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jueves, 27 de agosto de 2015

A 75 años del asesinato de León Trotsky. Por: Fernando Mires @FernandoMiresOl PRODAVINCI.









Trotsky con sus camaradas estadounidenses Harry de Boer y James H. Bartlett y sus esposas.

Fotografía autografiada por Trotsky. 5 de abril de 1940 .


A 75 años del asesinato de Trotsky; por Fernando Mires.


Por Fernando Mires / 26 de agosto, 2015 / @FernandoMiresOl
Hace 75 años (para ser preciso, el 20 de Agosto) fue asesinado en México León Trotsky. Los hechos que condujeron al vil asesinato son conocidos. Ramón Mercader, comunista catalán, fue reclutado por la NKVD para que cometiera el crimen ordenado por Stalin, tarea que realizó con el más profesional de los esmeros. Todos esos episodios han sido acuciosamente narrados en la magnífica novela de Leonardo Padura, “El hombre que amaba a los perros”.
Sobre la novela de Padura también se ha escrito mucho y no voy a agregar más palabras para elogiarla, por mucho que lo merezca. Me limitaré en estas líneas a constatar solo un punto; y es el siguiente:
Aunque una novela histórica no sea un texto de historia, permite, gracias al uso de la imaginación, alcanzar verdades a las que no alcanza ni debe alcanzar la historiografía. Desde esa perspectiva la narrativa histórica puede convertirse en un perfecto auxiliar de la historiografía.
Un historiador ha de limitarse a comprobar la verdad de los hechos, a construir causalidades, a indagar sobre las consecuencias, a revelar datos desconocidos. Pero en ningún momento debe especular acerca de las motivaciones personales que llevan, como en el caso de la historia de Ramón Mercader, a cometer un asesinato. Por lo mismo, nunca debe dictar veredictos morales y mucho menos adentrarse en los laberintos psíquicos de un personaje histórico. Esta última es una tarea que ni siquiera está permitida a los psicoanalistas pues ellos saben muy bien que nunca hay que emitir juicios no surgidos de la comunicación interpersonal. Dichos límites no existen, en cambio, para un novelista.
Un novelista si no escribe en clave de ficción, por mucho que esta sea originada desde una realidad objetiva, es un mal novelista. Pero un gran novelista es también quien siguiendo la ruta de la ficción logra extraer, de modo imaginario, una verdad subjetiva que ayuda a entender mejor -valga la paradoja- la verdad objetiva de los hechos. Solo así se explica por qué la mayoría de quienes han leído la novela de Leonardo Padura terminan sintiendo una profunda compasión por Ramón Mercader.
A través de la historiografía Ramón Mercader solo puede aparecer como un asesino. Pero a través de la literatura, puede, además, aparecer como una víctima. Sí, una víctima más de un orden totalitario que en nombre de la supuesta verdad “objetiva” terminó construyendo autómatas sin vidas privadas, seres despojados de relaciones afectivas, piezas de una máquina que los controlaba y dominaba sin apelación.
Esas fueron las constataciones por las cuales en un seminario que junto con mi colega Rainer Fabian dirigíamos sobre el concepto de totalitarismo, propusimos como lectura a la espeluznante novela de Arthur Koestler, “Sonnenfinsternis” (Eclipse solar) conocida en español bajo el título de “El cero y el infinito” (1941).
El personaje central de la novela, Rubashov, era un representante imaginario de Nicolás Bujarin, el bolchevique miembro de la vieja guardia leninista, cómplice de la expulsión y del destierro de Trotsky, obligado después por Stalin a declararse culpable de crímenes que jamás había cometido. Por lo mismo fue condenado a muerte. Rubashov, como ocurrió con Bujarin, murió creyendo ser un mártir sacrificado en nombre de un ideal superior.
Lo terrorífico de la novela, sin embargo, no reside tanto en las torturas físicas a las que fue sometido Rubashov, sino en la disuasión ideológica destinada a suplantar su capacidad de pensamiento por la ideología del régimen. Bujarin, efectivamente, murió plenamente convencido de que su confesión, aunque siendo una mentira, podía ser puesta al servicio de una gran verdad. Esa gran verdad era la Revolución Rusa encarnada en la persona de Stalin
Gracias a la gran novela de Koestler pudimos comprender, durante el curso del seminario, la exactitud de las formulaciones de Hannah Arendt cuando entre las diferentes características del fenómeno totalitario destaca la usurpación del espacio íntimo (el del amor, el de los sentimientos, el del pensamiento) por el espacio público (estatal), hasta el punto que el ciudadano comunista perfecto termina siendo no el que piensa sino el que es pensado. ¿Pensado por quién? Por una ideología y por quien desde el poder la representa. En ese sentido podríamos entender al totalitarismo como un fenómeno mediante el cual el pensamiento individual es sustituido por una ideología total. Así sucedió con Nicolás Bujarin. Así sucedió también con Ramón Mercader.
Ramón Mercader no asesinó al revolucionario León Trotsky. Mercader solo “ejecutó” a un traidor, a un agente nazi. El no concibió su acto como un crimen. Todo lo contrario; él, Mercader, fue un héroe elegido por la razón histórica para ayudar al cumplimiento de la gran verdad representada por la URSS y por su gran conductor, el camarada Stalin.
La deducción, después de la haber leído la novela de Padura no puede ser más estremecedora. ¿Significa entonces que cualquiera de nosotros bajo circunstancias parecidas a las vividas por Ramón Mercader podría llegar a convertirse en un asesino? Nadie puede saberlo en términos definitivos. Pero si el Yo deliberante de cada uno es sustituido por la dictadura de un “Super-Yo” o por la de un “Super-Nosotros”, o si perdemos –ya sea por debilidad o debilitación- nuestras capacidades pensantes, o si nos convertimos en agentes secretos de una Ideología de la Razón Histórica, puede ser que no lleguemos muy lejos de donde llegó Ramón Mercader.
Uno de los personajes centrales de la novela de Padura, el escritor cubano Iván Cárdenas Maturell, a quien un arrepentido y enfermo Mercader confió su historia, no se convirtió en un asesino. Pero él nos cuenta –y ahí escuchamos detrás de Iván la voz de Padura hablando no solo de sí mismo sino también de algunos identificables escritores cubanos- como en nombre de supuestos objetivos históricos superiores un joven lleno de ideales puede ser obligado a renunciar a lo que más ama, a su arte literario; a despreciarse a sí mismo; a aceptar incluso, sin chistar, el suicidio inducido de su hermano homosexual.
Al escribir estas líneas no pude sino recordar un día nevado de Viena. Fue durante los años ochenta. Con un amigo quien fuera horrorosamente torturado en las cárceles de Pinochet, dábamos un paseo a lo largo de la Ringstrasse. Entre los detalles que me contó de sus días en prisión, hay uno que no he podido olvidar. Mientras el verdugo apagaba un cigarrillo en su piel, le hizo de pronto una confesión “¿Y tú creí que me gusta hacer lo que estoy haciendo?. No; pero lo hago porque alguien tiene que sacrificarse por la causa. Si ustedes hubieran vencido, a lo mejor bo estaríai haciendo conmigo lo mismo que yo hago contigo”.
¿Lo habríai hecho? – pregunté-.
Calló un momento y luego dijo: “Quien sabe Fernando, quien sabe”
FUENTE: PRODAVINCI
REMISIÓN: Lic. Juvenal Freites Millán  / @JuvenalFreitesM 


domingo, 28 de septiembre de 2014

EL ESTALLIDO: Por Luis García Mora. Prodavinci.


Al límite // El Estallido; por Luis García Mora



Examinemos la hoja de ruta. La bitácora.
Todo el mundo espera que estalle la bomba. Desde el economista más preclaro hasta el taxista que se descarga con un “No sé en qué parte de la madre tienen que darle a este pueblo para que reaccione”.
Existen coincidencias específicas que obligan a afirmar que todo es cuestión de tiempo.
El país como botín no da más.
El Gobierno trata de evadir la realidad y, al estar contra las cuerdas, intenta ganar tiempo. Tiempo. La mercancía política más codiciada en este momento de transición.
Hasta el gurú y pragmático operador político de este régimen, el inefable José Vicente Rangel, dictamina sobre el trazado del mapa de esta situación de calamidad que “la reacción ante el desabastecimiento, la inflación, la inseguridad, la caída de la producción, el nefasto entramado burocrático que entraba la gestión oficial, repercute en un pueblo consciente de sus derechos y dispuesto a reclamar. Por ahora pacíficamente, pero ¿por cuánto tiempo?”.
Es lo que inquieta en esta Venezuela del cambio y las definiciones.
Mientras tanto, otro operador sagaz, Vladimir Villegas, subraya que no sólo las puertas para el diálogo están abiertas para que se establezcan los espacios de conversación entre el oficialismo y la oposición, sino aún más, que el llamado formulado por el nuevo secretario general de UNASUR, el expresidente colombiano Ernesto Samper, “seguramente obedece a una señal concreta por parte del gobierno del presidente Nicolás Maduro”.
Aunque hasta el (ya de salida) Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, ve muy difícil este diálogo mientras haya líderes opositores presos, se habla de que se pueden abrir las compuertas algo más. Y así sea que por razones de seguridad y de salud fue que soltaron al muy enfermo Iván Simonovis, ante una situación de vida o muerte como ésta para el régimen también es el momento de las grandes definiciones.
El momento de los cambios en esta ecuación política.
La MUD, en sintonía con la actual situación, congestionada en su dirección y en un mal momento, reaparece con la elección de “Chúo” Torrealba en su coordinación ejecutiva. En lugar de un activista político, se decantan por un luchador y comunicador popular en sustitución de Ramón Guillermo Aveledo, o de lo que alguien acertadamente denominaba “un político de salón”. Dan la impresión de que en verdad están dispuestos a acometer un cambio de primer orden, de envergadura.
Veremos.
Y en este sentido hay que apostar, pues “La noticia es (ha dicho Torrealba) que la MUD se va para la calle”. Es decir: que convoca a movilizarse.
Sí.
Entonces, ¿se agotó la vía democrática?
No.
Aunque la amenaza de implosión se hace cada vez más manifiesta, ¿termina esto en una gran manifestación nacional?
Quizás.
¿Aguantan aún más nuestras clases y los sectores aún más desprotegidos esta violenta economía del rebusque vital y la feroz situación de inseguridad? ¿Hay esperanzas?
La casa venezolana, las familias, se asfixia desde afuera. Y se la está llevando a una crisis en que la presión aumenta de tal manera que, a estas alturas, los cambios de referencia y de personajes (sea en el Gobierno o en la MUD) no tienen importancia: lo que importa son los cambios que –en lo inmediato– tales personajes puedan producir.
En los sectores con naturalezas aspiracionales, el ser humano se refugia en su esencia: la esencia republicana. Las organizaciones civiles se han repotenciado durante este proceso. Sindicatos obreros, gremios, Fedecámaras, asociaciones profesionales, todos asumen denuncias y propuestas. El Colegio de Ingenieros. El Colegio de  los Médicos. Todos jugándose en muchos casos el pellejo, la vida, la libertad.
La desconexión es tal que las denuncias desde los partidos políticos vienen sin contenidos. Quienes pusieron al régimen contra las cuerdas fueron los estudiantes y los colegios profesionales. Quienes acabaron con las mentiras fueron y han sido los periodistas independientes.
Este régimen ha impuesto un modelo de vida.
Y la oposición está en proceso de recomposición: la manera como asume el reacomodo Torrealba es completamente distinta a la de Aveledo.
Pero el diagnóstico tiene que terminar en un tono de esperanza.
El Gobierno con todos sus recursos no ha podido dominar a la sociedad. El plan de comprarse todos los medios no les ha servido de nada, pues han perdido credibilidad. De acuerdo con las encuestas, cada vez más hay un sector del país más grande que no les cree.
Las imágenes de Maduro en el Bronx dan pena, tristeza. ¿Usted cree que ser conocido en el mundo como dictador –para un hombre salido de los sindicatos, un dirigente obrero– no le afecta?
Con el país en medio de una situación de calamidad sanitaria y humana como la nuestra, tan cruel y desatendida, lo del ébola es una falta de respeto. Y con toda esa sarta de lugares comunes en el discurso de la ONU, ¿cómo puede Maduro estar lanzando mensajes ambientales al planeta cuando con tanta insalubridad, acaba –de paso– de eliminar el despacho del Ambiente?
Hacerlo cuando el discurso global no está ahí, sino en este apocalipsis de los fundamentalismos, de los desplazados, de los problemas de migración (dos millones de venezolanos se han ido), de la tragedia de los nacionalismos, del nuevo orden financiero para evitar la crisis…
El diálogo, esos puentes suspendidos sobre la actual circunstancia, es un problema de todos. Cierto. Pero es aún mucho más acuciante para el Gobierno. Con esta crisis, y con las tuercas tan apretadas que mantienen al país inmóvil, están gravitando sobre el vacío.
Las formas de convivencia (y hasta de la cultura) siempre se han construido detrás de lo económico. Nunca al revés. Y cuando apagas los motores del comercio y la economía, lo único que sobrevive es la oscuridad absoluta.
Y en Venezuela se apagó la luz.
El 40% (o más) de las empresas del sector industrial está cerrado, más el 12% de las de servicios. El 8% de la población económicamente activa se fue. Como diría alguien, “estamos en un punto definitivo de la vida de la Nación”. No se le puede dar la espalda a las vainas de esa manera. Miren ya por dónde vamos: ¡Una guerra bacteriológica!
El Gobierno sí que tiene un problema de tiempo.
Querían pasar una aplanadora y acabar con esto, pero no pudieron. Se les acabó la gasolina: el legado de Chávez es la miseria.
Armaron una fiesta en un país amante de las fiestas. Y, a través de la petrodiplomacia, esa bacanal se extrapoló a Nicaragua, a Bolivia. Impresionante. Y están todavía celebrando y no quieren salir de la fiesta, mientras afuera amanece y la gente (el resto) intenta sobrevivir.
Todo está cambiando de un momento para otro. El Gobierno alcanzó sus niveles críticos. Lo que viene es desgaste.
Y sí, amigo lector, creo que están a punto de arrancar acontecimientos.

 FUENTE: Prodavinci

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10 DE DICIEMBRE.DIA DE LA FAV // Por: Sammy Landaeta Millán

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Hoy 10 de Diciembre de 2010 es el día de la FUERZA AÉREA VENEZOLANA -FAV- Paladín del Espacio Soberano; y en el marco de la celebración del 90° Aniversario de su creación, acaecida el 10 de Diciembre de 1920, DENUNCIAMOS, RECHAZAMOS y NO ACEPTAMOS el cambio de fecha, hacia el 27 de Noviembre promulgado por el SOCIALISMO VANDÁLICO que pretende imponernos el COMUNISMO en Venezuela, amparándose en el ejercicio de una NARCO DICTADURA CONSTITUCIONAL que hoy desconoce el 10 DE DICIEMBRE. DÍA DE LA FAV. Para seguir leyendo haga click sobre la imagen........Gracias