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miércoles, 16 de octubre de 2019

ATERRIZAJE EN VILA TEPEQUÉM, BRASIL. Por: Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán. Anécdota FAV. Venezuela




ATERRIZAJE EN VILA TEPEQUÉM, BRASIL.  
Por: Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán. 
Anécdota FAV.

Como hemos relatado en escritos anteriores, la República Federativa del Brasil y la Dirección de Fronteras del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE) de la República de Venezuela, eran las encargadas de densificar, posicionar, construir y mantener hitos fronterizos, en los límites de ambos países. Los helicópteros de la Fuerza Aérea Venezolana (FAV) prestaban su apoyo y los tripulantes de los equipos Franceses Alouette III (Al-III) fueron protagonistas del cumplimiento de la misión asignada a  la FAV y al Grupo Aéreo de Operaciones Especiales No 10 (GRUOPEDIEZ) donde hasta hoy LOS COBRAS, somos humildemente, un referente histórico, de la institución, por lo cual relato: ATERRIZAJE EN VILA TEPEQUÉM, BRASIL.

Vila Tepequém ó Villa Tepequém en idioma Español,  se localiza en La Sierra de Tepequém (en portugués: Serra do Tepequém) que es una cadena montañosa ubicada en la ciudad de Amajari en  Roraima (idioma pemón: roro imã, "montaña del loro", pronunciación en portugués: /ʁoˈɾajmɐ/) es uno de los veintiséis estados que, junto con el distrito federal, forman la República Federativa del Brasil. Su capital es Boa Vista. Está ubicado en el extremo norte de la Región Norte del país. Limita al noroeste y norte con Venezuela mediante la divisoria de aguas de las cuencas del Orinoco y Amazonas, al éste con Guyana (concretamente con el territorio de la Guayana Esequiba, en litigio entre Guyana y Venezuela), al sureste con Pará y al sur y oeste con Amazonas. Con 800 habs. en 2014, es el estado menos poblado y con 2,23 hab/km², el menor densamente poblado. Fuente: Wikipedia.
Recuerdo que estábamos al final de la campaña de demarcación. Era Teniente de la Aviación  y me despeñaba como piloto al mando de un Al-III, mi copiloto era el Teniente (Av) Leonardo Méndez Martínez y el Jefe de Máquina, el ST2 (Av) Alfonso Pineda. Concidencialmente, era  2 de Noviembre de un año final de la década del 70, dia de los fieles difuntos, y fuimos a Boa Vista para buscar al Coronel del  Ejército Brasileño, Director de Fronteras, del vecino país. El traslado del helicóptero NO fue problema, pero el idioma sí, nos comunicamos con la torre de control y todo estaba en orden, porque para la recepción de las comunicaciones aeronáuticas, le colocamos un casco de vuelo al Señor Dilermando Deí, Jefe de la misión Brasileña, quien me indicaba en Español en función de la aproximación, el sitio de rodaje y rampa de estacionamiento del aeropuerto de la Ciudad de Boa Vista, donde aterrizamos sin novedad, por el poco tráfico aéreo, que había en la capital de Estado de Roraima.
Regresamos al campamento que se encontraba cerca de Icabarú en el Estado Bolivar y comenzamos el repliegue de los equipos de trabajo que estaban distribuidos en los diferentes Hitos de demarcación fronteriza que se denominan BV (Brasil-Venezuela) y el número que corresponda en  la secuencia de los limites binacionales. Es de hacer notar, que en cada viaje trasladábamos 3 personas y los tripulantes éramos tres, con sitios distantes de hasta una hora de vuelo y el helicóptero tenía 2 horas, 30 minutos de autonomía. Habíamos estado inoperativos porque el combustible de la cisterna de Fronteras, se contaminó, pero  también tuvimos la grata visita del C-123 de las FAV al mando del Capitán (Av.) Mario Escalante Ramírez, quien nos traslado los pipotes de combustible JP1, hasta Icabarú, embasados en tambores de 200 litros por el Servicio de Abastecimiento de la FAV (SABAFAV) necesarios para terminar la misión,
Refiero que siempre me ha gustado cantar y entre viaje y viaje, lo hacía para aliviar un poco la carga emotiva que producía la responsabilidad de hacer esos vuelos con personas propias y ajenas abordo, donde las posibilidades de sobrevivencia a un accidente aéreo, eran casi nulas.  Dividía las piernas de ruta de navegación, que así se llaman, en periodos de media hora, por lo tanto, media hora volaba el Teniente Méndez Martínez y yo cantaba,  y la otra media hora, yo ejecutaba mis funciones como piloto al mando.
Era un trayecto maravilloso sobre Serranías y Selva virgen, en su inmensa zona verde donde a veces solo se podía distinguir un eventual color amarillo, que asumimos podía ser de un Araguaney. En esa inmensidad de árboles, que superan los 40 metros de altura,  NO cabía ni una aguja, cuanto más, un helicóptero, con un ADF como  ayudas a la navegación, sin comunicaciones de radio, sin equipos de supervivencia, sino operado por la voluntad, la responsabilidad, el patriotismo y el sacrificio personal, profesional y familiar, de tres tripulantes, al servicio de la Nación Venezolana y en defensa de su territorio nacional, donde para darnos ánimo hacíamos trasmisiones en blanco: “Para las aeronaves en frecuencia en el area de Icabarú, y el territorio de Roraima, éste el Helicóptero Al-III, siglas 1325 de la FAV, en ruta de tal a cual sitio, en determinada altura y el tiempo estimado de vuelo, desde o hasta, Icabarú”.
En oportunidades llevábamos abordo una lata donde antes venían las galletas de soda, con comestibles NO perecederos, por si acaso sobrevivíamos a una Emergencia real o se accidentaba el helicóptero en un paraje solitario de esos INHÓSPITOS LUGARES donde con el tiempo, algunos tripulantes de la FAV, en función de hacer empatía con la sinonimia utilizada con la bases operacionales de la Fuerza Aérea,  las denominaron  BACOMA, que estimo, esas nociones coloquiales, afines;  NO llegaron a conocimiento de  los altos mandos de la FAV, porque precisamente respondían a la abreviatura de una Base Aérea ubicada en el medio de la nada, donde el maligno perdió su gorra y  estaba localizada precisamente en algun lugar donde "toño el amable" era su anfitrión. Con las debidas disculpas, a los distinguidos lectores.
Llegué a opinar que esos maravillosas tierras donde el relieve se hace ilusión y la soledad se convierte en bondades naturales, al observar cascadas y bellezas de la Amazonía,  si se nos apagaba la turbina y sobrevivíamos al caer a tierra en autorrotación (maniobra de emergencia en helicópteros)  tendíamos que integrarnos a una comunidad indígena, si la conseguíamos, y hacer vida con  los Pemónes, Yanomanis o Maquiritares, hasta que algún dia pudiésemos  ser casualmente rescatados, a los mejores estilos de la película, El Náufrago, de época reciente.
Para culminar esta misión llegó desde Maracay el Capitán (Av) Roberto Vicente Vásquez en otro Al-III, su copiloto era el Teniente (Av) Humberto Mijares Henríquez y el Jefe de Máquina era el ST2 (Av) Edgard Flores Lugo, quienes  se integraban para cumplir con los tiempos de final de campaña, pre acordados con Brasil.  Los puestos más lejanos los dejamos para final  y salimos los dos helicópteros, a cumplir nuestra misión de una hora de vuelo, una de regreso y 30 minutos de combustible para la reserva operacional.
Cargamos 2 brasileños en cada helicóptero, con su equipaje y herramientas. El Capitán (Av) Roberto Vicente Vásquez despegó primero y nosotros, en el otro helicóptero,  los hicimos después,  y avanzamos en línea visual de máquina a máquina, para regresar al campamento. Pero de repente se nos presentó un frente lluvioso que nos impedía ver hacia adelante, nos mantuvimos a distancia visual y de comunicaciones, hasta que pudimos, y al tratar de bordear el mal tiempo, perdimos contacto visual y de comunicaciones.
Nuestro curso de regreso estaba en aproximadamente los 90 grados y en el desvió para bordear el mal tiempo, nos fuimos saliendo al Sur, donde solo veíamos Selva y mas Selva. Sabíamos por tiempo, donde estábamos, pero NO podíamos cruzar hacia el campamento y comenzamos a volar en un rumbo de 120 grados aproximadamente, donde estaba claro. Luego de casi 45 minutos avistamos una Serranía y le dije a Teniente Méndez Martínez, esa es la Serranía donde está la Villa Tepequém, que por el mapa y la altura podíamos identificar como tal.  Decidimos ir hacia esa zona donde se veía menos nubosidad y después de volar cierto tiempo, vimos un poblado y unas personas, en una cancha, jugando futbol.
 Ahí aterrizamos, para reevaluar que deberíamos hacer, y por supuesto, se acabó el partido de futbol.  Preguntamos si eso era Villa Tepequém y nos dijeron que si, pero teníamos  de nuevo el problema, que se nos presentó en Boa Vista, el Portuñol que podíamos pronunciar los tripulantes, NO lo entendían y por dificultades de la radio VHF, NO nos comunicábamos  con el otro helicóptero y menos con campamento. Les dijimos a nuestros pasajeros que les indicaran a esas personas la razón de la presencia de ese helicóptero militar, en esa población del territorio Brasileño. Pero de repente alguien dijo que ahí vivía un garimpeiro (minero) venezolano, y lo fueron a buscar quien se alegró de ver a sus paisanos, y nos facilitó entendernos con las personas y nos ubicaron que al norte de ese sitio, y de  acuerdo con el mapa, estaba la población de Icabaru, nuestro pautado, destino.
Sacamos cálculos en el computador manual del helicóptero por peso, distancia contrastada con la carta aeronáutica de la zona y estábamos como a 40 minutos al Sur, pero la nubosidad todavía se veía al Norte. Esperamos casi 2 horas y prendimos para irnos con seguridad pero NO se podía pasar y apagamos, nuevamente. Despejado después de 3 horas, en horas de la tarde, cuando decidimos viajar, la selva tupida había cambiado a Selva con Praderas escasas, lo que indicaba que podíamos aterrizar si el helicóptero se apagaba.
Volamos con suficiente altura, buscando el campamiento hasta que nos quedaron treinta galones de combustible y el helicóptero consumía 1 galón por minuto, por una milla náutica de recorrido. En nuestro vuelo le dije al Teniente Méndez Martínez que llevara el helicóptero mientras yo recalculaba en el aire e identificaba la zona que era perfectamente nuestro territorio venezolano.  Pero se nos presentó otro inconveniente. Se prendió la luz intermitente de bajo nivel de combustible que avisa que a la aeronave le quedan 20 minutos para acabarse la reserva. Tomé el control de la nave y le dije a Méndez, que llevase él, el control por tiempo de la luz, mientras yo ubicaba a los lejos el sitio del campamento. El tiempo parecía que se había detenido, pero el helicóptero consumía el combustible aceleradamente, y luego cuando la luz se puso fija, que avisaba  que teníamos  10 minutos de vuelo, el ámbar de bombillo indicador era similar al amarillo de los Araguaneyes que supuestamente había avistado en plena Selva.
Aseguré mi patrón directo a pierna final para aterrizaje en el helipuerto. La luz de bajo nivel de combustible ahora en forma fija determinaba que  había que tener sangre fría y la tripulación la tenía. El dominio, la destreza y el conocimiento, se imponía para determinar el procedimiento a ejecutar, que NO era otro sino hacer una autorrotación en cualquier pradera, si se apagaba la turbina.  
Pero ya en la fase final el helicóptero se comportaba muy liviano, temía porque la cantidad remanente en el tanque tuviera impurezas, por la contaminación que habíamos experimentado en el campamento y la máquina se me apagase en cualquier momento, antes que llegase,  al sitio de aterrizaje.
Estábamos en esos momentos de recordar a nuestros instructores de vuelo el Mayor (Av.) Julio Rodriguez Pimentel y el Capitán (Av) Bernardo Thomas Estrada: Si se apaga aquí, lo pongo allá, si se apaga allá, lo pongo más allá y así sucesivamente recordar que con  la luz amarilla de bajo nivel de combustible fija,  NO se podía someter a la aeronave a posiciones o virajes fuertes o bruscos.
Lo llevé hasta la fase final de aterrizaje en el helipuerto e hice un Hover (Vuelo estacionario) y le dije al helicóptero: “Si quieres te apagas aquí.” Pero NO ocurrió, y desde ahí vi que ya mi  Capitán (Av.) Roberto Vicente Vásquez había regresado con su tripulación quien posteriormente me comento, que hizo un aterrizaje de precaución al Norte, en la carretera que conduce desde  Icabaru hacia el Paují y Santa Elena de Uairen, donde encontró un espacio abierto y pudo esperar, mientras se despejaba la nubosidad en Icabarú.  

A final nos reunimos todos, en el campamento, los Venezolanos agradecíamos a Dios y a la virgen del Loreto, patrona de los aviadores,  por habernos conducido sanos y salvos, hasta Icabarú y también expresamos nuestra eterna gratitud, al Cristo Redentor o Cristo del Corcovado,  que nos mostraban los Brasileños en estampitas, porque aseguraban que él, nos había acompañado de regreso,  después del  ATERRIZAJE EN VILA TEPEQUÉM, BRASIL.

Cita: “Para el logro del triunfo siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los sacrificios”.
Simón Bolivar


Coronel  ® FAV) Sammy Landaeta Millán
Naguanagua, 16 de Octubre de 2019

Gracias a Dios y a la  Fuerza Aérea Venezolana, por permitirme relatar aspectos de su Historia, NO contada.



FOTOS SUPERIOR E INFERIOR: Frontera de Venezuela y Brasil, en Santa Elena de Uairén y Vista do alto da Serra do Tepequém, no norte de Roraima, en el Articulo, Serra do Tepequém, por cortesía del blog: Os 1000 dias de Anna Biselli


martes, 8 de octubre de 2019

UN SÚPER PUMA, SOBRECARGADO. Por: Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán. Anécdota FAV.




UN SÚPER PUMA, SOBRECARGADO. Por: Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán. Anécdota FAV.

Transcurría el inicio del segundo semestre del Año 1990, era Teniente Coronel  de la Fuerza Aérea  Venezolana (FAV) y me desempeñaba como Capitán de Nave al mando de un helicóptero Súper Puma AS-332B1 que operaba entre Santa María de los Guaicas (El Ocamo) y Parima B, en apoyo al Ministerio de la Defensa (MINDEFENSA) para la activación de un puesto militar fronterizo, en esa última comunidad, ubicada en el Estado Amazonas, y el haber sobrevivido a una  carga errónea del aparato, nos permite relatar hoy: UN SUPER PUMA, SOBRECARGADO.
Recibí instrucciones del Coronel (Av) Reyes Humberto Gil Sarrameda, comandante del Grupo Aéreo de Operaciones Especiales Nº10 (GRUOPEDIEZ) para apoyar una misión de traslado de materiales de construcción y equipos necesarios para la adecuación de un Puesto Fronterizo en el Alto Amazonas  en el sitio conocido como Parima B, donde se hace necesario resaltar, que 30 dias antes, había fungido como copiloto del Teniente Coronel (Av) Roberto Vicente Vásquez  en la mencionada zona, donde aparte de transportar personal, equipos, habíamos trasladado un Mini Shower mediante Eslinga, que por su peso entre 2.581 Kg y 3.565 kg y 45 minutos de vuelo, representó una gran dificultad de traslado, pero esa maquinaria, se necesitaba para desmalezar, alargar y acondicionar  la pista, lugar donde  también habíamos trasladado  al Señor Ministro de la Defensa G/D (Av) Filmo López Uzcátegui y el Alto  Mando Militar Venezolano, que visitó, inspeccionó y compartió con la comunidad de Parima B, en ese entonces, cuando ese asentamiento, era administrado por unos misioneros denominados: Nuevas Tribus.
Estábamos familiarizados con la operación de la Aeronave en dicha zona y podemos decir que el Súper Puma, por su reciente adquisición, era la panacea de la aviación de alas rotatorias en Venezuela pero teníamos una gran limitación, solo habíamos 2 pilotos para volar 2 aeronaves, que a la par éramos también 2 pilotos instructores y estábamos orgullosos  de ser 2 pilotos venezolanos del sistema Super Puma,  de los 5 instructores, que en ese entonces, tenia Latinoamérica.
Nuestro instructor en la República de Francia había sido el Capitán de Aviación Civil francesa  el Señor Henry Bordes que a la par nos instruyó en vuelo en Venezuela y en compañía de otro piloto, voló con nosotros el 10 de diciembre de 1989 en la demostración del helicóptero frente al presidente Carlos Andrés Pérez. El capitán Bordes en su experiencia acumulaba 5000 horas de vuelo en súper puma, hablaba perfectamente español y había fungido como tripulante presidencial con helicópteros de la Aeroespatiale en la República Dominicana y la República del Ecuador.
Recuerdo que en sus charlas operacionales nos decía que nos iba a enseñar a volar Súper Puma, para que NO nos matáramos, y las correcciones en función operacional eran  dirigidas, al tren de aterrizaje retráctil, al ajuste de los motores por parte del Mecánico de Abordo, al uso obligatorio/mandatorio del piloto automático, equipo INDISPENSABLE para la operación del aparato, contrastado con la ausencia de flotabilidad de emergencia, radar meteorológico y tanque externos en el carenaje del tren, que hacían al Súper Puma Venezolano, un Helicóptero muy avanzado en tecnología, pero catalogado por ellos, como el más limitado fabricado por la Aerospatiale, para país alguno, razones que escuchamos de viva voz,  de los propios francesas allá en la fábrica de Marignane, en Marsella. República de Francia.
Pero volviendo a la operación entre El Ocamo y Parima B, confrontamos el primer problema NO operacional, sino logístico. Una aeronave de las Fuerzas Armadas Nacionales que estaba operando en la zona utilizó casi todo el combustible que teníamos en El Ocamo aun cuando estaba embasado el pipotes de 200 litros de J-P1 por el Servicio de Abastecimiento de la FAV, y cada tambor estaba identificado como la inscripción Fuerza Aérea Venezolana  porque ese recurso, se había calculado y planificado para nuestra misión.  Tomamos la decisión de abastecer el helicóptero y dejar las reservas operacionales, pero eso nos retardaba como mínimo un dia y un máximo de dos.  Pero NO obstante continuamos haciendo viajes desde El Ocamo a Parima B y viceversa, cumpliendo con la misión encomendada, pero nos sorprendió el atardecer abasteciendo y despegando con el tiempo muy limitado para llegara desde El Ocamo a Parima B. Con los malos tiempos que se presentan en esa zona, casi fuimos arropados por la nubosidad y llegamos a Parima B en horas nocturnas, pero gracias a la bondad en iniciativa del G/B (Ej.) Castor Rivas, quien estaba destacado allí en la supervisión de la misión, dispuso de unos mechurrios y logramos ver el campamento y aterrizar sin novedad.
Luego, uno o dos dias después, confirmamos  que el Avión C-130 traería el combustible, fuimos a El Ocamo, con la intención de culminar el trabajo y atender otra misión que se nos había encomendado hacer, pero en la Zona de Maracaibo. Estado. Zulia. Estábamos de polo a polo, pero la vocación de servicio, la responsabilidad y el cumplimento del deber de mi honrosa tripulación, marcaba la pauta. Hicimos hasta lo imposible porque el GRUOPEDIEZ y el Comando Superior pudieran expresar las mágicas palabras de: Misión Cumplida.
Recibimos instrucciones personales del G/D (Av) Jesús Hung Abreu, quien ocupaba el cargo de Director General de los Servicios del Ministerio de la Defensa (DIGENSER)  quien me agradeció el apoyo, y me manifestó que era prioritario transportar la carga al puesto de parima B para que los trabajos NO se retardaran y le contesté que NO había novedad, que por tiempo, la misión la íbamos a culminar en inmediato plazo  y estaríamos  presentes en Maracaibo para cumplir la subsiguiente, orden de nuestro comando.
Nuevamente abastecimos con los pipotes de combustible y cargamos el helicóptero observando las normas de capacidad de carga interna y peso y balance de la aeronave.  Supervisé personalmente que se hiciese la distribución de la carga dentro de la cabina trasera, ya que el Helicóptero podrían transportar aproximadamente 4100 kg, para lo cual contesté a MT3 (Av) Franklin Ulloa afirmativamente con  el número de láminas de Drywall y otros materiales, que transportaríamos.
Pero la mañana, se hizo mediodía y la temperatura externa rebasó los 40 grados centígrados y para salir, enfrentado en la pista de El Ocamo decidí despegar aprovechando su máxima extensión, que de acuerdo a los cálculos estábamos en operación normal. En la carrera de despegue  hacia la traslación (pase de vuelo estacionario a vuelo normal) sentí el helicóptero un poco pesado, pero los parámetros me indicaban que podía continuar el vuelo.  En efecto lo hice pero recuerdo, que pase rozando las copas de los arboles al final de pista. El helicóptero estaba en el aire, mantenía sus niveles de proeficiencia de ambos motores y funcionamiento en general, normal; pero solo ascendía a una rata de 200 pies por minuto,  y seguíamos ganando altura.
Entonces le pregunté al MT3 (Av) Franklin Ulloa con respecto al peso y me dijo que se había calculado de acuerdo con mis instrucciones,  sobre la base  del manifiesto de carga que había trasladado el Avión C-130. No había novedad, pero el helicóptero seguía ascendiendo con 200 pies por minuto, y yo permanecía dando instrucciones para calificar como Capitán de Nave al Capitán (Av) Pedro Cestari Navarro, quien argumentaba que quizás posiblemente había una diferencia entre el peso de las láminas y las suministradas por el Loadmaster del C-130.
Estabilizado en vuelo visual, aproximadamente a 3500 pies nivelamos la aeronave y deje que el combustible se consumiera para los efectos del aterrizaje. Me llegaron infinidades de cosas a la mente. Eleve mis pensamientos y oraciones a Dios nuestro Señor y seguimos avanzando. Pensé en mis recomendaciones a la Gerencia de Venta de la Aeroespatiale en Francia cuando nos despidieron después de culminar el curso. A ellos les decía que asesoraran bien a la Fuerza Aérea Venezolana en virtud de prevenir que la resistencia al cambio tumbara un Súper Puma, ya que la Escuela en el Aire, había cambiado.
Ahora teníamos un tren de aterrizaje que subir y bajar. Un  Mecánico de Abordo que manipulaba el régimen de los motores en tierra y en el aire por a la distancia prudencial entre el paso colectivo (Potencia) y las manillas de los aceleradores, ubicadas en el tope de la cabina de mando, que los Helicopteros Estadounidenses  tipo UH-1H, Bell-212, Bell-214 y Bell-412, los tienen integrados en  el mando de potencia o paso colectivo. Apagar un motor como lo hice en BAEL un dia dando instrucción de vuelo, asistido por el Mecánico de Abordo aumentaba nuestra proeficiencia y calificación porque el manual operacional de la Compañía Aerospatiale lo autorizaba así, pero NO se veía bien.  
También pensé que mi persona podía estar transitando la senda de ser protagonista  de un potencial accidente en el aterrizaje del helicóptero y en términos coloquiales o jerga de pilotos, mi capacitación decía que NO me podía poner, de sombrero el Súper Puma, y evalué todas las condiciones operacionales  del helicóptero, que me llevó a definir que quizás NO podría mantenerse en vuelo estacionario, por lo cual tomé una decisión de informarle  a la tripulación, que aterrizaríamos corrido por la pista de Parima B, y estuvieron de acuerdo, razón que me permitió de inmediato enunciar, el procedimiento a utilizar.
Encargué  de los motores a MT3 (Av) Franklin Ulloa, y le di las instrucciones a Capitán (Av) Pedro Cestari Navarro que colocara las manos en los controles y los pedales, de tal manera que una vez asegurado en tierra, cortaría a mis órdenes, el piloto automático, y les dije a todos:  Una sola aproximación. NO hay ida al aire. Ejecutaríamos un aterrizaje corrido en una pista de GRANZÓN y dominado el helicóptero haríamos lo siguiente: Paso colectivo abajo. Piloto automático cortado, motores fuera, por emergencia, y además les señalé la manilla corta todo, situada detrás y arriba del piloto y copiloto de la aeronave, por si era necesario.
Repetí el procedimiento NO menos de 10 veces, mientras seguíamos descendiendo con la pista de Parima B, al frente. Solo nos quedaba  descender a nivel de tráfico e  incorporarnos a la pierna final para el aterrizaje, y enfrentados con la pista cruzar la cabecera en reducción progresiva de la velocidad, de 60 nudos, para 40 nudos y de allí hasta 20 nudos o menos, para el toque final . Así lo hicimos, cumplimos con el objetivo trazado. Tocamos sin novedad y con el helicóptero prácticamente dominado éste se  asentó y se levantó por la acción de los amortiguadores  e hizo un cabeceo que nos sacó del centro de pista y advertí a los demás tripulantes,  "se me está saliendo",  bajé el paso colectivo e instruí a  Capitán (Av) Pedro Cestari Navarro que  cortara el piloto automático y al  MT3 (Av) Franklin Ulloa que apagara los motores y el helicóptero quedó ligeramente corrido, del centro de pista, pero se detuvo.
Me quede sentado en los comandos, apliqué el freno del rotor y permanecí por varios minutos en el puesto de copiloto en mis funciones de Piloto Instructor y tomé la libreta de la aeronave para llenar los datos de vuelo y reportar el corte de los motores. Pero NO lo hice, en ese momento, porque me bajé a abrazar a mi tripulación, quienes me habían abierto la puerta izquierda y estaban eufóricos y llenos de regocijo de esta nueva etapa, donde el MT3 (Av) Franklin Ulloa con lágrimas en los ojos, me daba las gracias a nombre de su esposa, hijos y su familia, por haber salvado su vida, al enfrentar la situación adecuadamente, mientras repetía que  el manifiesto de carga, estaba equivocado.
Sobrevivimos y agradecimos a Dios y la virgen de Loreto, Patrona de los Aviadores, por sus bondades. Descargamos el Helicóptero ayudados por los soldados del Ejército Venezolano destacados en el lugar, para almorzar y continuar con la operación. Pero luego al ubicar todo en un depósito, el MT3 (Av) Franklin Ulloa consiguió un balanza y logró suspender mediante una amarre una de laminas para pesarla, lo cual arrojó que presentaba una diferencia significativa en kilos,  contrastada con la realidad  asentada en el manifiesto de carga que trajo el C-130, que aunado a la presión y la premura, por el cumplimiento de la misión asignada,  para ir a otro destino operacional, nos  conllevó, a cometer un error, y luego volar y aterrizar, un SUPER PUMA, SOBRECARGADO.

Cita: “Desprecié los grados y distinciones. Aspiraba a un destino más honroso: derramar mi sangre por la libertad de mi patria”.
Simón Bolívar.

Gracias a la Fuerza Aérea Venezolana, por permitirme relatar parte de su Historia NO contada.


Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán
Naguanagua, 8 de Octubre de 2019
@ProtestaMilitar

IMAGEN SUPERIOR: Helicóptero Súper Puma / Erwin Fuguet FAV-Club / AméricaMilitar 


PD: Dedico éste texto, a la Memoria de mi Señor Padre: PRESENTACIÓN DE JESÚS LANDAETA, un trabajador petrolero, conocido como PRESENTE LANDAETA, quien sucumbió a consecuencia de un disparo en la cabeza, asesinado por su compadre: Félix Márquez (El Negro Márquez) el día 8 de Octubre de 1949, en la población de El Tigrito, Estado Anzoátegui y falleció a las 7 de la noche, en el Hospital de la Mene Grande Oil Company de San Tomé, hace 70 Años. Paz a su Alma y brille para él la luz perpetua. Amén.

INFORMACION COMPLEMENTARIA: 


Sammy Landaeta Millán en Facebook:

Gracias a TODAS y cada una de las personas que han expuesto sus opiniones, motivaciones, sentimientos, agradecimientos y FELICITACIONES por lo cual les expreso mi eterno agradecimiento y me permito compartir con ustedes las consideraciones que tuvo a bien enviarme mi General de División (Av) Jesús Hung Abreu:

Apreciado compañero y amigo Cnel. Sammy Landaeta, al leer este relato tuyo que haces, me recuerda que esas misiones constituyeron una de las operaciones muy meritorias y dignas de ser registradas en la Historia de nuestra real FAV. Al leerte, me llené de emoción, orgullo y nostalgia, pues esas importantes misiones tuvieron un extraordinario e importante objetivo al que la historia no le ha registrado su verdadero valor estratégico y geopolítico. Recuerdo que recibí instrucciones, en mi condición de Director General de los Servicios de Mindefensa, por parte del Gral.Div.(Av) Filmo López Uzcátegui Ministro de la Defensa Nacional para ese entonces, de que diera todo el apoyo Logístico y Operacional para establecer en Parima B una unidad del Ejercito de Selva venezolano, que tomaría posesión de esa Base fronteriza, cuyo territorio había estado en manos de garimperios brasileros y que después de haberse hecho una demarcación limítrofe con apoyo de radares y GPS aérotransportados entre comisiones técnicas de Brasil y Venezuela, se había recuperado para nuestro país una extensión considerable de territorio que hasta el momento los pisatarios del lugar (indígenas yanomamis y garimpeirios), habían considerado ser territorio brasilero. Esta región está situada al Sur del Estado Amazonas al occidente de la sierra Pacaraima, una de las formaciones montañosas más antiguas de la Tierra. Fue así como con el apoyo de la FAV con helicópteros y aviones (C-130 y G-222) se iniciaron los trabajos de acondicionamiento de una pequeña y rudimentaria pista (utilizada ilegalmente por aviones de los garimpeirios) y de las instalaciones de esta base, por parte de un pelotón de ingenieros militares, adscritos a la Brigada de Ingenieros de la Dirección de Ingeniería Militar bajo el comando del Gral.Bgda.(Ej) Carvajal Mezones, unidad militar que estaba bajo el comando de la Dirección General de los Servicios de quien fui titular desde julio de 1989 a julio de 1990. La Fuerza Aérea Venezolana puso a mi disposición para el logro de esta misión, unidades del Grupo Aéreo de Transporte No. 6 y del Grupo Aéreo de Operaciones Especiales No. 10, quienes contribuyeron en forma excepcional con la misión asignada. En varios vuelos acompañé las operaciones aéreas en G-222 desde Bael a Parima B, incluido el vuelo final en el que el Ministro de la Defensa, el Director de Ingeniería del Ejército y quien quien suscribe, hicimos la ceremonia protocolar inaugural, para que pudiésemos poner finalmente en disponibilidad la Base Operacional fronteriza Parima B, Misión Cumplida Venezuela. Well Done para la FAV y el Ejército venezolanos. Saludos amigo.


RESPUESTA:

Señor:
G/D (Av) Jesús Hung Abreu
Ciudad.


Mi General de División.
Después de enviarle mis saludos y respetos, le confieso que me sentí gratamente sorprendido por las importantes acotaciones que hace en el relación con la difusión de mi Anécdota FAV: Un Súper Puma, sobrecargado.
Le refiero que anteyer conversé con un amigo y le manifesté mi inquietud sobre el aspecto, si se estaba leyendo lo que desde dos meses para acá, emprendí -gracias a la señal de internet- en la difusión de 10 artículos de Anécdotas FAV, incluida esta última publicación, pero la respuesta me la dio ayer la página de Facebook y luego su atenta comunicación, que leí en altas horas de la noche.
Comparto con usted los sentimientos de emoción, orgullo y nostalgia, en el cumplimiento de la misión asignada.
Celebro con verdadero espíritu de cuerpo, el haber puesto todo mi empeño para cumplir sus órdenes a cabalidad y valoro sus esfuerzos y la de los tripulantes del G-6 y G-10 para que usted y los Altos Mandos expresaran con satisfacción la hermosa frase de: MISIÓN CUMPLIDA VENEZUELA.
Valoro los esfuerzos de todos, en el desarrollo de Parima B, donde en mis conversaciones de antes refería, que en una oportunidad operando un UH-1H visite el lugar, y el paludismo, la orcosincosis y las niguas, hacían estragos en la población indígena, pero ahora de la mano del Ministro de la Defensa, de Usted y de muchos, llegaba la civilización, la medicina y la seguridad militar que reforzaba el "valor estratégico y geopolítico" -como usted acertadamente lo califica- de dicha región, donde lo que conocíamos como Parima A, que tristemente veíamos perdido, lo recuperamos con el posicionamiento satelital en una franja de NO menos de 150000 km2.
Al final me di cuenta también, mi General de División, que a pesar de lo riguroso de la misión, los riesgos calculados y adicionales, que nos llevaron a un cálculo errado, NO son motivos para que en la memoria histórica militar y colectiva, no se recuerden y añoren nuestras Fuerzas Armadas Nacionales, DE ANTES, parafraseando a mi Almirante Antonio Perez Criollo, derivado de en los comentarios que observé en Facebook, donde el Coronel Arellano del Ejército Venezolano, miembro del Batallón de ingenieros, a su digno mando, expresa su testimonio de haber presenciado la maniobra que realizamos mi comandante Roberto Vicente Vasquez y mi persona, en el Súper Puma que trasladó en Eslinga, el mini shower, lo que me hace infreir respetuosamente, que NO aramos en el Mar.

Gracias mi General de División, por ser una vez más el único superior y amigo que alimenta nuevamente mi espíritu, mediante su atenta respuesta, similar a aquella que recibí en El Tigrito, Estado Anzoategui, mediante un correo electrónico, que recibí a finales del año 2000, de parte de Usted, donde sus sabías palabras, mitigaron mi dolor, por la temprana separación de las FF.AA.NN., y me estimulaban a seguir luchando, por la verdad, la justicia y la identidad de Venezuela y sus FF.AA.NN.

Reafirmandole mis respetos, consideraciones y alta estima.
Atte:
Sammy Landaeta Millán
Naguanagua, 10 de Octubre de 2019.

PD: Estoy evaluando la conveniencia de publicar su misiva adjunta al texto referido, o quizás en un artículo aparte. Si tiene alguna consideración al respecto, le agradecería, me lo comunicara por ésta vía. Gracias mi General de División. Feliz día!!!

Sammy Landaeta Millán en Facebook: 

RESPUESTA de mi G/D (Av) Jesus Hung Abreu:

Así mismo es mi dilecto compañero y amigo, la verdad siempre triunfará sobre las insanas mentes humanas que tratan de echar un manto de olvido y engaño sobre los hechos que, como granos de arena, van dando forma a las páginas de Historia Patria. escritas con el esfuerzo de verdaderos profesionales venezolanos como usted, que lo han dado todo y lo siguen dando, en la construcción de una Venezuela cuya integridad territorial y su real soberanía, juramos defender desde el primer día que se nos puso en nuestras manos la daga que nos calificaba como cadetes de la otrora digna Escuela de Aviación Militar. Por supuesto que puedes hacer el uso que creas conveniente de la información sucinta que te envié y que te prometo complementarla con algunas anécdotas sobre este mismo tema de Parima B, que te enviaré una vez que las ordene en mi mente. Te reitero mis palabras de aquel año 2000, pues tu actitud y tus acciones posteriores han reafirmado en mí el concepto en que te tengo, como digno y eficiente Oficial profesional de nuestra FAV y verdadero ciudadano de nuestro país y el mundo civilizado. Gracias por tus atentas palabras de respuesta a mi comunicación. 
Saludos. Jesus Hung jesushung@gmail.com


viernes, 4 de octubre de 2019

CHOQUE EN EL AIRE. Por: Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán. Anécdota FAV.



CHOQUE EN EL AIRE. Por: Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán. Anécdota FAV.

Ostentaba el grado de Capitán (Av.) y nos trasladábamos desde la Base Aérea El Libertador (BAEL) Palo Negro. Estado Aragua, hasta la Base Escuela Mariscal Sucre (BASUCRE) ubicada en Boca de Rio, Maracay, del referido Estado Aragua, para cumplir con la misión asignada al Grupo Aéreo de Operaciones Especiales Nº 10 (GRUOPEDIEZ)   la cual consistía en hacer una pasaje de los HELICÓPTEROS en el desfile aéreo, en marco de la celebración de 65 aniversario de la Fuerza Aérea Venezolana (FAV) donde la formación COBRA, integraba el componente ABANDERADO encargado de transportar mediante eslinga, el Pabellón Nacional, y los Estandartes de la FAV y los grandes comandos de la Aviación Militar de Venezuela, pero en el trayecto se presentó un accidente aéreo, sin víctimas que lamentar y eso me  motivó a escribir este artículo titulado: CHOQUE EN EL AIRE.
En el libro, Historia de la Aviación Militar Venezolana del Coronel (Aviación) Luis H. Paredes Tomo II (1966-1994) tercera edición, corregida y aumentada por el Coronel (Aviación) Carlos Ortega Pérez y la Licenciada, Gregoria Caraballo Guzmán. Editado en Caracas en 1997, en la página  415, se inserta la siguiente cita textual: “EN LA BASE AÉREA "EL LIBERTADOR" TRES HELICÓPTEROS DE LA FAV CHOCARON EN EL AIRE. En la Base Aérea "El Libertador" chocaron tres helicópteros de la FAV. Las naves se precipitaron a tierra sin daños personales que lamentar. Se produjo la colisión del helicóptero Bell-21-1972, pilotado por el Mayor Jesús Gutiérrez, Capitán Humberto Mijares, e Ingeniero de Vuelo Jesús Barreto; del UH-l-H-1930 tripulado por el Capitán Noel López, Teniente Luis Silverstein e Ingeniero Néstor Madero y del UH-1H-1567, con el Capitán José Sotillo, Teniente Jorge Oropeza, el Sargento Segundo Edgar Valera y como artillero, Hugo Said. Gracias a la pericia de los tripulantes, los tres aparatos fueron puestos en tierra, en un procedimiento de emergencia logrado con éxito total; los tres aparatos fueron sustituidos, para el desfile, por dos helicópteros Allouette y un UH-l-B. Los tres pertenecen al Grupo Aéreo de Operaciones Especiales N° 10.”
Sin ánimo de pretender corregir o señalar erratas de la cita anterior, me permito relatar los hechos a fin de contribuir respetuosamente a aclarar algunos aspectos lo cuales tampoco nos exime, de tener  imprecisiones por el tiempo transcurrido,  para lo cual  refiero, que por instrucciones del ciudadano comandante del GRUOPEDIEZ, Coronel (Av.) Andrés María Gutiérrez Gutierrez, realizamos una serie de prácticas de desfile aéreo de la formación COBRA que se estructuró de la siguiente forma: 1.- Líder de la Formación: Helicóptero Bell-212, siglas 1972, Piloto Coronel Andrés María Gutiérrez Gutiérrez, copiloto Capitán (Av.) Humberto Mijares Henríquez y Jefe de máquina ST2 (Av.) Jesús Barreto González. 2.-  Plano derecho: Helicóptero UH-1H, siglas 1930, Piloto Capitán (Av.) Sammy Landaeta Millán, copiloto Tte. (Av.) Noel Santiago López Capriata y ST2 (Av.) Néstor Madero. 3.- Plano izquierdo: Helicóptero UH-1H siglas 1567, piloto Capitán (Av.) José Catalino Sotillo, copiloto Teniente (Av.) Jorge Oropeza Pernalete y ST2 (Av.) Edgard Valero.
En síntesis, la estructura del componente ABANDERADO quedó integrada por el Helicóptero Bell 212 y dos (2) helicópteros UH-1H, donde también  el comandante de la unidad seleccionó al Mayor (Av.) Jesus Gutierrez Garrido quien se encontraba en la Escuela Superior FAV atendiendo el curso de Estado Mayor, en calidad de piloto foráneo entrenado, para que sirviese de alterno, en liderar la formación, motivado a los pocos pilotos que tenia la unidad,  en el sistema de helicópteros Bell-212, donde el copiloto Capitán (Av.)  Humberto Mijares, alternaba su rol, con el Teniente (Av.)  Orlando Silberstein Mellado.  
Con respecto a los helicópteros Bell-212, se hace necesario acotar que esas aeronaves, habían estado asignados a la Casa Militar para uso y traslado del señor Presidente de la Republica, y habían sido reasignados al Grupo 10, por decisión operacional o adquisición de nuevos equipos.
Teníamos todo cubierto, a tal punto que los integrantes de la formación ABANDERADO y todos los pilotos al mando éramos pilotos instructores de la unidad. El día de aniversario, el Mayor (Av.) Jesus Gutierrez Garrido nos comunicó en el breafing, que sería el líder de la formación, lo cual NO era ninguna problema y como acotamos anteriormente, era un piloto entrenado, había asistido a las practicas  y además era uno de los pocos pilotos disponibles del Sistema Bell-212 en la FAV y en Venezuela.  
Culminada las instrucciones de última hora, puedo referir que al final mi Mayor (Av.) Jesus Gutierrez Garrido, expreso una frase jocosa, de pilotos aviadores milites: “El que NO se pega lo dejo.” Despegamos individualmente desde el sitio conocido como el P-1 ubicado en el Taxi Way de BAEL, orientado  en el rumbo de la Pista 09/27,  y pasada la torre de control, viramos a la derecha y nos reunimos al sur de de la base bajo el liderazgo del Mayor (Av.) Jesús  Gutiérrez, en el plano derecho Capitán (Av.) Sammy Landaeta, en el 1930 y en el plano izquierdo el Capitán (Av.) José Catalino Sotillo, en el 1567.
Cabe destacar  que el helicóptero 1567 presentaba una particularidad con respecto al 1930, mientas uno podía tener una eficiencia de potencia del 100%  el otro helicóptero tenía 98.8%  de acuerdo a los parámetros que hasta hoy recuerdo, como piloto de prueba, ajustados a la temperatura en la precitada eficiencia del motor, en la conocida tabla operacional, GO-NO-GO y en función del servicio de la aeronave donde el 1567, por horas de vuelo cumplidas, era un helicóptero, con menos potencia, que el 1930.  Consideramos también referir, que el Bell-212 es un helicóptero biturbina  y por supuesto tenía más potencia que el 1930 y el 1567, pero era cuestión de ajustes y adoptar la posición en cada plano de la formación, como lo habíamos hecho en las prácticas.
Una vez reunidos en el aire, ya estábamos en posición en perfecta formación e iniciamos el traslado hacia BASUCRE y NO obstante a esta condición, cuando pasamos vertical al hangar del Grupo 10 en instantes después,  se oyó un TAC-TAC, por lo cual le pregunté a mi copiloto, Noel López, quien para el momento, llevaba los controles del 1930 ¿Qué pasó? y me dijo textualmente: “Sotillo le dio al 212.” 
De inmediato el Bell-212, siglas 1972 declaró emergencia, por motor fuera, y por su parte Sotillo declaro emergencia y le dije a Noel López; “NO lo pierdas.”  Desde esa posición pudimos observar  la trayectoria de los helicópteros directos a las zonas de grama de BAEL que aterrizaban sin novedad, alineados con la pista 09 /27 y decimos aterrizar el UH-1H, siglas 1930, ahora como tercer helicóptero, en zona de grama, pero en la fase final de la maniobra, el Teniente Noel López me dice: “Mi capitán, siento los controles duros" y yo le digo: yo lo tengo y aterrizo en la zona de grama seleccionada, cerca del P-1, sin novedad, 
De inmediato llegaron los bomberos, los vehículos auxiliares, y consecuente el General (Av.) Roberto Gruber Odreman, comandante de BAEL y el Coronel (Av.) Andrés Gutiérrez Gutierrez comandante del GRUOPEDIEZ quienes nos preguntaban nuestra condición  y  nos ayudaban a evacuar el tercer helicóptero, que estaba más cerca de la instalaciones y nos informaban que la EMERGENCIA había sido satisfactoria y todos estábamos en tierra, sin novedad, según la comunicaciones de la Torre de Control y los equipos de reacción inmediata, que en ese momento, oíamos en los radios portátiles,  que cargaban, dichas autoridades. 
Ahora nuestra preocupación era  como sustituir los helicópteros para los efectos de pasar el componente  ABANDERADO. Le hice señales al Teniente Noel López  para que apagase el helicóptero y mi sorpresa fue mayor, cuando se detuvo el rotor principal, ya que pude observar que ambas palas del UH-1H, siglas 1930 estaban seccionada en la parte  exterior, en los bordes de ataque y de fuga, como si un depredador le hubiese pegado un mordisco y  hubiese quitado un porción a cada sección, de las alas rotatorias.
La situación se centraba ahora en la  responsabilidad de iniciar  el desfile del 10 de diciembre y recordaba que el día anterior le decía a unos pilotos de BAEL que los helicópteros llevamos el privilegio de ser siempre los que abrimos el desfile aniversario de la FAV y en tono jocoso les dije: Si lo helicópteros NO abren el desfile, la Fuerza Aérea, NO pasa. Pero eso ultimo, NO es verdad, sino era una simpe chanza entre aviadores. Ahora estábamos en la rampa haciendo los ajustes, para  sustituir los helicópteros en una carrera contra el tiempo, pero afortunadamente pudimos solventar la eventualidad de equiparnos, volamos y aterrizamos, en el sitio indicado, para los abanderados en BASUCRE.
Por su parte el  Tcnel (Av.) Ángel Omar Cartaya Parra, quien era el Jefe de Operaciones de la Unidad, estaba  en la tribuna presidencial de los actos aniversario y posteriormente me comentó que en ese sitio se dedicó a  calmar   los ánimos de las familiares, compañeros y demás personas allegadas a los tripulantes, que preguntaban: ¿Quienes se mataron?  Y otros lo hacían identificando las victimas: ¿Es cierto que se mataron fulano, zutano y perencejo? Y mi comandante Cartaya respondía: Todos están bien. Y la gente repreguntaban: ¿Y entonces; los helicópteros NO pasan? Y el contestaba: Claro que SI.
En aquel momento llegué a decir que habíamos salido baratos, porque en los helicópteros aparte de las tripulaciones, iban los auxiliares de enganche de la bandera nacional y los estandartes y además  personas que asistían al desfile. Recordamos que en tono jocoso que el ST2 (Av.) Metodio Gracia Peralta, decía que al ST2 (Av.) Eladio Hernández, quien era el porta estandarte del Grupo 10, iba en uno de los helicópteros, ataviado de uniforme azul pizarra, por lo tanto él decía que a Eladio, solo le faltaban los algodones en la nariz, listo para su velorio de Aviador Militar en la Funeraria Cristo Rey, lo cual era otra chanza, entre aviadores.
Sustituidos los helicópteros nos dirigimos a BASUCRE y nos dio tiempo de hacer los ajustes y enganches  e hicimos el pasaje del componente ABANDERADO, abriendo el desfile aéreo con la bandera Nacional y el estandarte de la Fuerza Aérea Venezolana,  que conmemoraba el 65 aniversario de la FAV, nacida un 10 de diciembre de 1920, donde allí  sentí, que los aplausos se podían oír en las cabinas de los helicópteros, pese al accidente aéreo que habíamos tenido.
Misión cumplida, pero después, en la tarde en Grupo 10, ardía Troya, todos los pilotos instructores de la unidad estábamos involucrados en el accidente y permanecíamos en la sala de operaciones hablando con el comandante de operaciones aéreas, quien nos interrogaba sobre las causas posibles del impacto, para determinar, en forma preliminar, sin carácter punitivo, quién le dio a quién, y eso quedó en manos de la Junta Investigadora de Accidentes Aéreos.
Los pilotos al mando, los jefes de máquina, los auxiliarles de vuelo,  los  enganchadores y además las personas que iban al acto protocolar, estábamos sanos y salvos, ahora en tierra y a pesar del accidente teníamos la satisfacción del deber cumplido, cada quien en su área de responsabilidad, que nos hacía sentir la grandeza de ser servidores públicos, útiles a la Patria, al país, a la nación, al Estado, a la fuerza aérea y a una unidad de vuelo dedicada a asistir a personas y propiedades en peligro a nivel nacional.
Calculamos que el impacto de accidente hubiese causado la muerte de NO menos entre 15 a 20 personas, incluyendo mis pequeños hijos Laura Landaeta Zambrano y Sammy Landaeta Zambrano, que quizás por el exceso de confianza en la operación de aeronaves,  que llegamos a tener los pilotos aviadores militares, conjugado con el sentimentalismo del padre o la sugerencia de la madre,  porque los niños estaban llorando, porque su papa se iba en el helicóptero, y es ahí  cuando la condición profesional te dice  que NO, pero la condición humana,  de tu entrenamiento  te dice que SI,  y terminé por llevármelos, en el helicóptero.  
Aparentemente, NO había peligro, sino los riesgos calculados, que conlleva la operación de aeronaves,  pero luego, la pesadumbre en mi familia, estaba presente, porque quizás esa  tarde, mi señora, hubiese tenido a su esposo y sus dos hijos fallecidos, en un accidente aéreo, por lo cual NO hemos dejado NUNCA de agradecer a Dios y la virgen de Loreto, Patrona de los Aviadores, por las bondades que tuvo a bien, al habernos salvado la vida, a TODOS, en ese bendito día, 10 de diciembre de 1985, en el cual los HELICÓPTEROS del GRUOPEDIEZ tuvimos un CHOQUE EN EL AIRE.

Gracias a la Fuerza Aérea Venezolana, por permitirme relatar, parte de su historia, NO contada.   

Cita: “La gloria está en ser grande y ser útil.”
Simón Bolívar


Sammy Landaeta Millán
Coronel ® (FAV)
San Antonio de Los Altos, 3 de Octubre de 2019

IMAGEN SUPERIOR: Foto referencial de Omar Quintero, por cortesìa de FAV-Club 



martes, 24 de septiembre de 2019

COLGADO DEL AVIÓN. Por: Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán. Anécdota FAV.


COLGADO DEL  AVIÓN. 
Por: Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán. 
Anécdota FAV.

Un vez que egresé de la Escuela de Aviación Militar (EAM) de la Fuerza Aérea Venezolana (FAV) en  el año 1975, fui designado al Grupo Aerotransportado Aragua (GATAR), unidad de Paracaidistas asignada a la FAV, acantonada en la Base Aérea El Libertador (BAEL) en Palo Negro, Estado Aragua, donde en mis inicios, como oficial Paracaidista, tuve un accidente en un salto de rutina,  y de allí, el título de éste relato: COLGADO DEL AVIÓN.
Había llegado al GATAR en los primeros dias de Septiembre de 1975. Disfrutar de la bienvenida en la unidad por parte de su Comandante el Tcnel. (Ej.) Régulo Ismael Farías Gamboa,  me llamó poderosamente la atención, porque del total de profesionales y tropas técnicas asignados al Grupo, el que no tenía un vendaje o un cabestrillo, tenía un férula o un yeso, o en su defecto, un bastón o una muleta, que quizás era el precio de servir a la Nación en una unidad táctica, que lleva por  lema: PARACADÍSTAS POR VENEZUELA.
Cuatro oficiales que egresamos de la promoción EAM-75, Stte (Av.) Armando Ramón Cuicas Vargas, Stte (Av.) Rafael Agustín Bandres, Stte. (Av.) José Catalino Sotillo y mi persona Stte (Av.) Sammy Landaeta Millán, fuimos asignados al GATAR bajo un proyecto piloto de cumplir con el comando de tropas, al inicio de la carrera. Pero creo estar seguro, que la superioridad NO conocía, que la tropa paracaidista no se le paraban firme a quienes NO eran paracaidistas, razón por la cual había que hacer el curso respectivo, también recuerdo que al momento de reconocimiento como comandante del 3er pelotón de la 2da compañía de paracaidistas, mi teniente (Ej.) Eddy Márquez Luzardo, hizo la acotación frente a la tropa, indicándole que yo era Piloto Aviador Militar y así pasaba a ser un  integrante más del Batallón de Paracaidistas, José Leonardo Chirinos, a quien debían obedecer y respetar.
En esos tiempos, en los Paracaidistas, se comandaban Hombres, ya formados con criterio propio y con una madurez incuestionable. Yo por mi parte había cumplido 25 años, por mi ingreso tardío a la EAM, venia de trabajar con personal en la Comandancia de Policía de El Tigrito. Estado Anzoátegui  y había estado inscrito en el Curso básico de Medicina, Odontología, Dietética y Bioanalisis, que NO terminé por los conflictos políticos en Venezuela.  Recibí la inducción y el apoyo de muchos oficiales y suboficiales profesionales de carrera (SOPC) que integraban el cuerpo de planta del GATAR, donde destacan el  Tte. (Ej.) Luis Zambrano Vargas quien comandaba el 1er pelotón del la segunda  compañía. Allí también conseguí a Tte. (Ej.) Pedro Asunción Manzano Márquez, recientemente fallecido como teniente coronel,  quien prestaba servicios en el Batallón de Paracaidistas José María España y era de El Tigrito, pero casualmente también conseguí al cura párroco de  la población de San Francisco de Asís: Juan Antoñon, a quien conocí también en El Tigrito, en mis inicios en la Iglesia católica, quien fungía como párroco de la unidad, donde NO era fácil comandar el patio de 1200 hombres en formación, porque cuando caían  a discreción  el eco del piso, retumbaba en la vecina población de Palo Negro. 
En una fecha no precisada, se cumplía una aniversario más de una unidad de la Brigada Blindada de Valencia. Estado Carabobo.  A la segunda compañía le correspondió  la misión y fui designado con mi pelotón para saltar en un área del Fuerte Paramacay en Naguanagua, en horas diurnas. En el avión, me toco estar como de número 5 o 6 detrás de los oficiales que encabezaban la salida por la puerta izquierda del avión C-123 operado por el Grupo de Transporte No 6 de  BAEL. El primero que saltaría sería el G/B (Ej.) Luis Enrique Rangel Bourgoin, comandante de dicha brigada, quien tiempo después, desempeño la cartera Ministro de la Defensa; sus Oficiales de  Estado Mayor,  y luego, veníamos la compañía de paracaidistas.  
Por imprecisiones del momento, la maniobra tuvo un ligero retardo en la puerta, y cuando me tocó salir vi que las cintas estáticas, de apertura de los paracaídas, estaban muy cerca de la puerta del C-123, como que si hubiesen regresado. Lance mi cinta, y sentí el sonido que pegó con las otras y salté. Un vez en el aire, vi que dicha cinta, la tenía a nivel de la mano izquierda, y trate de quitármela, pero ya era tarde, se me hizo una especie de nudo que me dejó sin acción en los dos brazos, uno porque era sostenido por la cinta y otro porque la mano derecha también quedo aprisionada. De inmediato me sentí golpeando el fuselaje del avión, con el casco, que posteriormente,  cuando me lo quitaron, NO me lo mostraron, por las abolladuras, que tenía. Estaba  si poder llevar mis manos a la cabeza, para indicarle al maestro de salto que estaba consciente. Mi mano izquierda amarrada y la derecha semi aprisionada por la cinta,  y además utilizaba el codo derecho, para presionar el gancho de apertura del paracaidas de reserva, que lo veía levantado, mientras seguía golpeando el avión con la cabeza, protegida por el casco.
Total, esa condición de emergencia, de pánico,  y cara de terror, como la que vieron los profesionales desde el avión, quizás NO se olvidan, y así se pierda la noción de algunos procedimientos, la mente sigue activa, y siempre he dicho, que vi hasta una especie de película, de un cortejo fúnebre, que se desplazaba en la calle primero de mayo de El Tigrito, donde pude ver familiares y amigos, que estaban en lo que yo consideré, se dirigían a mi inhumación.  Pero con el tiempo entendí, que no era mi entierro, porque cuando en 1990, falleció mi mama, Graciana Millán de Landaeta (GACHA)  yo llevaba  su féretro sobre uno de mis hombros, y se acercó alguien para darme el pésame y en ese momento -pasados 15 años- retorno a mi mente, la imagen de estar COLGADO DEL AVIÓN.  
Pero volviendo al caso, de los que estaban a bordo del avión, el maestro de salto y los paracaidistas acrobáticos de la FAV, decidieron subirme a la aeronave, y allí comenzó una odisea donde yo veía las cabezas de los militares, salir por encima de mi torso porque hacían esfuerzos para quitarme el paracaídas de reserva, cosa que lograron hacer y luchaban por salvarme, sin escatimar, esfuerzo alguno.  En esas labores recuerdo claramente al Tcnel (Ej.) Elmer Lanz Odreman, al Tte. (Ej.)  Gustavo García Ordoñez, al MT2 (Av.) Salvador Torres Ocanto y al MT1 (Av.) Carlos Rodriguez Galindez,   quienes entre otros oficiales y SOPC, del equipo de Paracaidismo Acrobático Los Halcones, me subieron al avión, y tuvieron gran preocupación por los posibles daños en mi columna vertebral, me acostaron en el piso, no dejaron que me viera el brazo, y me dieron una goma de chicles, para que masticara.
Pienso que el avión comenzó el proceso de ascenso para lanzar a los acrobáticos, sin percatarse que yo estaba colgado. Mi hermano Juvenal Freites, unos primos y otros estudiantes de la Universidad de Carabobo, vieron desde la azotea de una residencia, ubicada en la calle Cedeño, la persona que estaba colgando, sin tener conocimiento que se trataba de su propio hermano. Lanzados los Acrobáticos, el avión se dirigió a la Base Escuela Mariscal Sucre (BASUCRE) donde aterrizó. Allí me montaron en una camilla y con un soldado paramédico me llevaron al hospital militar en la avenida Bolívar, donde en ese  trayecto llamaba a GACHA y lloraba mi brazo izquierdo, ahora inmovilizado.
Al llegar, me estabilizaron, me tomaron placas y me hospitalizaron, luego mandé al Soldado Vigo Hernández, a avisarle a mi hermano en Valencia y el ST2 (Av.) Guerra Ramírez, se encargó de telefonear a mis famulares maternos, en Caracas. Pase 48 horas en el área de hospitalización y el lunes en la mañana se presentó el Tcnel (Ej.) Pedro Pablo Montenegro Alonso, comandante del Batallón de Paracaidistas José Leonardo Chirinos, quien con una referencia del Hospital Girardot, me llevó en su vehículo particular, directamente al Servicio de Traumatología del Hospital Militar Carlos Arvelo en Caracas, donde  después de haberme evaluado y tomarme placas de columna, recomendaron tratamiento oral, reposo domiciliario y una vez que se redujera la hinchazón, iniciara un proceso de terapia.
El brazo izquierdo se me inflamó de tal manera que no podía ponerme una camisa, y la lesión similar al color de un berenjena, se extendía desde el hombro, hasta los dedos. Me dieron de alta, y decidí viajar a Margarita en un avión de Aeropostal a reunirme con GACHA y en el asiento de al lado una señora me preguntó, que si había tenido una accidente de moto y yo le conteste, que me había quedado colgado de una avión, por mal procedimiento en la salida en un salto de paracaidismo. Ella me dijo: Que hace usted aquí en éste avión, Señor? porque si es a mí que me pasa eso, yo no me monto más en un bicho de estos.  Con el tratamiento de medicinas, antiinflamatorios, remedios caseros, terapias y personas que se dedican en sobar huesos, volví a la normalidad, entre Margarita y El Tigrito. Recuerdo que ya el 17 de diciembre de 1975 estaba integrado a las labores del GATAR, donde me sentía restablecido completamente. Volví a mis eventuales labores de salto, compartidas con mis actividades de vuelo en el Grupo 10, y realice un curso de maestro de salto en aviones y helicopteros de la FAV, aunado a otras labores cotidianas de patrullaje en la Guarnición de Maracay, que me proporcionaron la experiencia primaria, de mi carrera profesional.
En junio de 1977, me reasignaron al Grupo de Operaciones Especiales No 10 (Grupo 10) y con el tiempo de servicio en la unidad, en BAEL, en el Comando de Operaciones Aéreas (COA) en Cuartel General de la Comandancia General FAV.  En los Grupos de Servicios y Policía Aérea de la Base Miranda (BAGEM), en  la Division de Búsqueda y Salvamento del MTC  y en el Comando de la Base Aérea Luis de Valle García de Barcelona, por espacio de 25 años, siempre fui una persona tenaz para concretar las entregas del servicio diurno a los  diferentes turnos de guardia nocturna, resaltando que en  caso de emergencia, se deberían tomar las acciones iniciales y las sucesivas, estaban bajo mi decisión final. Siempre lo hice  todo por escrito, como me habían enseñado, recién graduado, los oficiales del Ejército en el GATAR  y en el ejercicio de mi carrera profesional uno que otro superior, me indicó, que parecía un oficial del Ejército, sin considerar los inicios que cumplí por disposición del superioridad, en una unidad mixta, con mayoría del Ejército y más adelante, como piloto de helicópteros a la orden del EJÉRCITO VENEZOLANO, en toda la geografía nacional.
Al final, agradezco a Dios,  a  la Virgen del valle, y a los oficiales y SOPC del GATAR -Ejercito, Aviación o Guardia Nacional- que salvaron mi vida, en ese momento crítico al servicio a la Nación, donde los paracaidistas siempre comparaban quienes había salido mejor o peor de un accidente de ese tipo, y en  la cena navideña de 1975, conocí a un teniente de la GNV que había estado en los paracaidistas y apodaban “concha é coco” que sus relatos y traumatismos por un accidente similar, eran elocuentes, y particularmente mi persona, había corrido con mejor suerte de solo quedar quemado o marcado, por la cinta estática de apertura del paracaídas,  en la parte superior del codo izquierdo a nivel del brazo e inicio del antebrazo, donde ahí tengo la huella indeleble del servicio a la Patria, en la unidad de los PARACAIDISTAS POR VENEZUELA, como producto de haber quedado: COLGADO DEL AVIÓN.

Que los fieles difuntos descansen en Paz.
Gracias a la Fuerza Aérea Venezolana, por haberme permitido, ser  parte de su Historia, NO contada.

Cita
“Echemos el miedo a la espalda y salvemos a la patria”.
Simón Bolívar



Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán.
Naguanagua, 24 de septiembre de 2019.

IMAGEN SUPERIOR: Por cortesía de FAV-CLUB / Avión Fairchild C-123B Provider

viernes, 13 de septiembre de 2019

BÚSQUEDA NOCTURNA EN LA LAGUNA. Por: Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán. Anécdota FAV.



BÚSQUEDA NOCTURNA EN LA LAGUNA 

Por: Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán. 
Anécdota FAV.

Desde hace tiempo,  tenía la inquietud de relatar,  un evento aeronáutico inusual, y hoy tomé la decisión de hacerlo, para referirme al caso, cuando ostentando el grado de Mayor (Av.)  y desempeñándome como Jefe de los Servicios de la Base Aérea El Libertador (BAEL) en  Palo Negro. Estado Aragua, me tocó atender, una situación extraordinaria por el Naufragio de una Embarcación en el Lago de Valencia y participar como Piloto de Helicópteros de Grupo 10, en una BÚSQUEDA NOCTURNA EN LA LAGUNA.
Los Pilotos Aviadores Militares, de la Fuerza Aérea Venezolana (FAV), denominamos al Lago de Valencia, ubicado entre los Estados Aragua y Carabobo como: LA LAGUNA, ya que esas prodigiosas aguas, son fieles y legendarias testigos, del Entrenamiento en tierra y en el aire, de los Cadetes de la Escuela de Aviación Militar (EAM) ubicada en Base Escuela Mariscal Sucre (BASUCRE) en Boca de Rio. Estado Aragua, donde se forman los futuros defensores de los cielos venezolanos y se tienen nociones de despistaje, vuelo solo, clasificación o descarte y también accidentes de diversas índoles, porque allí  ha funcionado en los últimos tiempos, el Grupo de Entrenamiento Aéreo (GEA)  de la EAM, de la República de Venezuela.
Pasadas las 4 de la tarde, de un impreciso dia del año 1988, se presentó una Emergencia por  el Naufragio de una Lancha en La Laguna y de inmediato salió  la tripulación de alerta del Grupo 10 en un Helicóptero UH-1H al mando del Teniente (Av.) Víctor Palencia Alarcón, el Stte (Av.) Rafael Romero Boscán y por NO recordar la identidad del Jefe de Máquina, ofrecemos disculpas. De inmediato se puso al frente del operativo de Búsqueda y Salvamento (SAR), el Teniente Coronel (Av.) Ángel Omar Cartaya Parra,  Jefe de Operaciones del Grupo 10, quien se hizo presente en la sala de operaciones del GEA, para coordinar las labores SAR,  por instrucciones expresas del comando superior.  
El naufragio señalaba que se trataba de una lancha asignada al Grupo de Operaciones de Base, para esas eventualidades de Búsqueda, Rescate y Salvamento, y abordo de la Embarcación, motivo de este incidente SAR, estaban cinco personas, el G/B (Av.) Omar Ruiz, Director de la Escuela Técnica y Comandante encargado de BASUCRE, el Teniente Coronel (Av.) Guillermo Arias Delgado, Comandante del Grupo de Entrenamiento de Vuelo Instrumental (GRUEVI) No 7, el Teniente (Av.) Roberto Anselmetti Bergo y  otros dos profesionales, de los cuales, en nuestras indagaciones, uno trabajaba en operaciones de base y el otro era un Aerotécnico con funciones de Lanchero,  que hoy día, algunos los mencionan con  los nombres  de Alfredo Mora Álvarez y Wilfrido Guzmán, sin precisar los grados o jerarquías y otros quizás por razones del uso cotidiano u operacional, de los pseudónimos en la FAV, solo los recuerdan como: La Nutria y Comiquita.
Las reseñas informativas de ese evento, son muy pocas, pero NO obstante, en la internet se localiza la Obra: Crónica Lago Los Tacariguas, de su Autor: Ramón Arnoldo Ramos Fagúndez, de donde se extracta la siguiente Cita: “Como algunas anécdotas, respecto a algunos eventos de accidentes acuáticos sucedidos: Hace aproximadamente unos 10 años, el general Omar Ruiz y un oficial capitán y un sargento de la aviación. Estaban pasando revista a las instalaciones militares a orillas del lago, tripulando una lancha, motor fuera de borda el cual se apagó en medio de las aguas del lago y por el fuerte oleaje la embarcación se hundió, el general se fue a nado y pudo alcanzar la orilla por los lados de Punta Palmita, consiguiendo ayuda de vecinos del lugar los cuales avisaron a la base Mariscal Sucre, mientras que los otros 2 tripulantes quedaron flotando con un solo salvavidas siendo rescatados por un helicóptero”. FUENTE: http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/ramos_fagundez_ramon/lago_los_tacarigua.htm
La Búsqueda se inició bajo coordinación del Comandante Cartaya Parra, quien fungió como Comandante en Escena y se efectuó en los periodos antes de la puesta del sol, penumbra y horas nocturnas, y cuando la tripulación del Helicóptero y el Jefe Operaciones del Grupo 10, regresaron a BAEL, se dieron por cerradas las labores de esa noche, ya que NO se tenían indicios de la suerte corrida por los  ocupantes de la Embarcación y el riesgo de de la operación nocturna y las limitaciones operacionales, podían agravar la situación.
El incidente SAR, en esos casos, NO se cierra, sino que se deja en fase INTERMITENTE OPERATIVA, situación que permite continuar la búsqueda en cualquier momento, en caso de presentarse alguna eventualidad o que surja un nuevo elemento, que permita reactivarla de inmediato,  y para esos efectos, todos los Oficiales SAR  del Grupo 10, conocíamos el lenguaje de búsqueda y salvamento, y estábamos calificados para  tomar esa decisión de alta envergadura, la cual NO permite manejarla, en forma imprudente, frente a familiares.
A las 9 de la noche se suspendió temporalmente la búsqueda, donde la parte más fuerte le correspondió al Comandante Cartaya Parra quien sugirió respetosamente a la superioridad, suspender el caso hasta primera horas de la mañana,  indicando las razones de riesgo de vuelo nocturno sobre la laguna, la condición operativa de un helicóptero monomotor, sin capacidad de flotación de Emergencia, sin una grúa de rescate, ya que solo se tenía abordo un bote salvavidas, un chaleco salvavidas LPG, para cada miembro de la tripulación,  gran vocación de servicio, y un corazón henchido de Amor a la Patria.
Entregué la guardia al Primer Turno de Ronda Mayor y coloqué en libro de novedades,  las instrucciones referidas a los procedimientos de seguridad de la Base y la condición del caso SAR y me retire a mi habitación en el Grupo 10 para descansar porque tenía que montar guardia de 3 AM a 6 AM correspondiente al 3er Turno de Ronda Mayor de BAEL, hacer el relevo de los servicios a las 7:00 AM, y seguir laborando normalmente en mi unidad de vuelo.
Estimo que estuve descansando como dos horas, pero sin dormir y luego, tocaron la puerta, era el ronda del sector, quien me informó la novedad,  que el G/B (Av.) Omar Ruiz, había llegado nadando hasta Punta Palmita y estaba al teléfono solicitando que yo le atendiera.
Acudí rápidamente a la oficina de guardia, atendí el teléfono y respetuosamente le di las novedades de BAEL a mi general Omar Ruiz, quien me preguntaba insistentemente: Por qué se había suspendido la búsqueda? Le indiqué las razones de seguridad y las mínimas posibilidades de localización en horas nocturnas, informándole que la tripulación de alerta, se encontraba en el Grupo 10 y estaría de nuevo en el aire, a la primera hora de la mañana.  
Mi general me dijo que entonces llamaría al Comandante General de la Aviación y al Comandante de Operaciones Aéreas (COA) para que se reanudase la búsqueda porque sus acompañantes de la lancha; ESTABAN VIVOS. Consiente que ese evento inesperado, ameritaba una respuesta y una autorización, ordené levantar a la tripulación de alerta y hablé con el Comandante Cartaya Parra, esperando la orden para reiniciar la búsqueda en horas nocturnas, ya que el helicóptero había quedado abastecido y disponible  en rampa, para continuar con la misión, y aún cuando los riesgos calculados del vuelo nocturno, estaban presentes, había un indicio cierto,  de localizar y rescatar: PERSONAS VIVAS.
A esas horas de la noche, que estimo eran como la 1 y 45 AM se apersonó al Grupo 10, el General (Av.) Pablo Castillo, Comandante de COA a quien recibí, le di las novedades y relaté las posibilidades de enviar la tripulación de alerta de nuevo a la zona de búsqueda en la Laguna. Le dije también  a mi General que le había sugerido respetuosamente a mi comandante Cartaya que se me incluyera en la misión, ya que con dos Capitanes de Nave abordo, podríamos reducir un poco los riesgos de un accidente, y podríamos contribuir con el éxito de la Misión, sobre la base de la experiencia como comandante de Escuadrón de Vuelo,  No 102.
Mi General habló telefónicamente, con mi comandante Cartaya Parra y éste le hizo la misma sugerencia, razón por la cual, me instruyó: Entregue el servicio a quien competa y Usted queda autorizado como tripulante, Mayor Sammy Landaeta. Le entregue la guardia de Jefe de los Servicios de BAEL,  temporalmente al segundo turno de ronda mayor,  asenté las instrucciones respectivas, firmé el libro, y  me fui a la rampa con el Tte. (Av.) Víctor Palencia Alarcón, quien hizo los procedimientos de pre vuelo, encendido y chequeo de luces internas y externas, mientras yo repasaba verbalmente los procedimientos desde el puesto del copiloto del Helicopetro UH-1H, como que fuese a impartir como instructor, un periodo de Vuelo Nocturno, en helicópteros militares. 
Los tripulantes nos dimos la mano, asumimos ese riesgo, amparados por  la Virgen de Loreto, Patrona de los Aviadores y despegamos a las 2 y 45 AM rumbo a La Laguna, para  comenzar de nuevo la búsqueda de los SOBREVIENTES. Tomamos como referencia Punta Palmita al norte, y la Isla del Burro al Sur, haciendo un patrón de búsqueda extendida en sentido Oeste-Este y viceversa,  visualizando la maleza que flotaba en diversas partes del Lago de Valencia, ya que se utilizábamos las luces  de búsqueda y  de aterrizaje, a una altura de 50 pies sobre el nivel de la superficie de La Laguna.
NO LOS LOCALIZAMOS, pero pienso que  cumplíamos con el objetivo de mantener en ellos, la esperanza de ser rescatados con vida, porque quizás podían ver u oír el helicóptero, que en horas de la madrugada,  los estaba buscando. Aterrizamos a la 5 y 15 AM porque ya se agotaba el combustible, y a esa hora el Tte. (Av.) Orlando Silbersteín  Mellado  se disponía a relevarnos en el aérea de búsqueda y despegó aproximadamente a las 5 y 45 AM, y luego a las 7 y 30 AM aproximadamente,  localizaron a los cuatro sobrevientas,  flotando, en La Laguna y les lanzaron una balsa salvavidas.
Pasadas las 8:00 AM, concurrí al comando de la Base Aérea para relevar la guardia de Jefe de los Servicios, y le di las novedades a mi G/B (Av.) Fernando Graterol Calles, comandante de BAEL,  quien me dio las gracias por la valentía, el arrojo y el Espíritu de Cuerpo de las tripulaciones del Grupo 10, empleadas en esa misión, reafirmando su confianza por el éxito, aún con la limitaciones operacionales existentes  y agregando con palabras más o menos, que en un  futuro, la Fuerza Aérea Venezolana, los sobrevivientes, sus hijos y sus nietos,  valorarán y agradecerán a Ustedes, el riego y el sacrificio puesto de manifiesto, a costa de sus propias vidas, para devolverlos a su casas, sanos y salvos, después de esa riesgosa: BÚSQUEDA NOCTURNA EN LA LAGUNA.

Cita: 
“Para el logro del triunfo siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los sacrificios”.
Simón Bolivar


Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán
Naguanagua 13 de septiembre de 2019

IMAGEN SUPERIOR: Por cortesía de Jesús Aveledo / FAV-Club / Facebook 



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