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lunes, 8 de julio de 2019

¡EL TIAR! Por: Enrique Prieto Silva. OPINION. Venezuela.




¡EL TIAR!
Enrique Prieto Silva
Domingo, 7 de julio de 2019

El TRATADO INTERAMERICANO DE ASISTENCIA RECÍPROCA (TIAR) llamado también de Rio y Pacto Interamericano de Ayuda Mutua, es un instrumento de seguridad regional, surgido del tratado de asistencia recíproca o defensa regional, firmado en Río de Janeiro el 2 de septiembre de 1947, el cual establece un sistema de seguridad mutua, para contrarrestar las agresiones cometidas en el hemisferio occidental. Sus signatarios fueron 19 de las para entonces, 21 repúblicas americanas, no signatarios Canadá, Ecuador y Nicaragua. 
La negociación de este acuerdo supuso el cumplimiento de una de las disposiciones del Acta de Chapultepec, o acuerdo adoptado en el castillo de Chapultepec en la ciudad de México, por la Conferencia Interamericana sobre los Problemas de la Guerra y la Paz, también llamada Conferencia de Chapultepec, que se celebró entre el 21 de febrero y el 8 de marzo de 1945. Conferencia a la que asistieron todos los países miembros de la Unión Panamericana, a excepción de Argentina. 
Los países firmantes acordaron aplicar una política de mutua defensa y solidaridad frente a las agresiones que pudieran producirse contra cualquiera de ellos. Ya en ocasiones anteriores, las repúblicas americanas habían adoptado declaraciones de naturaleza similar contra posibles agresiones por parte de países no americanos. 
Destaca en el Acta de Chapultepec, la extensión de la mutua defensa para el caso de agresiones provenientes de uno de los propios Estados americanos, lo cual se debió al temor que inspiraba la dictadura militar de Argentina, que se había mostrado favorable a las potencias del Eje Roma-Berlín-Tokio. No obstante, Argentina firmó el Acta unas semanas más tarde. 
Como elemento que creemos importante, resaltamos que, el Acta de Chapultepec contempló la futura redacción de un tratado, al término de la II Guerra Mundial, para que, durante el periodo de posguerra, continuaran en vigor las garantías del Acta referidas a los países agresores, disposición que se cumplió en 1947 con la firma del Tratado de Río de Janeiro. 
Las principales disposiciones del Tratado de Río de Janeiro fueron la resolución pacífica de los conflictos entre los Estados firmantes y la defensa común contra cualquier agresión exterior, sobre la premisa de que “un ataque contra una nación americana sería considerado como un ataque a todas las naciones americanas”.
El TIAR, fue el primer pacto general de seguridad celebrado por los Estados Unidos, y su compromiso básico, de que “un ataque armado de cualquier Estado contra un Estado americano, se consideraría como un ataque contra todos”, fue luego, un modelo para los tratados de la OTAN y la SEATO. 
La Asamblea de Consulta de Ministros de Asuntos Extranjeros de la Organización de Estados Americanos (OEA), se encarga de la aplicación de las disposiciones del tratado o, provisionalmente, el Consejo de la OEA.
El Tratado se aplica a todo el hemisferio occidental, o sea la zona que se extiende del polo norte al polo sur y se refiere a toda agresión indirecta, es decir “que no sea un ataque armado”, así como a cualquier ataque directo contra un Estado americano. En caso de un ataque directo, cada signatario está obligado a actuar contra el agresor, aunque cada uno puede determinar la naturaleza de su reacción, hasta que se adopten medidas colectivas. 
En los casos de agresión que no comprenda un ataque directo, los signatarios só1o convienen en “consultar”, pero el voto de las dos terceras partes de los miembros de la alianza puede establecer sanciones obligatorias, que varían desde medidas económicas y diplomáticas hasta las militares. 
El tratado de Río, fue la culminación de medio siglo de esfuerzos, con el fin de lograr un arreglo hemisférico para la cooperación en asuntos de defensa, y sirvió para hacer multilateral la oposición de los Estados Unidos a la intervención extranjera proclamada originalmente en la Doctrina Monroe antes mencionada. 
Con el devenir del tiempo y en atención a los intereses regionales, manejados por USA, hasta hace pocos años, el problema de mayor urgencia para la Alianza, fue el de las amenazas internas contra la seguridad de los gobiernos latinoamericanos legalmente establecidos.
Es así, como en la década de los 60’ estuvo presente la amenaza de un ataque por una potencia extraña al hemisferio, por lo que fue invocado el Tratado contra la amenaza del comunismo internacional, tal fue el caso del gobierno castrista de Cuba en 1962, que dio origen a la aplicación de sanciones económicas y la ruptura colectiva de relaciones con el gobierno de Castro, así como la idea de creación de una Fuerza Interamericana de Paz. 
Al respecto, la Organización presenta el problema, de no poder enfrentarse a las revoluciones, guerras civiles y subversiones dentro de los países signatarios, por contrario imperio de la política del no intervencionismo.
Esto ha conllevado a la OEA, a analizar diversas ideas para solventar esta situación, con la mirada principal en dos grandes problemas globales: la solución de los problemas de la revolución social, esenciales para la modernización, sin chocar con la violación de los derechos humanos; y el ataque al consumo y al tráfico de drogas, incentivado por el creciente consumo en los países más desarrollados, a la cabeza USA.
Aquí es de destacar el conflicto presentado en 1982, cuando por la acción de invasión de las Islas Malvinas en el Atlántico Sur por parte de las fuerzas armadas de Argentina, que reclamaba su soberanía al Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, no se aplicó el Tratado.
Es evidente que en este caso, la agresión partió del gobierno argentino, por lo que no llenó los extremos del tratado de ser agredido. El reclamo involucra una acción jurídica internacional, que no corresponde su tratamiento por el Organismo Regional.
@Enriqueprietos



miércoles, 5 de junio de 2019

¿Otra farsa electoral? Por: Pablo Aure @pabloaure #Opinión #Venezuela ¡Hasta cuándo!


¡Hasta cuándo!
¿Otra farsa electoral?

@pabloaure
Llegamos al mes de junio y con sinceridad no se vislumbra el tan cacareado cese de la  usurpación.
Han sido casi 150 días con la trillada frase, en cada entrevista o presentación del presidente Juan Guaidó. 

Hoy vemos la situación como la antesala a unas elecciones generales. Cuesta escribirlo pero eso, al menos es lo que presumo subyace en el sector de la oposición que estuvo de acuerdo con viajar a Noruega.
No es algo nuevo, porque desde finales del año pasado ya lo habían asomado. Es más, el diputado José Guerra, de la fracción Primero Justicia en un almuerzo con empresarios del estado Carabobo en Guataparo Country Club dijo: que al asumir el próximo presidente de la Asamblea Nacional habrían elecciones en los  siguientes 90 días. Lo cual no ocurrió, pero se manejó. 
Hago este relato para evitar que me increpen: “pero diga nombres”, pues aquí se los  digo, y si me piden el nombre del informante solo sugiero a los curiosos que busquen en el  libro de invitados y vean quienes lo firmaron.  

 Son parte del problema.-  

O no han entendido la magnitud del problema o, quienes proponen a estas alturas de la  historia desalojar a Maduro con elecciones son parte del problema que debemos resolver. Pues bien, Juan Guaidó está recorriendo el país, no se sabe para qué pero lo presumo, y aquí aclaro, digo que no se sabe para qué por su comportamiento, que es idéntico a un candidato que está en campaña electoral, sin embargo él ya es el legitimo  presidente de Venezuela, solo que existe un tirano con su guardia pretoriana,  acompañada de pranes, colectivos, militares y guerrilla que evitan que Guaidó asuma el cargo, por eso, más allá de recorrer el país a llevar esperanza, debería pensar y actuar como un estadista para materializar el ejercicio completo de sus atribuciones, y si por su mente pasa la idea de ir a elecciones con Maudro sentado en Miraflores, le pregunto ¿qué le hace pensar que el mismo que se robó las elecciones presidenciales, tiene secuestrado el poder judicial y militar, está ligado al narcotráfico y terrorismo mundial, ahora sí va a permitir que le ganen con los votos? ¡Vaya irracionalidad!
Hasta al mismo Henrique Capriles le parecería formidable tener elecciones y mejor si Nicolás Maduro se presenta como candidato. Olvidó que Maduro le robó las elecciones a él, pero me imagino que el sujeto se regeneró y sería incapaz de volver a hacer lo mismo.

150 días sin el “cese de la usurpación”.

Aquí respondo la interrogante del inicio, así lo nieguen, todo indica que tras 150 días sin  “cesar la usurpación” y descartada la cooperación militar internacional por la falta de  seriedad de un grupo importante de representantes de la presidencia encargada, no me  cabe duda que Juan Guaidó está en campaña electoral para estar listo por si se anuncian esas extrañas elecciones.  

Así las cosas, y otra vez con el pretexto (chantaje) de la unidad se las tratarán de ingeniar para obligar a tener un “candidato único” que supuestamente pueda vencer al candidato de la tiranía, sea Maduro u otra figura de la organización criminal. Por esa razón quiero que conste para la historia: que contra ese tipo de farsas también debemos rebelarnos y de nuevo debemos preguntarnos ¿serían verdaderas elecciones libres? La respuesta es un rotundo NO. Elecciones libres habrá cuando cada venezolano tenga la libertad de escoger a su candidato y no lo obliguen a votar por una opción fabricada por factores dominantes en la vocería “opositora”.
Por eso, no es solo a Maduro al que debemos sacar, sino que nuestro enemigo es el sistema cómplice y criminal que sabe que en Venezuela el poder está en manos de un cártel narcoterrorista y sin embargo siguen tratándolos con guantes de seda. 

Pero este escenario solo se cumplirá en caso de que el régimen por alguna razón, no les traicione y les cumpla el juego. Ahora bien ¿si los dejan incluso sin esas elecciones y todo esto ha sido para ganar tiempo? En ese caso les dejaré una interrogante final ¿qué pasaría si llegado el 5 de enero del 2020 no ha cesado la usurpación y de acuerdo a la Constitución debe elegirse un nuevo presidente del parlamento? ¿Guaidó dejaría de ser presidente de la república? Recordemos él asumió de acuerdo al artículo 233 de la Constitución, por ser el presidente de la Asamblea Nacional, al dejar de serlo ¿se extendería su condición de presidente de la República hasta que “cese la usurpación”? 

“Todas las opciones están sobre la mesa”, al parecer siempre entendimos mal esa frase, o fuimos demasiado ingenuos una vez más.

Por lo pronto, insistámosle a la Asamblea Nacional para que apruebe este martes 4 de junio en segunda discusión el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), eso nos daría una esperanza cierta de tener una fuerza militar internacional que nos ayude a salir de este berenjenal, porque la fuerza armada nacional está dirigida por los capos de la organización criminal que el presidente Guaidó piensa “cesará la usurpación por las buenas”.
Lo bueno de todo es que este tiempo ha permitido para identificar dentro y fuera del territorio nacional que Maduro no es el único problema, también los son otros que dicen querer sacarlo.
Pablo Aure 

BÚSQUEDA NOCTURNA EN LA LAGUNA. Por: Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán. Anécdota FAV.

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