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martes, 27 de agosto de 2019

Después de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Por: EL NACIONAL.

Daniel Ortega, Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel

Después de Venezuela, Cuba y Nicaragua

Coincido con aquellos analistas que sostienen que el final del régimen de Maduro tendrá numerosas consecuencias en el plano internacional, que podrían examinarse en varios capítulos. Para la Bolivia gobernada por Evo Morales; para la Argentina a punto de regresar a las redes de corrupción de los Kirchner; para Lula da Silva, preso por corrupto; para el prófugo Rafael Correa; para el exhibicionismo populista de López Obrador; para las agrupaciones narcoguerrilleras como el ELN y las reagrupadas FARC; para distintos carteles de la droga de Colombia y Perú; para los socios de los circuitos dedicados al contrabando de combustibles, maderas, minerales, alimentos y medicamentos, que operan al otro lado de las fronteras con Brasil y Colombia; para los inescrupulosos que se enriquecen a costa del hambre de las familias venezolanas; para beneficiarios como Gustavo Petro; para el ramillete de sinvergüenzas que viajaron a Caracas desde distintas partes del continente para participar en los grandes banquetes, juergas y borracheras del Foro de Sao Paulo, los últimos días de julio; para los bandas que estafan, roban, secuestran, explotan y someten a quienes huyen del territorio venezolano, a menudo, sin una moneda en el bolsillo; para todos estos las cosas serán muy distintas, porque las arcas de Venezuela y los propios venezolanos dejarán de ser un botín que se reparte a diario.

No solo en el continente, también en otras partes del mundo habrá cuestiones que revisar, reordenar, investigar, eliminar, ajustar, impugnar o denunciar. Centenares de acuerdos, negociados, intercambios o tratos sin soporte legal, contrarios al interés nacional, violatorios de la Constitución y las leyes respectivas, que se hicieron con gobiernos o empresas de China, Rusia, Bielorrusia, Irán, Corea del Norte, Turquía, Vietnam, la India y algunos otros. Desde 1999 se han anunciado acuerdos, viajes de delegaciones, comisiones, intercambios, firma de contratos, obras diversas, creación de empresas y de proyectos de infraestructura, que no se hicieron, que se abandonaron al poco tiempo, que se interrumpieron o que se derrumbaron. ¿Podríamos tener tan siquiera una somera idea de cuánto han costado los viajes de Chávez, Maduro, centenares de ministros, miles de funcionarios, asesores, familiares, queridas, queridos, asistentes, amiguetes, guardaespaldas, niñeras, médicos, enfermeras, cocineros y más? ¿Tenemos derecho a saber a cuánto asciende el monto de los gastos incurridos por los constantes viajes de funcionarios venezolanos a Cuba? ¿O los de Padrino López a Rusia? O, a la inversa, ¿será posible investigar y saber cuánto han costado a la nación venezolana las visitas de las Marta Harnecker, los Juan Carlos Monedero, los Maradona, los Danny Glover, los Ramonet, las Hebe de Bonafini, las Eva Golinger y otros varios centenares de parásitos comunistas, usufructuarios de la industria petrolera venezolana?

A esto voy: realmente no tenemos una idea de la extensión y profundidad del modo en que se han dilapidado los bienes y los recursos venezolanos. Becas, donaciones, viáticos, ayuda, boletos aéreos, pagos de hoteles, de restaurantes, asesorías, contribuciones para los más diversos fines, alcanzan una cuantía única en el mundo: miles de millones de dólares. La destrucción del patrimonio nacional no se limita a los grandes hechos de corrupción: también se ha producido un desangramiento constante a través de estas prácticas burocráticas y frecuentes que, en otra escala, también son corruptas y abusivas.

En cuanto se produzca el final de la dictadura, no solo saldrán a la superficie los hechos menos visibles de la gigantesca operación de robo que es y ha sido la revolución bolivariana. También se producirá la aceleración del derrumbe de las otras dos dictaduras comunistas que se mantienen en Centroamérica: la de los hermanos Castro en Cuba –ahora mismo atendida por uno de sus funcionarios más serviles, Miguel Díaz Canel–, y la que encabezan Rosario Murillo, Daniel Ortega y el resto de los miembros del cartel Ortega-Murillo en Nicaragua.

La relación del chavismo-madurismo con Cuba se constituirá en el más abundante capítulo de la corrupción en estos veinte años. Probablemente no hay en la historia del mundo un caso semejante: que el poder gobernante de un país tenga como su principal política económica la de trasvasar, a través de toda clase de mecanismos, algunos de ellos abiertamente ilegales, la mayor cantidad de recursos financieros que sea posible.

Porque no se trata solo del regalo en crudos y combustibles. Eso es una parte, la operación más escenográfica de todas, que nos impide ver las demás. Chávez y Maduro le han entregado al castrismo el control y cuestiones clave relativas a la seguridad nacional, operaciones empresariales, importaciones, recursos ingentes a cambio de servicios o asesorías que no existían, se han financiado la reparación o reconstrucción y hasta la construcción de obras de infraestructura, que se disfrazaban en partidas de inexistentes proyectos de mantenimiento de autopistas, carreteras, escuelas y hospitales en Venezuela.

En una medida menor, pero haciendo uso de técnicas semejantes, el régimen, otra vez con dineros nacionales, de forma inconsulta, ilegal y secreta, ha financiado la dictadura de Murillo y Ortega, ha enviado escuadrones para reprimir y disparar a sus ciudadanos, ha creado mecanismos para lavar los dineros productos de la corrupción, ha sido impulsor de políticas semejantes para destruir los medios de comunicación y liquidar el derecho ciudadano a estar informado.

Primero se acabará la dictadura en Venezuela. Y, una vez que el menguado goteo de recursos se acabe de una vez por todas, le seguirán las de Nicaragua y Cuba.

FUENTE: EL NACIONAL 

IMAGEN SUPERIOR: Por cortesía de Radio Televisión Martí 


jueves, 29 de marzo de 2018

Requiem en memoria de Petróleos de Venezuela. Por: Gustavo Coronel. OPINIÓN #PDVSA #Venezuela



Requiem en memoria de Petróleos de Venezuela. 


Por: Gustavo Coronel



jueves, 29 de marzo de 2018


These our actors,

As I foretold you, were all spirits and

Are melted into air, into thin air;

And, like the baseless fabric of this vision,
The cloud-capp'd towers, the gorgeous palaces,
The solemn temples, the great globe itself,
Yea, all which it inherit, shall dissolve,
And, like this insubstantial pageant faded,
Leave not a rack behind. We are such stuff 
As dreams are made on…..
Prospero, THE TEMPEST, Act 4, Scene I, William Shakespeare

Mi traducción:
Estos actores nuestros, te lo dije, eran todos espíritus convertidos en aire,
 Solo en aire sutil
Y, como la materia sin sustento de esta visión, las torres en las nubes, los Hermosos palacios, Los solemnes templos y el mismo globo,
Todo lo que heredamos se evaporará
Sin dejar el más pequeño rastro.
Somos apenas el material del cual se hacen los sueños….

Próspero, Acto IV, Escena I. LA TEMPESTAD, William Shakespeare

Para concebir la nacionalización de la industria petrolera se arroparon con la bandera nacional. Fue un acto de machismo. Se preguntaban: ¿Si otros países tienen una empresa petrolera nacional, por qué nosotros no? Podrían haber estado hablando de una línea aérea bandera (VIASA), de una flota de barcos (CVN), ambas creadas por la misma razón patriota o patriotera, ambas fallecidas hace tiempo. El mundo político dijo: Un país petrolero debe tener una empresa petrolera y ella debe ser la única que maneje el tesoro. El petróleo es nuestro, era el grito unánime. De nada valió que algunos dijéramos, en su momento,  que para ejercer efectivo control no era necesario tener empresa propia o  el monopolio de la actividad.  Lo más que se logró fue un artículo, el vituperado Artículo Quinto, que abría una pequeña puerta de asociación con empresas extranjeras, el cual fue definido como traición a la patria por mucho del mundo político. Por haberse incluido este artículo  la “nacionalización” fue definida como chucuta. El tiempo se encargó de poner las cosas en su sitio y mostró que estas asociaciones eran el pan nuestro de cada día en una actividad internacional. Hasta los más rábidos ultra patriotas las han utilizado, aunque el chavismo las ha tenido solo para tratar de sacarles dinero a los Rusos y a los Chinos, sin que conduzcan a un desarrollo petrolero real.  
De nada valió que en el momento en el cual se tomó la decisión  ya el estado capturaba un 85% de los ingresos, sin que él tuviese que invertir en el negocio, por lo cual lo que se terminó “nacionalizando” fue el riesgo.
Ello le fue advertido a quienes tomaron la decisión, pero la nacionalización petrolera no fue una decisión basada en cálculos económicos sino políticos.  Fue un asunto de soberanía, entendida como “lo mío lo manejo yo y nadie más que yo”.
 Y así fue. Durante unos 5 a 6  años  se dio el milagro de que el mundo político dejase a Petróleos de Venezuela hacer su trabajo sin interferencias. Fue un milagro hecho posible por el inmenso prestigio de Rafael Alfonzo Ravard, unos de los escasos mandarines que ha tenido nuestra función pública. Su presencia en PDVSA creó, por cierto número de años, el dique que contenía las apetencias del sector político sobre la industria que generaba dinero, es decir, poder.   En la década de 1980 se comenzaron a ver las fisuras, se terminó la luna de miel entre PDVSA y el país político. El éxito de la empresa pareció indicarles a los miembros del mundo político que eso de producir y vender petróleo no era asunto tan complicado. Hubo quienes dijeron que “el petróleo se vendía solo”. A medida que le empezaron a perder el temor reverencial al General Alfonzo Ravard y a los tecnócratas  los políticos más osados comenzaron a criticar a PDVSA: “Esos gerentes ganan mucho dinero”, decían algunos copeyanos. “Toman champaña a  bordo de sus aviones”, decían algunos adecos. “Los gerentes petroleros son apátridas”, acusaban los ñángaras. Comenzó una actividad de penetración política en PDVSA que culminó, durante la presidencia de Luis Herrera Campins,  con la confiscación del Fondo de Inversión que PDVSA requería para sus inversiones de capital y mantenimiento. La politización de PDVSA fue un proceso insidioso, persistente, sin vuelta atrás. El sueño de los gerentes y técnicos petroleros de lograr que la administración pública venezolana se contagiara con los buenos hábitos de PDVSA se revirtió y PDVSA se fue contagiando con los malos hábitos de la administración Pública. No era lógico esperar que el pez chico se comiera al pez grande. A pesar de la importancia de PDVSA para la economía del país, PDVSA era una empresa de un relativamente bajo número de empleados, mientras que la Administración pública era un gigante desordenado que engullía todo lo que encontraba a su paso.     
Una temprana muestra de lo absurdo de tener una empresa petrolera estatal de naturaleza global se refería a los salarios. Mientras los gerentes de PDVSA ganaban $2500 o $3000 al mes, sus contrapartes de Shell o Exxon ganaban $15-20000 al mes, más bonos y participaciones accionarias. Sin embargo, estos gerentes de PDVSA eran criticados por gente tan influyente como Gonzalo Barrios por ganar “obscenas” cantidades, mientras sus contrapartes en el Ministerio apenas ganaban unos $600 al mes. En este drama nadie realmente tenía la culpa pero nadie era justamente tratado. “¿Cómo podía un gerente petrolero ganar más que un ministro?, se preguntaban los políticos. El desequilibrio era un producto del absurdo de tener una empresa del Estado compitiendo en la arena internacional pero sujeta a los reglamentos de una mediocre y politizada administración pública.
Cundo Hugo Chávez llegó a la presidencia ya PDVSA mostraba claras señales de deterioro. Tenía más empleados de los necesarios, sus directivas eran seleccionadas con criterios predominantemente políticos. Aunque la meritocracia no había fallecido del todo,  ya los niveles altos de la gerencia eran ocupados preferentemente por los gerentes simpatizantes del partido de turno.  El presidente de PDVSA se perfilaba como candidato a la presidencia del país, lo cual era clara señal de que algo no andaba  bien.
Sin embargo, nadie imaginaba lo que se le vendría encima a PDVSA. Chávez necesitaba el dinero petrolero para “hacer” su revolución, no para desarrollar al país. Dijo: “Primero atiendo lo político, después lo económico”. Para ello requería del control sobre PDVSA y ni Giusti ni Mandini se lo iban a permitir. Por ello montó allí a un bate quebrado llamado Ciavaldini. Lo remplazó al poco tiempo por un militar, Lameda, quien resultó ser institucionalista, no un títere de Chávez. Y por ello fue despedido. Entonces llegó la debacle con Gastón Parra, un profesor marxista quien nunca había visto un taladro, excepto en fotos. La reacción de los gerentes petroleros no se hizo esperar. Su protesta se convirtió en un masivo movimiento cívico que obligó a Chávez a pedir la represión a sus jefes militares, quienes rehusaron y lo sacaron del poder. Un general, hoy embajador en Portugal, le pidió la renuncia, “la cual aceptó”. Después de su retorno, apuntalado por el general Baduel, regresó decidido a vengarse de los tecnócratas petroleros y a saquear a PDVSA. El y su mensajero, Maduro, nombraron la macabra línea de presidentes que la destruiría: Ali Rodríguez Araque, Rafael Ramírez, Eulogio del Pino, Nelson Martínez, Manuel Quevedo, gente deshonesta e incompetente.
Ellos, sobre todo los tres primeros, promovieron una corrupción nunca vista en Venezuela. Desviaron los ingresos de PDVSA hacia fondos paralelos sin transparencia, importaron comida podrida a groseros sobreprecios, alquilaron gabarras inservibles para ganar obscenas comisiones, contrataron con familiares y amigos, convirtieron a PDVSA en una empresa lavadora de dinero, permitieron que los sectores militares se apoderaran – a través de sus empresas fantasmas -  de una buena parte del mundo de las contrataciones petroleras a fin de repartirse a PDVSA entre el chavismo y la Fuerza Armada. Hicieron de PDVSA un refugio de reposeros y enchufados que ha llegado a tener cinco veces más empleados de los que necesita, dedicaron la empresa a criar cerdos, a sembrar sorgo, a hacer casas mal hechas, a vender pollos, todo lo cual la desnaturalizó como empresa petrolera.
El resultado no se hizo esperar. Especialmente desde 2007 en adelante la empresa se vino abajo, aún en momentos en los cuales el barril de petróleo había llegado a altísimos niveles. Nada era suficiente para la codicia de la obtusa nómina gerencial petrolera y los sátrapas en el poder político. Destruyeron la empresa, la quebraron financieramente llevando su deuda a unos $80.000 millones, la llevaron a producir la mitad de lo que producía al llegar Chávez al poder, arruinaron sus refinerías, ordenaron barcos que nunca llegaron a navegar, permitieron miles de derrames petroleros en toda la geografía venezolana, se aliaron con empresas de medio pelo para “desarrollar” la Faja del Orinoco, barrieron el piso con el nombre de la empresa en el mundo petrolero y la hicieron sinónimo de mediocridad y carencia de honorabilidad en sus negocios.
Así como prostituyeron el nombre de Bolívar apropiándoselo para su “revolución” y destruyeron al Bolívar, la moneda, así corrompieron de tal manera el nombre de PDVSA que ese nombre rueda hoy por los pantanos más pestilentes del mundo financiero y petrolero. 

Petróleos de Venezuela no es recuperable. Es un nombre destruido, sin “good will” en el mundo petrolero. Una nueva Venezuela debe implantar un nuevo modelo de gestión petrolera, después de haber aprendido amargas lecciones. Una, que el patrioterismo lleva al desastre. Dos, que el Estado casi nunca es apto para la actividad económica. Que los venezolanos que clamaban con estridencia por la “nacionalización” petrolera fueron de los primeros en saquearla, en ver su tragedia con indiferencia y en  guardar silencio cómplice ante el desastre. Tres, que Venezuela requiere un estado pequeño, eficiente en su supervisión de actividad privada pero no empresario.
PDVSA debe ser enterrada junto con los mitos del estatismo, de la soberanía mal entendida, del patrioterismo, del orgullo desbocado, de la arrogancia de los líderes mediocres, del culto a la personalidad, del caudillismo incompetente y bocón.
Y, para la PDVSA que se creó con loables propósitos y que luego fue martirizada y asesinada por una horda salvaje, le pedimos al piadoso señor:
Pie Iesu Domine, dona eis requiem
Dona eis requiem sempiternam


IMAGEN SUPERIOR:Por cortesía de:  800 Noticias

REMISIÓN: Eddie A. Ramírez S. 



martes, 5 de julio de 2016

¿Chávez vive? Por: José Vicente Carrasquero A. @botellazo


¿Chávez vive?
José Vicente Carrasquero A.

Con la desaparición física de Hugo Chávez, su movimiento perdió el único activo político digno de ser tomado en cuenta como tal. Lo que quedó tras de él fue un grupo de vividores de la política que pudieran ser clasificados desde mediocres dirigentes hasta ineptos burócratas sin capacidad alguna para ni siquiera comprender la gravedad de la crisis que estamos viviendo, sus causas y consecuencias.
Solo queda a los seguidores del caudillo la explotación al máximo de su figura. Ese uso de la imagen del difunto es tan grosero que muchas veces se le trata de poner por encima del Libertador y a niveles de Cristo. La imagen del fallecido ex presidente es omnipresente. Se le atribuyen logros que nunca alcanzó, como por ejemplo, cualquier dimensión de soberanía que usted amigo lector quiera pensar.
Lo cierto es que Chávez deja tras de sí la peor etapa de la historia venezolana. Una en la cual los problemas que él prometió combatir disfrutan de excelente salud y se hacen cada día más fuertes. La corrupción, las cúpulas podridas que buscan a como de lugar limitar las posibilidades de expresión del pueblo, la criminalidad, el deterioro evidente de la infraestructura conforman el entorno de problemas de mucha mayor gravedad como el hambre y la muerte por enfermedades que la incompetencia gubernamental es incapaz de sanar.
Es así como Chávez se hace más omnipresente. Chávez vive en unas fuerzas armadas tan corrompidas que son cada vez más los miembros de esa institución que aparecen ligados a delitos de narcotráfico, contrabando de combustible y explotación ilegal de nuestros recursos mineros.
Chávez vive en la cantidad de esbirros de su gobierno que persiguen y reprimen a los venezolanos que buscan vías para manifestarse contra la más corrupta de las clases políticas que hayan ostentado poder en Venezuela. Vive en cada carro blindado con el que se ataca al pueblo, vive en cada bomba lacrimógena lanzada contra gente hambrienta clamando por comida.
Chávez vive en los hospitales donde los niños mueren víctimas del cáncer porque el gobierno no destinó los recursos necesarios para adquirir los equipos y medicinas necesarias para su curación. Chávez vive en laboratorios expropiados que languidecen ante la irresponsable y corrupta directiva nombrada por el gobierno en función de la filiación política y no en términos de su capacidad profesional.
Chávez vive en las morgues venezolanas. Y es testigo de la cantidad de venezolanos que mueren en manos de un hampa desbordada que él se encargó de fomentar como mecanismo de control social. Vive en cada secuestrado que sufre el terror de ser crematísticamente intercambiado por recursos que le costaron toda una vida poder generar.
Chávez vive en los colectivos, que cual hordas asesinas, intentan someter a los venezolanos como si se tratará de un país invadido. Vive en el bochornoso acto de impedir que la gente piense distinto a la idea anacrónica de un gobierno atrasado y primitivo. Vive en la humillación de quienes son golpeados, desnudados y aterrorizados por hampones que gozan de la impunidad que el mismísimo caudillo les garantizó.
Chávez vive en las grandes quintas y preciosos palacios medievales europeos adquiridos por los hampones que negociaron con el gobierno y se hicieron groseramente ricos sobornando a funcionarios a cambio de mercancías que nunca llegaron y servicios que jamás se prestaron.
Chávez vive en una PDVSA quebrada e incapaz de enfrentar los retos que tiene por delante. En el número decreciente de taladros para garantizar el nivel de producción de la industria. Vive en la incapacidad de la empresa para pagar a sus proveedores, vive en el haber acabado con el petróleo como mecanismo de desarrollo del país.
Siendo Chávez el promotor del proceso revocatorio como mecanismo del pueblo para terminar el mandato otorgado a un incapaz, vive en la corrupta postura de su clase política para impedir a como dé lugar la expresión popular que sin lugar a dudas enviaría al basurero de la historia al peor presidente que haya tenido que sufrir Venezuela.
Chávez vive en un TSJ que exhibe el deleznable record de declarar inconstitucional casi cualquier actuación de la Asamblea Nacional. Chávez vive en el corrupto mecanismo que se usó para juramentar a unos miembros del TSJ que no poseen credenciales para el desempeño de los cargos o que han sido miembros del partido de gobierno. Chávez vive en una vergonzosa defensoría del pueblo al servicio del partido de gobierno e incapaz de aceptar que en Venezuela hay una permanente violación de los derechos humanos. Chávez vive en un servicio de relaciones exteriores que miente descaradamente sobre la tenebrosa crisis que se vive en el país.
Chávez vive en un país que se convirtió en el mas ansiado sueño de Pablo Escobar Gaviria hecho realidad. Un estado puesto en su casi totalidad al servicio del narcotráfico. Un territorio entregado a un consorcio conformado por la guerrilla colombiana, criminales internacionales y militares venezolanos para hacer de Venezuela una autopista del tráfico de sustancias estupefacientes.
Chávez vive en una clase política que se aferra al poder sin importarle para nada el sufrimiento del pueblo. Vive en un Maduro que pretende desconocer los problemas más graves como el hambre y la muerte por falta de servicios sanitarios adecuados. Vive en una cúpula militar enriquecida por la cantidad de negocios ilícitos en los que se han metido. Vive Chávez en una moneda devaluada que no sirve para nada y cuyo valor es, cada segundo que pasa, mucho menor.
Chávez vive en el peor momento de la historia del país. En nuestra peor calidad de vida. En asalariados para defender un gobierno que no merece defensa alguna. Chávez vive, y que de eso no quede duda, en la arrechera de un pueblo que hará lo que sea para salir de esta pesadilla en la que se convirtió el chavismo.

LA TRACALERA: El día que Chávez botó a Delcy Rodríguez.


El día que Chávez botó a Delcy Rodríguez por tracalera

Corría el mes de agosto del año 2006 y Delcy Eloína gozaba de la mayor confianza del Comandante Chávez, a tal punto que era la encargada del despacho de presidencia pero algo raro vió Hugo Chávez y sin mediar palabras la mandó a sacar de Miraflores no sin antes decirle que era una tracalera y que en la revolución no sobreviven los tracaleros.
Jorge Rodríguez quien gozaba de absoluta confianza de Chávez intentó ponerla de Coordinadora General de la Vicepresidencia, cargo que le duró solo 2 meses porque el mismo Chávez le ordenó a Rodríguez que sacara a su hermana de ahí o él también se iba.
Muchas primaveras pasaron y aprovechándose de distintas situaciones fue metiéndose de nuevo en el proceso la mal llamada por Chávez “la tracalera”
Antes de escoger a SMARMATIC Jorge Rodríguez y su hermana Delcy fueron invitados a Boca Ratón por Alfredo Anzola, uno de los propietarios de esa empresa. Allí alojados discretamente en el Waldorf Astoria Resort, el más exclusivo de este pueblo de gente acaudalada, afinaron los últimos detalles. Existen registros y testigos de la pasantía y los gastos incurridos por estos “expertos” del CNE. En ese lugar no había nada para inspeccionar. Esa visita fue un viaje de placer y celebración adelantada para la parejita de tórtolos compuesta por Delcy Rodríguez y Alfredo Anzola…
…Al regresar de su visita al imperio, el CNE dio luz verde a la licitación que “ganó” SMARTMATIC…
…Para entonces el software, que era la parte más engorrosa estaba listo en Cuba y sería vendido tras la fachada de BIZTA. El hardware a ser adquirido eran maquinitas Olivetti de juego que se vendían al público en tiendas especializadas. Las mismas máquinas eran usadas en la Lotería del Zulia. La instalación del sistema y la transmisión a través de la red de CANTV no tenía mayor ciencia. SMARMATIC era solo la cara del proyecto. Tras bastidores el director era el tenebroso Ramiro Valdés y tras él los hermanos Castro. SMARTMATIC era un simple instrumento.
A partir de allí, SMARTMATIC empezó a recibir sin licitación nuevos contratos para su sistema electoral y los capta huellas para el sistema SAI que presentó conjuntamente con los cubanos. A partir de este momento se crearon disputas sobre la repartición de beneficios entre los socios oficiales y los “socios ocultos” que laboran en el gobierno. Estos últimos presionaban por una mayor participación en las coimas y controlaban el pago. Alfredo Anzola fue el socio de SMARMATIC que más se opuso al aumento en esos pagos ilícitos. A partir de allí empezó a hacerse incómodo….
…A mediados de abril del 2008 Anzola se enteró que los comisionistas del gobierno exigían un aumento por los capta huellas de casi el doble de lo estipulado inicialmente. Ante este hecho amenazó con publicar documentos inconvenientes si no se cumplían el trato inicial. El domingo 27 de abril se hizo una reunión para tratar de llegar a un acuerdo, pero fue en vano. Al terminar ese encuentro Anzola presentó un ultimátum estableciendo un plazo perentorio para cumplir el arreglo original.
Esa noche los organismos de seguridad del Estado detectaron que Anzola tenía previsto salir al día siguiente para Curazao junto con su abogado. Según los informantes Anzola había convocado a una reunión de accionistas de SMARTMATIC para revelar documentos muy delicados. El lunes 28 de abril del 2008, Alfredo Anzola de 34 años abordó con su abogado Eduardo Ramírez Méndez de 59 un avión Piper Navajo en ruta Maiquetía Curazao. Este avión ejecutivo charter era piloteado por Mario José Donati de 43 años. Ese fue su último vuelo . Pocos minutos de despegar el avión ejecutivo se desplomó sobre una casa en el sector Catia La Mar cercano al aeropuerto de Maiquetía. En el siniestro murieron los tres ocupantes del avión y seis personas en tierra.
Cuando los periodistas concurrieron al lugar del accidente notaron que la zona estaba acordonada por un fuerte contingente de agentes de la DISIP con el propio ministro del Interior Ramón Rodríguez Chacín a la cabeza. La prensa también reportó que cuando los muertos y heridos fueron trasladados al hospital de Pariata, entre los que entraron a visitar a Anzola al centro hospitalario estaba el rector del CNE Jorge Rodríguez.

FUENTE: NOTICIAS VENEZUELA

ARTÍCULO RELACIONADO:


SMARTMATIC Y MUERTE. Por: Sammy Landaeta Millán




jueves, 11 de junio de 2015

Hampón: la profesión más lucrativa. Por: José Vicente Carrasquero A. @botellazo



Hampón: la profesión más lucrativa

José Vicente Carrasquero A.

Si una profesión ha florecido en el obscurantismo de la era chavista es la de hampón en muchas de las ocupaciones posibles que involucra este oficio. Desde su llegada al poder, el mismísimo líder rojo manifestó entender que si alguien tenía necesidad de alimentar a sus hijos, entonces tenía el derecho a robar. Este infeliz comentario vino acompañado por un vertiginoso crecimiento de la delincuencia y lastimosamente de la violencia asociada a este tipo de prácticas antisociales.

Destaca el asesinato como el fenómeno que más se ha desarrollado en el país. La mayoría de las veces por razones baladíes. Es decir por asuntos sin importancia. Se han reportado asesinatos porque las personas se resisten al robo, o porque no tenían nada que robarle o, en muchos casos, porque al malandro simplemente le dio la gana de disponer de la vida de una persona. En mi opinión, el crecimiento del número de asesinatos se debe a los altísimos niveles de impunidad que los especialistas ubican en 94 por ciento.

El asesinato en Venezuela es idéntico a la primitiva práctica de la caza y la recolección. Los depredadores modernos salen a satisfacer sus necesidades materiales, ya sea de dinero u objetos convertibles en dinero, a través de un proceso muy parecido al del reino animal. Ubicar la presa y cazarla, muchas veces causándole la muerte. La mayoría de estos crímenes no son investigados. Por lo tanto, no hay culpable al que perseguir. Este asesino considera entonces que su negocio tiene riesgo mínimo. Y las ganancias son altísimas y libres de todo tipo de impuesto.

Es así como un malviviente o un grupo de ellos se pueden hacer de vehículos, costosos equipos electrónicos y bienes en general que después convierten en dinero en el mercado negro o guardan incluso para su uso personal. La acción del estado (con e minúscula) es nula y a veces contraproducentes. Porque hay gente en la burocracia gubernamental dedicada a negociar con estos buenandros para que disminuyan su accionar delictivo. La respuesta de los encargados de proteger a los ciudadanos es incluso infantil. Ofrecer dinero o computadoras a cambio de un arma resulta una bobería mayúscula. Con el arma, el delincuente puede hacer mucho más dinero que el que le ofrece el gobierno.

La industria del secuestro ha crecido de una manera impresionante. Los montos que piden por los rescates dependen de la capacidad de pago percibida por los delincuentes. Secuestran hasta en los barrios. Las tarifas allí son más bajas. Cuando se trata de una persona pudiente o de alguien de clase media la tarifa es mucha más alta y se aceptan distintas formas de pago. A pesar que la moneda de curso legal es el bolívar, muchos malandros pretenden divisas. Cualquier cosa que no sea ese papelito marrón cuyo valor es cada vez menor. Televisores de última generación, celulares, computadores personales son los objetos preferidos por esos delincuentes.

No podemos dejar de hablar de los hampones de cuello blanco, o debo decir rojo. Esos que meten la mano de forma indiscriminada en el tesoro nacional y amasan grandes fortunas sin que los organismos del estado se molesten siquiera en investigar. Si acaso hay algún tipo de acción contra alguno de estos rojo-asaltantes, es porque traicionaron al proceso y se pusieron a hablar para ver si se salvan de futuras persecuciones.

Muchos ¿héroes? de las frustradas intentonas golpistas del 92 están forrados de manera inexplicable. Exhiben unos niveles de riqueza incompatible con el ejercicio de un cargo ministerial o de gobernador o de diputado. Algunos tienen crías de caballo en el exterior. Otros llegaron a ser dueños de bancos. Unos pasaron de vender mobiliarios de oficina a organismos del estado a magnates que no pueden explicar el origen legítimo de sus bienes.

Otra versión del hamponato rojo lo representan los que fundaron empresas para engañar al nefasto control de cambio que la incompetencia roja se empeña en mantener más como mecanismo de sometimiento de la población que como medida que efectivamente evite la fuga de divisas.
Ni los ladrones que se sudan el dinero en el relativamente bajo riesgo de morir en un enfrentamiento producto de su accionar, ni los hampones de cuello rojo pagan impuestos. Disfrutan de una industria de bajo riesgo en la cual las ganancias son astronómicas. Eso explica los enfrentamientos con una policía minusválida tanto a nivel salarial como en poder de fuego.

El tesoro venezolano fue saqueado de una manera verdaderamente criminal. Teniendo en cuenta que al chavismo le entró más del doble del dinero que el que le entró a todos los gobiernos sumados desde 1811, no queda más que denunciar a esta clase política como una especie de mangosta que acabó con quizás el último chance que tuvo Venezuela de salir del subdesarrollo usando el recurso petrolero.

Venezuela se exhibe hoy como un país pobre. Con una población sometida por la delincuencia y por un ejército invasor que llegó al poder a través de los mecanismos de la democracia. Una clase política ignorante cuyo accionar nos ha hecho retroceder de una manera triste al nivel de una república bananera.

No podemos vanagloriarnos de ser soberanos. Las fuerzas criminales se debaten por el control del país. Las bandas criminales tienen territorios liderados. Mientras, los políticos en el poder buscan a como dé lugar mantenerse pegados a esa decrépita teta en la que ha devenido el petróleo para seguir saqueando nuestras riquezas.

No todo está perdido. Las encuestas dan cuenta de un pueblo preocupado que espera las elecciones para barrer a los delincuentes del poder para luego proceder a poner orden en el país.


BÚSQUEDA NOCTURNA EN LA LAGUNA. Por: Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán. Anécdota FAV.

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