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martes, 22 de noviembre de 2016

El 11A: la verdad que Chávez ocultó. Por: José Vicente Carrasquero A. @botellazo



El 11A: la verdad que Chávez ocultó.


José Vicente Carrasquero A.

El 11 de Abril de 2002 fue una gran derrota para Hugo Chávez y su afán de mantenerse en el poder a como diera lugar. Esa derrota duró poco gracias a factores que no vamos a analizar en este escrito. Estamos interesados en las víctimas de Chávez que hoy en día pagan prisión por crímenes que no cometieron.

El jefe de seguridad ciudadana de la Alcaldía Mayor en ese momento Iván Simonovis, los comisarios Lazaro Forero y Henry Díaz junto a los funcionarios de la Policía Metropolitana Marco Hurtado (comisario), Héctor Rovain (inspector jefe), Arube Pérez Salazar (cabo Primero), Luis Enrique Molina (distinguido), Erasmo Bolívar (agente) se convirtieron en los chivos expiatorios que Hugo Rafael Chávez Frías necesitaba para intentar lavar su imagen ante la historia después de haber ordenado la activación del Plan Ávila contra quienes marchaban al Palacio de Miraflores.

Convencido de su importancia para la historia y de la grandeza de su imagen, además de lo supremo de proyecto político, Chávez no escatimó rociar de sangre su ascenso al poder y mantenerse en él. Como si fuese poco, dispuso de la vida de personas cuya culpabilidad no fue comprobada para crear un cuento que difícilmente se correspondía con la realidad de aquel duro momento en la historia venezolana
Para un individuo como Chávez la vida de las personas no tiene importancia. Se toman como objetos para avanzar en el proyecto político. Así lo demuestran los más de 300 muertos de las intentonas golpistas de 1992. Durante su gobierno fueron muchas las personas que debieron huir del país o pagar prisión simplemente porque a él le convenía.
Después de los sucesos del 11 de Abril, Chávez se ve en la necesidad de crear e imponer su propia versión de los hechos. Es así como personalmente decide, entre otras cosas, que se encarcelen a los funcionarios antes mencionados y se les responsabilice de los hecho acaecidos aquel nefasto día.
No había intención alguna de rendirle culto a la verdad. No había intención de reparar a las víctimas. Solo se quería crear una trama que dejara en claro que la oposición había cometido unos crímenes y que por lo tanto debía ser execrada y perseguida como efectivamente sucedió.
Recuerdo que una reconocida periodista me preguntó en una entrevista radial sobre lo que pensaba pasaría con los pistoleros de Puente Llaguno. No dude en decirle que los iban a soltar. Que Chávez no se podía dar el lujo de encarcelar a sus defensores. Que para eso los había armado. Para que fuesen una especie de fuerza de choque en caso que le fallara, como efectivamente pasó, la acción represora de las fuerzas armadas.
Vimos un evento que la historia todavía no evalúa en su justa dimensión. Chávez, en persona y en cadena nacional asumió la defensa de los pistoleros de Puente Llaguno. Súbitamente, estas personas que todo el mundo pudo ver disparando desde lo alto de la estructura quedaron liberados de toda culpa. En su lugar, Chávez decidió que serían los jefes policiales y algunos agentes de la Policía Metropolitana los que pagarían las culpas de la irresponsabilidad con la que manejo el movimiento de rechazo más grande que hasta ese momento había enfrentado cualquier presidente en nuestra historia.
Sociópata como era, prometió conformar una comisión de la verdad que nunca se instaló. Contó a diestras y siniestras sus propias historias sobre los acontecimientos. Financió trabajos “independientes” que sin la rigurosidad que implica una investigación histórica contaba una versión de los hechos muy reñida con los acontecimientos.
Es así como Iván Simonovis cumple este 22 de Noviembre 12 años de prisión por crímenes que no cometió. Y esta no es una opinión mía. Son las declaraciones de un corruptísimo ex juez del Tribunal Supremo de Justicia que huyendo de la saña chavista confiesa haber dilatado el juicio a los funcionarios hasta el hastío y haber ordenado producir una sentencia condenatoria de 30 años a petición de Hugo Rafael Chávez Frías.
Le importó a Chávez la vida de estos funcionarios. Lo que pasaría con su familia. No! Además actuó con pérfida maldad. Un juicio viciado, de familiares vejados a la saciedad, lleno de fallas procesales de traslados sin audiencias, de experticias que no fueron tomadas en cuenta por la juez que actuaba como perruna subalterna de Aponte Aponte.
Aún diciendo el corrupto ex juez, hoy protegido por el gobierno norteamericano, que el juicio fue viciado y que obedeció a satisfacer los deseos del sociópata Chávez, la justicia venezolana ha hecho poco o nada en reparar un daño de muy difícil resarcimiento. La concesión de casa por cárcel no es suficiente. Lo que corresponde para Simonovis y todos los otros funcionarios culpados por el gobierno es la libertad plena. Además de mecanismos que les ayuden a tener una vida más llevadera después de años de injusticia.
Esto es parte del legado de Hugo Chávez, un megalómano que no tuvo empacho alguno en disponer de la vida de la gente como si fuesen soldaditos de plomo. Todo para salvaguardar su supuesto lugar triunfal en la historia. Los eventos que estamos viviendo tiran al trasto de la basura un legado que parece más bien un castigo. El chavismo será tristemente recordado como uno que persiguió y encarceló gente inocente. Como si esto fuese poco la inmensa mayoría de las muertes del 11 de Abril no fueron investigadas. Los supuestos francotiradores no eran tales. La violencia estaba claramente del lado de un chavismo temeroso de perder el poder y dispuesto a usar cualquier tipo de violencia o crimen para permanecer en él.
La ruindad contra estos funcionarios ha sido tal que muchos de ellos aplican desde hace años para beneficios procesales que no se les ha concedido. El rancio y putrefacto chavismo no quiere ceder en esta historieta que ni siquiera maquilla el horrible comportamiento de un Chávez que estuvo dispuesto a hacer que el pueblo fuese sometido por la boca de los fusiles activando el Plan Ávila. Gracias a Dios no fue obedecido. Caso contrario la historia sería mucho peor.
Es el momento de que el chavismo remiende sus errores, la liberación plena de estos presos políticos es un mandato ético inevitable. Pero, lamentablemente, en lo ético parece estar el principal escollo. Después de todo chavismo y ética son polos opuestos.





IMAGEN SUPERIOR: Cortesía de El Impulso

IMAGEN INFERIOR: Cortesía de Noti Express

viernes, 24 de enero de 2014

Simonovis: La crueldad de un régimen malvado. Por: Guillermo Cochez.

23-1-2014
Por: Guillermo Cochez

La autobiografía del comisario venezolano muestra lo abominable de un régimen

Nunca imaginé encontrarme con un testimonio tan dramático y cruel que reflejara hasta dónde un régimen, del signo que fuera, puede llegar para causarle daño físico, psicológico y moral a sus adversarios. Peor aún, a quienes creen sus enemigos, aunque sea sólo en su imaginación.
Leer la autobiografía de Iván Simonovis (El Prisionero Rojo, Editorial Melvin, noviembre de 2013) hace recorrer al lector en sus 438 páginas lo abominable de un régimen como el venezolano al que poco le importa la dignidad humana, que desprecia la verdad con tal de satisfacer subalternos intereses políticos, demostrando que es capaz de mutilar por más de nueve años la vida de un hombre inocente y su familia.
En abril de 2002 Venezuela vivió su más difícil crisis política de los tiempos de Chávez. Las manifestaciones pacíficas para exigir su salida crecían más. Ese 11 de abril se dio la mayor concentración que recuerda su historia. Aunque convocada para otro rumbo, la enardecida multitud decidió dirigirse hacia Miraflores, el Palacio Presidencial, desbordando a la policía.
Al llegar muy cerca a Miraflores desde Puente Llaguno y la Avenida Baralt fueron emboscados con disparos por oficialistas vestidos de civil que impunemente masacraron a los manifestantes: una veintena de muertos y cientos de heridos. Ante los disturbios Chávez renunció para regresar triunfal dos días después. Quizás todo había sido planeado para que ocurriera así.
Se abrieron 79 investigaciones por los muertos de ese día, casi todos opositores desarmados, menos dos. Resultaron ser oficialistas, muertos en extrañas circunstancias, según las experticias, porque los disparos que recibieron vinieron de arriba hacia abajo, o sea que se hicieron de donde estaban los francotiradores en Puente Llaguno. Las muertes tenían que ser de ambos lados, según la macabra decisión.
Aún con fotos en la mano, claramente identificables, los asesinos, todos oficialistas vestidos de civil, fueron absueltos. Había que encontrar "unos culpables"' aunque no fueran los culpables de muertes de los chavistas. Eso no importaba. Para preservar el honor de la Revolución había que dar con los “responsables”.
El Comisario Iván Simonovis era el Director de Seguridad de la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Su experiencia en las agencias de investigación judicial era reconocida a nivel nacional e internacional. Para ese 11 de abril no estuvo ni cerca del área de los disturbios porque la responsabilidad en el campo de acción era de la Policía Metropolitana. Eso no fue suficiente para que más de dos años después de los sucesos del 11 de abril 2002 en noviembre de 2004, Iván Simonovis perdiera su libertad hasta el día de hoy, hace más de 9 años. A otros condenados con él, los Comisarios Forero y Vivas, fueron puestos en libertad por enfermedad.
Ha estado preso en un sótano. Sin acceso al sol tan sólo 13 horas en todos esos años. Han destruido su sistema de salud. Le niegan atención médica oportuna. Durante su encarcelamiento, hasta donde vive su familia, ha sido objeto de acosos oficialistas, hasta una bomba molotov le han tirado. En ocasiones ni al Cardenal Urosa le han permitido visitarle. Simonivs ha resistido como un hombre valiente.
Su juicio, por instrucciones del mismo Chávez, fue el más demorado de la historia de Venezuela. Había que quebrarlo. Lo hicieron en tribunales fuera de Caracas para obligar a sus abogados, incluyendo a su esposa, a trasladarse dos horas a las audiencias. Los testigos falsos, los jueces arbitrarios, los dobleces de todos los funcionarios de los que lo juzgaron, fueron objeto de instrucciones superiores. Posteriormente el ex Magistrado Eladio Aponte Aponte, quien luego de asilarse, confesó toda la trama que lo obligaron montar para condenar a 30 años a Iván Simonovis, como él dice la pena de muerte porque de esa no se sale vivo.
Hasta el Papa Francisco ha intercedido por el Comisario Simonovis. La arbitrariedad de Chávez sólo se compara con la indolencia de su sucesor, Maduro, que pareciera decidido a que este mártir de la libertad muera en prisión. Parece insólito que en pleno siglo XXI se repitan casos como el que creímos desaparecidos con Nelson Mandela.
Guillermo Cochez es abogado y político panameño.
Fuente: El País.
FUENTE: 
  • Blog : El blog "Voz desde el destierro". Juan Carlos Herrera Acosta.

Simonovis: La crueldad de un régimen malvado

viernes, 27 de diciembre de 2013

Iván Simonovis: El prisionero rojo. Por: KEILYN ITRIAGO MARRUFO. TalCual.


La Nación | 25/11/2013 |
El prisionero rojo
 

En su obra, Iván Simonovis expone su caso judicial y ofrece detalles de su vida como policía y padre de familia. José Vicente Rangel pide a Maduro una medida humanitaria para el comisario preso. Explotaron dos carros en el centro comercial donde se bautizaba el libro del comisario que lleva preso 9 años.
KEILYN ITRIAGO MARRUFO 
A dos días del bautizo de El prisionero rojo, la autobiografía del comisario Iván Simonovis, y del cumplimiento de 9 años bajo prisión, el periodista José Vicente Rangel hizo en su programa televisivo dominical un llamado reflexivo a las autoridades para que finalmente otorguen la medida humanitaria que ha solicitado la defensa legal del acusado por los hechos del 11 de Abril.

"Nicolás Maduro no dirige un Gobierno represor. Todo lo contrario, tiene un profundo sentido humano y, por lo mismo, debe amnistiar a Iván Simonovis. Muy pocos en el país permanecen en la cárcel tanto tiempo y Simonovis también está muy delicado de salud. ¿Qué impide una medida de gracia? No entiendo lo que pasa", aseguró en su programa José Vicente hoy.

"La condición física de mi esposo trasciende las creencias políticas", dijo Bony Simonovis la primera vez que el alto representante de las filas del Gobierno también pidió a los poderes Ejecutivo y judicial la intersección en su favor de su esposo para que así pueda recibir el tratamiento médico que su enfermo cuerpo requiere.

Bony Simonovis durante la presentación de El prisionero rojo, no estuvo sola. Amigos, historiadores, su familia, periodistas, abogados y hasta la jueza María Lourdes Afiuni, llevando consigo el testimonio de haber sido la "presa de Comandante", la acompañaron.

A Asdrúbal Aguiar, quien fue el encargado de hacer el prólogo, se le quebró la voz durante su discurso y los ojos delataron su tristeza. "Una persona que leyó el libro me dijo que le habían dado ganas de llorar y de pedirle perdón en nombre de toda Venezuela", dijo Sergio Dahbar, representante de la editorial Hoja del Norte.

Esa misma noche, los invitados debieron ser evacuados luego de que se conociera que dos vehículos explotaron precisamente en el sótano del centro comercial Las Mercedes donde se bautizó el libro.
En 438 páginas, Simonovis cuenta no sólo los pormenores del proceso judicial que se le siguió y que finalizó con la condena máxima, sino también detalles de su vida profesional y familiar. Su esposa explicó a Tal Cual la intención de la obra.

–¿Es esto un desahogo para Simonovis?
–Sí, porque muchas veces el peor castigo que tiene un preso es que lo olviden y esta es una forma de que la gente no lo olvide y que sepa que tras las rejas hay una persona.


–¿Cómo hizo para escribir el libro?
–Duró cuatro años. Empezó haciéndolo en servilletas, papeles. Después el proceso fue bien largo. Yo lo transcribía, luego una revisora, muchos amigos, hasta que finalmente llegó a las manos de Sergio Dahbar y él fue quien, con su editorial, le puso el orden, pero estuvo bastante estructurado por Iván y aprobado por él.


–¿Se presentó el caso de que alguno de los custodios lo descubriera o le quitara alguna hoja?
–No, gracias a Dios.


–Tiene tanto tiempo que no ha podido declarar a la prensa. ¿Con qué nos encontraremos los periodistas?
–Con una autobiografía bien interesante sobre todo para los que cubren sucesos, que conocen muchos casos que él manejó, pues hace referencia a esto y es una de las partes que más me gustan del libro. Habla de su familia, la parte del juicio y su experiencia dentro de un recinto carcelario como víctima de violación de derechos humanos.


–¿Hay señalamientos contra las autoridades?
–Sí, Iván no tiene miedo.


–Señaló e identificó con nombre y apellido a las personas responsables. ¿No temen que esto pueda afectar el resultado de la cuarta medida humanitaria solicitada?
–No, nosotros no tenemos miedo. Quienes deben tenerlo son los que infligen la ley para satisfacer una orden ilegal.


–Simonovis ha dicho: Mi caso es una venganza con refinamiento clásico. ¿Qué quiere decir esto?
 
–Aquí es muy difícil que admitan la existencia de presos políticos, entonces le adjudican delitos comunes para que digan que él es un criminal y encubrir de esa manera la persecución política; allí está el refinamiento. Se disfraza tras figura jurídica la verdadera persecución judicial en contra de la disidencia ­¿Ha imaginado Simonovis escribir una segunda parte en libertad? ­Este libro llegó hasta Ramo Verde, espero que pueda escribir después con mucho mayor ánimo.


FUENTE: TalCualDigital

Relacionado:  

Lea: Carta de Ivan Simonovis al Parlamento Europeo. 

 

lunes, 16 de diciembre de 2013

SIMONOVIS. Por: Vinicio Guerrero Méndez.



SIMONOVIS
Vinicio Guerrero Méndez
 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.” (Mt. 5.6)

Esta bienaventuranza es la cuarta predicada por Jesús en el sermón del monte. Representa a una persona que siendo inocente lo injurian o lo tratan como trataron a Jesús. Entendiéndose que nuestra conciencia es la única que sabe y conoce nuestro verdadero proceder y la verdad. Existen presos que son culpables como debe ser, pero también existen inocentes como no debía ser.
No estoy diciendo que el Señor Simonovis  sea o no reo de culpa, solo que ha sido una pena desmedida e injusta en la que no faltaron maquinaciones descabelladas y culpables. Para eso es importante que sepamos la verdadera causa de este encarcelamiento y en qué lugar está la falta. ¿Hay evidencias contundentes para tantos años en prisión?
¿Cómo es posible que el sol sale para todos a la medida de Dios y el Señor Simonovis en diez años solo se le ha permitido tomarlo treinta días?.
 Toda la vida de Jesús pregona una misma cosa: Es mejor dejarse matar por una causa que matar por ella. De ahí que la violencia resulte radicalmente inhumana
El amor sincero hacia los enemigos que predico Jesucristo es el único sentimiento capaz de conseguir una paz perdurable entre los seres humanos
Si el motivo o causa de esta prisión ha sido por causa personal o política, la solución no está en exterminar a los grupos o personas disidentes que no compartan los ideales de otras personas o mayorías, sino en dialogar con ellos. Esta es la razón de la propuesta de Jesucristo para la humanidad: Una política de paz, respeto y perdón. Entendiéndose así que el odio hacia los demás se puede superar aun mediante la no violencia.
Es cierto, todos hemos pasado injusticias, y todos hemos sufrido, pero, también he cierto que todos hemos cometido injusticias y que todos hemos causado sufrimiento. Todos hemos pecado. Pero no estamos hablando de una justicia en la que quieres que todo lo que ha sido injusto ante tus ojos sea juzgado. Porque también muchos reos han sido indultados por peores crímenes y hasta mandatarios.
Me dirijo a usted Señor Simonovis: Si está llorando por su condición tan pésima delante de un Dios santo y justo... alégrese, porque recibirá el consuelo de Dios. “¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.”  (Lc. 6.24). Ay de aquél que ahora está riendo, ay de aquél que ahora está contento y su gozo no viene de la salvación de Dios, porque lamentarán y llorarán después.
 Ahora me dirijo a usted señor Presidente: Si usted teniendo las facultades constitucionales y las virtudes humanas, porque no se decide a revertir, de una vez por todas de un plumazo presidencial, la libertad absoluta en forma valiente y justa, del Señor Simonovis?

¡La oración! No la dejes nunca por nada. Ella da brillo a tus ojos, ardor a tu corazón, fuerza a tu voluntad. Persevera todos los días, sin desistir y Dios te escuchará.

Afectuosamente,

                   Imperfecto.

VINICIO GUERRERO MENDEZ

jueves, 31 de enero de 2013

Hija de Simonovis pide que le “devuelvan el sol” a su padre. Por María Gabriela Villalobos

 Miércoles, 30 Enero 2013 09:42
Por María Gabriela Villalobos / Maracaibo / mvillalobos@laverdad.com

Ivanna Simonovis, hija del excomisario de la extinta Policía Metropolitana, Iván Simonovis, quien está pagando condena de 30 años de cárcel por los hechos ocurridos el 11 y 12 de abril de 2002 en Venezuela, escribió una nueva carta que llevará a la sede de la Vicepresidencia de la República para solicitar a Nicolás Maduro interceda en el caso de su padre. 

“Esta es la segunda vez que les escribo. No me da pena insistirles. El dolor puede más que la pena. Les juro que ya no puedo más. Ya me cansé de llorar. Estoy agotada. Quiero pedirles de nuevo un poco de clemencia”, dice la misiva. 

La joven de 15 años en el texto señala que su familia ha “sufrido demasiado” y que le parece injusto que “la política arruine vidas”

A continuación el texto completo de la carta: 

Señores del Estado Venezolano:
Esta es la segunda vez que les escribo. No me da pena insistirles. El dolor puede más que la pena. Les juro que ya no puedo más. Ya me cansé de llorar. Estoy agotada. Quiero pedirles de nuevo un poco de clemencia. Ya mi papá, Iván Simonovis, y todos nosotros, su familia, hemos sufrido demasiado. Sufrir cansa. Llorar cansa. Extrañar al padre de uno cansa. Siento que soy demasiado joven para estar tan cansada. Me parece injusto que la política me arruine la vida. Todos los días me asomo con susto en el espejo, porque siento que tengo canas en mi cabello. No las veo, pero las siento. Y tengo 15 años. Es muy rara esta sensación. 
Ya mi sonrisa no es la que sale en las fotos de los álbumes de la familia. Mi sonrisa se quiebra a cada rato, como una galleta. Porque así están los huesos de mi papá. Se han vuelto una galleta por tanto encierro, por tanto no moverse, por tanta sombra. Por favor, les pido, devuélvanle el sol. Devuélvanle un poquito de vida. Ya bastante ha pagado lo que Uds. consideraron que debía pagar. Su salud esta tan deteriorada que tengo miedo -mucho miedo- de que mi papá termine paralítico, en una silla de ruedas. Y más así. Solo. Sin su gente, sin los únicos brazos que lo pueden abrazar.
Mi papá no está nada bien. Su columna está demasiado frágil. Se puede romper sola, sin que nadie la toque. Sus huesos, dice el médico, tienen la edad de un anciano. Sus huesos ya pagaron el doble del tiempo de su condena. Su ánimo también. Y su familia. Sea justa o no su prisión, creo que ya todo es demasiado. Ya todo se ha vuelto inhumano, cruel, excesivo. Señores del Estado Venezolano, una medida humanitaria como la que les pido sería un gesto noble, necesario, hermoso. Un gesto importante en estos tiempos tan duros. Estoy tan agotada del odio de parte y parte. Creo que muchos estamos así. Un gesto de nobleza no les va a hacer perder nada de lo que tienen y, en cambio, los hará más humanos. Quiero volver a tener 15 años y un padre a quién abrazar.
No tengo más argumentos. Solo un exceso de dolor.
Gracias.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Bony Pertiñez, esposa de Iván Simonovis: “Vemos a Dios en tanta gente solidaria que nos conforta día a día”

oct 22, 2012
Bony Pertiñez, esposa de Iván Simonovis confiesa encontrar en su fe católica la fuerza para enfrentar 8 años de adversidades. Dentro de un mes el comisario más respetado del país cumple ese tiempo preso en los calabozos del Sebin. Junto a él sufren su esposa y dos hijos que eran apenas unos niños cuando su padre fue encerrado en El Helicoide; hoy son jóvenes que no dejan de interrogarse acerca de la pesada carga que lleva la familia.

RCL.- Bony, qué ha significado la fe en tu vida durante toda esta dura etapa?

BS.- La fe es el camino, lo que me ha dado fortaleza para seguir adelante, para no rendirme, sobre todo en algunos trechos cuando crees que has perdido toda esperanza. Igual para Iván. A veces me dice que es más fácil renegar de todo que seguir creyendo y confiando. Yo lo animo y le digo: “Estamos vivos y hemos visto tantos amigos cercanos que han asesinado o se han muerto, que ya no nos acompañan y sin embargo nosotros estamos aquí, resistiendo”. Creo firmemente que esa fuerza viene de Dios y no sólo debemos buscarlo cuando lo necesitamos.

RCL.- Cómo lo llevan tus hijos?

BP.- Es difícil para ellos. A veces piensan que a nosotros todo nos sale mal, que le pedimos a Dios y no escucha. Una amiguita de ellos, frustrada cuando se enteró del resultado electoral, dijo “ahora ya no creo más en Dios”. Yo le decía que lo importante es levantarse, continuar, pensar en tanta gente sonidaria, que permanece al lado de uno en los cuales hay que ver a Dios. Tal vez sean las formas en que Dios se manifiesta y nos recuerda que sigue a nuestro lado. Por más que el gobierno ha sido implacable, cruel, inclemente con nuestra familia, sin embargo hemos conseguido gente maravillosa, que está cercana a Dios y no nos deja solos.

RCL.- Me dijiste que Iván a veces se pregunta cosas…

BS.- Iván tiene un hermano sacerdote que lo vino a visitar recientemente. Vive en Europa, en unos pueblitos muy pequeños, iniciando órdenes franciscanas. Cuando él viene conversan mucho, Iván le hace reclamos y es normal que esto ocurra, pero igual se refugia de nuevo en su fe. En la soledad de su calabozo, donde ni siquiera puedes ver la luz, si no te amparas en tu fe, si no te aferras a Dios, a la Virgen, a tus santos, qué más te queda?

RCL.- Dicen que Dios envía aquello que podemos soportar…

BS.- Ahí tengo una queja (risas), a veces le digo “Dios, ya basta, ya aprendí las lecciones”. Pienso que estas son situaciones que debemos aprovechar para valorar lo que en verdad es importante en la vida. Como familia, siento que nosotros hemos crecido. Veo tantas amigas que pelean con los esposos por tonterías, familias que se quejan por nimiedades. Hoy le damos prioridad a las pequeñas grandes cosas que verdaderamente tienen significado.

RCL.- El tiempo de Dios es perfecto?

BP.- Esa frase no queremos escucharla en la familia! Mi hija se molesta cuando la oye pero le digo que esa frase no tiene nada que ver con nuestra fe. Tal vez debe haber todavía algo más que tenemos que aprender, no solo nosotros como familia sino también la sociedad venezolana. Lo veo como una oportunidad, no sólo para crecer como familia, sino para que nunca más esto se repita con nadie. No entiendo tanto resentimiento contra nosotros. Mi esposo está preso por un delito que no cometió mientras que Hugo Chávez estuvo preso por uno que sí cometió, intentó un golpe de Estado, hubo muertos, gente asesinada cobardemente. Él tuvo todas las garantías mientras Iván se deteriora físicamente sin poder ver el sol sino a raticos en todo un mes. Ellos están llenos de resentimiento y eso es lo que no voy a permitir entre los míos.

RCL.- Por qué ustedes son católicos?

BP.- La familia de Iván es muy católica desde siempre, al punto que tiene un hermano sacerdote. No así en mi caso. Mi papá era católico, pero mi mamá es protestante. Todos los amigos de ellos eran católicos y le decía” tías” a las amigas de mamá pues yo no tenía ninguna. Ellas me enseñaban las oraciones, me contaban historias de los santos y un día, cuando a mamá se le perdió el anillo de compromiso –un valioso anillo de brillantes- una de sus amigas me dijo: “Te voy a enseñar a rezarle a San Antonio, que hace aparecer las cosas perdidas”. Yo tenía como siete años y me aprendí la oración a San Antonio que se convirtió en mi santo preferido -papá se llamaba Antonio y mi esposo se llama Iván Antonio-. Apareció el brillante de mamá. Ella es una protestante muy sui generis, pues tiene santos, cree en la Virgen…yo bromeo diciéndole que es la protestante más católica que conozco.

RCL.- Iván tiene alguna devoción especial, como tú por San Antonio?

BP.- No, él dice que lleva sus conversaciones directamente con Dios, a veces un poco fuertes (risas), pero ellos se entienden. Lo importante es que también cuida su fe. Esa es la misión, no perder la fe. Muchos quisieran que nos quebráramos, que nos alejáramos de Dios y abandonáramos la fe, pero eso no va a pasar. No es una opción para nosotros. Él tiene una tía que viene una vez al año pues vive muy lejos y lo conforta. Rezamos juntos en la cárcel, lo hacemos en familia. Es una experiencia que debemos vivir en familia, la religión debe tener un puesto en el seno familiar.

RCL.- Sabes que hay muchísima gente rezando por ustedes, no?

BS.- Claro y lo agradecemos tanto! Cada vez que salgo a la calle, voy a la farmacia, al mercado alguien me entrega una estampa, una medalla, un rosario. Tengo una caja gigante llena de todo eso. También una especie de altar con tantos santos y vírgenes que me han regalado, pues creo que están repletos de energía positiva que nos transmite la gente. Es la fe de la gente que nos anima y nos respalda.

RCL.- Cómo se ha manifestado la solidaridad de la Iglesia institucional?

BP.- Desde el momento en que a Iván lo detuvieron, el Cardenal Castillo Lara -que murió hace 5 años-, el Cardenal Urosa, Mons Luckert, todos ellos han estado pendientes, solidarios. Nos apoyan ante cualquier petición de medida humanitaria. Están allí para lo que puedan ayudar. Incluso en el momento en que las condiciones de reclusión de Iván se hicieron infrahumanas, recuerdo que el Cardenal Castillo Lara quiso verlo, estar allí para interceder por Iván, pero le impidieron entrar a la Disip. El Cardenal Urosa designó un párroco para que los presos puedan tener asistencia espiritual, recibir los sacramentos y asistir a Misa al menos una vez por mes. No hubo una oportunidad en que yo los haya buscado que no me hayan atendido, sacerdotes, obispos, los cardenales Castillo Lara y Urosa. Siempre han estado allí para nosotros. Estoy muy agradecida.-

Redacción RCL

FUENTE:  Reporte Católico Laico

REMISIÓN: Haydeé Irausquín.

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