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jueves, 21 de junio de 2018

El complot de La Avanzadora. Por: Carlos Blanco @carlosblancog #Opinión #Venezuela @MariaCorinaYA

Carlos Blanco           

El complot de La Avanzadora


El régimen anda en modo conspiración. Dicen haber debelado una nueva. Lo que se sabe es que quiere implicar a María Corina Machado -¡otra vez!- en la patraña. Pero, ¿qué pasa dentro de la Fuerza Armada?
Repito lo que decía Ramón J. Velásquez: si usted quiere saber lo que pasa en los cuarteles, no tiene que estar dentro de ellos; para saberlo, basta estar al corriente de lo que pasa en la calle.
El hambre, el descontento, la falta de medicinas, el hastío por la inseguridad, la rabia por las persecuciones, la ausencia de porvenires, es lo más cívico-militar que existe. Allí no hay diferencias. Tal vez, agregaría, que como los militares viven espiados por los cubanos y las estructuras de inteligencia, sus rabias contenidas deben ser más rabiosas que en otros ámbitos.
Hay más en esta oportunidad. El régimen ha detenido a decenas (¿centenas?) de militares. Ha buscado a sus familias como rehenes si no se presentan; ha torturado; ha incriminado; y seguramente tiene “confesiones” en las que dice que el propio Donald Trump está en la movida.
Sin embargo, a partir de las razias recientes el régimen ha guardado cierto silencio. ¿Por qué? Porque teme admitir que la institución a la que dice haber consentido, “el pilar de la revolución”, con todo y “la casa de los sueños azules”, experimenta la rebelión que hay en la calle.
Está obligado, entonces, a convertir la rebelión militar generada dentro de la institución, en una rebelión promovida por civiles, inducida desde afuera. Para tal propósito ha escogido de nuevo a María Corina Machado.
La maniobra no por astuta deja de ser transparente: no; no son los militares que están en rebelión sino que una mano externa y maligna mece la cuna. Queda, de todos modos, la pregunta de por qué insisten en asociar a la líder de Vente en la farsa.
La respuesta es también simple, pero no se atreven a darla: es una dirigente que le habla a los militares desde hace varios años de manera abierta, pública y notoria. Se ha solidarizado con ellos y sus familias cuando los han perseguido –como ahora-, les habla de su deber constitucional e institucional, les exige apego a la legalidad y los conmina a no ser parte de la nauseabunda operación cubana de control sobre Venezuela. Y también dice lo que aquellos no pueden decir abiertamente.
El aprieto en que se coloca esta revolución macha y cuatriboleada, vergataria y charrasqueada, es que confiesa que una mujer, sí, una mujer, se perfila más comandante que quien pretende ejercer con ilegitimidad sobrada la Comandancia en Jefe. ¡Ay, Pimentel! ¡Ay, Maduro!

Carlos Blanco
FUENTE: TURURU

miércoles, 5 de agosto de 2015

María Corina @MariaCorinaYA e Isabel Pereira @isapereirap Por: Carlos Blanco @carlosblancog

María Corina e 


Isabel Pereira 




Por: CARLOS BLANCO 

EL NACIONAL 

5 DE AGOSTO DE 2015


El régimen decidió cerrarle el paso a María Corina Machado y no ha podido. Los rojos han hecho de todo, desde los golpes físicos, los judiciales, los administrativos y los morales. No han podido. No por razones misteriosas; no porque ella no haya sentido miedo o porque no le hayan dado temor las agresiones contra sus allegados. 

Lo que la ha hecho una mujer todo terreno es moverse más allá de la política, en el campo de los valores. Ha sabido estar con las multitudes y ha sabido quedarse sola cuando las corrientes de opinión no la han favorecido, pero sus principios le han exigido la firmeza en una posición. Y mantener principios puede no ser cómodo para el pensamiento “políticamente correcto” y a veces no es popular; pero, a la larga, es lo que permite moverse en mares infestados de tiburones sin que la conciencia llegue a la playa hecha jirones. No es la única persona que se orienta por esa inestimable guía de una ética rigurosa y hay muchos ejemplos, pero es una de las más significativas en la conmovida Venezuela de hoy.

En la política de machacar a los dirigentes representativos de las fuerzas democráticas, a María Corina le ha tocado el turno varias veces; al lado de Leopoldo López, Antonio Ledezma, Daniel Ceballos, Enzo Scarano y muchos otros. La última hazaña del régimen es impedirle ser candidata a la Asamblea Nacional, de la cual fue expulsada en forma anticonstitucional. La idea de los estrategas rojos no solo era apartarla, sino abrir la oportunidad para disputas menores dentro de las fuerzas opositoras y añadir confusión al daño. No parecen haber logrado el objetivo, al menos por ahora.
El lanzamiento de Isabel Pereira como candidata en su reemplazo es una noticia excelente.
Isabel es una mujer que se ha hecho a punta de esfuerzo propio. Ha llegado a posiciones intelectuales y políticas producto no solo de la investigación académica, sino de un trabajo incansable de recorrido por Venezuela, en diálogo con todos los sectores. Fue columna fundamental en el área social de la Comisión para la Reforma del Estado y su preocupación ha estado centrada en promover el desarrollo de los sectores populares para formar una poderosa clase media. Es excelente articuladora de entendimientos entre empresarios y trabajadores.
Se querían librar de una mujer de guáramo y ahora lo que les ha salido inesperadamente son dos mujeres de guáramo en una dupla que puede ser de inestimable

FUENTE: Para rescatar el porvenir

domingo, 8 de junio de 2014

"Asesina" Por: CARLOS BLANCO. "La acusación del Alto Mando Político está signada por la mentira y la debilidad". TIEMPO DE PALABRA

TIEMPO DE PALABRA

"La acusación del Alto Mando Político está signada por la mentira y la debilidad"


CARLOS BLANCO |  EL UNIVERSAL
domingo 8 de junio de 2014  12:00 AM
"Asesina"
Así como si expulsara un silencioso flato, como si le dijese al ujier que le arrimase los bermudas para el paseo matinal, Nicolás Maduro, el pretendiente al trono venezolano, lanza toda la metralla del Estado en contra de una mujer, María Corina Machado. La llama "asesina". En un solo y único acto de prestidigitación la acusa, enjuicia y condena, al lado de varios venezolanos vinculados a la política y a la academia. La quiere anular. Le quiere cobrar agravios. Quiere vengarse en ella porque lo que pensaba que iba a ser un robusto gobierno se ha convertido en esmirriada, aunque sangrienta, regencia de segundones.

Los emails son chimbos. Cualquiera que se acerque al estilo de hablar y escribir de María Corina sabe que esa redacción, estilo "el espía Salazar", no es la suya. Sabe que ha proclamado una y otra vez la necesidad de que el reemplazo de Maduro sea constitucional y pacífico. Sabe que un liderazgo como el que ella ha forjado no se juega a los dados. Sabe de su consistencia intelectual e ideológica y de su coraje, para respaldar con su propia humanidad aquello en lo cual cree y por lo cual lucha.

Un gobierno ineficiente, errático y servil a La Habana, no podía sino añadir a la torpeza central, otras adicionales. Tomemos el caso de Gustavo Tarre, académico, político de alto vuelo, veterano de la democracia venezolana. Solo a algún cretino de nulo conocimiento histórico y que no tuvo ni siquiera capacidad de buscar en Internet la trayectoria de Tarre, puede haber escogido entre todos los candidatos para la tramoya a alguien tan sideralmente alejado del tejemaneje forjado por el Alto Mando Político. De igual modo puede afirmarse de los demás acusados.

La acusación del Alto Mando Político estuvo signada por la mentira. Se dijo que María Corina había llegado el día anterior de EEUU. Falso. Tenía, para la fecha, más de dos meses de haber visitado ese país. Se dijo que el día de la acusación estaba en Panamá. Falso. Estaba en Venezuela. Se dijo que las direcciones de correo las usaba. Falso. Una de ellas no era utilizada desde el año pasado. Lo más exótico es que el Sebin, órgano del Estado, le da la información a un partido político -el PSUV- y a partir de allí se desencadena la novela, en uno de cuyos episodios la Fiscal General admite la ilegalidad y se hace cómplice de su ocurrencia.

LA TRAMA. Ya se sabe que las dictaduras del siglo XXI, las posmodernas, no hacen como Pérez Jiménez o Trujillo: plan y pa'l cuartel. Son selectivas en la represión de los dirigentes, aunque brutales en la represión de la calle. Su empeño en dar una apariencia democrática en el mundo globalizado, las lleva a dar un rostro judicial al antiguo garrote: no bastan Pedro Estrada y Miguel Silvio Sanz, como en la Seguridad Nacional de Pérez Jiménez, son indispensables la señora Ortega Díaz y jueces sin escrúpulos para darle aquellos graciosos retoques de juicios, tribunales, fiscales y defensores.

Así se explica la saña en contra de Leopoldo López y los dirigentes estudiantiles. El propósito es destruirlos moralmente, convertirlos en cucarachas, como lección para el resto. No era el estilo venezolano del enfrentamiento político, pero bajo el mando cubano, absolutamente desprovisto de cualquier tono de humanidad, se ha convertido en la norma.

Cuando se trata de la calle la estrategia es la de tierra arrasada. Cualquier amago de protesta social tiene que ser aniquilado en embrión para evitar su reproducción viral. Por eso el uso de fuerza desproporcionada e inmisericorde en contra de jóvenes que encarnan la lucha.

A pesar de los esfuerzos sangrientos, represivos y brutales, la sociedad aprendió a resistir. Se ha creado un estilo que adoptan no solo los estudiantes, sino que ha permeado a barrios y fábricas en sus protestas específicas. Y, de pronto, la protesta tiene nuevos tonos; es más organizada, maneja mejor sus tiempos, no se hace blanco fácil de la munición represora, y convierte a "la calle" en espacio de encuentro, en el cual algún atisbo de futuro parece insinuarse.

CAÍDA Y MESA LIMPIA. El régimen se lanza a esta aventura por debilidad. Está en proceso de desintegración interna en el campo civil y en el militar. Ante una situación que Nicolás Maduro no se muestra capaz de controlar, la sargentería ha asumido el control político de la situación. Las "iniciativas" de los colegas de Maduro no son sometidas ni a su escrutinio ni a su aprobación. Como confesó Cabello, ya no está el que detenía las locuras de los subalternos; "el loquero mayor" -siempre necesario- había muerto en las expertas manos funerarias de los cubanos.

El cuento del magnicidio y del golpe de estado tiene el propósito de aglutinar un apoyo del chavismo cuando este movimiento ha perdido la fe. Maduro convoca en contra del "enemigo externo del chavismo" para ver si lograr recuperar la fuerza que despilfarrara a ciencia y paciencia en pocos y sangrientos meses. Esta necesidad es la que explica los complots en los que nadie cree pero que le dan movimiento digestivo al régimen porque sin ese alimento de carne enemiga, termina comiéndose a sí mismo, envuelto en las miasmas de sus contradicciones. Un enigma es el que representa la familia de Chávez, ¿se aventurarán sus miembros a una Operación Rescate?¿Pedirán también la renuncia de Maduro?

LO QUE VIENE. El porvenir inmediato luce brumoso. Lo que en Chávez fue durante la mayor parte de su tiempo en el poder una combinación de estrategias y tácticas, ahora es pura mandarria; y su ruido atemoriza porque ha probado su vocación homicida. Pero los recientes inventos sobre complots y minicidios, represión brutal, alzamiento de los sargentos rojos, el acuerdo generalizado sobre la incompetencia de Maduro y la necesidad compartida de buscarle una salida a la bárbara crisis política y económico-social actuales, han generado -de forma paradójica- un espacio para los acuerdos que deberían materializarse en la próxima fase de la transición.

El instrumento para salir de este atolladero será el de unas elecciones presidenciales limpias (con CNE imparcial) para reconstituir un acuerdo nacional. Elecciones en las que compitan de manera transparente los candidatos, que arrojen resultados que por su pulcritud sean reconocidos por todos, serán inicio para los entendimientos necesarios. Si de allí se llega a amplias coaliciones políticas capaces de gestionar la catástrofe actual, el país podría enrumbarse en el corto plazo hacia una solución pacífica y democrática. 

Imaginemos que cesa la persecución de empleados públicos y dirigentes políticos, que la protesta no es reprimida, que los tribunales no son el martillo vengativo del gobierno, que los militares vuelven a sus cuarteles, que regrese la prensa libre y que el parlamento vuelve a ser asiento de la pluralidad. Imaginemos nada más... 

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FUENTE: EL UNIVERSAL

lunes, 26 de mayo de 2014

La muerte de una revolución. Por: CARLOS BLANCO. TIEMPO DE PALABRA.

 


TIEMPO DE PALABRA

CARLOS BLANCO
La muerte de una revolución
 
Venezuela ve morir lo que fue un sueño para muchos. No lo hace en paz confortado por los sacramentos sino por fermentación y pudrición. Las explosiones de las estrellas se ven hermosas a millones de años luz, pero refieren quienes han estado cerca cuando estallan que aquello es un completo desastre de polvo cósmico, sillas volando, ángeles disueltos en plasma, diablos danzantes y unicornios sin luz.
Las revoluciones tienen buen lejos cuando se prometen y comienzan, pero convertidas en pasado apestan como batracios destripados.

El experimento que inauguró Chávez falleció junto con él. Tal vez no el mismo día; hasta es posible que un poco antes, pero como revolución sucumbió hace mucho tiempo, cuando gateaba. El nuevo Reich rojo de los Mil Años desapareció de la imaginación, de las esperanzas y los futuros posibles de sus seguidores. No hay un chavista hoy que más allá de querer conservar un cargo -si lo tiene- y alguna influencia -si la posee-, acaricie utopías. Le echan la culpa a Maduro por no ser como Chávez, aunque en realidad Maduro es la postrera obra de Chávez.

También en los opositores hay desconcierto. Las certezas y esperanzas que ofrecían las campañas electorales, con sus candidatos, sus tiempos, de acuerdo al esquema de algo que remedaba una democracia -sin serlo- han desaparecido. La crisis de la dirección opositora es un leve indicio de cómo las certidumbres de la sociedad no sólo mueren en la acera de allá sino en todos los frentes. Nadie hará que las inciertas elecciones de los próximos años se constituyan en las convicciones de quienes han dejado de creer en lo que hoy ven con sus ojos. Mañana ha dejado de existir.

En este marco ocurre la historia como si no fuera la historia: como si fuera la vida; la de cada cual, que comparte la desesperada búsqueda en los mercados con las cervecitas y amigos el sábado por la tarde. Por eso todo parece tan contradictorio, tan falto de sentido, cuando el sentido es precisamente su locura.

Roberta y Baltasar. En esos enredos está el tema de las sanciones que el Estado norteamericano cocina en contra de los funcionarios que han violado los derechos humanos en Venezuela. Éste es uno de los episodios más reveladores del laberinto venezolano.

Ningún dirigente político ha solicitado al Gobierno de EE.UU. que aplique sanciones al país, por tanto, desmentir esto no agrega más que sospechas. Lo que los demócratas venezolanos han exigido a todos los gobiernos democráticos del mundo es que se sancione a los funcionarios autores materiales e intelectuales de las violaciones de los derechos humanos que han ocurrido, especialmente en estos tres meses de represión inmisericorde.

Ahora, cuando el Senado de EE.UU. se apresta a discutir y aprobar el asunto salen voces despavoridas del Gobierno y de la oposición a decir que nada de eso conviene o está planteado. La cosa es simple: el doctor o el general, el ministro o el comandante que han ordenado la represión y son responsables de la muerte de estudiantes, deben ser sancionados no sólo por EE.UU. sino por la comunidad democrática mundial; el que primero lo haga ese país no debería ser motivo para hacerse los locos o para revestirse, por un rato, de un manto antiimperialista al modo de Maduro. Así como Baltasar Garzón agarró a Pinochet en Londres, así conviene a la democracia que ocurra con los responsables de tantas muertes, persecuciones y torturas en Venezuela. Si lo hace Baltasar Garzón, bien; si lo hace Roberta Jacobson, también.

La torta económica. Otro de los ejemplos de la confusión es el desastre económico y las visiones que hay en relación con las medidas del Gobierno. Se sabe de sobra que el Gobierno no va a virar a pesar de que hay voces en su seno que saben que con esta trayectoria no hay manera de enderezar la economía. Sin embargo, la economía política de las fuerzas imperantes muestra que no habrá innovación para que la economía florezca.

Al observar el panorama descrito hay empresarios cuya confianza está depositada en que Rafael Ramírez logre pasar la venta de dólares de PDVSA al Sicad II para obtener más bolívares y subsanar parcialmente el desastre al que el propio Ramírez ha conducido a la empresa. Así habría más dólares para ofrecer. Visión chiquita, básica, miope; como si el suministro político de dólares a las empresas con cupos cicateros permitiera resolver el problema cambiario. O lo otro: algunos expropiados empresarios del campo que reciben de nuevo sus propiedades, pero "prestadas", a cambio de su silencio, para ver si hacen algo con ellas. O los incrementos de precios autorizados, sin Gaceta de por medio, para que la responsabilidad quede diluida entre burócratas y comerciantes; aumentos de precios que no son más que victorias fugaces de unos a costa de la miseria de otros.

Ha llegado el momento en que una parte del empresariado se ha convertido en administrador precario de (sus) empresas que han pasado a ser posesión del régimen. Algunos lo hacen con cierta felicidad porque peor es nada. No faltan los que también apuestan a la salida electoral de 2019 no porque crean en su factibilidad sino porque prefieren la "estabilidad" de Maduro a la incertidumbre de su reemplazo, aunque sea constitucional. Tal como Jimmy Carter.

La Salida. Un episodio del enredo es la visión que un sector de la oposición tiene de La Salida propuesta por Leopoldo López, María Corina Machado, Antonio Ledezma, partidos y diputados de la Movida Parlamentaria. Cuando estallaron las protestas apostaron a que su trágico saldo les fuera endosado a los promotores de La Salida, obviando la circunstancia de que éstos habían propuesto discutir en asambleas los mecanismos constitucionales para el reemplazo de Maduro, en el acto en el cual también participó el dirigente estudiantil Juan Requesens; nunca llamaron a la violencia. Una vez que la protesta cogió la calle y que el país rodeó de simpatías a los jóvenes, entonces reconocieron -no quedaba más remedio-  la protesta de los estudiantes, pero diciendo que los de La Salida no tenían nada que ver con esa protesta, por tanto no tenían mérito alguno. La realidad es que La Salida, los estudiantes, las ansias de libertad y bienestar del país y la represión, todo combinado, lo que hicieron fue destapar un proceso del cual nadie es dueño, incubado por 15 años en las injusticias y miserias del régimen.

Protestas que incluyen a militantes de los partidos cuyos dirigentes se han opuesto a ellas. El no haber entendido lo que se movía en el país fue lo que no le permitió a ese grupo opositor asumir la protesta ni entender que el amago de diálogo sólo fue posible por ésta. La confusión, para bien y para mal, es el camino a través del cual se abren los caminos. No hay otra opción.

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lunes, 21 de octubre de 2013

Good bye, Nikolai. Por: CARLOS BLANCO. TIEMPO DE PALABRA.

TIEMPO DE PALABRA

"Se ha producido una grave ruptura entre la FAN

 y lo que es y representa Nicolás"

CARLOS BLANCO , WWW.TIEMPODEPALABRA.COM 
domingo 20 de octubre de 2013  12:00 AM
Good bye, Nikolai 

Dice Julio Borges: "El país no puede soportar más meses con Maduro en el poder". Dice María Corina Machado: "Un objetivo del 8 de diciembre es la sustitución del Gobierno". 

La regencia de Nicolás Maduro se agotó, tal es el fantasma que recorre el país y va de humildes hogares a cuarteles, de embajadas a fábricas, y penetra las redes rojas y las azules y las verdes y las blancas, también las púrpura. 

El agotamiento de un gobierno es un espectáculo dramático; se parece a la muerte de un elefante; iluminado por alguna forma de entendimiento se separa de la manada y busca una ruta que jamás ha transitado. En una sobrecogedora soledad va a su destino.

A quien esto escribe le correspondió ser espectador y actor del fin de lo que entonces muchos concebimos como oportunidad y esperanza. El gobierno de Carlos Andrés Pérez iba lanzado -creíamos- hacia el porvenir a través de cambios rápidos y profundos para preparar Venezuela hacia el siglo XXI. Poco tiempo después, su partido lo abandonaba (ciertamente con la contribución suya y nuestra, para después apoyar con Caldera lo que a su compañero negaba), las élites económicas afectadas por los cambios que decían compartir hicieron mutis, el liderazgo sindical no pudo procesar ni 5% de lo que ahora se traga en silencio, los partidos creyeron que la caída de ese gobierno les abría el Paraíso que perdieron por su propia torpeza, y los ricos comenzaron a cortejar al militar alzado que -pensaron- habría de ser domesticado en sus salones, hartado con sus viandas y mareado con champañas. 

Cuando el Gobierno entra en la fase terminal no hay sino rotación de cargos y personajes; se entra en la fase de los bandazos a ver qué tecla hace sonar la flauta; se comienza a buscar con cierto desespero apoyos en brochas que cuelgan sin escalera; las familias presionan; las reticencias abundan; y los policías, espías, analistas de inteligencia, expertos en estrategia, se vuelven un ovillo de incompetencias y chismes. Lo demás son relinchos de caballo capón y la solitaria marcha hacia el final. CAP retrató ese instante para la posteridad: "Habría preferido otra muerte".

Aunque lo de CAP era un gobierno y lo de Maduro parece una banda que merodea en la madrugada sobre el tesoro público en la construcción de un cochambroso proyecto que ni Giordani alcanza a explicar ni Nicolás a entender, lo cierto es que los aires de final solitario se sienten en las noches de Palacio, como gustaba decir al finado. De manera que lo que María Corina y Borges, entre muchos otros dirigentes, han señalado, no es sino la constatación de que una cosa que quiso ser gobierno, se convirtió en disparate y ya no da más de su cuero, porque la nariz le quedaría en el ombligo si lo estiran más.

La furia del Gobierno contra María Corina, Henrique Capriles, Leopoldo López y Borges, es una muestra de que el anuncio del fin del ciclo los mortifica sin atenuantes. No es un golpe, no es una operación misteriosa de la CIA, sino que es un cuerpo agotado, de células cansadas, de músculos gelatinosos, de espinazo doblado y de cerebro encogido, amelcochado y pringoso. A la furia del Gobierno contra estos dirigentes la acompaña la rabia de algunos opositores y neo-opositores que creen que la situación puede estirarse por aquello de conservar los buenos modales.

Si, como Capriles manifestó, el Gobierno no ganó el 14A; si Nicolás está allí por un fraude; si se ha planteado que su presencia en Miraflores es ilegítima; nada mas natural que plantear la activación de mecanismos constitucionales para su relevo. Eso es lo que ha hecho María Corina para escándalo de la Madre Superiora y de los neo-opositores.

LO QUE TODOS SABEN. Hay que importar porque se ha destruido una porción esencial de la economía nacional pero ya no hay suficientes dólares para traer comida y otros bienes. Hay que pagar nóminas abultadas, misiones sin fondo, ayudas a camaradas, y no hay real. Pdvsa ve declinar su producción y aun a $100 el barril, no alcanza. La solución es imprimir dinero y, al hacerlo, la moneda se devalúa a cada minuto en forma escandalosa. Los precios suben y la escasez también. La revuelta social es un hecho cotidiano, más allá de la política y más acá del alzamiento, compartida por chavistas, exchavistas y opositores. El país se descoyunta y los que van en el puente de mando se emborracharon de dólares y poder; cuerpos cobardes bailan cumbia mientras la nave escora por babor.

Entre las vacilaciones y ambigüedades de todo final, Maduro se puso intransigente poco después del 14A, más adelante sonrió y habló de entendimientos, aceptó el regaño del empresario Lorenzo Mendoza a propósito de las amenazas contra Polar, le dieron alas a Nelson Merentes para que se colocara la escafandra de buzo modernizador, pero en la marcha del timbo al tambo ahora han vuelto a las andadas del comunismo piojoso, soviético y andrajoso: "¡ajá! Tienes un dólar en el dobladillo del pantalón ¡Imperialista!"

Entre las cuestiones menos imaginativas en las que incurre el régimen figura la acusación de que la oposición y conspira en Washington. No advierten los próceres que los que están en contacto con el imperio son los revolucionarios que en vez de irse a Cuba prefieren EEUU para su nueva vida. Allá tienen libertad, seguridad y hasta el derecho al bel canto aun con pésima voz.

LO QUE POCOS SABEN. Uno de los fundamentales elementos de la situación es la muerte súbita del proyecto articulado por el ideólogo de Chávez, Norberto Ceresole, de la Santa Trinidad: Líder-Ejército-Pueblo. En los últimos meses se ha producido una grave, benéfica y profunda ruptura entre la Fuerza Armada y lo que es y representa el camarada Nicolás. Por las presiones del cuerpo institucional se han ido varios de los peores oficiales, de aquellos que propiciaron o admitieron la invasión cubana o que traicionaron abiertamente su juramento. Para pena del inspirador de la tesis dondequiera que su alma hierva, ni hay líder, ni los militares parecen dispuestos a acompañar más el potaje fermentado que representa el madurismo, ni el pueblo se amansa en las hormas de la represión organizada por la famiglia Castro.

Hay una nueva realidad. Esta banda de rockeros con trompetas y sin música que se ha cogido el país, no parece dar más de sí y hay signos de impaciencia. Lejos de propiciar áreas de entendimiento han preferido marcharse por la senda de lo desconocido, de los rigores ideológicos, de la represión, de la amenaza y el miedo. No están derrotados y tienen mucha plata y balas, pero casi nadie cree que estén en esos cargos con derecho y transparencia. No son legítimos. Eran elefantes en retirada, pero ahora son (des) bandadas de aves rapaces; buitres que no se resignan a abandonar las fuentes ya menguadas del tesoro público.

Twitter @carlosblancog

FUENTE: EL UNIVERSAL

domingo, 2 de junio de 2013

VÁMONOS, AQUÍ NO NOS QUIERE NADIE. Por: Carlos Blanco. TIEMPO DE PALABRA

 
"Un gobierno sin capacidad de alianzas, parece destinado a esperar su desplome"
CARLOS BLANCO 

domingo 2 de junio de 2013  12:00 AM
Vámonos, aquí no nos quieren
Así dice García Márquez que le dijo el Libertador a José Palacios: "Vámonos volando, que aquí no nos quiere nadie". En medio de estas euforias patrióticas de la decadencia no es de extrañar que un día, desesperado, Nicolás suelte algo parecido a su edecán. Sería sano ante el desolador panorama que tiene quien el azar envió a una sucesión que no maneja.

El gobierno Maduro presenta síntomas de final. Tal vez sea el espejismo causado por las escaseces básicas y el clima camorrero que domina la sociedad; pero esta administración sobrevenida pareciera más bien que está a punto de entregar, aunque un tanto en desorden. Las retiradas militares y políticas son operaciones muy complicadas y los camaradas que administran la pulpería no tienen idea de cómo hacer. Estos próceres tienen el problema que señalaba Jorge Amado y gusta recordar el poeta Joaquín Marta Sosa, al referirse al izquierdismo militarista, "son de los que entran al futuro reculando".

DELFINES SIN ALETAS. Un gobierno está en fase terminal cuando no se puede mover ni a la derecha ni a la izquierda, ni hacia arriba ni hacia abajo, ni hacia afuera ni hacia adentro. Esa es la situación en la que yace "el experimento Maduro". Si hace alianzas, los extremistas de adentro las detienen; si no las hace, carece de fuerza para cualquier iniciativa. Es un régimen agarrotado, cuyos músculos de tanto contraerse para asestar golpes fulminantes, poco a poco se quedaron crispados y aquel cuerpo que parecía atlético y rozagante, de 1999, hoy dormita empequeñecido, inmovilizado, tullido, en la silla presidencial. La parálisis oficial viene no solo como contrapartida del crecimiento de las fuerzas democráticas sino de la guerra a muerte en las entrañas del chavismo, en una pelea letal por los despojos del héroe, lo que no es más que una forma de dilapidar las arcas que Fortuna deparó a los delfines sin aletas.

Véase el episodio con el Presidente de Colombia. Este recibe a Henrique Capriles en forma "privada" que es una manera de disminuir la importancia del asunto, precisamente para no herir la susceptibilidad de unos camorristas con piel delicada; lo recibe en camisa para hacer más informal el encuentro. Entonces a Diosdado Cabello y a Elías Jaua les da la pataleta conocida que destruye la relación que Chávez había construido con Santos, y Maduro con la Canciller colombiana. La necedad hecha gobierno no advierte lo que ha destruido.

AMOR A JURO. Los jefes del bochinche bolivariano se creen geniales cuando obligan a arrodillarse o, al menos, a sonreír a los empresarios que humillan. Son tan tontos estos alquimistas que estiman que su labor es más socialista mientras más ofenden y sojuzgan a los empresarios. No perciben algo elemental: la actividad empresarial es del interés de los dueños del capital, pero también de los trabajadores, de los consumidores y del tejido social del cual forman parte. El drama de los que se han cogido el botín es que no son marxistas ni tampoco han leído a Marx sobre el papel de los capitalistas.

Los productores, una y otra vez regañados, juegan el juego pero jamás trabajarán para la perpetuación del régimen escarlata. No necesitan sabotearlo, basta que restrinjan sus inversiones para que la mala hierba se coma el jardín revolucionario y llegue hasta el Cuartel de la Montaña. Eso hacen los enemigos; se sonríen con Maduro y en realidad se ríen de Maduro. Así, lentamente los jefes rojos, atrevidos e ignorantes, piensan que liquidan a los capitalistas cuando en realidad se suicidan. La ausencia de conocimiento histórico no les da para entender que cuando embisten contra empresarios, a los que de verdad sí destripan es a los pequeños y medianos, a los que no tienen paraguas grandes para aguantar la lluvia ácida del esperpento socialista. Esta conducta roja constituye una dimensión adicional del suicidio.

El dinero tal como lo estudió Marx, demanda su movimiento, su expansión permanente. Esto lo sabe hasta el otro yo del doctor Merentes. Cuando el dinero no se reproduce, se achica, deja de ser motor y expresión del capital. Tal es el fenómeno que se abate sobre Venezuela, tanto con la ferretería de la esquina como con Pdvsa. El de la esquina tiene menos pulmón y fenece más rápido, pero el gigante petrolero de antaño ahora tiene el mismo cáncer que se ha comido el papel toilette. El efecto letal de la ignorancia.

NO TIENEN JUEGO. Como el gobierno provisional de Maduro no tiene posibilidad de moverse con flexibilidad porque se arrinconó a sí mismo, el único recurso del que dispone con relativa facilidad es la represión policial, militar, judicial, y de grupos paramilitares de choque. Su propósito es descabezar a la oposición, a veces amagan con destituir a Capriles de la gobernación y otras, enjuiciarlo; golpean y quieren liquidar a María Corina; ambicionan apresar a López; le caen a palos a Julio Borges; ofenden a Ledezma y a Ismael García; acusan a Pablo Pérez y a Salas Feo. Pero, ¿saben qué? No pueden. Si no lo hacen, pierden poder; si lo hacen, duran menos en sus chambas provisionales.

Véase la operación sobre Globovisión. Se la comieron. Le quitaron la planta a sus dueños y a la oposición. No advirtieron que el poder de denuncia de las fuerzas democráticas nacionales e internacionales podía contrarrestar la insolencia de los nuevos dueños que están obligados -léase, obligados- a entregar el canal en bandeja de plata al gobierno. La razón es elemental: si los anteriores dueños vendieron porque la presión oficial los forzaba, es obvio que la transacción realizada incluye quitarse de encima esa presión oficial, lo que significa complacer al gobierno. ¿Aparecerá la oposición en Globovisión? Sí, claro, como elemento decorativo (ahora más con el escándalo que impide su desconocimiento total)

EL DERRUMBE. Un gobierno sin capacidad de alianzas, chantajeado desde adentro por los personajes que se comportan como copresidentes, obligado al extremismo para que -como lo revela la grabación- no lo cojan por el flanco izquierdo, parece destinado a esperar inmóvil su desplome. Sobre todo cuando la presencia y el control cubanos han generado una repulsa dentro y fuera del proceso, muy especialmente entre los militares institucionalistas, hartos de la sumisión a mandos extranjeros.

Hace un tiempo podía preguntarse cómo salir de un régimen como este y las respuestas eran inciertas. Ahora la pregunta es cómo un régimen tan desgastado puede mantenerse todavía. La represión es un factor de estabilidad en sociedades aisladas, desconectadas comunicacionalmente, pero no es el caso de Venezuela. Los peinillazos, las lacrimógenas, los enjuiciamientos, ni amilanan a los de adentro ni convencen a los de afuera. Ha llegado el momento de decirle a Nicolás, con discreción, si quieres no te calles, pero ¿por qué no renuncias?

Twitter @carlosblancog
FUENTES: 

domingo, 20 de enero de 2013

¡Cubanísimo! Por: Carlos Blanco. El Universal.

 
TIEMPO DE PALABRA

"Enunciar la ilegitimidad del régimen es levantar las banderas de la libertad"

CARLOS BLANCO |  EL UNIVERSAL
domingo 20 de enero de 2013  12:00 AM
¡Cubanísimo!
El centro de la recuperación democrática en Venezuela pasa por romper los vínculos de dependencia política, administrativa, simbólica, militar y estatal, en general, con Cuba. Desde aquella frase de Raúl Castro, según la cual Venezuela y Cuba eran "la misma cosa" hasta hoy, la dependencia no ha hecho sino aumentar hasta llegar a esta vergonzosa situación.

Son muchos los hechos que revelan este bochornoso contexto. Los albaceas políticos de Chávez han considerado que el lugar para limar sus diferencias, llegar a sus trémulos acuerdos, enviar sus desangelados mensajes, es el aeropuerto de La Habana bajo la sardónica vigilancia de Raúl Castro. La ignorancia histórica que parece poseer, como si se la hubieran ganado en combates intelectuales en la Sierra Maestra, el Trío venezolano de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Rafael Ramírez, le impide ver cómo su dependencia a Cuba es tan fuerte como el rechazo que suscita.

El mundo presencia, tal vez con cinismo, cómo Venezuela no tiene Comandante en Jefe de su Fuerza Armada porque el que era hasta el 10 de enero no se juramentó; pero aun para aquellos que se han tragado la historia "sobrevenida", también resulta inusitado que el Comandante en Jefe de la FAN no se comunique con sus subordinados -Ministro de la Defensa, Comandante Estratégico Operacional y Comandantes de componentes- o, peor aún, que esté bajo los "cuidados intensivos" del Comandante en Jefe de una fuerza militar extranjera.

Como paciente, Chávez podría ser visitado y "visto", como al parecer los hacen miembros de su familia y los integrantes de la prótesis gobernante venezolana, el triunvirato. Pero, como alegado Presidente de la República, capaz de designar -según han mentido- a un nuevo ministro, debería estar en condiciones de ejercer su indelegable comando militar.

Es posible que algún oficial visitó o pueda visitar a Chávez. Sin embargo esto no tiene nada que ver con el ejercicio de una función delicada e intransferible para quien quiera que sea el Presidente de la República.

ILEGÍTIMOS. Estos enredos han puesto en evidencia que el centro del poder que queda se ha trasladado a Cuba. No se trata de que el Trío viaje a ese país y cuando lo haga el poder se traslade. No es así. Es que se trasladan para superar sus debilidades y, exhaustos, buscan ejercer el poder que se ha radicado en La Habana. El poder no va con ellos: está allá.

¿Cuál y cómo es el poder que desde la isla se ejerce en Venezuela? Ese poder es una mezcla del símbolo que representa Chávez, administrado por el Buró Político del Partido Comunista de Cuba, personificado a su vez por un zángano sagaz, Raúl Castro. Es como el brujo que desarrolla un ritual cerca de donde se encuentra el cuerpo agobiado del símbolo que invoca y, una vez en trance, explica, expresa e interpreta, lo que aquel cuerpo no puede decir. Es el insólito espectáculo de cómo un personaje que se construyó a sí mismo a través de su locuacidad irrefrenable, ahora mudo, ha sido tomado por interpuestas e interesadas personas.

Venezuela es un país institucionalmente paralizado y sólo mueve una extremidad, el dedo meñique o los ojos, cuando en Cuba se constituye una decisión arreglada entre la cúpula cubana, el Trío patético y el uso simbólico de Chávez.

Por tal razón, denunciar la ilegitimidad del impreciso ejercicio de Maduro no es ningún radicalismo como piensa el gobierno y algún descaminado sector de la oposición. Desconocer la legitimidad de lo tratan de hacer creer que Maduro puede hacer, no significa llamar a no pagar impuestos, comerse la luz roja de los semáforos, andar desnudos en la Plaza Bolívar, quemar cauchos en cada esquina o convocar a una guerrilla en el cortafuegos de El Ávila. Denunciar la ilegitimidad del gobierno que rige hoy a Venezuela comporta básicamente construir una narrativa y una política sobre lo que deberá acontecer en Venezuela en un mes, en un año o en un siglo; pero que deberá acontecer para el rescate de la democracia. Veamos.

LA POLÍTICA AL MANDO. Se harán de seguidas algunas analogías -léase bien, analogía no es algo idéntico sino que tiene algunas semejanzas. Cuando Hitler ocupó Francia y un sector civil y militar de la sociedad francesa decidió "colaborar" con el régimen para evitar -pensaban- males peores, hubo un hombre excepcional, el general Charles De Gaulle, que desde Londres en 1940 en solitario llamó a resistir de todas las maneras, a no plegarse. En ese momento lo hacía sin apoyo. No sabía De Gaulle que sus palabras inspiradoras serían la convocatoria a uno de los movimientos más heroicos de resistencia que recuerde la humanidad. En el momento que De Gaulle habló eran sólo palabras, ideas, una actitud de principios, enarbolar valores; luego fue lo que fue. O lo que hizo Winston Churchill que en 1941 en una escuela lanzó uno de sus pensamientos más incitantes, precisamente cuando Hitler arrasaba Europa y se proponía tomar Inglaterra: "nunca, nunca, jamás, rendirse". Y este hombre condujo a su país y al mundo, junto con los líderes de EEUU, Francia y la Unión Soviética, a la victoria en 1945.

Enunciar la ilegitimidad del régimen imperante en Venezuela es levantar las banderas de la libertad en medio de un desierto de complicidades, desvaríos, pragmatismos. Es decirle al mundo: ustedes podrán avalar lo que quieran, pero acá no hay democracia; se impondrán porque tienen la fuerza pero como dijo Unamuno "no convencerán"; sí, tienen el poder para obligarnos a hacer cosas que no queremos (como concurrir a elecciones amañadas) pero no por obligarnos dejamos de denunciarlas como fraudes. Es, en fin, la palabra que denuncia y que no "colabora" la que se dice desde las modestias, limitaciones y lugares de cada cual. Es el adusto gesto civil que se enfrenta a la complacencia que el régimen quiere de sus súbditos. Es nombrarles su traición a la República cuando en nombre de una ideología que no comprenden entregan el Estado venezolano, amarrado, para que lo violen los jefes cubanos. Es reclamar a los jefes políticos que se les dé nombre apropiado a los acontecimientos que nos arruinan porque sólo se supera nombrando con propiedad lo que hay que superar.

No se llama desde este rincón de la palabra a asaltar el Palacio de Invierno, ni tomar el Cuartel Moncada, ni volar el polvorín junto a Ricaurte. Se llama a algo mucho más duro: el ejercicio de la palabra responsable por despiadada que ella sea; después, más adelante dentro de tres años o de tres días -¡quién sabe!- fructificará de modo imprevisible.

Cuando en forma desesperada alguien pregunta qué hacemos, cómo tomamos la calle, pienso que siempre, en el principio, ha sido el Verbo, es decir, la comprensión, el saber propio de la sabiduría. Hoy existe una acción contundente: revelar (nos) que el Rey anda desnudo.

www.tiempodepalabra.com

Twitter @carlosblancog

lunes, 12 de noviembre de 2012

CABEZA DE HUEVO…CON “H” Por: Coronel (Ej.) Antonio Guevara Fernández.

 Fig. 1.- El liderazgo de oposición debe trascender mas allá de los "Cabeza de Huevo" que "bajean" las soluciones de la Sociedad Civil.

domingo, 11 de noviembre de 2012

CABEZA DE HUEVO…CON “H”

La oposición ha venido sobreviviendo a sus derrotas con el oxigeno político de dos articulistas en estos últimos tiempos. Los textos que los fines de semana se emiten en los conceptos alrededor de los cuales se ha venido orbitando políticamente a lo largo de los últimos veinticinco años son recogidos muy bien por dos plumas del gallinero opuesto a la Revolución Bolivariana.
Los artículos sabatinos en el diario El Universal de Carlos Raúl Hernández (PhD D y MSC en Ciencias Políticas, Profesor Titular y Jefe de la cátedra América Latina de la UCV) y los de Carlos Blanco (Economista Summa Cum Laude, Master en Planificación y Doctorado de la Universidad Central de Venezuela. Es profesor Titular jubilado de esta Universidad. Es fellow del Weatherhead Center for International Affairs de la Universidad de Harvard y ha sido Investigador Asociado de esta institución. También fue fellow del David Rockefeller Center for Latin American Studies en Harvard) en su Tiempo de Palabra, resumen la conducta del sector que adversa a Hugo Chávez desde los lejanos tiempos de la conspiración militar en la década de los 80s.
Los fines de semana para la oposición, en la lectura de ambos articulistas, son de catarsis, de mea culpa, de recuerdos, de acuerdos y de balances no tan cuerdos, de cual ha sido el comportamiento del liderazgo democrático en las etapas pre y revolucionaria propiamente dicha.
Los artículos de este fin de semana en particular de Hernández y Blanco son emblemáticos. Mente de Pollo (10 de noviembre de 2.012) y (Re)cuerdos y (re)cuentos (11 de noviembre de 2.012) reflejan lo que ha sido el errático comportamiento del liderazgo democrático desde los lejanos días de los REIN (Reportes de Inteligencia) que proyectaban una conjura militar y civil alentada por figuras tan notables académicamente como Hernández y Blanco y tan soportadas intelectualmente por sillones de número en muchas de las academias del país.
Hernández señala particularmente que quienes han venido estrujando la idea del fraude en las recientes elecciones presidenciales y quienes sirvieron en bandeja de plata la cabeza de los emblemas democráticos a lo largo de estos últimos tiempos chavistas son “mentes de pollo” con lauros académicos similares a los de él y “Desprecian la política y la entienden menos que «un niño de doce años» como diría Schumpeter.”
Son “Mente de Pollo” según Hernández y esta es una lectura mía entre líneas, resumida cronológicamente el GD (Ej.) José Antonio Olavarría Jiménez, el GD (Ej.) Carlos Peñaloza Zambrano, el GD (Ej.) Fernando Ochoa Antich, Arturo Uslar Pietri y todos Los Notables, el Presidente Carlos Andrés Pérez, El Presidente Rafael Caldera, toda la claque del MAS que formó “El Chiripero”, Teodoro Petkof, Luis Miquilena, Cecilia Sosa, todos los que formaron parte del 11 de abril de 2.002, la Plaza Altamira y el paro de diciembre, todos los que alentaron la abstención de diciembre de 2.005 (Una figura clave fue Henry Ramos Allup) y quienes criticaron el exilio de Manuel Rosales. Pero, particularmente, son “Mente de Pollo” según la tesis de Hernández, quienes han venido insistiendo en la necesidad de hacer una evaluación del comportamiento opositor y exigir mejores condiciones al CNE, después del 7 de octubre de 2.012.
A todos los embarca en “La nave de los locos”, los fusila opináticamente “Antes que anochezca” y a quienes le huyen los reta a un “Duelo al amanecer”, no importa que sean apadrinados por “Mefisto y la secta fraudulenta”. Nada para sumar y multiplicar dentro de la oposición.

En tanto que Blanco es mas cuerdo y no desliza en sus textos la posibilidad de acuerdos entre gallos y medianoche bajo el tin tin del escoces. Valiéndose del recuerdo de lo acontecido hasta el momento propone que “hay que votar en estas próximas elecciones y hay que continuar mediante el debate, las luchas sociales, las alianzas cívico-militares, y una mejor disposición a que las diferencias se empleen en sumar y no restar.”
Tal cuál como se van presentando los acontecimientos político electorales del 16 de diciembre, las elecciones de alcaldes del próximo año y la realidad económica del país, los venezolanos en la urgencia de diseñar y estructurar un nuevo liderazgo, dejaran atrás las vacas sagradas de la opinión contiguas a gallinas viejas (no ponen nada) y enfrentaran los retos del año 2.013. Probablemente pasaran por encima de las elites académicas, intelectuales, políticas, culturales, económicas y sociales que han venido contribuyendo a sostener a la Revolución Bolivariana a fuerza de restas y divisiones, quien sabe con que propósitos.
Es verdad, el liderazgo de la oposición deberá estar por encima de “Mentes de Pollo”, pero no podemos salir de gallos con espuelas cortas para entrar bajo la tutela y la orientación politica de un perfecto “Cabeza de Huevo”…con “H”.
FUENTE: Blog.   RINDIENDO CUENTAS

lunes, 4 de junio de 2012

"Vote y busque votos para Capriles y así contribuir a generar un cambio irreversible" Por: Carlos Blanco. TIEMPO DE PALABRA.


TIEMPO DE PALABRA

"Vote y busque votos para Capriles y así contribuir a generar un cambio irreversible"

CARLOS BLANCO , WWW.TIEMPODEPALABRA.COM |  EL UNIVERSAL

domingo 3 de junio de 2012  12:00 AM
Levántate y anda
Por caridad. Para saber a qué atenerse. Se conoce que haces milagros; recientemente el país asistió a la multiplicación de los pranes y ya se sabe que aunque todavía no caminas sobre las aguas, te has convertido en 140 caracteres de Twitter cuando envías tus pará-bolas a quienes las estiran sin misericordia. Te has trasmutado en voz: ya no eres sino que hablas; y de vez en cuando reencarnas en la figura del Comandante para simular que eres el que eras y el que ya no serás más. 

El país asiste a una descomunal simulación. La de tener un presidente que dirige, gobierna, administra y habla. No hay tal. Al margen de las gravedades que se suponen y atenúan cada vez que dice una pachotada, celebrada por los Caballeros de la Mesa Ovalada, la certeza nacional es que un fantasma ronda la presidencia de Venezuela, el fantasma del comunismo y de su sosías el Caudillo. No hay ejercicio de gobierno; no hay un líder que estudie un asunto, que lea recomendaciones y las debata, que escuche alternativas de sus ministros, que module las políticas públicas. Lo que hay es un tren que alcanzó velocidad de crucero, que tiene el piloto automático, y que se desplaza por unos carriles que lo llevan a la Estación bautizada como El Desastre, sita en Sabaneta. El Presidente manda en la medida en que su estado de salud le permite atrincherarse detrás del mostrador en que se ha convertido el salón de sesiones del Consejo de Ministros y desde allí lanza improperios y sarcasmos, en medio de los cuales dicta una instrucción. El acto de gobernar era un espectáculo ahora semeja cada vez más sus intermedios. 



TENTACIONES DE LA AUSENCIA. La desaparición del ejercicio presidencial, en la práctica, ha destapado una dinámica de fingimiento y disimulo para hacer creer que el que estaba, está. Se han puesto en marcha dispositivos que contemplan no sólo el Plan B, sino el C y el D, hasta llegar al Z. 

Desde esta columna se dijo hace varios meses que se amasaba una reforma constitucional. Dos son los propósitos de esa reforma que ya está estudiada, aunque no está decidida: el primero es el de arreglar la sucesión presidencial, en caso de que Chávez sea reelecto y no pueda continuar, para que no exista la necesidad de convocar a elecciones dentro de los primeros cuatro años del período constitucional y el vicepresidente pueda continuar como presidente. El segundo propósito es eliminar los impedimentos para que un familiar del presidente en ejercicio pueda ser vicepresidente. Estos designios no están decididos pero sí están estudiados y hay la tentación de meterlos de contrabando en una enmienda o reforma más amplia, so pretexto de simplificar y actualizar la Constitución. Parece grotesco y suena como imposible que pueda hacerse, pero hay que estar atentos porque ya amagaron con envolver sus objetivos con el proyecto de Ley de Misiones que Primero Justicia ha promovido y que desean usar como excusa para el nuevo mamarracho constitucional. 

La otra tentación es no dejar que Henrique Capriles sea candidato activo por la vía de anularlo en la calle. Provocar la violencia a su paso y acusarlo luego de ser el autor de los hechos es la estrategia predilecta, no porque los estrategas del gobierno piensen que la maniobra es muy fina, sino porque el propósito es obligarlo a desaparecer de la calle. El gobierno se ha propuesto que Capriles no realice más actos en Caracas y están dispuestos a repetir el incidente que ya ocurrió. Es prudente que el candidato democrático tome medidas sin renunciar a caminar la ciudad que es lo que el régimen quiere. 

EN CASO DE QUE LÁZARO NO SE LEVANTE. Si el caudillo no puede concurrir a las elecciones hay dos opciones: un candidato suplente coronado por Chávez, al que le procure transferir un mandato postrero, y la otra -si la primera no parece funcionar- es la de provocar situaciones de orden público que conlleven un "estado de emergencia" en el marco del cual suspendan las elecciones. 

En este último caso se piensa, no sin cierta razón, que el caos puede ser terreno fértil para que los que tienen la sartén por el mango continúen teniéndola dado que poseen las armas y el dinero, mientras la sociedad democrática no. Pueden calcular mal porque cuando las sociedades se movilizan no se detienen fácilmente y los militares pueden ejercer un riesgoso papel arbitral, pero eso es ya adivinación. 

Cierto es que hay conversaciones por trascorrales. Aproximaciones para saber cuál es el terreno del otro. En un mundo de relativa sensatez en el cual las fuerzas están más o menos equilibradas, un entendimiento debería imponerse; sin embargo, aunque algunos tienen conciencia del asunto del lado del gobierno, no se atreven a pasos concretos por el riesgo de que se entere la Reina y ordene "¡que le corten la cabeza!" 



EL OTRO INGREDIENTE. Es el fraude, el ventajismo electoral y la intimidación. De este último hay amplia documentación apenas se mira hacia afuera, se enciende la TV o se escucha el ruido de fondo de un régimen que aprieta tuercas aquí y allá. Igualmente, basta saber que hay industriales que han recibido la amable visita de miembros del régimen para comunicarles que cualquier contribución a la candidatura opositora será considerada como "aporte al terrorismo". 

Lo más importante es el asunto electoral en sí mismo. A pesar de que el rector Vicente Diaz con insólita petulancia pretendió desmentir las inquietudes de técnicos y expertos calificados, lo incontestable es que hay problemas serios. Por fortuna, en los días recientes se ha generado una corriente de opinión en la que concurren dirigentes, expertos y líderes de opinión para plantearse el tema. No hay que olvidar que el pulcro CNE todavía debe centenas de actas del referendo constitucional de 2007; tampoco hay que echar en saco roto el que la integración entre la captahuella y la máquina de votación es un acto de intimidación; ni hay que desechar que la observación internacional independiente está impedida. ¿Y el RE? Ni se diga. 



INCREMENTAR LOS VOTOS. Ante este panorama hay que prepararse para que las acciones antidemocráticas sean contrarrestadas. Fundamental es incrementar los votos de Capriles. En la medida en que éste se convierta en el símbolo de una avalancha por el cambio crecerá la fuerza para impedir los propósitos violentos y continuistas del régimen. Capriles es el instrumento que se dio la sociedad opositora para provocar un cambio. 

Si a usted le gusta el candidato; vote por él. Si a usted no le gusta el candidato, también vote por él. Hay que tratar de que gane aun sobre el sectarismo que lo rodea. En realidad, no importa si Capriles quiere tenerlo a usted a su lado; vote y busque votos para él y así contribuir a generar un cambio irreversible. Si Capriles logra los votos entregarán, por las buenas o por las mejores. 

Twitter: @carlosblancog

FUENTE: El Universal

domingo, 27 de mayo de 2012

Capriles puede ganar. Por: CARLOS BLANCO. TIEMPO DE PALABRA. EL UNIVERSAL


TIEMPO DE PALABRA

"Todos los que no estuvieron o han estado con Capriles tienen que sumarse"

CARLOS BLANCO  

domingo 27 de mayo de 2012  12:00 AM

Capriles puede ganar
Sí puede ganar. Su campaña necesita ajustes y la victoria se hará posible. 

El fundamento de la victoria es el deseo de cambio de la mayoría. No es que Capriles sea mayoría hoy, pero sí podría encarnarla para el 7-O. El deseo de cambio de quienes no quieren que continúe la situación actual está repartido hoy entre Capriles, indecisos y Chávez. ¿Chávez? Sí; hay ciudadanos que quieren cambio pero que no encuentran todavía en la candidatura opositora la posibilidad de conseguirlo y conservan la remota esperanza de que la relección del Presidente impida el caos. 

El candidato opositor obtuvo en las primarias un laurel innegable por parte de la sociedad opositora; pero también recibió un mandato categórico; el país democrático le dijo: señor Capriles, lo hemos seleccionado para que reúna las fuerzas que hoy están dispersas en la oposición, en los indecisos y en sectores del chavismo; usted está designado para comandar la batalla del 7 de octubre. Las fuerzas están dispersas; las primarias lograron aglutinar las de la oposición pero no las otras; el mandato desde el 12 de febrero es que lo haga en este tiempo. 

¿Qué las encuestas dicen que Chávez hoy tiene mayor intención de voto? No es de dudar, pero puede perderla si Capriles cumple el mandato de juntar las fuerzas, hoy están desperdigadas, y que en otros momentos se han aglutinado. De junio a octubre hay tiempo para que la dispersión se convierta en un arma potentísima. La mayoría tiene que concentrarse para librar la batalla el día señalado; fundamentalmente la clase media que es opositora y debe votar por Capriles, pero si no se la moviliza lo hará desganada e incluso un sector puede no hacerlo. 

ABRIRSE A LA CRÍTICA. La idea de que la crítica debilita a la candidatura y a la oposición es falsa. Esa es una idea chavista: el caudillo le prohíbe a sus partidarios la discrepancia, porque eso supuestamente le daña. Ésa es una visión antidemocrática. 

Capriles y su equipo deben abrirse a las opiniones discrepantes porque algún gramo de certezas puede aportar; se les nota reacios a la crítica. El peor crimen que pueden cometer los que manejan la campaña es confiscarla y usar el chistecito, el sarcasmo y la descalificación hacia los críticos. 

El periodista Rafael Poleo ha dicho cosas duras en un estilo que le es propio. El grado de exactitud de lo que dijo es parte del debate, pero su derecho a decirlo no puede ser conculcado. Por cierto, acusarlo de ser parte de "la vieja política" no es sólo usar un término preferido del extinto Guillermo García Ponce sino tampoco advertir que todos los dirigentes importantes que rodean al candidato opositor, salvo Julio Borges y Leopoldo López, vienen de "la vieja política". 

LAS ENCUESTAS. Las encuestas están atravesadas por el miedo; son encuestas sin auditoría independiente y con fuentes de financiamiento que no son conocidas públicamente. Estas condiciones, entre otras, levantan sospechas. Sin embargo, si todas dicen hoy -no mañana o pasado, sino hoy- que Chávez es mayoría, lejos de armarse una pelea con estas empresas, lo que hay es que liberarse de la confiscación que han ejercido sobre la generalidad de los dirigentes políticos. No hay que olvidar que en las primarias las encuestas fueron usadas para promover una polarización que, al final, se tradujo en la disminución de las opciones de Pablo Pérez y en mucho mayor grado de las restantes. Ahora, en este nuevo escenario, Chávez las usa contra toda la oposición. Eso hay que pararlo. No se deberían usar las encuestas ni para promover la candidatura opositora ni para defenderse del uso que de ellas hace el chavismo. Las encuestas serias son las que se comportan seriamente y son discretas. 

AMPLITUD. La candidatura de Capriles tiene que ser apropiada por quienes no votaron por él en las primarias y desde luego por millones que no participaron en esa jornada. No basta que quieran hacerlo, el candidato y sus más cercanos colaboradores tienen que generar esa tendencia de inclusión real y no sólo formal. Hay una competencia soterrada por ver quién prevalece, por quién va a cosechar, de manera parcial, más frutos en la campaña electoral. 

El interés de las fuerzas democráticas es que Capriles desarrolle una campaña exitosa, que reúna la mayoría descontenta que existe y que gane el 7-O. Para un demócrata, en el marco de un régimen autoritario, no es consuelo llegar de segundos, como se consolaron los militares argentinos en la guerra de Las Malvinas. No hay un "second-best" en esta pelea agónica por la libertad. 

Todos los que no estuvieron o han estado con Capriles tienen que sumarse pero él y sus allegados deben promover una participación de iguales y desechar a los que andan cobrando facturas "los agravios" (en realidad las diferencias). Ojo, esto le consta personalmente al autor de estas líneas. 

CHÁVEZ ES EL CONTENDOR, POR AHORA. El candidato opositor no debe insultar ni a Chávez ni a nadie y nadie se lo ha propuesto. Esta pelea está representada por dos: el Presidente y Capriles; los dos están en el ring y no hay manera de que no se fajen role a tolete. No tiene que seguir la agenda de Chávez pero no puede hacerse el desentendido permanente frente al ninguneo, el desprecio, la ridiculización y el choteo. Esto no es un problema personal de Capriles, sobre si tiene cuero para que le resbalen las cosas o no; para cumplir el mandato recibido en febrero tiene que dirigir las huestes a las que se comprometió liderar, sin dejarse manosear. Puede ser gradual, bien pensado, rítmico, pero para lanzarse a un atrevimiento como es intentar ganarle a Chávez no le queda más que mostrar agallas. 

VALORES MÁS QUE PROGRAMA. Capriles necesita resaltar los valores que le son propios a los demócratas. No como estrategia electoral, sino porque son los que le permitirán contrastar con los antivalores de Chávez y el chavismo. Capriles representa la libertad, Chávez la opresión. Capriles representa la confianza, Chávez el miedo; esa confianza permitirá no solamente superar el terrible mal de la inseguridad y la violencia, sino también recibir inversiones extranjeras que ayuden en el reto del desarrollo. Capriles representa el esfuerzo, el trabajo y la creación. Chávez representa la destrucción. 

Allí está centro del debate. Competir con Chávez en ofertas carece de sentido porque si se ofrece 100, el caudillo ofrece mil. A lo que el Presidente no puede responder es a los temas de la libertad, la propiedad, la ausencia del miedo, la seguridad, la inclusión de los que son diferentes, el rescate de la soberanía nacional, el narcoestado, la defensa institucional de los militares. En este terreno Chávez es perdedor y aquí tiene Capriles inmensas ventajas. 

Estas son ideas para ayudar a que Capriles gane. Es posible y hay que hacerlo viable con amplitud... 

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FUENTE:  EL UNIVERSAL

Remisión: Fernando Ochoa Antich

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