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miércoles, 24 de enero de 2018

Esto es lo que nos dijo Óscar Pérez antes de su muerte. Por NICHOLAS CASEY. The New York Times. INFORMACIÓN. @caseysjournal ‏@nytimesES


Este domingo se realizó el funeral de Óscar Pérez, un líder rebelde asesinado por fuerzas del gobierno venezolano el pasado 15 de enero. Meridith Kohut para The New York Times 

AMÉRICA LATINA  VENEZUELA

Esto es lo que nos dijo Óscar Pérez antes de su muerte

Por 

El fin había llegado para Óscar Pérez.
Por su rostro corría sangre. Sus hombres intentaban dar pelea detrás de estufas y gabinetes mientras el gobierno venezolano rodeaba su escondite. Horas después, él y media decena de hombres yacían muertos en el piso.
Pérez, abatido el pasado 15 de enero por fuerzas gubernamentales, pasó sus últimos años como protagonista de narrativas espectaculares —algunas en la pantalla de cine; otras en la vida real— en las que siempre interpretaba al héroe.
Había sido el protagonista de una película de acción: un piloto que luchaba contra el crimen desde un paracaídas con un perro atado a su espalda. El último junio encabezó un ataque con helicóptero durante las protestas en Venezuela, disparó contra el Tribunal Supremo y desplegó un letrero en el cual llamaba a la población a rebelarse.
Aunque sus acciones habían cautivado y causado el enojo de muchos venezolanos, su público había disminuido hacia sus últimos días.
Pérez pasó muchos días y tardes de este enero agachado sobre la pantalla de un celular, a través del cual enviaba mensajes encriptados a The New York Times; la identidad de ambas partes era confirmada ante el otro mediante un video breve que se enviaba en cada intercambio de mensajes.
Los mensajes de texto enviados en diciembre y enero, además de grabaciones y entrevistas realizadas durante el mismo periodo, representan algunas de las últimas palabras del hombre que llegó a ser el más buscado en Venezuela: un agente de policía renegado que había cautivado la atención de una nación y un luchador fugitivo que a veces parecía estar muy consciente de que sus días podrían estar contados.
“Lucho por la libertad del país, la oportunidad de un mejor mañana”, dijo un mediodía a principios de enero a través una aplicación de mensajería. “El temor de [perder] la vida es lo menos que tengo ahora. No es el temor de la vida, sino el temor de fracasar, de fallar a la gente”.
Después de su muerte, el cadáver de Pérez, con dos impactos de bala y la mandíbula fracturada, permaneció en un congelador de una morgue en Caracas y era vigilado por un guardia armado. Este domingo su cuerpo fue enterrado desnudo, excepto por una sábana blanca en la que estaba envuelto. Cerca del lugar del funeral, un hombre voló una cometa de papel que tenía escrita la palabra “Libertad”.
A la izquierda, Aura Pérez, tía de Óscar Pérez, caminando hacia el sitio del entierro. Ella recibió el cuerpo de la morgue porque es la familiar más cercana que todavía permanece en Venezuela. Meridith Kohut para The New York Times
CreditMeridith Kohut para The New York Times
Pérez fue un actor, un detective de la policía y un insurgente. Para el gobierno era un terrorista. Para sus seguidores había sido un luchador por la libertad, un héroe popular moderno de la talla de Robin Hood o el Che Guevara. Algunos escépticos decían que su historia posiblemente no era cierta; que pudo haber sido una especie de doble agente para hacer quedar mal a la oposición.
Sin importar cómo fuera visto por la gente, sus acciones resonaron en todo el país. Venezuela vive una crisis económica que ha dejado a los hospitales sin medicina y ha causado que los bebés mueran de malnutrición. Un presidente impopular ha frenado las protestas con mano de hierro: más de 100 personas murieran en las calles de Caracasel año pasado en enfrentamientos entre policías y manifestantes. Pocos parecen seguir esperanzados respecto al estado democrático en Venezuela.
Después de su vuelo en el helicóptero sobre Caracas en junio, Pérez se convirtió en un símbolo de los crecientes agravios del país: un policía temerario que se había rebelado en contra del gobierno y había pedido a otros que hicieran lo mismo.
Sin embargo, Pérez dijo que si algo lo persiguió hasta el final es que esa rebelión nunca ocurrió.
“Nosotros esperábamos que ese día hubiera un llamado a la calle, para que se diera cuenta de que sí comenzó un movimiento”, dijo en otro de sus mensajes. “Pero lamentablemente no lo hubo”.
Pérez, quien se unió a la unidad de investigación de la policía venezolana hace quince años, podría haber sido solo otro detective, de no ser por su actuación en la película Muerte suspendida, que se estrenó en 2015. En ella interpreta a un inspector llamado Efraín Robles que rescata a un empresario venezolano de sus secuestradores.
Pérez dijo que la idea de actuar en la película le llegó después de un operativo policiaco en un barrio pobre de Caracas, donde conoció a un joven a punto de unirse a una pandilla. Pérez no encontró la manera de convencerlo de no caer en una vida de delitos, pero notó lo influido que estaba por lo que había visto en televisión.
“Literalmente, él olvidaba el hambre viendo televisión”, dijo. “Es ahí cuando tú te das cuenta del poder tan grande que tienen los medios audiovisuales, el cine”.
La película prefigura las acciones por las cuales Pérez se volvería notorio en la vida real. Su personaje —también un piloto— persigue criminales a través de las calles de la capital desde el aire y, al final, bucea con un rifle hasta llegar al yate del villano.
Pérez dijo que la película también mostró la clase de fuerza policiaca que él deseaba que existiera en Venezuela: fotos de los criminales desplegadas en pantallas de alta tecnología, escenas del crimen cuidadosamente analizadas por expertos forenses, hombres en batas de laboratorio examinando los resultados.
Nicol Díaz, de 17 años, a la derecha, y José Díaz, de 13, al centro, lloran sobre la tumba de su padre, José Alejandro Díaz Pimentel, un rebelde asesinado junto con Pérez en un enfrentamiento con fuerzas gubernamentales.
Credit
Meridith Kohut para The New York Times

Pero la realidad que él vivía era muy diferente, dijo Pérez, a medida que veía el colapso de la economía del país. “No había recursos”, dijo. “Ves técnicos trabajando con reactivos que ellos mismos tienen que comprar para trabajar”.
Otros acontecimientos comenzaron a enfadarlo. Grupos armados a favor del gobierno, conocidos como colectivos, que trabajaban con policías corruptos para extorsionar y robar. Algunas investigaciones eran bloqueadas, incluidas las de cargamentos de cocaína que Pérez dijo que descubrió en repetidas ocasiones y le dijeron que ignorara. Las aseveraciones de Pérez sobre la corrupción dentro de la fuerza policiaca no pudieron ser confirmadas de manera independiente.
“Ellos eran los que estaban traficando drogas”, dijo Pérez sobre los funcionarios del gobierno. Entre ellos, según Pérez, estaría Néstor Reverol, quien ahora funge como ministro de Interior, Justicia y Paz de Venezuela. (Reverol enfrenta una acusación en Estados Unidos por supuestamente detener investigaciones sobre narcotraficantes mientras estaba al mando de la Guardia Nacional Bolivariana).
Pérez dijo que él había pensado durante años en usar el helicóptero para expresar su desacuerdo. Pero el año pasado, su furia se unió a la de miles de venezolanos que salieron a las calles durante cuatro meses de violentas protestas contra el presidente Nicolás Maduro. Pérez dijo que culpa a Maduro y a su gobierno por la situación de Venezuela: la escasez, la corrupción y la creciente delincuencia en el país.
La semana previa al ataque en helicóptero, dijo, su hermano había sido asesinado por ladrones cuando le robaron el teléfono celular; lo apuñalaron a dos cuadras de su casa.
“Tuve que ir a reconocer a mi hermano, tendido sobre una plancha de acero, totalmente fría”, contó. “Tú siendo policía ves cómo alguien tan directo a ti muere por el flagelo de la delincuencia producto de una mala gestión del gobierno”.
El 27 de junio, Pérez piloteó el helicóptero y afirmó que nuevamente era tiempo de poner el ejemplo para los venezolanos.
El cielo sobre Caracas estaba despejado cuando las explosiones sonaron —granadas aturdidoras lanzadas desde el helicóptero, las cuales tenían el objetivo de llamar la atención, pero sin causar daños, dijo Pérez—. Entonces, él piloteó el helicóptero al edificio del Ministerio de Interior, donde disparó balas de salva. Mientras una multitud miraba el espectáculo que se desarrollaba en el cielo, Pérez desplegó un letrero convocando a las personas a rebelarse.
El último adiós en las tumbas de José Alejandro Díaz Pimentel y Abraham Agostini, ambos asesinados en el enfrentamiento con fuerzas gubernamentales. 
Credit
Meridith Kohut para The New York Times

“Fue para despertar la conciencia no solo del pueblo y demostrarles que no pierdan la fe, sino también despertar la conciencia del resto de los funcionarios”, dijo en uno de los mensajes.
Los eventos conmocionaron a la nación. Por un tiempo, algunos pensaron que quizá estaba gestando un golpe de Estado.
No obstante, Pérez actuó acompañado tan solo de un grupo pequeño y los partidos de oposición no apoyaron su llamado. Su helicóptero sufrió una falla hidráulica, dijo, y fue obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en un campo donde los residentes llamaron a las autoridades. Dijo que escapó antes de que llegaran.
A partir de ese momento fue un fugitivo, pero uno que tenía la atención completa del país.
Publicó fotos de sí mismo y otros hombres armados con rifles robados en Instagram. Tres semanas después del ataque hizo una osada aparición pública al hablar en un mitin en contra del gobierno, donde repitió un mensaje cuyo tono se volvió cada vez más reprobatorio.
“Debemos rescatar los valores, la moral y las buenas costumbres del país”, gritó ese día a las cámaras de televisión. “Es nuestra convicción, nuestro legado”, agregó. “Si tú estás listo, también nosotros estaremos listos. ¡A defender al pueblo!”.
Pero sus llamados a la gente para alzarse en armas parecían llegar a oídos sordos. El 30 de julio, Maduro consolidó aún más su poder al crear la Asamblea Nacional Constituyente, organismo compuesto por funcionarios leales a su gobierno que quedó por encima de la legislatura nacional, la única rama del gobierno que no controlaba su partido, el Partido Socialista Unido de Venezuela.
Las calles fueron militarizadas y el descontento público fue prohibido por órdenes presidenciales. Las protestas desaparecieron casi por completo.
El camino de Pérez sería más solitario a partir de entonces. Él describía a una banda de alrededor de cincuenta hombres que lo seguían, frecuentemente dispersos en grupos más pequeños, que entrenaban en casas de seguridad y se repartían las labores como cocinar, limpiar y transmitir mensajes en línea.
El número de seguidores que Pérez afirma que tenía no pudo ser confirmado de manera independiente.
En su ausencia pública, el gobierno los pintaba como una banda rebelde terrorista que había intentado matar a la gente ese día en el tribunal. Maduro hacía referencias con frecuencia a Pérez en discursos, al mencionar que él y la oposición planeaban actos terroristas violentos para llevar al país a la guerra civil.
Las fuerzas de seguridad del gobierno impidieron el paso a algunos venezolanos al lugar del funeral de José Alejandro Díaz Pimentel y Abraham Agostini. 
Credit
Meridith Kohut para The New York Times

Las acusaciones irritaron a Pérez hasta su muerte. “Si hubiésemos querido asesinar a alguien, ya lo hubiéramos hecho”, dijo.
Incluso cuando las autoridades estaban cada vez más cerca de él, seguía confiado en que continuaría siendo más astuto que ellos. “Siempre estamos un paso adelante gracias a la gente que nos respalda, a mi equipo de inteligencia que está dentro de las instituciones”, dijo.
Antes de irse a dormir la noche en la que sería asesinado, Pérez envió de nuevo un mensaje a The New York Times.
“Te aviso…”, dijo, refiriéndose a una hora para la siguiente entrevista. Era pasada la medianoche, las 00:45.
En las primeras horas de la mañana del lunes, Pérez publicó un video en su cuenta de Instagram. Había sido hallado por las fuerzas gubernamentales.
Al principio no hubo disparos. Pérez llama a un mayor del ejército parado afuera que le dice que se rinda, que el Estado ha ganado. Pérez dice que no se entregará porque teme que matarán a los civiles en el lugar. Todos están tranquilos.
Sin embargo, lo grabado rápidamente deriva en caos. Pérez mira hacia su teléfono, la sangre se derrama hacia su ojo derecho. Pide a los venezolanos que salgan a las calles de inmediato. En la pared empieza a haber marcas de bala y en el fondo se escuchan disparos de arma de fuego. Dice que él ofrece entregarse, pero el gobierno está lanzando granadas.
En un video, acepta que su tiempo se ha agotado.
“Ahora solo ustedes tienen el poder para que podamos ser libres todos”, dice. “Dios con nosotros y Jesucristo me acompaña. Dereck, Santiago, Sebastián, los amo con todo mi corazón, hijos. Espero volverlos a ver”.
Horas después, esa mañana, el gobierno de Venezuela dijo que el grupo había sido “desmantelado”. Pérez y otras cinco personas estaban muertas. Dos policías fueron asesinados, dijeron los funcionarios.
La muerte de Pérez, transmitida en Instagram, dejó estupefacto al país, al convertir sus últimos momentos en su espectáculo público final. Y casi como en una película, los caminos de la vida que lo llevaron a la rebelión parecían juntarse una última vez esa semana.
Reverol, el funcionario que Pérez dijo alguna vez que lo había frenado para investigar a narcotraficantes, estuvo entre los primeros en declarar la victoria. Reverol calificó al grupo de Pérez como “una peligrosa célula que en los últimos meses generó ataques terroristas”.
El cuerpo de Pérez, ensangrentado y todavía portando un chaleco, fue llevado a la morgue de Caracas. Ahí estuvo hasta antes del entierro; cerca del lugar donde había identificado el cadáver de su hermano el año anterior y donde había decidido que era momento de actuar.
FUENTE: The New York Times 

CreditMeridith Kohut para The New York Times

martes, 23 de enero de 2018

La Bergoglio-política. Por: HÉCTOR E. SCHAMIS @hectorschamis OPINIÓN. @Pontifex_es

La Bergoglio-política

El Papa debería practicar una democracia de la solidaridad


Lo dijo muy bien el periodista Diego Cabot: "¿Venís al barrio seis veces y nunca me tocás el timbre?" Es un tuit, pero al leerlo casi se puede escuchar el acento porteño en el reproche. Tal vez con tonada del propio barrio de Flores, allí de donde Jorge Bergoglio, hoy Francisco, es oriundo.

Es que cada viaje del Papa a América, y es el sexto justamente, termina en un debate sobre dónde no va, en lugar de dónde sí. Su avión cruza el espacio aéreo argentino camino a Chile y Perú, o llega a Brasil, aterriza en La Paz y sigue a Asunción, pero jamás desciende en Ezeiza para ir a tocarle el timbre a sus vecinos de Flores. Para muchos es un deliberado desplante al presidente Macri.

Lo cual todavía hoy desconcierta. Ello debido a que, siendo Cardenal Primado de Argentina y Arzobispo de Buenos Aires, y cuando era sistemáticamente agredido desde la Casa Rosada, su principal aliado en la zona de la Plaza de Mayo era el entonces Jefe de Gobierno de la ciudad, Mauricio Macri.

El encono kirchnerista era tal que cuando fue elegido Sumo Pontífice en marzo de 2013, Cristina Kirchner entró en un torbellino de verborragia contra él, acusándolo hasta de haber sido cómplice del secuestro y cautiverio de dos sacerdotes jesuitas en 1977. El odio se transformó en amor dos días después, por supuesto, ni bien las encuestas revelaron que los argentinos estaban más que felices por tener un Papa compatriota.

De ahí que irrite que Bergoglio haya adoptado la estrategia de la pose fotográfica, una actuación que además satura: parco cuando Macri lo visitó en Roma y alegre, sonriente y cálido con cuanto miembro de la nomenclatura kirchnerista se encuentre, incluida la propia Cristina Kirchner en cinco oportunidades y varios de los procesados por corrupción de su gobierno.

El Papa tal vez ya haya administrado el perdón divino a quienes lo maltrataron por años, pero en Argentina causa perplejidad. Esa es la Bergoglio-política, una acrítica propensión a lo nacional y popular—al relato insustancial de lo nacional y popular, esto es— y una mirada algo estrecha y basada en mitos antiguos. Como cuando dijo, varias veces, que el problema de América Latina es "el liberalismo económico fuerte" porque "los sistemas liberales no dan posibilidades de trabajo y favorecen delincuencias". Los chavistas piensan igual.

He aquí el instrumental cognitivo que el Sumo Pontífice lleva a todas partes. Con lo cual la perplejidad de los argentinos se exporta a otras latitudes. Lo mismo ocurrió en Chile esta semana; el mismo prejuicio, la misma sobreactuación fotográfica. Allí se ve a un Bergoglio exultante de alegría con la presidenta Bachelet, y se ve a un Bergoglio frío, con cara de disgusto en la foto con el legítimo presidente electo Piñera, a quien no vio en privado. Tal vez debido a que Piñera es liberal. 

La Bergoglio-política se acerca a todo aquel que tan solo hable mal del liberalismo, sin importar si se ha enriquecido en el poder, como los Kirchner; si mantiene una dinastía absolutista en pleno siglo XXI, como los Castro; o si es un déspota inepto y criminal, como Maduro. Bergoglio les sonríe a todos ellos, pero no a los Macri y los Piñera, las Damas de Blanco que rechazó ver, y las esposas de los presos políticos venezolanos que se encadenaron en la Plaza de San Pedro sin ser recibidas.

La situación de Venezuela merece un párrafo aparte. El silencio de Bergoglio ante la perversidad del régimen es ya intolerable, es decir, frente a la represión, los crímenes, el hambre, la enfermedad y el destierro que sufren los venezolanos. Mientras se hallaba en Chile ocurrieron las ejecuciones extrajudiciales de Óscar Pérez y su grupo de policías rebeldes, sin que se escuchara una sola palabra del Papa.

Pero así es la Bergoglio-política, dogmática, más que tolerante e inclusiva, y al mismo tiempo pragmática en lo que no debe: los principios. Las víctimas de aquellos que declaman contra el capitalismo, pero que se han enriquecido con él, parecen tener menos importancia que las víctimas de la explotación del capitalismo.

Ya que hace política, el Papa debería practicar una democracia de la solidaridad, ofreciéndola a todo aquel que sufre y que ha sido despojado de derechos, en vez de seleccionar ideológicamente a quien. Ello resta y excluye por definición, contradice su misión primordial.

Como lo resumió la Diputada Lilita Carrió en una entrevista en marzo de 2016: "Fue elegido Papa y jefe espiritual, no dirigente de una Unidad Básica. Es un líder espiritual que le gusta el poder como a nadie. Bueno, que lo ejerza en el Vaticano. Los fieles no queremos que sea peronista, macrista ni nada. Queremos que sea el pastor de todos".

Y "todos", tratándose del Papa, también quiere decir "todos en todo el mundo". Para ser el pastor de todos debe archivar la Bergoglio-política.

Twitter: @hectorschamis
FUENTE: El País Internacional 

IMAGEN SUPERIOR: @ElNacionalWeb / @edoilustrado


domingo, 21 de enero de 2018

LOS OJOS DE ÓSCAR PÉREZ. Por: Sammy Landaeta Millán @ProtestaMilitar OPINIÓN. #OscarPerezHeroeDelPueblo

LOS OJOS DE ÓSCAR PÉREZ
Por: Sammy Landaeta Millán

Si quisiéramos saber, conocer  o entender, que son o que nos quieren decir, las expresiones de los ojos de  quizás en ésta lista, podríamos conseguir algunas respuestas.

1.       Los ojos que te cuidan.
2.       Los ojos que te ven
3.       Los ojos que te acompañan.
4.       Los ojos que advirtieron la Ignominia.
5.       Los ojos que mostraron la Luz.
6.       Los ojos que avivan la Protesta.
7.       Los ojos que hablan del Progreso.
8.       Los ojos que vieron la Incredulidad
9.       Los ojos que mostraron que NO era un #Show
10.   Los ojos de la Verdad
11.   Los ojos con visión actual y futura.
12.   Los ojos amplios de la Humildad
13.   Los ojos del Ciudadano.
14.   Los ojos del Funcionario.
15.   Los ojos del Piloto de Helicópteros
16.   Los ojos del Policía Judicial
17.   Los ojos de la Perseverancia
18.   Los ojos del Esfuerzo
19.   Los ojos de la Cordialidad
20.   Los ojos del Sacrifico
21.   Los ojos del Sufrimiento
22.   Los ojos que padecieron el martirio en vísperas y fiestas, de San Sebastián Mártir
23.   Los ojos de la Protesta
24.   Los ojos de la Disidencia.
25.   Los ojos de la Desobediencia
26.   Los ojos de la Resistencia
27.   Los ojos del País
28.   Los ojos de la Patria
29.   Los ojos de la Esperanza
30.   Los ojos de la Libertad

Y en síntesis, los ojos de la #Nación humillada, mancillada, sometida, asalariada, amedrentada y secuestrada, por los MALOS OJOS, del #CastroComunismo y los traidores a la Patria; en contraposición con los OJOS de la LUCHA ciudadana, para vivir en Democracia, Paz y Libertad.

Un humilde tributo, como piloto de bien, de alas rotatorias, que al igual que el País, estamos de luto, ante su sacrificio, valentía, entrega y posterior #ASESINATO en el marco de la LIBERACIÓN de #Venezuela. Gracias #OscarPérez. Paz a su Alma y brille para él la Luz perpetua. Amén 



Atte. Sammy Landaeta Millán. 
CIV-3441697 
Venezuela, 21-01-2018

COLAGE: Diseño de @ProtestaMilitar con imagenes de la internet libre, respetando los Derechos de Autor, de cada quien. Gracias 


miércoles, 17 de enero de 2018

VENEZUELA: LA MASACRE MUEVE A LA REBELIÓN. Por: Paciano Padrón @padronpaciano OPINIÓN.


LA MASACRE MUEVE A LA REBELIÓN

El asesinato programado y querido abre las puertas a la reacción, justifica el desacato. Por un lado, el genocidio del desabastecimiento planificado para, por hambre y enfermedad, someter al pueblo ante el régimen, y por el otro, los atropellos y crímenes contra los disidentes -del cual la masacre de El Junquito contra Oscar Pérez es la más brutal y reciente expresión- mueven a la rebelión, a la desobediencia de un gobierno ilegítimo y asesino.
A Oscar Pérez se la tenía jurada Maduro, quien dio la orden de masacrarlo junto a su grupo que se escondía en una casita de El Junquito. El objetivo: hay que meter miedo a los que quieren alzar la voz contra el gobierno. Bernal fue vocero oficial: “Aquel que haga armas contra la República se le responderá en iguales circunstancias”. Entiéndase, se repetirá el crimen, más allá de que la desobediencia no es a la República sino al narco-dictador, que ellos creen o hacen creer que es lo mismo.
         Lo de El Junquito fue aplicación de la pena de muerte, fue una sentencia a morir sin juicio y en contravención a nuestra Constitución, que preserva la vida como bien superior en todas las circunstancias. Fue una pena de muerte disfrazada de enfrentamiento, violatoria de la equidad y la ley. Era obvio que Oscar Pérez y su grupo, desde tempranas horas del fatídico lunes 15 de enero, se habían rendido y pedían no les dispararan, como también lo exigía la madre de Oscar Pérez, y junto con ella un coro de voces que se fue levantando en el mundo entero, mientras las redes sociales distribuían durante horas las dramáticas imágenes y voces que hacían percibir el avance de la muerte. Veíamos acercarse el momento del zarpazo final, el que llegó con un ataque policial y militar desproporcionado, que no guarda relación alguna con los hechos. Se escuchaban los gritos del pueblo que con angustia y desespero clamaba, no disparen más, no disparen.
         Lo acontecido en El Junquito viola el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, al serle aplicables sus disposiciones. Se lee en el artículo 8 que es crimen de guerra “Causar la muerte o lesiones a un combatiente que haya depuesto las armas o que, al no tener medio para defenderse, se haya rendido a discreción”. Era obvio, Oscar Pérez y el grupo de valientes patriotas habían depuesto las armas, se habían rendido ante la evidencia de un cerco masivo. Más adelante el mismo Estatuto de Roma indica como crimen de guerra el “ataque a una persona a sabiendas de que está fuera de combate”. Qué distinto fue el trato que la democracia dio a Chávez cuando este, el 4 de febrero, se entregó en el Museo Militar, a pesar de que dejó en las calles a centenares de muertos y miles de heridos. Chávez ni sus compañeros rendidos fueron asesinados, ni los torturaron, ni los encerraron en la tumba del SEBIN de Plaza Venezuela.
         Algo que resulta extraño es la presencia en el sitio y la muerte allí de Heiker Vázquez, líder del Colectivo Armado del 23 de Enero y otros de su grupo, que según Bernal “cayeron en combate”. ¿Combate contra quién?, ¿quiénes le dispararon? Que explique Maduro, ¿cómo en un operativo policial y militar está incorporado ese señor que hasta, donde sabemos, no era militar ni policía?  Si ahora dicen que es policía, ¿cómo podía actuar oficialmente como criminal de un colectivo armado? Todo hace pensar que tenían cuentas pendientes con él, y que fue invitado a presentarse al escenario de la masacre para matar dos pájaros de un tiro, a Oscar Pérez y a él, quien controlaba negocios en el 23 de Enero, cuyos beneficios no se distribuían a satisfacción del cogollo del régimen. Por razones de principios también deploro la muerte del Sr. Vázquez.
         Parte de la perversidad del régimen -lo que además pone de manifiesto la irresponsabilidad del mismo- es no haber dado a conocer con prontitud la lista de los “caídos”. Este régimen perverso disfruta de la angustia ajena, avanza en la desinformación y confusión, en la violencia y el crimen, pareciera encontrar en la muerte su plena realización.
Todo indica que estamos en los últimos días. El desespero hace actuar al régimen cada vez con mayor torpeza, justificando así el desacato. Definitivamente la masacre mueve a la rebelión.


PACIANO PADRÓN
Teléfonos: (0212) 482-4569 y (0414) 328-1848

martes, 16 de enero de 2018

VENEZUELA: ¡Qué tristeza. Ayer redescubrí en lo que los malos venezolanos han vuelto mi patria! Por: Berenice Gómez @Berenicegomez52 OPINIÓN.

Sucedió como predijo…

Titulares de La Bicha 16 01 2018 ¡Qué tristeza. Ayer redescubrí en lo que los malos venezolanos han vuelto mi patria!


¡Qué tristeza! Estoy muy abatida pero muy segura de que el camino, la vía única posible es seguir adelante.
Como dice mi sabia madre, Victorita Velásquez “¡Dios no nos olvida, hemos superado todo lo malo, ha quedado atrás… ¡tu puedes, el mundo espera por ti! recuerda que chivo que se devuelve, se esnuca!”.
… y como decía mi cultisimo padre, Raúl Gómez Peñalver:  “Mi reina, mi dulce y roja flor del Ceibo, el pasado y el futuro son maya, son ilusión. Hace un segundo, ayer, el año pasado ya pasaron… el futuro, el segundo próximo, el día, el año que vienen tampoco existen, y no sabes si alcanzarás a estar allí. Lo que hay es el hoy, y el ahora”. 
Ayer no fueron ellos solos los asesinados. Ha de quedar claro para la historia y la memoria colectiva que Oscar Pérez y sus compañeros no murieron, no fueron dados de baja, -cursi eufemismo, ¡Fueron asesinados, masacrados a mansalva! con los agravantes de alevosía, ensañamiento, ventaja, agavillamiento, violación de los DDHH, violación de las leyes de a guerra y el Acuerdo de Ginebra de 1949, “Se prohibe matar o herir a un combatiente rendido o que esté fuera de combate”, protocolo sobre el tratamiento de combatientes que aceptan y manifiestan la rendición.
En el asesinato colectivo de ayer, en El Junquito hubo además estos  adicionales agravantes: motivos fútiles, abuso de la superioridad de armas, sufrimiento de las víctimas, eso por parte del régimen.
Pero también estuvieron presentes la burla, la indolencia, la mofa y el abandono, de muchos más de los que puede admitirse con vergüenza, millones de  personas que contemplando la masacre ejemplarizante en vivo, directo sentenciaban a Oscar Pérez y a sus compañeros de martirio, de ser “shwowseros”, payasos trágicos, histriones de un culebrón… escrito quién sabe por quién.
Leí como un periodista tuiteaba con fastidio que seguro se trataba de un montaje teatral del régimen, le respondí “me explicas a cuál género teatral te refieres: ¿A la tragedia griega, al gran gignol, o más bien, a la comedia del absurdo? porque no conseguía el género de la obra en la que el actor de reparto y su electo resultarían muertos, asesinados realmente, en un Grand Finale, como resultan liquidados en ejecución de perfecta planificación de holodomor, los niños, los ancianos, los reclusos, las parturientas, por efecto del hambre desnutridos, así como por falta además de medicamentos, masacran a los enfermos crónicos, mentales, los que no tienen vacunas, ni medicinas.
Pero, como también vienen siendo masacrados en razzias policiales los vecinos de zonas determinadas en las OLP, que supuestamente son para masacrar delincuentes- sin fórmula de juicio, ni debido proceso, pero escapan porque los mismos policías les informan y en su defecto matan muchachos trabajadores, así mismo fueron  asesinadas hace unos días unas 300 reses despostadas vivas, porque no fueron sacrificadas para aprovechar su carne, en las fincas en el eje panamericano, entre Mérida y Zulia. Junto con Oscar Pérez y sus compañeros, todos ellos ante los ojos de millones de personas dentro y fuera del país, fueron masacrados ayer.
El dolor es inmenso, pero lo utilizaré como combustible para seguir adelante en nuestro afán porque cambien las cosas en mi país para que haya ciudadanía, democracia, justicia, dignidad, oportunidades para todos, productividad y valores, compromiso para el bien mayor y principios. Masacres e indolencia que no serán en balde, serán herramientas para el crecimiento colectivo e individual. 
  


Lo que pasó 
Intachable El régimen y sus jefes buscados por las organizaciones antidrogas y antiterrorismo de otros países, tenían enfrente y en Venezuela a un venezolano, que con un grupo insurgente, del que no conocían sus alcances en compromiso ni en cantidad de conjurados, se atrevía a retarlo y a amenazarlo.
El sujeto, investigado “hasta en el aire de los pulmones”, no resultó moralmente destructible, no teníia rabo de paja, ni era chantajeable a través de la amenaza, la tortura, el secuestro o la muerte de su familia, ya estaban muy lejos. Pero Satanás obra sorprendentemente, sabiendo que hay una sensación generalizada e inducida de desesperanza aprendida que se afinca en otro detalle creado y generalizado que es el detrimento, la falta de autoestima esa sensación errónea de fatalidad de que hagamos lo que hagamos los malos siempre ganarán, consiguieron la vía perfecta para horadar la imagen de Oscar Pérez, la descalificación de sus notorias cualidades.
Descubrieron que tiene más cualidades que falencias: es joven, es buenmozo, tiene ojos de color, es atlético, hace militancia en valores sociales y en apoyo emocional en los barrios desde hace años, es policía, hijo, esposo, hermano y vecino de conducta intachable, es piloto de helicóptero, comando, paracaidista de caída libre, es submarinista, inteligente, buen alumno, destacado tirador de combate, padre de familia, es una especie de templario del SXXI, blande a Cristo como su maestro, y se identifica como un soldado de sus legiones.
Además Oscar Pérez era actor y conocedor y utilizador certero del poder mediático a través de las poderosas redes, que substituyeron los otrora poderosos medios de comunicación social… ¡Diantres… ni siquiera era homosexual o sospechoso de serlo, o sea no podían aplicarle aquella conseja homófoba de la cubanía, cuando el candidato Henrique Capriles Radonski punteaba en las preferencias comiciales:
“-¡Chávez, mariquéalo, mariquea a Capriles, búscale un mariquito y ponlo a decir en TV que es su amante y que lo maltrató!”, como le recomendó Fidel Castro a Chávez, y a sus sicarios comunicacionales!
Resultó que el Oscar Pérez era demasiado difícil de destruir en un país, donde la gente tiene autoestima y donde los buenos ganan y sirven de ejemplo, pero…
Y lo viraron En 2017 comenzaron a circular los videos de las hazañas para el momento de Oscar Pérez, hurgaron, descubrieron y publicitaron las pasadas, desde su película hasta lo que había venido publicando en el Instagram… y ¡Turururtururú! diseñaron la estrategia perfecta para debilitarlo, para restarle credibilidad.
Hacerle burla y bulling -lo que han hecho con actores, periodistas, médicos, profesionales universitarios, universidades, autoridades rectorales, la gente culta, educada, porque son realmente mucho más, de lo que los venezolanos de hoy son ¡Así han acabado con valores y principios que eran cotidianos en la Venezuela donde nací, crecí y me crié, ejercí casi 40 años mi profesión.
“En verdad que un tipo “TAN ARRECHO” autodenominado –nunca se llamo a sí mismo así,– “El Rambo Oscar Perez” se dejara llegar a su concha, sin un plan de escape (ni vías de escape) sin centinelas o campo volante, y de paso sigue con la infamia de que NO va a disparar porque no quiere matar a nadie. “No me jodas”, de paso le da tiempo a auto filmarse, por cierto me entero que hay RPG en Venezuela según él le dispararon con RPG (falso. ya que un lanza granada RPG acaba con la casa) –Pero en los videos de los mismos policías se ven claramente disparándolos ayer contra la vivienda onde estaba el grupo de OP,- no se si seguir viendo esa película o decir a Stallon… que grabve RAMBO XII..” nombre en reserva…
Así pensaban, así se expresaban… que como Oscar Pérez era un sujeto diferente, destacado, “Es un farsante, es apenas un actor que se se la echa de rambo, muy papiaítito, muy recto, ¡Cualquiera cree! muy piloto de helicópteros, ¡Muy comeflor! ¿Por qué no le lanzó una bomba al TSJ, a Miraflores? ¡Ah, porque es un payaso solitario… quién sabe si es un agente infiltrado del gobierno? ¿Será verdad que es protegido de Rodríguez Torres, no te digo yo, ¡Ese carajo trabaja para el régimen!, hubo venezolanos que haciéndose pasar por seguidores de OPérez con voces regias, terminaban quitándose la capucha y blandiendo objetos con reminiscencia sexual y lo proclamaban como el sueño de un gay… ayer cuando iban enfrentando su ejecución, “Dead Man walking” , en la mañana de ayer, no más un maracucho, con su cara a la vista se hacía pasar por un compañero de Oscar Pérez en medio de “una balacera”, producida por una mujer, que golpeaba una mesa al fondo…¡Y los que veian esta vomitiva “actuación” lo compartían y se reían ¿De Oscar Pérez o de sí mismos?
La masacre ejemplarizante videograbada en vivo  No podemos informar qué sucedió, si OPérez fue delatado “Hubo una falla de información”, OP dixit, “Oscar confió en quién no debía”, como dijo un personaje en CNN, o fue delatado por la entrevista a CNN, o fue su falta de previsión, u obvió protocolos de seguridad, o si se confió y en su empeño de no matar, de no herir “porque no somos iguales al régimen, no somos  asesinos”, OP dixit, y por ello se abstuvo de acribillar a los apenas 8 funcionarios, que los rodearon a las 4 de la mañana en la casa de El Junquito, una especie de JC Caguaripano II, quien para no ser asesino, no le vació la pistola a los 4 policías de una alcabala en Macaracuay, hace 6 meses.
A medida de que fueron pasando las horas OP comenzó a mandar al ciberespacio, cada 30 minutos los videos donde mostraba su entorno, cómo iba cambiando su ánimo, su semblante, explicaba, donde estaban y con quién, hasta que casi jadeaban heridos con esquirlas en su cabeza y su cara, porque “Nos están matando”.
Al principio, además mostraron sus conversaciones, su rendición con un mayor -un militar, que les dijo “El Presidente Maduro les garantiza su integridad física, esas son mis  órdenes”- que negociaba la rendición de los insurgentes, ante la ofrecida presencia de fiscales del MP y la prensa.
Inclusive OP, cuando notó que lo engañaron porque no hubo fiscal, ni prensa, ni nada, porque lo que les venía era plomo, en un video recordó lo que había negociado: que estaban rendidos y echó mano de la advertencia de que en el sitio había mujeres y niños, cuyos cadáveres e identidades tampoco aparecen ¿Secreto de Estado?
Todo cambió cuando al sitio llegaron las órdenes de Diosdado Cabello, a través de FBernal, fue cuando la negociación se rompió y así  fueron aumento de efectivos armados, -algunos aseguran que llegaron 300 y otros que 1.000, ¿Contra 10 personas confinadas dentro de una vivienda- la prohibición de que se integraran los policías científicos Cicpc, para evitar la solidaridad automática con OP y su grupo.
Otra orden, la constitución de un cordón de un cerco férreo, para que nadie accediera en un perímetro de 20 kilómetros a la redonda bloqueando las dos carreteras a El Junquito, en ambos sentidos, para evitar la manifestación de solidaridad de los vecinos, y la orden fatal, pues “la solución final de esos terroristas “Porque no podemos permitir que se convierta en otro Chávez”. ¿Cómo quedó Maduro ahí?
Luego de que los dos más destacados asesinos  habituales consuetudinarios, disfrazados de comandos policiales, “Colectivo de las 3 Raíces”, los jefes hamponiles comandados por FBernal, haciéndose pasar por fiscales entraron para masacrarlos.
De alguna manera el grupo de insurrecto se percató del engaño, y los liquidaron. Allí se desató el pandemonio. Los balazos de grueso calibre retumbaban como en una guerra, balazos de todo el perímetro de la vivienda de afuera hacia adentro. “Nos están matando, con RPG” OP dixit.
Policías disparando ayer, el Lanzacohete RPG-7 contra la vivienda donde estaban confinados y rendidos Oscar Pérez y su grupo, donde había civiles que no tenían nada que ver con el conflicto. Delito de Lesa Humanidad.
El plomo además provenía de un arma de destrucción grupal, masiva y al descampado, el  Lanzacohete RPG-7, que es  un lanzagranadas ruso autopropulsado por cohete (Ruchnoy Protivotankoviy Granatomet -7) es una de las armas propulsadas por cohete más populares, que se lanza desde el hombro. Su robustez, simplicidad, bajo costo y eficacia le han hecho el RPG más usado en el mundo. Alrededor de cuarenta países utilizan actualmente el arma y es manufacturado por nueve países. Es también popular entre las fuerzas irregulares y de la guerrilla, incluyendo organizaciones terroristas. Los conflictos recientes han considerado el uso del RPG-7, incluyendo Somalia, Irak, y Afganistán. Es un arma de apoyo polivalente. Su culmen fue en la guerra de Vietnam. Muy utilizado por la guerrilla del Vietcong.
El lanzacohetes con mira óptica pesa 6,9 kg y tiene un alcance máximo efectivo de 300m contra objetivos en movimiento y de 500m contra objetivos estáticos. Entre las granadas antitanque producidas para el RPG7 están la PG-7, la PG-7M, la PG-7N y la PG-7VL que pueden penetrar hasta 60cm de acero homogéneo. La PG-7VR tiene una cabeza mejorada preparada para penetrar los blindajes resistentes modernos. El OG-7 y OG-7M son granadas antipersonal altamente explosivas.
A pesar de estar especialmente diseñados para destruir tanques y otros vehículos de combate, también se han usado para derribar helicópteros. Durante la lucha en Mogadishu, Somalia en octubre de 1994, 2 helicópteros Blackhawk del ejercito Americano fueron derribados usando RPGs.
Masacre ejemplarizante. Ya lo dijo FBernal en una nota de voz, que a los que se atrevan a insurgir contra Maduro y la revolución, se les aplicará implacablemente la misma medicina, es decir eliminarlos sin compasión pero… el fin ulterior de esta la matanza es mantener a los venezolanos como seres dóciles, amansados, “rodilla en tierra”, ¿Queda dudas de que además era para que sirviera de ejemplo, un método muy utilizado por el régimen para imponerse ¡Pues el miedo y el terror es barato y útil y opera así:
-“Si ese daño atroz le hace el régimen a tal persona qué no me harán a mi, mejor me quedo quietecito, así me veo más bonito”, porque la revolución requiere a los ciudadanos como pueblo,  ¿Quieres que te asesine con total impunidad y sadismo, como a Oscar Pérez?
Masacre en video grabación cuasi en directo. Ayer hubo la atrocidad adicional, que la masacre fue grabada y televisada por las víctimas. Con una notoria diferencia… me retrotraje a uno de los episodios televisivos más dolorosos de mi vida, sucedió el 13 de noviembre de 1985, en Armero, cuando el agua fue ahogando, inevitablemente en el acontecimiento del deslave por el volcán Nevado del Ruiz, en Colombia.
“¡Váyanse a descansar un rato y después vengan y me sacan de aquí!”. Esta es la entereza que mostraba Omaira Sánchez hace hoy hace más o menos 30 años, atrapada entre el lodo y los restos de su propia casa, con el agua al cuello, mientras las cámaras de televisión retransmitían sus últimas horas de vida, hasta que se ahogó. Vimos esfuerzos para salvarla y  todos resultaron insuficientes.
¿Necesito repetir las palabras de Oscar Pérez, ayer de invitación a los venezolanos para que salieran a las calles, a manifestarse, a apoyarlos, la rendición, negociación y clamor ante  el peligro de ser asesinados, o cuando uno de sus compañeros le pedía la Bendición a su madre, y que le contara a su esposa que la amaba, las oraciones de otro encomendandose a Dios en medio de una balacera? No los vimos quebrarse, dar lástima, ni la proximidad de una muerte inminente les debilitó su reciedumbre, ¡Eran 10 hombres confinados! contra  ¿300, 1.000?
Mientras que 30 millones de venezolanos se quedaron como quien ve llover, como si los fueran a operar, descalificándolos, algunos otros riéndose y dando como merecido ese destino por aquello de ¿No se la echa de arrecho? ¿No es el autodenominado rambo? ¿Quién lo manda? ¡Ese es el destino de los terroristas!
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Quedará para los historiadores separar el trigo de las mieses y escribir este vergonzoso capítulo de la nauseabunda Venezuela colonia de Cuba, revolucionaria, chavista, madurista y les corresponderá a los colegas comunicólogos, la significación de esta primera matanza grabada, dirigida, producida y publicada por las víctimas y en la que también participaron como verdugos, ustedes, nosotros, vosotros y ellos.
Verdugos: Los amos cubanos y sus sátrapas, que son Hugo Chávez, Maduro sus entornos, sus legados, familias y gabinetes, que son el régimen y sus sicarios, los jefes chavistas que han tomado decisiones y se han enriquecido, los que han envilecido las instituciones y sus cabezas, los lavadores de dólares de la corrupción y los traficantes de drogas, además los jefes de la red de apoyo y soporte a los terroristas islámicos, los esbirros de las FAN, la GN, la PNB que mataron, apresaron, torturaron a los manifestantes y que destrozaron puertas, asesinaron mascotas, asolaron y allanaron conjuntos residenciales de varias ciudades y robaron bienes y pertenencias de las viviendas de todos los que tenían que ver, o los que fueron delatados o eran sospechosos de apoyar la resistencia, pero como olvidar a los abogados, jueces, fiscales y defensores públicos, que permitieron que el régimen convirtiera la Justicia en la herramienta para castigar la disidencia..
Pero también son sicarios y victimarios de los ¿Quién sabe el total de los muertos y torturados en manifestaciones, los exiliados, los que quedaron psicóticos? que no son otros que los jefes de la MUD, que cada vez que la calle le torció el brazo al régimen, lo vistieron de democracia, le lavaron la cara internacionalmente y la dictadura  les pagó con dólares o contratos o negocios petroleros, y vendieron sentaditos en mesas y diálogos a los manifestantes, a sus familias y calmaron la calle, ¡Fin de Mundo!
-“Los datos sobre la localización de O.Pérez salieron de la mesa de negociación de Santo Domingo”, Reverol dixit, afirmó Isnardo Bravo y sobre el tema de la masacre ninguno de los dialogantes se ha pronunciado.
Son también asesinos en la matanza de ayer los alegres viajeros, impávidos raspacupos, saqueadores de negocios, abastos, gandolas, con el Sundee, los precios justos, los Clapdependientes, la clase media que compartió sus hijos con la muerte y los torturadores en las manifestaciones, ese grupo etario que consideraba  que “Venezuela y sus instituciones son una mierda”, y que ahora, luego del holocausto… se ponen la mano derecha sobre el corazón y con la izquierda se secan las lágrimas, cuando escuchan el himno, el Ama llanera o la canción “Venezuela” lejos y cerca de la patria. 


Al club de los asesinos se suman los comeflores lanzanaranjas de la Divina Pastora, que no se han dado cuenta de que son ¡2 millones de personas, contra menos de 60 militares uniformados en una piche tarima! que la salvación de la patria está en las  manos de cada uno de ellos… y que hoy amanecieron con el ratón moral de haberse burlado… del que hoy quieren elevar a los altares, sentarlo en el caballo blanco de Bolívar, publicarle sus frases, cantarle el himno y comenzar el mes que viene, en las carnestolendas a disfrazar a sus carajitos, como el nuevo héroe de culto nacional, Oscar Pérez, señores el que dejó huérfanos, el que su madre pidió por su vida, el nuevo Padre de La Patria, el que se metió a redentor, y Pilatos preguntó al pueblo.- el mismo al que OPérez pretendía redimir a través del amor,- a quién salvar del martirio de la cruz y salió crucificado por decisión de ese, su propio pueblo.
Lic. Berenice Gómez Velásquez
Periodista
“La Bicha y La Cuaima”, 11 am, 
lunes a viernes, 
Radio Sensación 830AM
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