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sábado, 9 de noviembre de 2019

CONVULSIÓN POLÍTICA. Por: Luis Marín. Opinión. Venezuela.


CONVULSIÓN POLÍTICA
La convulsión política en América Latina: ¿Hacia la revolución militar-socialista-bolivariana y la liquidación del neoliberalismo? Pregunta la Cátedra Pío Tamayo de la Universidad Central de Venezuela y se responde lo siguiente.
Primero, nos restringimos al contexto de América Latina, en particular, las manifestaciones en Ecuador, luego en Chile, el retorno de Cristina Kirchner en Argentina, el descomunal fraude electoral de Evo Morales en Bolivia y los más recientes disturbios en Colombia: “La brisita bolivariana a punto de convertirse en huracán”.
Luego, la explicación del Foro de Sao Paulo, dicho por ellos mismos: todo corresponde a un plan diseñado en Caracas, en su encuentro XXV, del 25 al 28 de julio, donde se desglosan país por país, sus resoluciones.
Por ejemplo, en Ecuador apoyan al prófugo Rafael Correa y sus secuaces, Ricardo Patiño, Jorge Glas y la enrevesada trama de espionaje internacional representada por Julian Assange y Oli Bini, enfrentando al “tránsfuga” Lenin Moreno.
En Chile, impulsan “la cumbre de los pueblos”, contra el foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), con los resultados conocidos. Hoy celebran la suspensión de ambos eventos, una pedrada en la vitrina del liberalismo: “Hacia los 50 años del triunfo de Salvador Allende”.
En Argentina, respaldan a la pareja de Alberto y Cristina Fernández contra el gobierno de Mauricio Macri; así como en Bolivia apoyan al “hermano Evo” en su aspiración a un cuarto mandato, siendo ya el dictador que más tiempo a gobernado Bolivia en toda su historia.
En Colombia tercian por los acuerdos de La Habana FARC-Santos, calificando al gobierno de Ivan Duque como “genocida”, a favor del “Movimiento Defendamos la Paz”; así como acusan al presidente de Paraguay, Abdo Benitez de “neofascista”, por su entendimiento con Bolsonaro y Macri en la llamada Triplefrontera.
En Nicaragua apoyan la “pacificación” de Ortega-Morillo, como en Cuba promueven el “Encuentro antiimperialista de solidaridad, por la democracia y contra el neoliberalismo” realizado en La Habana del 1º al 3 de noviembre.
En Brasil impulsan la campaña “Lula libre” a quien proponen otorgarle el Premio Nobel, promovido por el inefable Adolfo Pérez Esquivel, mientras orquestan la guerra sucia nacional e internacional contra el presidente Jair Bolsonaro.
Finalmente, la explicación de la Socialdemocracia, expresada por sus más conspicuos voceros, admite que sí puede haber cierta intervención del F de SP, pero no debe sobrestimarse, como ellos pretenden, exagerando su poder e influencia; en realidad existe un caldo de cultivo para que estas incitaciones hayan tenido tanto impacto y extensión.
Estas razones serían la desigualdad y la corrupción. Pero, ¿era Chile menos desigual y  corrupto durante los períodos de Bachelet? Al contrario, la desigualdad en Chile no ha cesado de disminuir, como de aumentar la transparencia, según los índices internacionales generalmente aceptados.
Por otra parte, todos los países de AL son desiguales y corruptos, más que Chile, pongamos por caso, México y ¿por qué no? Cuba, donde más de la mitad de la población está por debajo del umbral de la pobreza y la nomenclatura lleva una vida principesca.
Es más, en qué país del mundo no existe desigualdad y corrupción, ¿en Rusia? ¿China? Esta explicación de la socialdemocracia no explica nada y solo sirve para enarbolar la única bandera que le queda, que es la apelación a la “desigualdad”, sin que se sepa exactamente a qué se refiere.
La respuesta verdadera siempre resulta ser la más sencilla: la razón es que hay una voluntad política detrás de los disturbios. Pero, ¿por qué es tan difícil verlo o admitirlo? Por la devoción que tienen las Internacionales Comunistas y Socialistas por las actividades clandestinas. Siempre procuran actuar tras bastidores y presentar sus decisiones políticas como si fueran fatalidades históricas.
En realidad estos disturbios se fraguan en unos comités, alrededor de unas mesas directivas. Todo lo demás es movilización de las organizaciones y difusión de propaganda, para lo que se prestan gustosos los medios de comunicación colonizados por el marxismo cultural. La causa de los disturbios es el aumento de las tarifas del metro, claman al unísono, luego los disturbios se extienden a ocho ciudades donde ni siquiera hay metro y de allí a todo el  país.
Las verdaderas razones hay que buscarlas en el endurecimiento del embargo a Cuba, las sanciones contra Raúl Castro y su familia, de las que ellos no han hecho la menor mención, así como a los agentes de su entorno, incluso en Venezuela y Nicaragua; suspensión de los cruceros, vuelos regulares y remesas familiares; la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, contra la que vociferan abiertamente las declaraciones del F de SP.
Replican según la máxima de que la mejor defensa es el ataque: “Si ustedes quieren derrocar a nuestros gobiernos, nosotros derrocaremos a los suyos”. Así de simple.

Luis Marín

07-11-19
lumarinre@gmail.com

sábado, 8 de abril de 2017

MILITARES EN EL BANQUILLO. Por: Luis Marin.


MILITARES EN EL BANQUILLO
Luis Marin

La Cátedra Pío Tamayo de la Universidad Central de Venezuela planteó un Foro para discutir el papel real de las FFAA en la Venezuela actual para el que invitó al comandante Jesús Urdaneta Hernández, al capitán Otto Gebauer y al profesor, también militar, Rafael Tosta Ríos, en el contexto de inestabilidad del lunes 3 de abril de 2017.

Lo primero que salta a la vista es el estado de conmoción nacional cuyos síntomas se observan en los pronunciamientos espasmódicos y contradictorios del llamado TSJ en Sala Constitucional; pero no es cierto que “los magistrados dieron el golpe de estado” o que haya una “tiranía judicial” ni una “dictadura de los jueces”, o la peregrina teoría de que “los golpes de Estado no los dan los militares sino los jueces”. Eso es diversionismo ideológico o, como diría el camarada Fidel, “fuegos de artificio”.

La cuestión es que si Venezuela se encuentra bajo una dictadura militar comunista, inspirada por la Cuba de Castro, cuyo eje gira en torno a un Partido Militar, ¿quiénes son los que realmente tiran los hilos de esta conspiración? ¿Quiénes son los miembros del Politburó? O mejor, ¿quién es el jefe, líder o caudillo, para seguir la tradición que rige desde la Independencia?

El comandante Jesús Urdaneta Hernández no cree que haya tal partido militar. La verdad, dice, es que el director de la orquesta, que era Chávez, que medio armonizaba a militares y civiles conjurados, se murió (o lo mataron, como dirían a su vez Maduro y Eva Golinger) y a partir de allí lo que hay es un caos de aprovechadores y oportunistas, que no tienen visión de partido, ni doctrina, ni jerarquía, sino sólo intereses mezquinos.

La Cátedra aclara que su posición siempre ha sido que sí  hay un partido militar, no sólo por el Movimiento Bolivariano Revolucionario del bicentenario (MBR200), de 1982, que luego en se transforma en el MVR en 1997, para finalmente subsumirse en el PSUV en 2007; sino remontándonos históricamente al origen de la República con la Cosiata de José Antonio Páez, las Agrupaciones Cívicas Bolivarianas del general López Contreras, el PDV de Medina Angarita, la Unión Militar Patriótica que lo derroca, hasta llegar al Frente Electoral Independiente (FEI) de Marcos Pérez Jiménez.

La verdad, cuando se crea una organización, no en el sentido formal de estar registrada en el CNE, con autoridades, militantes, programa, himno, bandera y color reconocidos, sino que tenga por objeto la toma, conservación o ampliación del poder, puede hablarse de un partido político, con la peculiaridad de que se trataría de un partido armado, para peor, con las armas de la República, lo que le confiere su peculiar carácter conspirativo.

Una dificultad nada pequeña es que tradicionalmente los partidos comunistas realizan sus actividades en forma clandestina y al parecer no abandonan estos hábitos cuando acceden al poder en el que, por definición, sus actuaciones deben tener carácter público.

De manera que la planificación, diseño e implementación de políticas pueden definirse en sentido estricto como una conspiración.

La pregunta inicial sigue vigente: ¿Dónde se oculta el Poder? ¿Quién manda aquí?

CAPITALISMO MILITAR

Visto que el TSJ actúa según órdenes y contraórdenes que “vienen de arriba”, como lo hace el CNE, la defensoría del pueblo, la contraloría y los demás poderes públicos; interviene espontáneamente Pablo Medina para acotar que en realidad el Poder se encuentra en Cuba, que todo este tinglado es manejado desde La Habana.

Ciertamente “el modelo cubano” incluye esa injerencia medular de las FAR en todo el andamiaje del Estado, incluso en el Partido Comunista que según la constitución es la vanguardia de la sociedad, en el que, por ejemplo, de quince miembros que tiene el politburó, diez son militares.

Pero es que además manejan casi toda la economía de la isla y su comercio exterior a través del Grupo de Administración Empresarial, S.A., que sustituyó a la Unión de Empresas Militares, un súper holding presidido por el general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, cuya mejor credencial es ser yerno de Raúl Castro, esposo de su hija Deborah Castro Espín y padre de su jefe de seguridad personal Raúl Rodríguez Castro, el nieto-guardaespaldas, alias “el cangrejo”.

Existen otros emporios empresariales como CIMEX que tiene una división mayorista y otra minorista, la Corporación Gaviota comprende las áreas de turismo, decenas de hoteles, restaurantes, múltiples servicios, CADECAS controla las remesas, cobrando un diezmo por las operaciones cambiarias y así sucesivamente, se puede pasar revista a todas las actividades económicas sin que ninguna escape al control militar.

En Venezuela llama la atención la reciente creación de la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (CAMIMPEG), cuyo único antecedente era la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (CAVIM), ocupada casi exclusivamente de la fabricación y comercio de armas y explosivos.

Pero es que a partir del Plan Bolívar 2000 y el tristemente célebre Central Azucarero Ezequiel Zamora (CAEZ) de los comienzos de la dictadura, se han creado empresas de transporte, sistemas de comunicaciones, agropecuarias, constructora con su filial en canteras y materiales, fondos de inversiones, televisoras, vehículos, viajes y turismo, hasta una universidad, además del antiguo IPSFA, son decenas de compañías y otras instituciones de carácter económico.

Un rasgo común de estos emporios comerciales es que sólo su forma es mercantil, porque se trata de sociedades y compañías anónimas cuyo único accionista es el Estado; pero además se caracterizan por su opacidad, porque como sus gemelas cubanas no publican estados financieros ni están sometidas al control de ningún auditor o contralor externo e independiente.

Otro rasgo distintivo es que no son competitivas, no entran a concursar en un mercado abierto, para ver cuál pueda ser su rentabilidad, eficacia y eficiencia, sino que actúan como monopolios, impidiendo autoritativamente el acceso a inversionistas privados en sus nichos de comercialización y mercados cautivos, prescindiendo por completo de las leyes de oferta y demanda.

Esto dibuja un nuevo “modelo de negocio” que no ha sido suficientemente estudiado y agrega otro ingrediente adicional al carácter inédito de esta novísima dictadura que combina el clásico Estado Patrimonial y mercantilista con una alianza estratégica con el gran capital financiero transnacional, que es su socio y soporte, irónicamente bautizado “socialismo del siglo XXI”; aunque debería ser “capitalismo militar del siglo XXI”.

La globalización, como los dioses del Olimpo, engendra hijos monstruosos.

MAFIAS, FUNDAMENTALISMO Y OTRAS SORPRESAS

El vistazo más superficial a la nomenclatura cubana revela que la familia Castro ocupa sin discusión el tope de los cargos de poder; pero no son sólo ellos, con sobrada razón se han llamado “los herederos” a los delfines de los veteranos de la Sierra Maestra, que son una especie de aristocracia revolucionaria, mucho más exclusiva que los amos de Buckingham.

La realeza cubana se ha educado en las mejores universidades del mundo y no precisa ni exclusivamente en la Universidad Lomonósov de Moscú, se encuentran perfectamente adiestrados para asumir las riendas del negocio familiar tan pronto sus viejos vayan dejando el paso abierto por razones estrictamente generacionales.

En Venezuela el nepotismo se ha llevado a extremos absolutamente delirantes, como todo lo que ha hecho esta revolución en materia de oportunismo, corrupción, ventajismo y abuso de poder. Fue un pasatiempo estimulante perseguir, por ejemplo, al apellido Flores en los intersticios administrativos de la antigua Asamblea Nacional durante el reinado de Cilia;  como es igualmente extendido el apellido Cabello.

Cuando designan a alguien jefe de una institución, desde un ministerio a cualquier empresa del Estado, una refinería de petróleo o una empresa expropiada, lo primero que hace es llevar a su cónyuge como gerente de algo, luego los hijos, sobrinos, después los colaterales y así hasta el jardinero, el chofer y la doméstica, que a partir de ahí van a cobrar de los fondos públicos.

Cuando el ente se arruina, como suele suceder, lo ascienden a otro y así hasta llegar a donde estamos ahora, al borde del colapso total, en una sorprendente privatización de las instituciones públicas en nombre del socialismo.

Si nuestra situación no fuera suficientemente trágica, hay que agregarle la importación de conflictos que nos son completamente ajenos, como el conflicto del medio oriente, por ejemplo.

Por arte de “la solidaridad entre los pueblos”, la ideología justificadora del papel de carne de cañón de los soldados cubanos en la geopolítica de la guerra fría, ahora nos hemos convertido en aliviadero no solo de la guerrilla colombiana sino de cualquier otra parte del globo donde se combata al enemigo común, el imperialismo  norteamericano.

Así, Venezuela se ha convertido en una ficha en el tablero global de una confrontación extra fronteras de la que no se puede derivar ningún beneficio  pero sí graves perjuicios.

Y este es el último tema que sale a relucir en nuestro debate, traído al panel por los participantes: el hecho incontrovertible de la presencia creciente de organizaciones extremistas islámicas que enrarecen todavía más nuestro ya turbio panorama político.

Venezuela ya no es solamente el puente para el narcotráfico que sale de Colombia hacia Europa y los EEUU, sino que es receptora de islamistas que se “occidentalizan” en el país, adquiriendo nuevas identidades y fisonomía, para seguir sus rutas de infiltración en Norteamérica, Canadá y México inclusive.

Finalmente, la consigna de salir de Maduro ya quedó superada por los hechos, no sólo porque no gobierna al país, si es que lo gobernó alguna vez, superado por las logias militares SA, sino porque aún en ese caso, ¿cómo salir de las FARC y el ELN, de Hezbolá e Irán?

El cuadro es complicado y peligroso, imposible de resolver en un bosquejo tan limitado y breve como el que disponemos.

Pero esta es la línea de reflexión que hemos propuesto y reiteramos.

   Luis Marín
   05 abril 2017
   

martes, 19 de abril de 2016

ESPERANDO EL APAGÓN. Por: Luis Marín




ESPERANDO EL APAGÓN

Se está apagando Venezuela y la revolución socialista es el tema que pone en discusión la Cátedra Pío Tamayo de la Universidad Central de Venezuela en su foro realizado el pasado lunes 11, catorce aniversario de los llamados sucesos de abril de 2002.

El contexto es el esperado colapso del sistema hidroeléctrico del Guri que, según todos los pronósticos técnicos, debe alcanzar su cota mínima en apenas dos semanas, lo que traería como consecuencia la interrupción del suministro eléctrico en todo el país.

Para el profesor Víctor Poleo la crisis eléctrica es intencional, un pretexto para capturar renta petrolera mediante el montaje la estafa eléctrica, que va desde la sobrefacturación en la adquisición de plantas de segunda mano, traídas hasta de Tanzania, los bombillos ahorradores, la entrega del proyecto Tocoma a la empresa Odebrech, concluyendo en la sobreexplotación del complejo hidroeléctrico del Caroní, hasta llevarlo a la extenuación.

Para el chavismo esta es otra consecuencia de la “guerra económica”, que ha devenido en una potencia metafísica que permite explicar desde la escasez de medicinas hasta el nivel de agua de las represas,  pasando por las colas para adquirir alimentos.

Nos toca exponer el apagón institucional cuya expresión más visible es la confrontación cotidiana entre el llamado tribunal supremo de justicia, en su sala constitucional, contra la asamblea nacional, síntoma de causas más profundas, en particular, lo que hemos bautizado como “Justicia Partisana”, otro oxímoron.

El desplazamiento de la controversia política a los tribunales trajo como consecuencia la judicialización de la persecución política; el hecho de que la fiscalía general de la república se convirtiera en un ariete político contra la oposición, de manera que su monopolio de la acción penal no sólo impide que se intenten acciones contra los autores de la estafa eléctrica sino que terminan siendo procesados quienes los denuncien.

En Venezuela es vox populi que primero se encarcela a quien quiera el régimen y luego se busca qué imputarles con resultados a veces francamente estrambóticos.

La máxima según la cual el primer requisito para ser juez es la imparcialidad ha sido invertida a favor de la figura de jueces partisanos, con lo que quien ha salido perdiendo es la justicia.

La justicia revolucionaria es la justicia de partido.

EL ESTADO DEL PARTIDO

Tradicionalmente los Presidentes al asumir el cargo se liberaban de disciplina partidista en beneficio de la idea de que lo eran de toda la Nación y no de una parte de ella, a despecho de que el partido siguiera siendo el soporte político del gobierno y su principal proveedor de personal. Chávez al contrario se mantuvo formalmente como jefe de su movimiento político, actitud cuyas consecuencias no se han valorado suficientemente.

Como en casi toda cuestión esencial, su desenvolvimiento es contradictorio: Insurgió contra el Estado de Partidos siguiendo la letanía bolivariana “si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”. La unidad que predicaba Bolívar es bajo su mando, por lo que termina como dictador de Colombia.

Su reticencia hacia los partidos continúa y prefiere hablar de “movimientos” como el Bolivariano 200 y el subsiguiente V República, de hecho, en la Constitución de 1999 al garantizar los derechos políticos de los ciudadanos se habla de asociaciones y organizaciones con fines políticos, pero no de partidos.

No es sino diez años después de haber tomado el poder, cuando ya se ha materializado la ocupación cubana, que se plantea la creación del partido que no por casualidad tiene un nombre semejante al Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba, creado por Fidel Castro con la fusión de su Movimiento 26 de julio, el Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular; hasta que el Partido Comunista histórico le cede sus banderas para transformarse en Partido Comunista de Cuba, en 1965.

Redacta el artículo 5º de la Constitución en estos términos: “El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la Nación, es la fuerza dirigente superior de la Sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.”

Chávez también fracasó en este punto: los partidos del Polo Patriótico no se disolvieron ni se fusionaron en un partido único, ni siquiera el PCV, que tampoco hubiera tenido sentido que cediera sus banderas y su nombre porque ya la URSS había desaparecido, como los mayores partidos de occidente, el PCI y el PCF.

Tampoco logró proscribir a los demás partidos, como hizo Castro, para establecer un sistema unipartidista, por lo que muy a su pesar el sistema pluralista conservó cierta vigencia, aunque la intención hegemónica ha permanecido en el ambiente.
El núcleo militar originario del movimiento bolivariano y del V república se trasladó íntegramente al nuevo partido, designándose como ideólogo al general de división activo Alberto Müller Rojas, entonces Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA. Para variar, también contradictorio, porque a la vez se quejaba de la politización de las FFAA y decía que eso de militares apolíticos y no deliberantes era la mayor mentira de la democracia representativa.

No debe subestimarse que el vicepresidente del PSUV, segundo después de Maduro, el capitán Diosdado Cabello, califique de “infiltrados” en los organismos públicos a quienes no se identifiquen con su revolución, a manera de rechazo a los valores clásicos de objetividad e imparcialidad en la función pública.

La poca institucionalidad que se había construido en casi un siglo, se destruyó en menos de veinte años.

La mezcolanza de militares, partido, gobierno y Estado es explosiva y venenosa, lo que ocurra primero.

CRIMEN Y REVOLUCIÓN

La revolución, como transgresión radical del orden legal establecido, tiene una relación  originaria con las actividades criminales y así como los revolucionarios son calificados frecuentemente de bandidos, se tiene a los delincuentes como revolucionarios naturales.

Esta relación puede ilustrarse con Lenin antes de la URSS y Putin después de la URSS. El primero nunca ocultó sus simpatías por los bajos fondos, de hecho, se mofaba de los jefes del partido socialdemócrata ruso que manifestaban escrúpulos por sus tratos con el hampa. Veía más potencial revolucionario en la desfachatez de estos marginales que en la hipócrita beatitud de los miembros del comité central imbuidos, según él, de prejuicios pequeño burgueses.

De modo semejante Vladimir Putin le ha concedido patente de corso a las mafias post soviéticas, que aprecia como el potencial creativo de la nueva Rusia. Es licito a estas alturas preguntarse, ¿cuál es la ideología de Vladimir Putin? Más allá de esa suerte de realismo cínico que lo caracteriza.

Sin duda es la mentalidad del crimen organizado transnacional, esa mezcla de escepticismo moral, sentido práctico y absoluta falta de escrúpulos que hace tan eficaces y eficientes a las mafias a nivel global.
Así se pasa del Estado del Partido al Estado de la Mafia, sin solución de continuidad.

La simpatía por el crimen en Venezuela alcanzó nivel académico con Elio Gómez Grillo y sus seguidores, tuvo su administrador en Manuel Quijada, reformador del sistema judicial y su mejor ejecutor en Iris Varela, la ministro de prisiones.

La teoría de la sociedad criminógena es de una sencillez rampante. No hay delincuentes en cuanto tales. Es la sociedad quien se crea sus propios delincuentes, estigmatizando ciertas conductas como criminales, mientras santifica otras quizás peores como, por ejemplo, el comercio y la banca.

En consecuencia, la relación víctima-victimario se invierte; gracias a la revolución, ahora los delincuentes resultan ser las víctimas de la sociedad y más que ser pasibles de sanción son más bien acreedores de protección.

Así como Rafael Caldera en sus tratados de Derecho del Trabajo acuño el concepto del trabajador como débil jurídico digno de protección especial del Estado, Elio Gómez Grillo convirtió al delincuente en débil jurídico igualmente demandante de apoyo.

El resultado es un sistema penal no punitivo (otro contrasentido), se pretende superar la cárcel en una institución protectora del delincuente, se repudia la idea de castigo a favor de la “reinserción”. De aquí al empoderamiento de los Pranes no hay ni un paso.

Si la revolución en sí misma es una larga sucesión de crímenes, asesinatos, robos, secuestros, es comprensible que sus beneficiarios sean ellos mismos criminales.

Un problema, no el único ni el más grave, es que quien pierde es la gente decente.

Luis Marín
13-04-16

IMAGEN SUPERIOR: 
Por cortesia de Dolar Today y Noticias Venezuela en: La Sampablera.


martes, 29 de marzo de 2016

LA ROSA BLANCA. Por: Luis Marín.




LA ROSA BLANCA

Cuando Barack Obama comenzó su esperado discurso en La Habana diciendo “cultivo una rosa blanca”, la primera impresión fue que estaba pisando en falso. Ella es para el amigo sincero que me da su mano franca. Y para cruel que me arranca el corazón con que vivo, cardos ni ortigas cultivo; cultivo “la” rosa blanca (la del amigo).

Esto lo vivimos (no lo razonamos) quienes crecimos recitando el poema de memoria: hay que cultivar amor, para quien lo merece; sin cultivar odio, rencor, resentimiento por y para otros.

La de Obama quizás sea reminiscencia de una de las ideas cristianas más controvertidas y difíciles de cumplir en la práctica, que es hacer “esta ofrenda de paz y amistad tanto a sus amigos como a sus enemigos”, ilustrada en el gesto de volver la otra mejilla.

Esta podría ser otra de las razones nunca confesadas que llevó a la separación de la Iglesia y el Estado, porque no calza con el lenguaje político ni jurídico donde el imperativo es “darle a cada uno lo suyo”, lo que le corresponde. Si se trata a los enemigos igual que a los amigos, se comete una doble injusticia: con estos, que serían defraudados y con aquellos, que no serían castigados.

Otro gran fracaso de la religión es cuando manda abandonar todos los bienes y darlos a los pobres para seguir el camino espiritual, lo que pocos santos  toman al  pie de la letra. La solución la ofrecen los mismos profetas cuando aclaran, para poder ser tomados en serio, que “mi reino no es de este mundo”; al contrario, este mundo material en que vivimos está regido por las necesidades de la carne.

Parece bien que las Iglesias se ocupen de los asuntos espirituales y los Estados de “este mundo”, porque luce sensato mantenerlos claramente separados y delimitados, por experiencia histórica, porque siempre que se mezclan el resultado es catastrófico.

No en balde en los EEUU se prefiere hablar de la Administración, esto es, adjudicación de recursos para fines previamente establecidos, no necesariamente por el Presidente que ocupa una oficina por un período determinado; donde en Latinoamérica se habla del Gobierno, con énfasis en la orientación política del Estado.

Estaría muy mal que el Presidente, como administrador, dilapidara los recursos de los contribuyentes regalándoselos a los pobres; cosa que no se critica lo suficiente en Latinoamérica, donde nadie se atreve a censurar ni siquiera la llamada solidaridad internacional de los dirigentes socialistas, es más, casi nadie advierte que no se puede hacer caridad con bienes ajenos, que es lo que hacen quienes nunca regalan lo que es de ellos sino lo de los demás y los bienes públicos, que aparentemente no tienen dolientes, aunque la ruina la pagamos todos.

Igualmente erróneo es hacerles las barbas a los ayatolas iraníes en detrimento de Israel, el único aliado consecuente y confiable que tiene EEUU en todo el Medioriente; como ir a recogerles las babas a los seniles hermanos Castro, desairando a quienes han perdido vidas y bienes creyendo en los valores que “hicieron grande a Estados Unidos”.

Para decirlo gráficamente, tratando de no ser ofensivo ni caricaturesco: Si Obama quiere reconciliarse con sus enemigos, ¿por qué no invita a la Casa Blanca a los Grandes Dragones del Ku Klus Klan? Podrían hacer una estupenda barbacoa en sus jardines, cantando canciones confederadas del sur de Misisipi, bajo la luz de una cruz encendida.

Sabemos que no puede hacerlo, porque con eso hiere los sentimientos de millones de afroamericanos, como se les dice ahora, que fueron y son víctimas del KKK.

¿No merecen idéntico respeto las víctimas de los hermanos Castro y secuaces?

DISCURSO SOBRE EL ESTADO DE LA UNIÓN

Es todo un desafío presentarse ante un auditorio hostil y rígidamente controlado por la seguridad, que no va a perder detalle de los mínimos gestos, de quien, cuando y cuanto aplaude, de muestras de excesivo interés o aburrimiento y afuera el público, de propios y extraños, a la caza de cada giro, tono, inflexión, más que de las propias palabras.

Por ejemplo, la introducción condenando los atentados en Bruselas, solidarizándose con “nuestros aliados”, que no tuvo la menor adhesión, ni un suspiro, solo un tenso silencio: mal comienzo, a despecho de que la supuesta alianza contra ISIS incluye a Rusia y en consecuencia a Cuba, pero apoyando a Bashar Al Asad a quien los aliados adversan.

Luego anécdotas, como que nació el mismo año de Playa Girón, aunque la verdad es que no había nacido en abril cuando ocurrió el incidente, por lo que cae fuera de su ámbito de responsabilidad; sin embargo, está mal recordarlo porque ya entonces estaban los Castro y unos cuantos de los presentes en el poder.

La llegada de su padre desde Kenya coincide con la revolución lo que por vía indirecta permite reflexionar sobre algunos prejuicios vulgares. No todo negro es descendiente de esclavos como no todo blanco lo es de esclavistas. Los Obama no tuvieron nada que ver con la esclavitud en EEUU y tampoco con la lucha por los derechos civiles.

La madre, Stanley Ann Dunham, era blanca; dice que lo crió sola y sin mucho dinero, habría que agregar que en Hawaii, donde no hubo esclavitud, abolicionismo, guerra civil, segregación, de hecho, para cuando ocurrió la revolución castrista, ni siquiera era un Estado de los EEUU.

Cada dicho de Obama da para un libro, como su enigmática alusión a “nuestro mejor boxeador Mohammad Alí” quien sólo hubiera logrado un empate con otro gran cubano, Teófilo Stevenson; baste recordar que su verdadero nombre es Cassius Clay, hasta que se convirtió en musulmán y adhirió a la Nación del Islam, de la que se volvió principal propagandista y enemigo del stablishment americano.

 Limitémonos sólo a algunos, como la razón de su nueva política hacia Castro que es una y sencilla: “Lo que EEUU estaba haciendo no funcionaba”, así de simple.

Claro, si no se dice explícitamente cuál es el objetivo no puede saberse si una política funciona o no, ni parece que las políticas de diez administraciones anteriores tuvieran un único objetivo, ni que éste fuera el derrocamiento de esa tiranía; más bien lo inscribían dentro de la política de equilibrio estratégico frente a la Unión Soviética.

Precisamente en la crisis de los cohetes el equilibrio del terror nuclear funcionó. La supervivencia del régimen de Castro fue funcional al status quo en Berlín occidental, la independencia de Grecia, la seguridad de Turquía, lo cual dejó de tener sentido con caída del bloque del este y la pérdida del factor cohesionante del temor al comunismo; ahora su supervivencia es incomprensible.

Por cierto, una palabra borrada del discurso político de Obama “comunismo”. Dice que el régimen castrista es unipartidista, de economía socialista y que privilegia el control del Estado; mientras el sistema americano es pluripartidista, de mercado y centrado en el individuo.

Dejando de lado el relativismo moral que presenta los dos sistemas como equivalentes, como si aquel no implicara violación de derechos humanos y sea una quimera, para lo único que sirvió la comparación fue para exaltar las virtudes de la democracia sobre el comunismo, que no mencionó nunca, pero que por conocidas y provenientes del enemigo imperial no van a ganar ni un solo nuevo partidario, salvo los que ya tenía y que se abandonan en el más absoluto desamparo.

No puede pasarse por alto que Obama diga que el sistema educativo castrista valora a cada niño y cada niña (aplausos): ¿Serán los mismos que llevan a los actos de repudio? ¿A los que obligan a gritar: “¡Seremos como el Che!”? ¿Será que fue abolida la organización de “pioneros”? ¿Será que ahora los padres pueden elegir la educación que quieren para sus hijos? En fin, ¿será que si soy judío o cristiano tengo derecho a decidir que no formen a mis hijos en valores socialistas?

Obama cosecha grandes aplausos pidiendo como Presidente de EEUU que el Congreso levante el embargo, ¡el Congreso! Este es otro estribillo que cansa: Obama se  presenta a sí mismo como alguien bienintencionado que quiere hacer maravillas como cerrar la cárcel de Guantánamo o crear un sistema de seguridad y asistencia social integral obligatorio; pero tropieza con la incomprensión y mala fe de adversarios que le impiden hacer el bien, nadie sabe porqué.

Si hay una Constitución y unas cuantas leyes que saltarse, ¿qué significa eso cuando lo que está en juego es la felicidad universal? Precisamente así piensan los revolucionarios genuinos. Ellos poseen la llave de la puerta que lleva a la paz y la justicia; pero ésta no puede franquearse sin una tremenda dosis de autoritarismo que venza la resistencia de los privilegiados, verdaderos obstáculos en el camino hacia la realización de la Idea.

De manera que como sólo Él tiene la Razón y cientos de senadores, representantes y millones de ciudadanos están equivocados, entonces está bien gobernar por órdenes ejecutivas, esto es, dictados, justo de donde proviene la palabra “dictador”.

De allí que la admiración de Obama por tiranos filantrópicos sea sincera y tan firme como la convicción de la izquierda norteamericana de que los déspotas y delincuentes latinoamericanos son víctimas de conspiraciones de medios que les han creado mala fama, lo que ellos, en su gran perspicacia y suprema inteligencia, jamás han creído.

Obama proclama que “nadie puede negar el servicio que miles de doctores han llevado a los pobres, a los que sufren” (atronadores aplausos) y nos enteramos de que trabajan en África lado a lado con los americanos: ¡Carajo, esta sí que es una Nueva Era, en la que el Internacionalismo, por fin, se dio la mano con el Imperialismo!

Concluye dándole las gracias a Castro por haber brindado el escenario para las conversaciones de paz entre las FARC y el gobierno para resolver “la guerra civil” que azota a Colombia y esto sí que es una concesión al realismo mágico.

Tal como La Florida puede ser azotada por un huracán, pues Colombia es azotada por una “guerra civil”. ¿Y cuáles serán los bandos civiles de esa guerra? Ni pensar en una guerrilla comunista apertrechada, adoctrinada y respaldada política e ideológicamente por Castro, que pugna por tomar el poder mediante la táctica, ideada por Castro, de la “lucha armada”.

La bien bautizada Communist News Network (CNN), el NYT y Hollywood en pleno no son suficientes para imponer una nueva Historia a la medida de la fantasía de Obama & Company; ni es el primer revolucionario convencido de que el mundo puede empezar a partir de Él, ex novo.

El infierno de los políticos que sacrifican el presente en aras de un legado es ignorar que lo que queda es lo que hacen.

NO HAY TIEMPO PARA VENEZUELA

Lo que más se reciente de la política de Obama es la separación artificial que hace entre dos revoluciones que, según sus creadores y responsables, son una sola, de manera que Venezuela no cumple con los estándares democráticos, es una amenaza extraordinaria para los intereses nacionales de los EEUU y pasible por tanto de sanciones; pero Cuba sí cumple los estándares, no es una amenaza y es impermeable a las sanciones.

No hay que pensar ni un minuto para advertir el absurdo: Los dos reactivos de EEUU para detectar una amenaza son el terrorismo y el narcotráfico; ahora bien, ¿alguien en su sano juicio puede creer que Venezuela es el puente de tráfico de drogas de las FARC hacia el mundo, pero el régimen cubano no sabe nada?

Asimismo llegan miles de yihadistas a los que diligentemente se otorgan  documentos de identidad venezolanos, incluso pasaportes diplomáticos, el sistema de identificación y extranjería es controlado por cubanos, una empresa cubana triangula los pasaportes del Mercosur, pero ¡Cuba no tiene nada que ver con el asunto!

La verdad es que Castro utiliza a Venezuela para el trabajo sucio dejando aquí la mierda y pretendiendo sacar a Cuba afuera para no embarrarla; pero ¿esto es creíble? ¿Se puede diseñar una política exitosa partiendo de falsedades?

Allá corrió Maduro antes de que llegara Obama para que se metiera en la agenda la falacia de que EEUU es quien está desestabilizando al país y no el trasplante del modelo castrista; pero no les alcanzó el tiempo, entre mojito y mojito y un partido de beisbol.

Nunca hubo una situación tan bochornosa desde que Chávez trató de colearse en la fiesta del Papa Benedicto XVI por el jubileo de la Caridad del Cobre y lo dejaron fuera. ¿Qué política exterior es esta? ¿Qué dirán nuestros internacionalistas, que los hubo tantos y tan buenos?

La política de Obama se resume en una palabra “ambivalencia”. Por un lado hace un guiño a los comunistas de su administración, nostálgicos de los años sesenta, por el otro, promete “obtener resultados” que no se han conseguido, según él, en medio siglo; pero no aclara cuáles son esos resultados, más allá de quitar el pretexto del embargo, pero no se sabe si es para que el régimen se sincere o para que se caiga.

Si por ventura el castrismo se viniera abajo mañana por inercia natural, cantaría victoria; si se prolonga más allá de su mandato, lo que probablemente ocurrirá, no se le puede reprochar nada, porque nunca dijo que su propósito fuera derrocarlo.

Mientras tanto, el mismo día de su llegada, nueve balseros se ahogaron en el estrecho de La Florida; miles de cubanos se agolpan en las fronteras de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, en pos del sueño americano, los disidentes son pisoteados en la isla; pero eso no entra en la cuenta porque su política no es de este mundo sino del porvenir.

Va a aumentar el acceso a Internet en Cuba, mientras en Venezuela se extingue; va a encender luces en Cuba, mientras en Venezuela se apagan.

Así, la  política de Venezuela también puede resumirse en una palabra: “Vergüenza”.


Luis Marín
27-03-16

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