura; y en su evolución, el socialismo se ha centrado en la posibilidad de dos categorías: la social-democracia, que se esfuerza por lograr sus fines utilizando la maquinaria del Estado, con el que llega democráticamente al poder para modificarlo pacíficamente; ejemplos de los cuales encontramos en Suecia, Inglaterra, y en otros países de Europa; y el socialismo-marxista, que considera que el poder para el logro de sus objetivos solo puede ser obtenido mediante la violencia y la destrucción de las instituciones capitalistas y democráticas existentes.
A este último corresponde la orientación de la Unión Soviética y los países de Europa Oriental que conformaron la URRSS, y muchos países que siguieron su línea en Asia, América y África.
La revolución bolchevique de 1917, concretó las bases de la ideología marxista, con la contribución de Lenin, cuya mistificación marcó el inicio de la historia política de la Unión de Repúblicas Socialistas, de las democracias populares, como han solido llamarse, y de los partidos comunistas del mundo, ideología que ha sido teorizada por los más grandes líderes del comunismo mundial: Stalin, Kruschef, Mao Tse-Tung, Liu Chao-chi y otros, cuyas decisiones políticas, guiadas por la ideología, contribuyeron a desarrollarla.
Ahora debemos preguntarnos, ¿A cuál de las teorías se acercan más los movimientos insurgentes en América Latina, incluyendo el “socialismo del siglo XXI?
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miércoles, 23 de octubre de 2019

¡EL COMANDANTE ETERNO! Por: Enrique Prieto Silva. Opinión. Venezuela.










¡EL COMANDANTE ETERNO!


Enrique Prieto Silva
Domingo, 20 de octubre de 2019

La antimilitaridad constitucional surgida cuando el teniente coronel Chávez, en mala hora fue votado en 1998 como presidente de la república, es de anotarlo en la historia de Venezuela, con reflejo mundial, como el surgimiento de lo que hoy vemos en algunos países de América Latina, que trajinan con el no deber ser de la política real, donde se ataca al gobierno que no es leal a la pérfida doctrina del “socialismo del siglo XXI” impuesta por este personaje que surgió desde 1992 para confundir la historia de Venezuela y de América.
Hemos dicho, que lo torcido del militarismo chavista nos deja sin ánimo de pensar, para vergüenza de pocos, que se apesadumbran y pierden la confianza en la ciencia, en la doctrina y hasta en la verdad, todo a causa del “toerismo” militarista que tanto hemos mencionado y que nos desespera, al referir, que luego de la profesionalización de la carrera militar, ésta perdió el sentido de la razón y la ciencia que le dio origen, cuando los militares intelectuales solo se preocuparon por la categoría universitaria de la profesión, para equipararla con las demás carreras universitarias, sin el distingo de fuerza y el fundamento que le dio la denominación de profesionales de la ciencia y el arte militar.
Esto lo repetimos, porque a nuestro entender, nada es más perverso hoy, cuando los venezolanos comienzan a creer en un cambio político en el país y persiste la desventura de líderes militares subyugados por la perfidia de quien creyeron la baraúnda que impuso Chávez, creyéndose el gran mesías que vino para la redención de esa Venezuela con el llamado “árbol de las tres raíces”, que según sus adláteres había perdido la brújula política y requería de una “revolución pacífica pero con armas”, como lo explicitó y tomó tanto cuerpo, que cerca del 70% de los venezolanos se unieron a sus andanzas.
 Insistiremos en nuestros mensajes al general Vladimir Padrino, quien es el autor de algo tan grotesco como insurgir como máximo líder de la campaña pro Chávez, considerándosele autor de la “cátedra Hugo Chávez”, a cuyo contenido se le pone tanta relevancia, con honores de superhombre como el de “comandante eterno”; y junto a él, a quienes surgen como sus seguidores o sucesores este estercolero mando en que han transformado la alta jerarquía militar, porque creemos en que el hombre como humano más que como hombre, capitaliza el proverbio de que “errar es de humano y rectificar de sabio”.
Pensamos, que toda mente por más veloz que sea, no es capaz de generar ideas fuera de contexto, que no entren en su capacidad de rectificación, bien sea por su beneficio personal instantáneo, como el pensar que sus actos heroicos o fatales constituyen la mejor o peor herencia de su descendencia, o el grabado en su libro de hechos de la patria, para aquellos que han pensado en que “la patria es primero”, y más aún, cuando se han autocalificado como herederos de los libertadores.
No se puede engrandecer al estúpido ni al mediocre, que viendo su “postura”, no sea capaz de recogerla para evitar la hediondez que deja a su paso.   


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10 DE DICIEMBRE.DIA DE LA FAV // Por: Sammy Landaeta Millán

10 DE DICIEMBRE.DIA DE LA FAV // Por: Sammy Landaeta Millán
Hoy 10 de Diciembre de 2010 es el día de la FUERZA AÉREA VENEZOLANA -FAV- Paladín del Espacio Soberano; y en el marco de la celebración del 90° Aniversario de su creación, acaecida el 10 de Diciembre de 1920, DENUNCIAMOS, RECHAZAMOS y NO ACEPTAMOS el cambio de fecha, hacia el 27 de Noviembre promulgado por el SOCIALISMO VANDÁLICO que pretende imponernos el COMUNISMO en Venezuela, amparándose en el ejercicio de una NARCO DICTADURA CONSTITUCIONAL que hoy desconoce el 10 DE DICIEMBRE. DÍA DE LA FAV. Para seguir leyendo haga click sobre la imagen........Gracias