Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Grooscors Caballero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Grooscors Caballero. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de septiembre de 2011

LA TRAMPA // Por: Rafael Grooscors Caballero


                                             
 LA TRAMPA
 (Rafael Grooscors Caballero)

             Tenemos la sospecha de que nuestros mensajes --para algunos, probablemente para  muchos-- están desubicados en el tiempo y que el inconsciente nos arrastra hacia el pasado, en consonancia con la experiencia vivida. En una oportunidad dijimos que la unidad posible no era la unidad perfecta y solicitábamos una multiplicación de la MUD en tantas mesas como fuera exigible en orden a las características de la sociedad civil en pleno. Hablábamos de horizontalizar la acción, por contrario imperio al verticalismo de los partidos; de la necesidad de una conmoción nacional, de un estremecimiento inaudito, de la promoción de una sorprendente fuerza masiva, superior a la de la marcha del 11 de Abril del 2002, como para arrinconar, inerme, a los ductores del ilegítimo y tramposo régimen que nos oprime. Porque estamos convencidos de que “por las buenas” no lograremos superar la trampa.
            Luego dijimos: las primarias son secundarias y nos propusimos a desarrollar el tema de la denuncia, como agenda alternativa, distinta a la del oficialismo, persuadidos de que seguir la ruta por ellos trazada, nos llevaría, otra vez, a la trampa y seguiríamos perdiendo la “guerra”. Finalmente dimos en el blanco –según nuestra opinión--  al señalar que el CNE era un consejo desaconsejable y precisar que no podríamos embriagarnos de pacíficas vías electorales, si no obligábamos al régimen a permitir la sustitución de los Rectores del actual tribunal de elecciones y cambiar completamente las reglas del juego, para permitir una contienda civilizada y dejar al soberano decidir con transparencia su destino.
            Muchos nos han dicho que nos equivocamos cuando basamos nuestra apreciación de la trampa, en un fraude presuntamente organizado, fraguado, cometido por el régimen en ocasión al Referendum Revocatorio del 2004. “¡Que no hubo fraude!”, nos dicen,  y justifican su criterio en múltiples informes de autorizados equipos de investigación que así lo demuestran, contrariando no sólo nuestra opinión, sino la de los millones de venezolanos que se sienten defraudados por la trampa continuada del régimen. Los informes referidos dicen, por ejemplo, que el salto de la configuración del REP para la fecha (Agosto del 2004) cuando, sorpresivamente, dos millones de “nuevos” venezolanos se acordaron de que debían inscribirse para votar, corresponde a jóvenes y mayores de 80 años rezagados, (¡re-za-ga-dos!)…..responsabilizados ahora, desde ese momento, de su obligación de participar  en esa y en cualquier otra de las elecciones convocadas por el Poder Electoral.  ¿Venezolanos arrepentidos, quienes entonces aparecieron votando por el socialismo?
            Y luego nos explican que la cuantiosa inversión en las máquinas y la tecnología de SMARMATIC y de las CAPTAHUELLAS se justificaba por el deseo, la voluntad del régimen, de dar mayor transparencia a la expresión del soberano, dada la importancia del evento para la historia de la República. Es decir, según esta justificación, el anterior sistema (INDRA, células fotoeléctricas) --el cual,  por cierto, permitió la elección de Chávez el 98 y su reelección el 2000--  no garantizaba suficientemente la intención fidedigna del voto del elector y su cualidad para su participación en la importante cita, convocada para decir SI o decir NO al trance revocatorio, inmediata y caprichosamente transformado en ratificatorio. ¡Vaya ironía!.  
            ¿Cuál era esa necesidad imperiosa de “meter” en el REP a los “rezagados” y de adquirir todo un nuevo sistema de votación, costosísimo y más bien de dudosa idoneidad, a más de revisar una por una, con lupa y meticuloso criterio excluyente, las firmas de los solicitantes del Referendum Revocatorio, --recurso constitucional único: derecho a revocar por parte de los mismos votantes que eligieron a un funcionario de la importancia de un Jefe de Gobierno--  si no hubiera sido por la terca y tramposa disposición del régimen de decirles que NO a los que dijeran que SI?
            Porque al Presidente (revocado desde el 2004) lo habían electo, en el 98, Tres Millones Seiscientos Mil venezolanos y en el 2000 lo habían reelecto Tres Millones Setecientos Mil votantes, por lo cual, de acuerdo a lo dispuesto por el Artículo 72, de la Sección Segunda, del Capítulo IV de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, con tal de que “igual o mayor número de electores decidiere, luego de adecuadamente solicitado, a favor de la revocatoria de su mandato, se procedería al desconocimiento de su autoridad y a la convocatoria inmediata de un proceso emergente para sustituirlo”. Pero no se hizo así, (¡….casi Cuatro Millones le pidieron que se fuera, sin contar los “inhabilitados” por las firmas planas y los que se abstuvieron, otros Cuatro Millones.....!) sino que se inventó dar carácter Plebiscitario al evento y se utilizó al efecto la conducta servil de los “honorables” magistrados del TSJ, para reformar el texto constitucional y contrariar la intención del constituyente, transformando el carácter intrínseco del derecho del soberano a revocar y, más bien, colocando al gobierno en alevosas condiciones para ganarle al pueblo, precisamente, de modo y manera imperiosa de configurar la trampa en la cual, desde entonces, vivimos.
            Desde ese momento “cargamos” con un REP y un Sistema Electoral “inauditable” y aún cuando se han dado circunstancias extrañas, en el ámbito comicial –las elecciones parlamentarias del 2005; la reforma constitucional del 2007 y el mismo proceso de septiembre del año pasado—  que señalaron al gobierno perdiendo consultas, para nada éste
cedió en su voluntad de “atornillarse” monárquica y autocráticamente, por hoy y para siempre, desafiando las más elementales reglas del Estado de Derecho y de la Democracia, bajo un supuesto y falso respeto al ciudadano.
            Lo repetimos una vez más, a riesgo de que nuestras palabras puedan ser interpretadas como un llamado inconstitucional a la rebelión: si no sustituimos al actual Rectorado del CNE, para procurar su integración equilibrada, su justa cualidad técnica y profesional no parcializada, la limpieza de su “funcionariado” y la “sinceración” del REP, así como la revisión de todas las reglas estatutarias acordadas después del trance del 2004, tendremos “la guerra” perdida de antemano.
            El 2007 el pueblo le dijo que no a la reforma constitucional, pero el Presidente reformó la Constitución y se burló del soberano. El 26 de septiembre del 2010,  el 52% de los votantes procuramos elegir a una Asamblea representativa de nuestra voluntad y el CNE se burló de nosotros y prefirió la otra voluntad, la del derrotado 48% para lograr casi las dos terceras partes de la integración del Cuerpo Legislativo con diputados del Gobierno.
            ¿Hay o no hay trampa, en el ejercicio continuado de las consultas al pueblo? ¿Seguiremos permitiendo la prolongación de esa trampa y correremos, irresponsablemente, el riesgo de ser nuevamente burlados por el revocado de turno en diciembre del 2012? ¿Podremos escoger con toda honestidad y pacíficamente, en primarias o en secundarias, un candidato que nos interprete, que entienda los sentimientos y aspiraciones de las grandes mayorías nacionales y lanzarnos con ese candidato a una contienda civilizada, para oponernos a la opción de la monarquía autocrática gobernante y esperar con paciencia franciscana que se nos reconozca una victoria, sin que ni siquiera, por pírrica que fuere, nos la permita el régimen? ¿Somos ingenuos o nos queremos engañar? ¿Cómo hacer para que los millones de venezolanos que se vienen absteniendo, fundamentalmente porque no creen en el sistema electoral  y porque piensan, lógicamente, que su voluntad no será respetada, terminen participando y votando contra el socialismo trasnochado del actual régimen? ¿Aceptando como está al árbitro de la trampa, el CNE y su REP?
            ¿Qué nos pasa? ¿Conspiramos todos contra la verdad, falseamos la historia y le cerramos las puertas al futuro de esta Venezuela nuestra, a la que ya parece que no queremos?.  Respondámonos con seriedad: somos mayoría…….pero tenemos que demostrarlo. Hay que desmontar la trampa y ganar de inmediato “la guerra” a los actuales dueños del Poder. Tenemos que vencer. Quince Millones de venezolanos nos observan. América y el mundo esperan coherencia de nosotros. La humanidad nos reclama ser dignos de la justicia y de la libertad. ¡Recuperemos la democracia ya o nos hundiremos en la tiranía! Una vez más, llegó la hora de las grandes decisiones. No esperemos que concluya el último minuto de esta hora crucial, para tomar oportunamente la decisión que más nos conviene. No sigamos engañándonos. No seamos ignorantes, ni tontos ni cobardes. ¡Un paso al frente…. y a la carga!   


Remisión y comentario: Vicente Zaccaro

Lean por favor lo que Rafael Grooscors tiene que decirnos con respecto al tema del FRAUDE ELECTORAL...
Saludos cordiales
Vicente Zaccaro


¿Qué nos pasa? ¿Conspiramos todos contra la verdad, falseamos la historia y le cerramos las puertas al futuro de esta Venezuela nuestra, a la que ya parece que no queremos?.  Respondámonos con seriedad: somos mayoría…….pero tenemos quedemostrarlo. Hay que desmontar la trampa y ganar de inmediato “la guerra” a los actuales dueños del Poder. Tenemos que vencer. Quince Millones de venezolanos nos observan. América y el mundo esperan coherencia de nosotros. La humanidad nos reclama ser dignos de la justicia y de la libertad. ¡Recuperemos la democracia ya o noshundiremos en la tiranía! Una vez más, llegó la hora de las grandes decisiones. No esperemos que concluya el último minuto de esta hora crucial, para tomar oportunamente la decisión que más nos conviene. No sigamos engañándonos. No seamos ignorantes, ni tontos ni cobardes. ¡Un paso al frente…. y a la carga  
 Rafael Grooscors         

Agradeciendo comentarios y esperando su solidaridad con el planteamiento. Gracias,


miércoles, 13 de abril de 2011

Piénsalo bien, tu voto puede salvar a Venezuela // Por: Rafael Grooscors Caballero

Piénsalo bien, tu voto puede salvar a Venezuela
Rafael Grooscors Caballero

Lunes, 11 de abril de 2011
Muchas veces hemos planteado el problema de la abstención electoral como una cuestión de índole moral, que va mucho mas allá de la simple decisión, democrática, de cada uno de quienes se niegan a participar electoralmente en situaciones como las que atraviesa Venezuela en la actualidad. En una sociedad abierta, organizada por los cánones de la modernidad, el individuo también tiene derecho a no participar en el debate público y político, aún cuando esté consciente de que su cualidad de ciudadano le apareja un cúmulo de deberes cuyo cumplimiento debe determinarse como una muestra mínima, pero esencial, de solidaridad con sus semejantes y coterráneos. En condiciones normales, un voto más o un voto menos no hacen la diferencia para decidir la existencia o la supresión de un país, dentro de un contexto histórico determinado. Pero no es este el caso de la Venezuela actual; no estamos viviendo dentro de una normalidad y ni siquiera debemos pensar que pasamos por una simple coyuntura, en cuya  ligera distorsión las  mismas circunstancias que la acompañan  se encargarian de corregir. No. Venezuela vive, de verdad, un episodio dramático, cuya continuidad amenaza su calidad de nación, de país, de república soberana, como herencia de nuestros Libertadores y como propiedad de todos los que nacimos en su territorio.
             En 1958, cuando elegimos Presidente a Rómulo Betancourt, inmediatamente después de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el índice de abstención fue inferior al 8% y en los procesos electorales sucesivos más bien bajó a más de la mitad del dígito indicado, señalando un  creciente deseo de participación del venezolano en las justas electorales. Una decisión firme de consolidar el régimen democrático.  No obstante, cuando ocurre la segunda nominación de Carlos Andrés Pérez, (¿rechazo a la reelección?) la abstención  llegó a un 18%; es decir, se comenzó a revelar que una importante porción del electorado expresaba desconfianza o desinterés por las propuestas presentadas para su discernimiento. Tal vez cansancio. Pero, es después del “caracazo” y de la aparición de los golpes de estado frustrados del 92, promovidos por grupos de oficiales de las FAN, bajo el mando del actual Presidente Chávez, cuando comienzan a darse, en inmediatas elecciones presidenciales, márgenes de abstención significativos, superiores al 30%. Podríamos decir una abstención “militante”, por su tamaño y su frecuencia. Abstención que,   evidentemente, revelaba  pérdida de esperanzas en el sistema y deseos, por contrario imperio, de un cambio sustantivo en la manera de concebir el ejercicio de gobierno. Para las elecciones del 2000, incluso, la abstención llegó al 42%.
            En todos los últimos procesos electorales una buena parte de los venezolanos inscriptos en el REP, se ha apartado del cumplimiento de su obligación de expresar su opinión acerca de cómo y quiénes deberían dirigir los destinos del país. Entre el 2008 y el 2010, casi Seis Millones de compatriotas se han mantenido al margen del ejercicio comicial. Ya somos Treinta Millones los que habitamos dentro de nuestras fronteras y una masa extensa de Dieciocho Millones tenemos el compromiso de abrirle las puertas al futuro, con grandeza, o…. cerrarlas, perversamente,  para que el país se hunda en la anomia, en la desorganización social, en la petulante “revolución bonita” propuesta por nuestros actuales gobernantes, más bien pensando en el modelo cubano, vergüenza anti-democrática del Continente, o en el modelo de la Libia de Gadaffi y su Libro Verde, sobre cuya desaparición está cifrada la esperanza de la gran mayoría de los pueblos de nuestro mundo.
            Existen, claro está, muchas razones, o motivos, para explicar el ausentismo electoral de tantos compatriotas. Incluso, uno de ellos, el miedo a perder derechos naturales y consagrados ante un gobierno que amenaza constantemente la libertad individual, conducta abiertamente promovida por el régimen,  hasta ahora, con éxito. A nadie más favorece la abstención como a quien la manipula, aviesamente, para enmascarar su propósito dictatorial y herir a la democracia con un malinterpretado ejercicio de una de sus más nobles herramientas, la del voto popular. El que se abstiene no vota; pero,  por omisión, por no cumplir con su responsabilidad ciudadana,  contribuye a lo peor social y ayuda a los enemigos de sus valores a imponerse sobre quienes los defienden de verdad.
             Diríamos que lo más importante, en la hora actual, más allá de las primarias, más allá del nombre del candidato que terminará escogiéndose por una u otra vía de consulta a las grandes mayorías populares, es convencer a los venezolanos de que todavía nos queda un recurso democrático, no controlado por el régimen, mediante el cual podríamos ratificar lo que dijimos en el Referendo Constitucional del 2007, en el sentido de que no queremos una desviación comunista en nuestro país. Que no queremos una Cuba ni una Libia totalitarias, impuestas a la brava sobre nuestra historia democrática. Que lo que queremos es, cada vez más, justicia, libertad e independencia, para sentirnos cada vez más dueños de nuestra soberanía, más venezolanos, más demócratas, más dignos de nuestra historia y de nuestros libertadores. Y ese recurso que nos queda es el voto. No hay nada que justifique la abstención. No a la abstención. Los que nos causaron daño en el pasado, allá ellos con  su conciencia. Pero nada de lo hecho por otros fue, o es tan dañino, como esta entrega brutal de nuestro destino a extraños que no pueden promover nuestra grandeza; a este sometimiento tan innoble a la voluntad de un solo hombre, recurrencia caudillista que habíamos dejado en el olvido, hace ya muchos lustros. A este sectarismo ideológico, importado, alimentado por intereses contrarios a nuestra propia manera de ser y al que estamos dejando que tome cada vez más cuerpo, por la negligencia de los que creen tener demasiadas razones para no defender al sistema democrático y abstenerse de votar. Seis Millones se ausentaron de las urnas el pasado 26 de Septiembre. Seis Millones que terminaron votando por quienes nos quieren doblegar y reducir a nuestro pueblo a una simple y pobre piltrafa, en manos chinas, o cubanas, o rusas, o musulmanas, en una traición que ahoga la sevicia de cualquier otro tráfago imperial.
             El slogan del No a la Abstención debe convertirse en una cruzada solemne, que comience a caminar desde ya sobre nuestro territorio y sobre nuestra conciencia, de manera que no quede nadie sin conocer su aguda significación . Venezuela se salva o se hunde en las próximas elecciones presidenciales. Cuba tiene 52 años en manos de la dictadura castrista. Libia tiene 42 bajo el yugo de un demente. Más allá de los pasados doce años vendría una eternidad de sufrimientos y de carencias, donde lo más lamentable sería la pérdida de  nuestra dignidad humana. El que no vote en el 2012, habrá votado contra si mismo; habrá votado por empujar a Venezuela hacia su propio infierno. Hagamos un esfuerzo final, desde ya, a tiempo,  para identificar a los que se han venido absurdamente absteniendo de votar. Entendamos sus razones; pero vamos a convencerlos de la bondad de nuestra primera misión,  la de captar los millones de votos que nos faltan y que están en ese amplio abanico que ellos conforman cuando se abstienen. En ellos está nuestro destino. Confiemos en su cambio de actitud y derrotemos cualquier reacción pesimista. Tengámoslo bien claro. Empecemos la cruzada ya, a un año largo de la campaña final y digamos, con firmeza, con convicción, con amor a Venezuela: ¡No a la Abstención!.

grooscors81@gmail.com.            

FUENTE: Analitica.com

REMISIÓN:  Vicente Zaccaro

sábado, 5 de marzo de 2011

LA OTRA OPOSICIÓN // Por: Rafael Grooscors Caballero


                                      
LA OTRA OPOSICIÓN
 (Rafael Grooscors Caballero)
             
Si nos damos cuenta de que es lo ocurrido en Venezuela, tanto en cuanto a lo electoral, como en cuanto al tratamiento de la opinión pública por parte de los operadores políticos, en los últimos doce años, no podremos sentirnos felices y ni siquiera esperanzados. Uno tras otro, los acontecimientos nos hablan de un régimen autócrata, dueño de las instituciones, propietario del poder, en aparente enfrentamiento a una débil oposición, más o menos conformista y a una masa de indefinidos,  invisible, la cual sólo se muestra en una persistente abstención y en un inescrutable silencio. Si nos remitimos a las cifras oficiales, dadas por el CNE, en referencia a la última jornada electoral  (26 de Septiembre del año pasado) la Oposición unida (MUD) obtuvo la aprobación de 5.900.000 electores y el Oficialismo reunió 5.300.000 votos, dentro de una extraña, inconstitucional interpretación de la norma, mediante la cual los aliados del régimen consagraron 98 Diputados, contra 67 que fueron adjudicadas a la MUD y al PPT. Más votos, menos Diputados. Pero lo que nos desalienta no es sólo la permisiva  actitud de los oposicionistas burlados, quienes aceptando la ilógica conjugación matemática señalada (33% contra 30%), legitimaron la trampa con su presencia en un cuerpo legislativo que sigue sin representar al pueblo, sino que por razones no imputables a la falta de motivación, más de SEIS MILLONES Y MEDIO de electores no concurrieron a la cita, facilitando con su abstención, la grotesca usurpación parlamentaria.
            Es muy difícil pensar que esta enorme masa de compatriotas, al silenciar su voz, --¡constituyen, nada menos, que el 37% del electorado¡--  le hayan dado la espalda al país, probablemente desinteresados en su suerte, en cierto modo, como si fueran traidores a la patria. Lo hemos dicho más de una vez, por diferentes vías. Es que la gran mayoría de nosotros, opuestos como estamos a la aventura que patrocina el grupo gobernante; convencidos de que navegamos sin rumbo, a riesgo de caer en una sima profunda, similar a la que hunde a Cuba, a la que amenaza a otros pequeños países de nuestro Continente –afortunadamente, muy pocos--  no podemos aplaudir  una estrategia que sólo consiste en aprovechar los espacios que, en nombre de una fatua democracia de palabra, nos permite un régimen que hace mucho tiempo y por múltiples razones, perdió toda legitimidad. Si no adoptamos una actitud valiente, agresiva, inteligente y audaz, como la que por estos tiempos ha hecho despertar al mundo árabe y al norte del continente africano, estaremos condenados a servir de mampuesto a un grupo insignificante de incapaces, quienes, con un proyecto de falaz vínculo ideológico socialista, han abordado el poder, para su propio beneficio, engañando a un pueblo que merece nuestra mayor atención y fracturando a un país que si no se alza a tiempo, terminará por desaparecer.
            El 11 de abril del 2002 probamos que la fuerza real de los autócratas que nos gobiernan es sumamente frágil. La propia de los uniformados que arengan a sus subalternos. La del payaso principal del circo, que grita sus órdenes a las domadas fieras sin garras. Lo probamos, pero no fuimos capaces de imponernos inteligentemente. El 15 de agosto del 2004 probamos, una vez más, que somos mayoría los que no queremos la continuidad de un decadente régimen inspirado en doctrinas del Siglo 19. Pero aceptamos una rectoría electoral que nos inventó la inversión de la norma constitucional y transformó la actitud revocatoria en una traviesa ratificación, fundamentada en aquello del millón de firmas planas, maniobra que hundió el respeto a la ley de leyes y que inhabilitó a valiosos venezolanos, a quienes se les privó su derecho de participar políticamente. Más adelante, en el 2007, dijimos que no queríamos reformas indeseables a la Constitución y que rechazábamos cualquier propuesta para transformar a Venezuela en  una parcela sectaria, inscripta en un viejo socialismo fracasado. Pero tampoco fuimos capaces de responder con contundencia. Por eso es como esa otra oposición, a la que nos sumamos sin vacilaciones, se niega a continuar aceptando lo inaceptable y seguirá absteniéndose de participar en procesos regidos por autoridades ilegítimas. Esto debe ser bien y oportunamente entendido. La última trampa tuvo que ser la del 26S.
            Acaba de producirse otra demostración de la evidente debilidad del  régimen usurpador, tan presuntuoso como los que sometieron por años, casi por siglos, al Egipto de Mubarak y la Libia de Gadafi. Los estudiantes, quienes como en el 28, apenas aparecen en el escenario nacional, provocan estrafalarias reacciones a los pupilos del dictador y a su esencia cobardona. Hace dos años un llamado Parlamento Estudiantil nos colocó expectantes ante lo que pudo ir a más. Ahora,  luego del inútil sacrificio de Franklin Brito, un centenar de jóvenes, de distintos centros universitarios, se declaró en huelga de hambre y obligó al gobierno a liberar a dos Diputados electos por el pueblo, presos de conciencia, a capricho de la gendarmería gobernante. Y apenas unos días después, los mismos estudiantes, sin organización, sin connivencia con la oposición formal, provocaron la reacción de vastos espectros sindicales del país y, ante la amenaza de los trabajadores, el régimen tuvo que dar un paso atrás y liberar a un importante dirigente obrero, inicialmente afiliado a las huestes oficialistas.
          ¿Cuánto supone esta significativa revelación, si no es la extrema debilidad de un factor de poder sin legitimidad? Factor, por lo demás, cada vez más disminuido y cada vez más desautorizado por la realidad. La otra oposición, la que pudo haberse organizado con la propuesta de la Segunda Mesa  de la unidad, oportunamente planteada por nosotros, respondería cabalmente, aportando muchos de los seis millones invisibles, en una próxima jornada electoral, si con los profesionales de la otra mesa, los estudiantes en renovada vigencia y los sindicalistas en rebelión, se va a la protesta en grande, quebrando una de las bases de sustentación del régimen y provocando el surgimiento de un nuevo aval, una nueva garantía, reclamando la integración de un nuevo Consejo Nacional Electoral, que sea verdaderamente representativo y transparente, así como la revisión en profundidad del Registro Electoral Permanente (REP) y de las normas legales asumidas en los últimos años, entre ellas la de la diferenciación por Distritos a lo que la Ley señala en consonancia con la división político territorial del país. Norma que hizo posible que una minoría pudiese tener mayoría en la actual Asamblea Nacional, la cual, por cierto, escogió como Presidente a    un ex guerrillero, quien, en Machurucuto, en 1967, invadió a Venezuela, guiando a una fuerza militar extranjera, enviada por Fidel Castro, desde La Habana, combatida y aplastada exitosamente por nuestra Fuerzas Armadas Nacionales (FAN) dirigidas para entonces por oficiales leales al credo democrático, concientes de su obligación republicana y constitucional, intérpretes cabales del sentimiento popular venezolano.
            La otra oposición, la cual es mayoría sobre la que ya está organizada en la MUD y la que supera con creces, numérica y electoralmente a las fuerzas del gobierno, se unirá y actuará en consecuencia en la calle, en las urnas, donde quiera que Venezuela la necesite, si cambiamos los paradigmas, la estrategia, la conducta política mantenida hasta ahora y rompemos para siempre la pérfida agenda impuesta por quienes quieren implantarnos una repetición del autoritarismo cubano, gobernante bajo la férula de un psicópata, desde hace más de 50 años en La Habana. Es imprescindible, pues, que esta otra oposición sea incorporada a nuestro quehacer político, inmediatamente, y comencemos a darle un giro diferente, radicalmente distinto, a nuestra expresión ciudadana. Sólo así salvaremos a Venezuela.

grooscors81@gmail.com            


REMISIÒN: Roberto MARTIN MONTILLA
 

BÚSQUEDA NOCTURNA EN LA LAGUNA. Por: Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán. Anécdota FAV.

BÚSQUEDA NOCTURNA EN LA LAGUNA  Por: Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán.  Anécdota FAV. Desde hace tiempo,   tenía la inq...