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miércoles, 23 de mayo de 2018

Terremoto militar, con réplicas constructivas. Por: Felipe Pérez Martí @Sabiens #OPINIÓN #VENEZUELA

Terremoto militar, 

con réplicas constructivas


Mejoré un poco el artículo y lo mandé a publicar: 


Terremoto militar, con réplicas constructivas

Felipe Pérez Martí. 
23 de Mayo de 2018

Hola, amigos. 

El ruido de sables se oye cada vez más fuertemente. 

Se han enterado de las detenciones de militares? Desde hace tiempo venía eso pasando, en velocidad ascendente. Pero ahora la cosa parece un terremoto, pero con una diferencia. En vez de las usuales réplicas decadentes del primer shock telúrico, tenemos réplicas con magnitud creciente en la escala de Richter. 

Se han dado cuenta del paralelismo con el proceso hiperinflacionario? 

Pues es enteramente similar a lo que está pasando ahí. En materia inflacionaria, el gobierno ha tratado de controlar los precios para frenar la inflación. Pero en el interín no corrige su causa: el déficit fiscal endémico, la falta de confianza, condiciones para la producción, etc, como sabemos los economistas. 

Lo mismo aquí: en vez de corregir las causas del descontento militar, trata de corregir su efecto, el creciente clima insurreccional. En vez de frenar el hambre en los cuarteles, por ejemplo, mete preso a los soldados que se quejan por el hambre, incluso por falta de comida en los cuarteles.  En vez de solucionar los problemas del país, que afectan a la gran mayoría de los militares, lo que hace es desatar una cacería de brujas para detectar quién habla mal de Maduro. Con esa misma táctica, le da fuerza a la rivalidad natural entre los candidatos a ascender, para que se delaten entre sí. Incluso si no están conspirando en serio, sino solo murmurando contra lo que les está pasando. Lo cual causa un nivel de enojo tremendo en el estamento militar, en que se ve un silencio forzoso, e inaguantable, que le echa gasolina al fuego del descontento.

Con eso, lo que pasa es lo mismo que  observamos con el proceso inflacionario. En vez de corregirse la inflación como consecuencia de los controles, sin corregir las causas en el interín, la misma se dispara aún más. Y es necesario entonces más emisión de dinero sin respaldo para cubrir el creciente déficit fiscal en términos reales. En un proceso que se retroalimenta a sí mismo. 

Así pues, el intento de control progresivo, lo que produce es descontrol progresivo. Que es lo que estamos viendo: un gobierno sin control. En una etapa terminal, sobre todo después del mega-fraude del 20 de Mayo, del cual los soldados son los testigos más directos, por haber estado ahí supervisando el proceso de votación, mediante el Plan República. 

Los invito a ver esta serie de reportes, y el artículo de Sebastiana Barráez en la materia, a ver qué dicen:





Para cerrar este tema militar, reafirmamos aquí que a este régimen le queda muy poco tiempo. Cometió ahora el peor error de su vida política: Falcón, como peón de los caza-renta moderados, le ofrecieron a Maduro, peón de los caza-renta radicales,  una salida "elegante". La pugna era en realidad entre los caza-renta, claro. Los moderados ofrecieron un cambio gatopardiano: seguir en el poder político, controlando la ANC, el CNE, el TSJ, la FGR, etc, incluyendo a el Ministerio de la Defensa, a cambio de unas medias económicas que moderaban las ganancias en lo cambiario, el contrabando de gasolina, las transferencias a Cuba, el control de las empresas del Estado, incluyendo PDVSA. 

Pero los caza-renta radicales están tan enviciados a la droga (el poder político-económico) que no se dieron cuenta que ahora está en peligro no solo el dominio de una mafia sobre otra en el cartel de mafias que tiene secuestrado al país. Sino el cartel mismo. El régimen caza-renta delincuencial y terrorista mismo. 

Lo bueno de todo esto es que estamos en una situación en la que el cambio de gobierno, que ocurrirá muy pronto, viene con cambio de sistema. Que va mucho más allá de la aparente oposición entre capitalismo y "socialismo": va a la raíz de nuestra enfermedad endémica, que tiene remedio: la maldición de la abundancia, y la cleptocracia (el gobierno de los delincuentes) que lleva aparejada. 

Los venezolanos, y la comunidad internacional, no vamos a desaprovechar este mango bajito. Y ahí vamos a estar unidos los militares institucionalistas, la comunidad internacional (el gobierno de Trump, el grupo de Lima, Almagro, etc), los partidos del coraje (no los que están todavía ciegos, o comprados, y quieren seguir con la cantaleta de la cohabitación), y la sociedad civil (estudiantes, trabajadores, empresarios, gremios, etc), en particular, el Movimiento Libertadores. 

Lo ideal sería que fuera coordinada la salida entre estos jugadores mencionados, como parte de un Pacto Republicano. Y luego de una Consulta tipo 16J para elegir al nuevo gobierno democráticamente, como un disparador de la calibración final entre las fuerzas de los caza-renta y las del resto de los venezolanos. Sabemos que la salida en un juego fáctico como este es no-violenta. Y este es el caso nuestro, donde el gobierno no solo no domina la voluntad de la mayoría de los venezolanos. A la comunidad internacional. A los partidos del coraje, que quieren salir de esto de una vez, y no cohabitar más, dándole más tiempo al gobierno. A la sociedad civil. Ni siquiera a la gran mayoría de los militares, como hemos visto, más allá de las cúpulas militares corruptas. 

Cordialmente y pendientes, que lo bueno ya llegó, y preparémonos para esto, con prudencia ante este animal mal-herido que puede cometer sus últimos desmanes criminales, cada quien en su trinchera de lucha política, que vienen réplicas del terremoto, extendidas, muy constructivas, 


Felipe 

@Sabiens 

FUENTE: TwitLonger

REMISIÓN: Luis Espín, via WhatsApp


jueves, 25 de enero de 2018

Felipe Pérez Martí: Diosdado ¡Ya basta! OPINIÓN. @Sabiens @dcabellor




Felipe Pérez Martí:  Diosdado ¡Ya basta!


Ene 25, 2018 4:27 pm

Publicado en: Opinión
Hola, Diosdado.
Me dijeron que en tu programa “Con el Mazo Dando”, me nombraste, junto a Enrique Aristiguieta Gramko, y a Alfredo Coronil Hartmann, calificándonos de “peligrosos”.
Luego leí tus afirmaciones, las que paso a transcribir para ser más preciso en mi respuesta:
El patriota “Pica Pica” nos informa:
En el programa pasado informamos sobre una extraña reunión que se realizó en las instalaciones del Country Club de Valencia, donde participaron Pablo Aure, Felipe Pérez Martí, Enrique Aristiguieta Gramko y 2 personas más.
Esta misma semana se sumó a este peligroso grupo el conocido Alfredo Coronil Hartmann; viejo dirigente del partido Acción Democrática, enviado especialmente por Nido ‘e Paloma (Henry Ramos Allup) para buscar acercamientos con asesores de la Cuarta República. La próximas reuniones se realizaran la sede del CEN del partido Acción Democrática.
Este grupo se pone más peligroso ya que Alfredo Coronil Hartmann, hijastro de Rómulo Betancourt, en el año 2011 participó en la planificación de un golpe de estado denominado Plan Fénix junto a otro dinosaurio: Antonio Briceño Braun. En el año 2014, fue uno de los financistas de los campamentos de los terroristas establecido en Chacao y Las Mercedes.
Seguiremos informando…
Hasta aquí la cita, cuya fuente refiero a continuación:
Ante todo, quiero decirte que dices algunas verdades aquí, las reconozco. Por ejemplo, que somos peligrosos. Cierto; somos extremadamente peligrosos. Y la razón es sencilla: estamos activando constitucionalmente el poder popular. La sociedad civil organizada. El soberano de este país.
Primero, para que ese soberano saque a este gobierno golpista del poder, por la vía constitucional y democrática, lo cual va a ocurrir muy pronto. Tú mismo lo sabes. Maduro y todo su gobierno están ayudando muchísimo en esta materia, como bien conoces.
Segundo, para que recupere el poder que le ha sido enajenado y secuestrado a todos los niveles, empezando desde abajo, y con un nuevo gobierno de transición, que atienda la emergencia humanitaria, en lo alimentario, la sanidad, y la inseguridad. Y que restablezca la solvencia, la liquidez en dólares, y la confianza, y con ello frenar la hiperinflación en seco, restableciendo la estabilidad del bolívar (como cuando estuve en el gobierno en el 2002, en que establecimos  el régimen cambiario más exitoso que ha habido en la historia petrolera, de flotación limpia, de mercado). Que saque al país del sótano ocho, en que lo ha metido este gobierno, con tu participación, como deberás reconocer,  y lo lleve a la planta baja, en unos tres años.
Y tercero, para que ese verdadero dueño de la república, con  la ayuda de un liderazgo legítimo,  establezca las bases político-institucionales para salir del rentismo petrolero y de la dominación político-económica de los caza renta, y lanzar al país a la modernidad, al desarrollo económico, humano, cultural, ecológico-armónico, y espiritual.  Con una nueva institucionalidad democrática a plasmarse en una nueva Constitución, fruto de la decisión del soberano, en un proceso constituyente participativo (originario), desde abajo, y no como la constituyente chimba de ustedes, que es nula de toda nulidad. Chimba de toda chimbitud. Como tú mismo sabes, también, claro.
Y estas tres cosas son sumamente peligrosas, pero contra la oscuridad. Eso está claro. Pues la luz es tan peligrosa para la oscuridad, que simplemente la desvanece. En este caso, el peligro es para quienes pretenden seguir hundiendo al país, para su propio provecho. El peligro es entonces para ustedes, es bueno puntualizar, si se empeñan en seguir detentando un poder ilegítimo, y totalmente adverso el interés nacional (a Maduro lo llamo “Sadim”, no sé si sabías: Midas, al revés).  Para el país esto no es peligroso, sino al contrario. Sería liberador, salvador, sanador.
Pues lo que hay que hacer en el país no es un ajuste clásico en materia económica: No hay que bajar los gastos reales de manera draconiana, afectando negativamente a las clases populares y la clase media. No hay que subir los impuestos de manera contractiva, afectando negativamente al sector privado.
Lo que hay que hacer es, en primer lugar,  quitarle las fuentes de enriquecimiento a los corruptos, a través de algunas medidas que los van a dejar sin nada (la ubre cambiaria, la de la importación y distribución de los CLAP, el contrabando de gasolina y productos petroleros, los regalos a Cuba).
En segundo lugar, traer dinero fresco internacional, en el nuevo clima de confianza, y de respeto del Estado de Derecho, para terminar de cubrir la brecha fiscal.
En tercer lugar, y simultáneamente,  dar un subsidio directo a todos los venezolanos para compensar la importante subida de algunos precios (gasolina, electricidad, agua, teléfono).
En cuarto lugar, teniendo esto como soporte,  parar la maquinita de hacer dinero falso, y parar la hiperinflación en seco, ya que si no hay déficit fiscal, no hay necesidad de monetizarlo. Esta es la causa de la inflación, como se sabe hasta en Bolivia y Nicaragua. No lo de la falsa “guerra económica” : Es cierto que son los vendedores los que suben sus precios; pero eso lo hacen porque los precios de sus insumos suben; y siguiendo la cadena, porque el impuesto inflacionario, que se lleva el gobierno al emitir dinero falso, sube; además de las expectativas inflacionarias por desconfianza en un gobierno que no es solvente, como es natural. Ese impuesto lo pagan los pobres y la clase media, más que todo, solo para seguir con el régimen que alimenta a los insaciables corruptos del gobierno. Alimentar su drogadicción al poder económico y político mal habido (Llamemos a Maduro “Dooh Nibor”, Robin Hood al revés, si te parece, también).
Como podrás apreciar, pues, el cartel de mafias que nos gobierna  es el único que va a sufrir, con las medidas peligrosas que hay que tomar. Y el resto de los venezolanos nos vamos a beneficiar. En particular los pobres y la clase media. No solo los empresarios, que van a ver que sus amarras se van a soltar para empezar a producir, pues las oportunidades de inversión aquí son inmensas. Reactivación del empleo, de la inversión, de las oportunidades, del salario real. De la dignidad. Del respeto por la ley, por los demás. De la justicia, para todos. Persecución del robo, del delito, de la corrupción.
Es un ajuste de economía política. No un ajuste clásico, en fin. Mucho menos neoliberal, como dicen ustedes metiendo miedo, sin basamento alguno, para justificar sus negocios sucios ante algunos seguidores fundamentalistas, inducidos a eso por las farsas de los caza-renta, que tienen contratados mercenerios intelectuales, como apologetas de sus fechorías,  para perpetuarse en el poder.
Y es bueno aclarar explícitamente que a los pobres que ustedes tienen  capturados a punta de miedo, y de unas migajas de CLAP y promesas falsas, que caen de la mesa de los señores, no se van a perjudicar con estos cambios. Muy al contrario. Van a estar muchísimo mejor, pues en la transición van a recibir un subsidio directo, según un consenso generalizado entre todas las corrientes del pensamiento económico, y la gran mayoría de los economistas que han estudiado esto en el país (y no los chimbos que ustedes tienen como “economistas”, que no son más que mercenarios tarifados de poca monta), en cantidad suficiente para compensar los incrementos de precios, como el de la gasolina, etc. No van a depender de los CLAP, que benefician más que todo, y de lejos, a los corruptos, que importan (cuando lo hacen!) y distribuyen eso, sino que van a poder comprar comida donde quieran.
No habrá inflación, y habrá trabajo. Y la mejora será para todos los pobres. Para toda la clase media. Para todos los empresarios trabajadores, repito. Así que el peligro es inmenso también en esto: la gente que ustedes tienen asustada, y amarrada, se va a dar cuenta en realidad, de quiénes son ustedes. Y de qué les conviene más en materia política, económica, y social.
Aquí no hay que amarrarse el cinturón, pues, como en Grecia. Es cuestión más bien de soltarse el cinturón: soltar las amarras del barco que está impedido de navegar. Y quitarle a los corruptos el poder y la fuente de robo a mano armada a que nos tienen sometidos a todos, cual secuestradores satánicos. Y darle el poder a quien lo merece: al pueblo venezolano, empezando desde abajo, desde el interés de los más necesitados, más allá de las falsas promesas, de los falsos discursos, del engaño del drogadicto aferrado al poder que es capaz de entregar a su propia familia, con tal de seguir con su vicio fatídico y  mortal.
Esto es muy peligroso, claro. Para ustedes. Pero muy beneficioso para el país. Así que no importa, Diosdado. No te parece? Pues espero haberte convencido.
Por si fuera poco, los cleptócratas del gobierno no van a poder seguir usando el poder político para ocultar sus negocios relacionados, como el de la droga, el tráfico ilegal y depredador de la minería ecocida, el terrorismo, el tráfico de armas, el nepotismo, la entrega del territorio y la soberanía en todos los terrenos, y pare usted de contar.
Pero además, somos muy peligrosos no solo para este gobierno, que va a salir muy pronto, como corcho ‘e limonada. Somos también peligrosos para los caza-renta que quieren producir cambios gatopardianos y para seguir en el poder, cambiando de color rojo a color azul, como el camaleón.
En efecto. El soberano va a  asegurarse, porque es una materia de consenso entre quienes conocen la materia, no solo de que los actuales zamuros dejen de robar la carne de los venezolanos. Sino que, por diseño, nos aseguraremos que los nuevos gobernantes no tengan acceso a esa carne, y los amarraremos al mástil, como hizo Ulises, para que, incluso si quieren caer en tentación del canto de las sirenas, no puedan lanzarse al mar, y el barco pueda así llegar a buen puerto.
¿Cómo lo lograremos? Aplicando lo que se sabe en materia de diseño de mecanismos. De diseño institucional: no es cuestión de quitar unos zamuros, y dejar la carne, pues vendrán otros, con otros colores. Es cuestión de impedir que haya zamuros, como se sabe muy bien con los remedios disponibles. Y eso incluye el impulso de los cambios institucionales necesarios que aseguren la descentralización, el federalismo, la independencia de poderes, el ejercicio real de la democracia a todos los niveles, incluyendo el comunitario.
Eso es lo que asegurará que la nueva República de Venezuela se lance hacia el desarrollo integral mencionado.
Pero no nos quedaremos ahí, Diosdado, y venezolanos todos. El peligro es igualmente fuerte en algo fundamental: de la partidocracia, que lleva a la cleptocracia, por el dominio que ejercen los caza-renta sobre los partidos, sea de los del gobierno, o los de la oposición, pasaremos a una verdadera democracia, con la refundación de una República, en que el soberano es el que manda, y los partidos le sirven, y no se sirven y abusan de él.
Para esto ya hemos iniciado, el 23 de Enero, fecha simbólica para la caída de la oscuridad dictatorial, mediante el Movimiento Libertadores (ML), la realización del a primera asambleas amplia y democrática en una comunidad de San Félix, la parroquia San Martín de Porras, tradicionalmente chavista. El objetivo es empoderar a todas las comunidades a partir de esta experiencia pionera. Lo mismo que en los sectores, como el de los trabajadores, empresarios, estudiantes, gremios, y otras organizaciones sociales. No solo para salir de este gobierno. Sino para que  los futuros gobiernos obedezcan a la ciudadanía, y no se desvíen de su función.
Así que sí tienes toda la razón en esto. El peligro es inmenso. Tanto para ustedes, como para los partidos de oposición que son parte del estatus quo de la dominación de los caza-renta. Nacionales e internacionales. Creo que a estas alturas estamos de acuerdo.
Ahora bien. En la reunión que comentas,  que tanto te preocupó, que se realizó en el Country Club de Valencia también hablamos del fortalecimiento definitivo del Movimiento Libertadores (la parte de la sociedad civil que impulsó y ayudó a organizar la Decisión del 16J), y el Pacto Republicano (PR), de asegurar el respeto a la Constitución y el retorno a la democracia.
Porque, por supuesto, no somos nosotros tres los que vamos a generar todo ese “peligro”. Somos simplemente parte del gran equipo que está promoviendo el empoderamiento de la sociedad civil, el ML, y las otro cuatro patas del PR: los partidos y militantes político-partidistas del coraje, los militares institucionales (a través de sus organizaciones de militares retirados), el chavismo democrático, y la comunidad internacional.
Y ese PR es el nuevo liderazgo que va a sustituir a la MUD para impulsar un nuevo ciclo de desobediencia civil, o mejor, de obediencia constitucional, que, mediante la estrategia del coraje, con el empoderamiento de las fuerzas mencionadas, los va a echar pal carajo a ustedes, Diosdado. Y va a formar un nuevo gobierno a través de unas elecciones presidenciales tipo 16J, a través de una Consulta, como lo estipula el artículo 71 de la constitución, y como lo pidió la iglesia Católica en la valiente exhortación del pasado 12 de enero, por órgano de la CEV.
Pero que no se quedará  en acto simbólico, como ocurrió con la Consulta del 16J. Sino que se transformará en un mandato cumplido, por la fuerza de los hechos, no solo de derecho. Con la medición de fuerzas fácticas en todos esos elementos que serán llamados a restituir la Constitución y el estado de derecho. No será simbólico, pues, sino combólico, como ves.
De este peligro no se va a librar este gobierno, Diosdado. Van pa’ fuera. Que se vaya preparando, que lo bueno ya llegó.
Ahora bien. Para seguir aclarando las cosas. Esto no tiene nada que ver con Ramos Allup. De hecho, Coronil Hartmann se alejó mucho (por ahora!) de AD por culpa de ese dirigente político,  por tanto daño que ha hecho a su partido en materia de falta de democracia interna. Por otro lado, a él ustedes le montaron una olla, en lo que son expertos, el 2014, como nos la quieren armar ahora a nosotros. Y que quede claro, Diosdado: sí que llamamos a la fuerza armada a que obedezca el mandato del 16J, en su segunda pregunta. Y los artículos 350 y 333. Para que se termine este golpe de estado continuado de este gobierno, en el que participas. Y se restituya el hilo constitucional.
Son cosas que hemos dicho en público, amparados en la Constitución. Y dijimos también en privado en esa reunión. Cosas peligrosas, todas ellas, por supuesto. Peligrosísimas contra la oscuridad. Así que, si estás preocupado por el gobierno, pues tienes razón en estarlo. Pero si cambias, y asumes la realidad, estoy seguro de que también te vas a alegrar, como nosotros.
Por lo demás, para mí es un gran honor ser atacado por ti de manera tan pública y notoria. Quiere decir que estoy haciendo algo bueno, que voy avanzando, como decía en estos casos Don Quijote a Sancho Panza. Y que lo estoy haciendo de manera relevante.  El ataque es especialmente bueno si me asocias con estos dos personajes venezolanos, Enrique Aristiguieta Gramko, y Alfredo Coronil Hartmann, insignes por su papel histórico en pro de la democracia, y por su estatura ética, moral, e intelectual, que han descollado, a través de muchos años ya,  por encima de las diatribas del momento, dando claras señales de las tres virtudes cardinales que debería tener un político cabal, como ejemplo para nuestros tiempos: moral, luces, y amor; siendo la más importante la última, en la que han sobresalido de manera abrumadora, por su país, por  los venezolanos.   
Pero en qué más te equivocas, Diosdado? En querer insinuar, de cara a tu público, que somos “peligrosos” en sentido negativo, en el que el gobierno lo es, al no tener escrúpulos, y estar por eso dispuestos a todo, incluso a asesinar, para preservar el poder ilegítimamente. Y por tanto, por ponernos como objetivo de persecución, mediática, y política, y hasta física, por tus seguidores. En suma, puede interpretarse lo que haces como una preparación del terreno para lincharnos políticamente y quizá físicamente.
Y te lo digo de una vez, Diosdado: tu proceder es inmoral. Este tipo de difamación, de persecución, lo haces a cada rato en tu programa televisivo. Y, más inmoral aún,  usas recursos del Estado para hacerlo. Recursos públicos, de todos los venezolanos,  para provecho político-partidista, grupal y personal. Eso te convierte en un corrupto, pues esto es peculado de uso. No crees que tal proceder es delictivo? Dilo tú mismo. Ten en cuenta para esto la difamación continua que haces contra mucha gente; la incitación al odio, a la burla, a la persecución política. Hecho de manera reiterativa, pública, y notoria. Y al que se medio queja, lo acusas en tribunales, manipulando la cosa.
A ver si te atreves a acusarme a mí ahora. Y no reconoces la verdad. Una vez más. Y a ver qué dicen tus seguidores, sobre quién tiene la razón en esto. Es eso de valientes? O de abusadores?
De hecho, estás cometiendo grandes y reiterados abusos, Diosdado. Cuando trabajamos juntos en el gobierno, tenía una buena imagen de ti, de buen gerente, pues tu gestión en Conatel, que yo sepa, fue buena en ese entonces (2002). Pero lo que ha ocurrido luego te ha convertido en un indigno soldado de la patria de Simón Bolívar. Te rodeas en tu programa de una caterva de militares activos aduladores y arrastrados, para dar la impresión de que eres muy fuerte y tienes mucho apoyo. Como los típicos agavillados que nunca actúan solos, por sus propios medios. Sino que abusan de los demás por la vía de la fuerza física superior usualmente mal habida e ilegal. Pero cuando se ven solos, actúan como lo que son: como cobardes.
No tienes moral, Diosdado, para actuar impunemente así, y es bueno que alguien te lo diga. Esto está reñido con lo que  pedía Bolívar al decir que Moral y Luces son nuestras primeras necesidades.
Estas acciones de linchamiento político por medio de un programa corrupto y tóxico como el tuyo, lleno de aduladores (que también cometen peculado de uso), es un acto de una cobardía de mucho relieve, dignas de ser desenmascaradas, y confrontadas.  
A muchos infundes miedo. Pero no a nosotros. Sabemos del pánico en que andas, por las contradicciones que tienes con Maduro, El Aissami. Sabemos del lío, que casi llegó a las manos,  que te formó Amoroso en la Constituyente chimba por lo del Mariscal Óscar Pérez, a quien este gobierno asesinó vil y cobardemente, sin respetar el honor debido al caído, instituido por el Gran Mariscal de Ayacucho,  Antonio José de Sucre, asesinado cobardemente también en su época. Asesinato que tiene en vilo al gobierno, por el deterioro adicional de la poca lealtad que les tienen las fuerzas del orden, que están sufriendo los rigores, como todos nosotros, de la hiperinflación, la escasez, la delincuencia, la enfermedad, la pérdida de la soberanía conseguida por nuestros próceres. Sabemos que esa unidad hacia afuera que están mostrando con estas  propuestas de elecciones presidenciales es falsa, que esconde unas luchas a cuchillo por el poder, el poco que les queda en prospectiva.
Así que estás muy equivocado si crees que por esta amenaza vamos a parar nuestras actividades, no peligrosas realmente, como vemos, sino más bien iluminadoras y redentoras. Si quieres mandar tus hordas asesinas a hacernos algo, no hay problema. No nos defenderemos físicamente. Solo con nuestra moral, y nuestro espíritu. Si algo nos pasa, el pueblo, y sobre todo Dios,  sabe a quién responsabilizar por esto. Pero nuestra eliminación física no te librará de lo que viene. Y eliminarnos políticamente no está dentro de tus capacidades.  
La propuesta de muchos de nosotros es ofrecerte un salvoconducto, como a Maduro y  al resto de la banda de los siete. Para que se vayan y nos dejen tranquilos. Pues ustedes están generando demasiado odio entre mucha gente con estas cosas que están haciendo. 
Así que déjate de eso, chamo. Te llegó la hora. Vete en paz, sin más violencia, que no los  beneficia ni a ustedes ya, y a nosotros menos. Retírate a una vida privada. Para que reflexiones sobre tus errores. Y pidas perdón al Comandante Supremo, que debe estar muy enojado con tantas cosas malas en las que andas metido. A ver si ves el peligro tú también, donde realmente está, y te iluminas con nosotros, y llegamos a un acuerdo. Una negociación, pero para la salida de la banda de los siete.
Pero es bueno que lo sepas, pues el tiempo se agotó, y esto es un mandato del Comandante Supremo, además del soberano, Diosdado:  ya basta.
Cordialmente y pendientes, que lo bueno ya llegó. 

Felipe Pérez Martí (*) 

(*) Felipe Pérez Martí es  PhD en Economía de la Universidad de Chicago, de EEUU. Fue profesor del IESA en Caracas y exministro de Planificación y Desarrollo del gobierno de Hugo Chávez (2002-2003) 

Twitter: @Sabiens 

FUENTE: LA PATILLA

IMAGEN SUPERIOR: Collage elaborado por @ProtestaMilitar editado con fotografías de la internet libre, respetando todos los derechos de su respectivos autores. 


lunes, 26 de septiembre de 2016

A los soldados venezolanos. Por: Felipe Pérez Martí.



Felipe Pérez Martí fue ministro de planificación de la primera presidencia de Hugo Chávez, tras el paro cívico nacional. Lo precedió y sucedió Jorge Giordani.  / Foto La Razón

Felipe Pérez Martí: 

A los soldados venezolanos

Sep 25, 2016 7:09 am
Publicado en: Opinión

Estimados soldados venezolanos, hombres y mujeres todos. Quisiera tener una conversación larga y sincera con ustedes.
Comandante Supremo
Primero que todo me quiero presentar como un soldado más. Soy el inventor del término “Comandante Supremo”. Como saben, el Presidente Chávez me pidió que lo ayudara en el Ministerio de Planificación, en Mayo del 2002. Luego de que aceptara trabajar con él, le dije “Hugo (lo tuteaba en privado), tú eres el Comandante en Jefe; pero yo tengo un Comandante Supremo”. Él captó inmediatamente lo que esto significaba, por tener una formación militar: cuando sus órdenes estuvieran en contra de mis principios, yo no iba a seguirlas, sino que me iba a guiar por esos principios, que eran los que iban a orientar mi trabajo en el gobierno. Alguien podría pensar que Chávez se enojó, pues eso implicaba decirle que yo tenía otro jefe, en realidad, al que iba a obedecer por encima de él, y que si estaba trabajando con él, era porque mi Comandante Supremo me lo había ordenado, no por otras razones. Pero no. Él soltó una sonora carcajada, y me dijo: “no te preocupes, Felipe, que ese es el Comandante de todos nosotros!”. Al otro día lo vi en televisión con un crucifijo azul (cuya copia nos dio a muchos de nosotros), mostrándolo, y repitiendo exactamente la misma frase que me había dicho a mí en privado: “Este es el Comandante de todos nosotros!”
Me imagino que él con alguna frecuencia decía entre sus íntimos que el Comandante Supremo le estaba ordenando esto o aquello. En especial, cuando estaba ya de salida de este mundo terrenal, cuando seguramente diría que “el Comandante Supremo me está llamando”. Si bien es cierto que la soberbia lo fue envolviendo y cegando con el tiempo, él jamás hubiera estado de acuerdo en ser llamado de esa manera, por la sencilla razón de que sabía que nunca podía tomar el sitio que le correspondía a Dios, de quien era realmente devoto. Pero como ustedes saben, seguro que la caterva de aduladores que siempre lo rodearon, en algún momento empezaron a llamarlo así, aún en vida, y sobre todo después de su muerte. Con fines utilitarios, estoy seguro, para usar su imagen en favor propio.
El cuento es que me considero un soldado, como ustedes. Y en ese sentido estamos hermanados, de hecho, con todos los hombres y mujeres venezolanos. Seguimos una misión aquí. Cada quien en su posición concreta, sirviendo un propósito. En el caso de ustedes, defensa de la soberanía de la nación por la vía de las armas físicas, sabiendo que esa soberanía se extiende, y depende de, la soberanía política, económica y social. En el caso mío, que estoy seguro es el caso de ustedes también, mi función es la defensa del país, y de la humanidad y la naturaleza toda, con las armas de la Verdad, la Justicia, la Paz interior, la tolerancia, la democracia. Y los enemigos son, es bueno dejarlo explícito, la mentira, la manipulación, la injusticia, la explotación, la segregación, la exclusión y la esclavización humana y de la naturaleza. En el caso de ustedes y el mío, somos también seguidores de Simón Bolívar, quien vino a liberar y defender naciones y pueblos, no a someterlos, esclavizarlos, a conquistarlos y usufructuar su trabajo y su territorio; todo mediante la prédica de principios de moral y de luces en todos sus discursos, y sobre todo con sus acciones. Está claro que usó las armas, físicas y éticas, para servir al pueblo, no para servirse de él y usarlas para oprimirlo.
Situación económica actual y sus remedios
Para ver qué país, y qué gente es a la que defendemos con nuestras armas, veamos muy brevemente, en un lenguaje llano y resumido, cuáles son los problemas económicos y cómo se resuelven. No hace falta entrar en el detalle de todas las cifras para darse cuenta de que el diagnóstico es de un país cercano a la muerte, en un sentido muy real: escasez de comida y medicinas, insumos, repuestos, etc, con una contracción económica que puede rondar del 15% al 20% a finales del año. Inflación galopante, que puede llegar entre 700% y 1000%. Altísimos niveles de inseguridad y caos, saqueos frecuentes, protestas espontáneas por comida y falta de servicios públicos, con una semilla en erupción de violencia generalizada, sometido al hambre, a enfermedades, a muertes perfectamente evitables, con una pobreza de ingresos llegando al 80% de la población, todo lo cual hace pensar en una posible africanización de nuestro país.
Paradójicamente, la solución económica es técnicamente sencilla. Y para eso, veamos las cosas más importantes del asunto: el déficit fiscal ha estado por seis años en más de 10% del PIB, llegando a cifras de 18%. Algo inaudito, realmente. Normalmente cierras esa brecha entre gastos e ingresos bajando los gastos, subiendo los impuestos, o incrementando la deuda. Como la posibilidad de deuda externa está bloqueada, y el gobierno no ha bajado los gastos, la brecha, en términos reales, se ha cerrado con una subida de los impuestos. Se trata del impuesto inflacionario. Más del 80% de esa brecha se ha estado monetizando. El gobierno ha estado imprimiendo dinero, que es básicamente papel. Lo ha dado a la población en contraprestación de bienes y servicios, y eso ha generado inflación. En otras palabras, el gobierno ha tomado de la gente su producción y su trabajo, a cambio de papeles con cada vez menos valor. Y la gente se ha quedado con esos papeles que compran cada vez menos bienes (pues los vendedores de productos y servicios a los que hay que inducir a aceptar esos papeles a cambio, quieren conservar el valor real de su riqueza, por lo que piden más papeles devaluados por ellos; y en eso consiste la inflación).
Pero ¿porqué el gobierno ha puesto a pagar ese tremendo sacrificio a la gente? Veamos. Si quisiéramos tener solvencia fiscal (cuentas fiscales balanceadas en el largo plazo, sostenibles), podríamos hacer varias cosas. Imaginémonos que eliminamos el control de cambios, subimos el precio de la gasolina para evitar el contrabando a Colombia y demás países fronterizos, dejamos de regalar petróleo a algunos países, incluyendo Cuba, dejamos de hacer importaciones públicas y repartir la comida a través de las redes de distribución pública (Mercal, Pdval, CLAP). Con esto, y con el ajuste de precios de electricidad, agua, teléfono, el fisco obtiene alrededor de 14% puntos del PIB. Ahora, dada una contracción brutal del gasto real del gobierno en la primera mitad del año, el déficit se ha reducido a niveles de alrededor de 6% a 8% del PIB.
¿Qué pasaría entonces? ¡Tendríamos un superávit de alrededor de 7% del PIB! Pero antes de seguir (no es cierto que esto sería neoliberal, y que los pobres quedarían peor, sino exactamente al revés, como diré en breve), veamos a quién perjudica un ajuste de este tipo. El gobierno ha estado regalando sus dólares a los corruptos, públicos y privados, a través de Cadivi; ha estado regalando su gasolina a los contrabandistas (los que hacen ese negocio en grande, por tierra, mar y hasta por aire, como ustedes saben, incluso desde PDVSA misma, con participación de algunos soldados también); ha estado importando directamente con sus dólares, y repartiendo esa comida, de manera que los corruptos se quedan en el camino con más de la mitad de eso cuando realmente importan, pues se quedan con una buena tajada de los dólares al importar mucho menos de lo que reportan por sobre-facturación y otras prácticas; ha estado regalando su petróleo a países del Caribe y Cuba; ha estado regalando irresponsablemente la electricidad, el agua y los servidos telefónicos.
¿Y quién paga esos regalos a los corruptos e irresponsables? El pueblo, con su impuesto inflacionario. Sabemos de las cifras gigantescas de dinero que se ha ido en corrupción por todas estas vías, sin un solo culpable, que yo sepa. Y ustedes son soldados, pero se enteran de estas cosas por muchas vías. De hecho, algunos soldados indignos han estado metidos en ese robo agravado a la nación de Bolívar, y a sus habitantes más vulnerables, los que necesitan más ayuda. En resumen, este gobierno que se dice del pueblo, de los pobres, ha estado financiando el enriquecimiento de los corruptos con impuesto inflacionario de los pobres y la clase media. Una transferencia directa, redistributiva, pues, “de izquierda”, según los apologetas ideológicos del gobierno.
Un programa de estabilización requiere liberar precios también, además de lo dicho. Pero algo es claro: una sinceración cambiaria no sería inflacionaria (porque el ajuste, la devaluación, ya ocurrió, y algunos precios bajarían al bajar el tipo de cambio de los niveles del dólar paralelo). Los precios de los bienes hasta ahora regulados se colocarían a un precio muy por debajo del precio de bachaqueros, y habría la disponibilidad que uno quiera comprar. Y además, los pobres y la clase media serían compensados con ingresos reales directos. No solo se usaría para eso el superávit comentado, de unos 9% del PIB, sino parte de un posible déficit, perfectamente válido en estas circunstancias, financiado con préstamos reales, sean internos, o externos, que no es inflacionario, como sabemos. El nuevo endeudamiento externo necesario, sobre todo para importaciones, para capear el temporal, es de unos 40 millardos de dólares. Es un préstamo perfectamente financiable, pues en un entorno de medias de estabilización, y un equipo creíble, es interpretado por el mercado como atractivo a precios internacionales, pues lo que hemos sufrido consiste, en términos económicos, en un shock negativo temporal.
Mi propuesta es que haya una transferencia bancaria, para cada venezolano, de alrededor de unos $25 mensuales por adulto (BsF12.500) y $10 por niño (BsF 5.000) calculados a la tasa de equilibrio del mercado (que hoy sería de alrededor de 500 BsF por $) por un año. Es mejor que la transferencia sea a todos no solo a los más necesitados, por dos razones: la gran mayoría de los venezolanos son realmente necesitados en este momento. La otra, se necesita actuar rápido. Y si se da a unos y no a otros, se mete la corrupción inmediatamente. Además, a los ricos se les puede pedir que donen ese dinero, voluntariamente. Muchos de ellos lo harían con todo gusto, para como están las cosas con sus conciudadanos, y sabiendo que vamos a salir de este marasmo todos, y a todos nos va a beneficiar, en particular a los emprendedores, que van a ser el motor determinante de la recuperación, y una transferencia voluntaria a los más pobres es en realidad una inversión en su país, y en su futuro. Se calcula en dólares, para resguardar el valor real de ese ingreso.
Una cosa lógica que se deriva de este análisis es que la inflación se pararía en seco, como ha ocurrido en procesos con muchas similitudes al nuestro, con hiperinflaciones. Si no hay brecha fiscal, ¡no hay que monetizarla! Se elimina así la fuente de la inflación. El ajuste inicial de precios de gasolina, electricidad, etc, podría perfectamente pagarse con los subsidios directos mencionados, que en una familia de dos adultos y tres niños, sería de unos 80 dólares mensuales, unos 40.000 Bs, a esa tasa (un aumento del precio de gasolina como el que proponemos significaría un gasto por automóvil de unos 12.000 Bs mensuales). Un esfuerzo gigantesco, pero que vale la pena, y que rendiría frutos inmediatos de estímulo a la producción por la vía de la demanda real, no inflacionaria. El bienestar de la clase media y los pobres debe ser la primera prioridad de este programa de estabilización y recuperación de la economía y la sociedad, por supuesto. En eso, de hecho, hay consenso total entre los economistas que hemos venido haciendo propuestas: no es un ajuste neoliberal, pues, para nada.
Lo que se necesita para salir de la crisis coyuntural, resumiendo, son tres cosas: liquidez en dólares, solvencia, y confianza. Los dólares van a servir en parte para importaciones de bienes e insumos, pero hechas por el sector privado, y a la tasa competitiva de mercado, sin subsidios cambiarios. Con esto y con lo comentado en materia fiscal se resuelve la solvencia, básicamente. Es bueno recalcar que ese dinero, unos $40 millardos, no lo va a manejar el gobierno: va a ser ofertado desde el BCV, que debe centralizar todos los dólares del estado, para que los importadores los compren en las subastas respectivas.
Pero el componente más importante del remedio es la confianza. Tiene que ver con el clima necesario para la recuperación productiva liderizada por los emprendedores privados. Se requieren leyes apropiadas acordadas con empresarios y trabajadores, cambios institucionales, acuerdo político de gobernabilidad, y Pacto Republicano para salir del rentismo.
Como vemos, a pesar de lo increíblemente grave, la crisis es enteramente artificial. No fundamental como en otros países, donde que es prácticamente imposible cerrar la brecha fiscal sin bajar draconianamente los gastos, o subir contractivamente los impuestos. La solución en nuestro caso consiste, de nuevo, solo en dejar de regalar los ingresos petroleros a los corruptos, y dejar de financiar los gastos del estado con transferencias a través del señoreaje inflacionario, con los ingresos y el trabajo honesto de la clase media y los pobres. Lo demás lo hace el mercado, con un estado que debe ser regulador, y no estalinista. Y con justicia social, claro. Eso es parte clave de la confianza, en realidad, pues una ciudadanía maltratada y resentida no puede contribuir a la confianza necesaria político-social, y económica. Cambios más estructurales, como los relacionados con la calidad del gasto, vienen para luego, mejorando la eficiencia del estado, sin desmejorar a los trabajadores.
Para finalizar esta parte, es claro que la “guerra económica” no es tal: los empresarios no pueden incrementar los precios “especulativamente” a voluntad. Ni siquiera los monopolios, que son los que tienen más poder de mercado. Por eso no hay inflación en Bolivia y Nicaragua, por ejemplo. Solo que en un ambiente inflacionario, generado por la política fiscal y monetaria como la descrita, reaccionan adaptativamente, e incrementan los precios para cubrir costos. Responsabilidad del gobierno, pues, a pesar de los inventos de los apologetas ideológicos, como Serrano Mancilla, que no tienen la más mínima idea de estas materias. Así que en la “guerra” en la que los han puesto a ustedes a luchar somo soldados, el enemigo es un falso fantasma, creado por el propio gobierno, justificando al fin y al cabo sus objetivos de beneficio de los caza-renta, como detallaremos ahora.
En realidad lo que proponemos es un cambio de modelo, desde el estalinismo, hacia la “vía solidaria”, que privilegia la justicia social, valora el mercado como mecanismo de intercambio, no de explotación, y el estado para regular las fallas del mercado. El estalinismo, basado en producción y distribución desde el estado, está plagado de fallas, entre ellas la inherente corrupción de quienes distribuyen los productos, y la necesidad de controladores, y sus controladores, en una cadena de oportunidades de arbitraje, y por tanto de corrupción. Modelo que no ha servido en ningún lado, y ya ha fracasado estrepitosamente aquí.
Pacto republicano contra el rentismo
No basta salir de la crisis coyuntural, del sótano diez. Hay que aprovechar para lanzarnos de una vez por todas hacia el piso 20, hacia la modernidad en materia económica, social y político-institucional. Nuestro peor problema en este sentido es la maldición del excremento del diablo. Pero esa maldición no es eterna. Tiene su remedio. Fue un venezolano, Juan Pablo Pérez Alfonso, quien descubrió la cura, que se aplica en otras partes del mundo, como en Noruega, y ahora estamos en una coyuntura propicia para aplicarla en nuestro país. Los síntomas de la enfermedad, documentados en todos los países que la han sufrido, son tres: la enfermedad holandesa, la inestabilidad macroeconómica, y la captura del estado por los “caza-renta”. Este último síntoma tiene varias características para esos países: falta de democracia, centralismo territorial e institucional, corrupción público-privada, y militarismo.
El primer síntoma ocurre porque los dólares de la renta entran al país, y compran la moneda local, sobrevaluándola. Eso hace que sea barato importar, lo cual subdesarrolla la industria y la agricultura. Tampoco se exportan esos bienes, pues si alguien de fuera quiere comprar caraotas, por ejemplo, tiene que comprar bolívares, que son caros, por lo que las caraotas le salen caras en Venezuela, y por eso la persona de fuera las compra en Dominicana, digamos, donde le salen más baratas. Las políticas de Chávez, dirigidas por Giordani, Armando León, y Merentes, empeoraron esa sobrevaluación “natural”, con el control de cambios: recibieron un enfermo, y le aplicaron un remedio que empeoró la enfermedad.
El segundo síntoma ocurre porque los precios de las comodities de esos países rentistas, como el petróleo en el caso nuestro, son muy volátiles, y exógenos. La volatilidad inducida en los ingresos de renta pasan así a la economía sin anestesia, por lo que cuando los precios están altos, la economía va bien; cuando están bajos, la economía va mal. La gestión económica de Chávez, y de Maduro, empeoraron también al paciente con sus “remedios” en este sentido. En particular, Chávez gastó absolutamente todo el inmenso ingreso petrolero extraordinario que le entró a Venezuela en sus años de gobierno. Y no solo eso, ¡se endeudó afuera para gastar más! No ahorró en tiempos de vacas gordas, y estamos donde estamos cuando los precios del petróleo bajaron.
El tercer síntoma es lógico: los “cazadores de renta” se organizan con el objeto de hacerse de esa renta para ellos solos. Forman mafias, lo más silentes posibles, y capturan esa renta desde el gobierno, y desde el sector privado. No les conviene la democracia, pues es un mecanismo de control de gestión del ingreso, de la renta pública. No les conviene la descentralización territorial, pues tendrían que compartir la renta con gobernaciones y alcaldías. Tampoco la independencia institucional, pues tendrían que rendir cuentas. Y son militaristas porque los soldados se convierten, en ese clima corrupto, en los garantes de la seguridad de los caza-renta, en vez de dedicarse a defender la seguridad nacional. Como es evidente, todas estas características de este tercer síntoma de la captura del país por los caza-renta también empeoraron con Chávez y Maduro.
Este último no es un síntoma (¡ni los anteriores!) exclusivo de la quinta república. Viene de la cuarta. Y pasará a la sexta si no llegamos a un pacto económico, político, social y militar. De hecho, quienes querían quitar a Chávez, mediante el golpe del 2002, o por el paro petrolero, fueron los cazadores de renta de la cuarta, que liderizaron al país por un sendero diabólico, sin muchos saberlo. Quienes capturaron al gobierno de Chávez y de Maduro son los caza-renta de la quinta. Y muchos militares, hay que decirlo, son los líderes hoy por hoy del cartel de mafias caza-renta de la quinta república. Esos soldados corruptos están relacionados con las importaciones del gobierno y la distribución de alimentos y medicinas a la población (los CLAP incluidos); al otorgamiento de dólares al sector privado; al contrabando en grande de gasolina; a los créditos que otorga la banca pública; a las redes de usufructo de los bienes del estado en sus empresas.
Cuando Chávez sufrió el paro petrolero, por ejemplo, y ganó la batalla contra la dirigencia empresarial, la oposición, y el imperialismo en ese momento (que sí que participaron en el golpe y en el paro), lo que debió haber hecho fue identificar el problema del rentismo adecuadamente, y corregirlo de raíz. No tratar de exterminar a los buscadores de renta y sus mafias, formando nuevas mafias, usando a la fuerza armada como su partido político en esta guerra, con el liderazgo político de Fidel Castro. La solución correcta hubiera sido la de Pérez Alfonso aplicada en Noruega, el Fondo Petrolero. Eso implicaría que la renta se queda afuera, y se invierte afuera. Resuelve el tercer síntoma de un solo trancazo, pues si no hay carne, no hay zamuros. Y el gobierno debe vivir de los impuestos, como en cualquier país (aquí los impuestos no petroleros son 14% del PIB, cuando en Perú y Chile son de unos 23% del PIB). Así florece naturalmente la democracia (pues quienes pagan impuestos quieren saber para qué se usan): se incentiva la independencia de poderes y descentralización territorial, lo cual mejora la gestión pública. Se desmontan las mafias alrededor de la renta, porque no hay renta, y los soldados pasan a hacer sus funciones, y no a ser usados como el cuerpo de seguridad de los corruptos.
Error estratégico de Chávez, repito, quien tuvo la buena intención de usar la renta para los pobres, y eso fue lo que le trajo problemas con los caza-renta de la cuarta. Pero no contaba con que las mafias caza renta mutan de piel, se adaptan, son extremadamente hábiles en todo, en particular en corromper actores claves, y buscar apologetas ideológicos que engañan a la población, a ministros y hasta el presidente, diciéndoles que este gobierno es para el pueblo y por el pueblo, y no para sus intereses, como vimos arriba. La solución no es cambiar de gente para administrar esa renta. Se trata de diseño institucional, no de moral individual, pues las oportunidades de arbitraje muy grandes corrompen hasta gente honesta. Hasta a mí, que era el ministro anti-corrupción por excelencia, ya que presidía la Comisión de Transformación del Estado, y estaba trabajando arduamente en eso, trataron de corromperme, un banco de la cuarta república (con unas “princesitas”) con complicidad de altos funcionarios que armaron la emboscada. Y eso que era en el principio del gobierno de Chávez, cuando ni siquiera había habido la avalancha de ingresos petroleros que vimos luego. No es de extrañarse que tengan a la gran mayoría de ministros comprados, atados, impedidos de salir de sus garras, como ocurre normalmente en las organizaciones mafiosas: una vez que entras a ellas, no puedes salir, sino muerto, y con familia asesinada. Por eso Chávez desaprovechó una gran oportunidad, que debemos aprovechar ahora si queremos realmente deslastrarnos de esa maldición.
El segundo síntoma, el de la inestabilidad macroeconómica, se resuelve directamente también, pues la volatilidad de los precios petroleros, y sus shocks de ingreso, no los experimenta el país, sino el Fondo, que se transforma en colchón estabilizador. El primer síntoma también se cura ipso facto, pues al no entrar los petrodólares, no sobrevalúan la moneda local, y los productos internos transables se vuelven competitivos, interna, y externamente. Claro que para administrar el remedio al paciente en nuestro caso, hay que hacerlo progresivamente, pues una terapia de shock aquí puede ser mortal en muchos sentidos (por ejemplo, pasar de unos impuestos de 14% del PIB a 23% de un solo trancazo, es mortal para la reactivación productiva, un shock extremadamente contractivo).
Por todo esto es que hace falta un pacto político, económico, militar y laboral. Déjenme decirles, de paso, que si viene un nuevo gobierno, no rojo sino azul, y no se amarra al mástil (como Ulises, para no echarse al mar cuando oyera el canto de las sirenas), caerá en el rentismo, con todos sus males. Es un problema de diseño institucional, no de moral individual o color político, repito. Lo mismo con el sector privado, que casi no paga impuestos (los que llegan realmente al fisco) con el cuento de la renta. Y los militares, y los trabajadores del sector público. Cada uno de esos “jugadores” debe participar en el pacto, que es, desde el punto de vista estratégico, un “equilibrio cooperativo” en un juego repetido. El secreto es que ninguno pierda, pues hay que partir del peor de los escenarios: que son egoístas (¡aunque un poco de altruismo en estas élites, por el país, no haría nada mal, claro!), tomando en cuenta también de que si no hay un futuro que valga la pena, les conviene seguir usufructuando la renta como hasta ahora.
Pero con el pacto van a ver claramente que les conviene más lo que van a ganar en el largo plazo con un país próspero, que depende crucialmente de dicho acuerdo, con buenos sueldos y satisfacción de cumplir su verdadera misión para los militares y trabajadores; con excelentes oportunidades para la inversión y ganancias competitivas para el sector privado; con un país en que se pueda hacer política como Dios manda, con liderazgos genuinos, transparentes, y llenos de vocación de servicio público, para los políticos que realmente añoran ejercer su verdadero sueño ocupacional. Todos orgullosos de una Venezuela como la querían nuestros padres fundadores, y como la necesitan nuestros hijos y nuestros nietos. Las ganancias serían inmensas, que es lo que garantiza las posibilidades de triunfo del pacto. Un círculo virtuoso, pues, para salir del círculo vicioso en el que estamos entrampados todos.
Recapitulemos algo: Luego del golpe de 2002, liderizado por los cazadores de renta de la cuarta república, por EEUU, Gran Bretaña y España, Chávez mostró flexibilidad, apertura. Me nombró a mí jefe del gabinete económico, y yo propuse un pacto en lo económico y político llamado “Plan de Consenso Nacional” basado en el mercado, con estado regulador y justicia social. Básicamente el mismo que estamos proponiendo hoy. Pero esos buscadores de renta traicionaron las buenas intenciones de Chávez, y mi liderazgo, y empezaron una guerra económico-política para tumbarlo definitivamente: el paro petrolero-sindical-patronal. Esa guerra la ganó Chávez, como sabemos. El problema es que a partir de ahí, Chávez comenzó una guerra de contra-ofensiva para rematar al contrario ya caído, con el liderazgo político de Fidel Castro, y con la asesoría económica de Giordani y Armando León (la parte cambiario-monetaria este último). El haber iniciado una guerra contra el sector privado y la oposición, una vez derrotados, fue un error grave, y prolongó la idea de que había una guerra desde ahí en adelante, que se extiende a nuestros días, con el fantasma de la guerra económica. La idea correcta hubiera sido aplicar el remedio contra el rentismo, y acoger a los empresarios, la oposición y el sistema democrático, con sus diversidades naturales, como aliados fundamentales en la construcción del país, cada quien renovándose desde dentro en el nuevo contexto que impedía la corrupción caza-rentística.
Esa “guerra”, pues, que no ha debido realizarse, ha conducido a la más absoluta derrota del país como un todo (¡y del gobierno!). Por lo cual lo que está planteado es reconocer errores, cada cual desde su situación, y recuperar al país sobre la base de un diagnóstico acertado, y una acción generosa de cada jugador implicado en la nueva batalla por recuperar nuestro país. He sido testigo del reconocimiento de errores de parte de la nueva dirigencia empresarial, en particular en las más recientes gestiones de la presidencia de Fedecámaras, quienes han dicho que lo del golpe y el paro fueron errores muy graves. Además, están haciendo propuestas de medidas económicas en función del país, y no por intereses mezquinos. Eso hay que alabarlo, reconocerlo, y ponerlo como ejemplo para los otros jugadores. El único enemigo aquí es el rentismo y nuestra miopía. Todos saldríamos ganando, pues, incluso como egoístas (no en sentido peyorativo, sino normal, de quien persigue su propio interés). Mucho más si somos altruistas y queremos dar la vida por nuestro país y nuestra gente, como soldados que somos en esta guerra contra la indefensión, el subdesarrollo, la opresión, la injusticia, la pobreza, la africanización, y la pérdida de nuestro país. La guerra no es contra los venezolanos, que somos inocentes, aunque algunos podamos haber estado equivocados, como lo querría Bolívar en este momento también.
Situación política actual y sus remedios
Es claro que vivimos una situación que es no solo insostenible económicamente, socialmente, y políticamente, sino insoportable en cada uno de esos ámbitos. Tenemos unos pocos sátrapas secuestrando el gobierno y el país, sin ningún tipo de legitimidad política, destruyendo a la república, que se está africanizando, somalizando, a marchas forzadas, solo para mantenerse en el poder. Y saben cuál es su principal sustento? La fuerza armada (Por ahora…!).
Por supuesto, la mayoría de ustedes, soldados honestos, no tienen responsabilidad directa en lo que está pasando. El grupo de soldados corruptos es relativamente pequeño. Claro que hay mucha corrupción en pequeña escala, como los guardias nacionales que cobran vacuna, que martillean en cada alcabala del país. Si su ingreso real fuera decente, no andarían en eso, de hecho, y se pueden diseñar mecanismos anti-corrupción con buenos sueldos y en un entorno económico e institucional adecuado, también. No es cuestión de eliminar físicamente a los corruptos, repito, sino de impedir que la corrupción ocurra, por diseño. Y hacer una suerte de amnistía en la que todos reconozcamos nuestro errores, y empecemos una vida nueva sobre nuevas bases. Así, debemos ir hacia una sociedad en que se viva del trabajo, de la producción, del esfuerzo, y no del robo, de las dádivas del gobierno. Lo correcto es que tengamos condiciones para la producción, igualdad de oportunidades, y a partir cada quien use su creatividad, y su responsabilidad para sustentarse, y con eso aportar al país. No es difícil hacerlo, para nada. Requiere el programa de estabilización que esbozamos arriba, y el Pacto Republicano de que hemos hablado.
Pero mientras tanto ¿qué está pasando? El país se está hundiendo. Literalmente. La gente está siendo esclavizada por este grupito de sátrapas, por la banda de los siete títeres genocidas, que pretenden seguir chupándoles la sangre, financiando sus desmanes corruptos improductivos. Y ustedes, soldados, están siendo usados como los capataces armados de esa esclavización. De hecho, esos sátrapas están matando de mengua a los esclavos, que son también hermanos, y herederos de los mismos padres y de la misma tierra. Están matando la gallina de los huevos de oro. Claro que el gobierno ha tratado bien a los capataces armados para hacer eso. Les dan prebendas, los ponen en una situación privilegiada en muchos sentidos. Por ejemplo les dan sus bolsas de comida del CLAP, mientras la gran mayoría de la población no recibe eso. Han llegado al colmo de fundarles una empresa petrolero-minera. Para utilizarlos como perros guardianes de sus corruptelas y expoliación de la patria de Bolívar y sus ciudadanos.
¿Están ustedes, hermanos soldados, dispuestos a seguir jugando ese papel? ¿Se sienten bien con eso? La fuerza armada como un todo tiene los niveles de aceptación más bajas en su historia, según ustedes lo saben. Y a hora con las funciones de dirección económica, son directamente responsables de la situación. Un grupito de sus dirigentes está haciendo que todos ustedes, los soldados honestos de la república que son la gran mayoría, estén pagando el muerto de Maduro y sus secuaces.
¿Se hicieron ustedes soldados para esclavizar al pueblo venezolano? Al contrario, entraron con grandes ideales bolivarianos, libertadores. Y como tales, saben que Simón Bolívar abolió la esclavitud aquí y en muchos países. Saben que Bolívar fundó su ejército para liberar pueblos, y no para oprimirlos. Saben que Bolívar privilegió el gobierno civil, aún a costa de los deseos del pueblo porque él gobernara directamente. ¿Porqué algunos de ustedes se creen superiores a los civiles? No saben que quien se cree superior, como en el nazismo, es de hecho inferior, además de fascista? ¿Porqué creen algunos de ustedes que son capaces de manejar la economía cuando no han estudiado estas materias? Chávez, bajo la influencia del nefasto Giordani, y bajo el liderazgo político de Fidel, inculcó esa idea de que los economistas no servíamos. Para justificar que quien no sabía, como el mencionado ministro y su grupo, sí que podían conducir la economía. Sin darse cuenta de que para arreglar las cosas ahora no hay, prácticamente, ningún desacuerdo entre quienes ejercemos esta profesión, pues lo que hay que hacer es muy básico, de consenso total, que ellos, en su soberbia ignorancia, ni siquiera sabían, y a estas alturas tampoco saben. Corregir los tremendos entuertos con cosas muy básicas, que ustedes tampoco conocen, sencillamente porque no son especialistas. No se puede poner a conducir un Sukhoi a un experto en submarinos, por muy sofisticados que sean estos últimos. El resultado es que se estrella y muere el soldado piloto, y se pierde el aparato y la guerra, como en nuestro caso.
Finalmente: ¿porqué ustedes permiten que algunos de ustedes están en la fuerza armada que fundó Bolívar y son corruptos? ¿No saben que en tiempos de Bolívar, sabiendo su talante en estas circunstancias, ya hubieran sido pasados por las armas? ¿Fusilados sin misericordia por ser ladrones y traidores a la patria? Estoy seguro que ustedes, que saben de compañeros corruptos, no están contentos con esta situación, pues la acción de estos corruptos mancha el nombre de toda la institución armada. Y seguro quieren actuar en consecuencia, para depurar la institución. De hecho, debería instituirse una medalla al soldado bolivariano, para que se la gane cada quien con su acción y su moral. No llamar a toda la fuerza armada “bolivariana”, pues muchos manchan el nombre de Bolívar con su manera de actuar y de pensar. Ustedes saben muy bien, como lo sabemos todos, que pertenecer a la fuerza armada no hace automáticamente bolivariano a todos los soldados, sobre todo en las circunstancias que estamos viviendo, en las que el gobierno y su entorno se han encargado, en la práctica, de corromper a muchos de esos soldados directamente, para que participen del cartel de mafias caza-renta, y garantizar seguir en el poder.
Perspectivas políticas para el futuro inmediato
Y les digo algo. Si Maduro y la banda de los siete no salen este año, porque siguen irrespetando la Constitución y las leyes, como la han irrespetado hasta ahora, la fuerza armada va a ser tildada, y con razón, como la principal responsable de la situación. Por el sencillo hecho de que el único apoyo real que tienen es esa fuerza armada. Y también les digo algo: Si no hay revocatorio o renuncia este año, y Maduro y sale en el 2017, y ponen de presidente a Diosdado, o a Rodríguez Torres, para dar solo dos ejemplos, la situación no se va a resolver, sino que se va a agravar aún más, con pronóstico reservado en materia de generación de violencia incontrolable, y somalización completa. Incluso si ponen al ministro de la defensa de presidente. Por dos razones básicas. La principal, que la confianza es el ingrediente clave de la solución, como hemos dicho. Y esto implica un acuerdo político, además de arreglos institucionales fuertes, que impliquen poner en los poderes del CNE y el TSJ, además de la Contraloría, la Defensoría, la Fiscalía, a árbitros mutuamente confiables. Así como cuando se nombra un jurado, y tanto el abogado defensor, como el fiscal acusador, aprueban a sus miembros. Eso de poner militantes de partido en esas instituciones no puede ser parte de la solución, claramente. Como está pasando ahora con el CNE y el TSJ, por ejemplo.
Y ¿porqué no habría un acuerdo político con la oposición? Porque si el nuevo gobierno (o Maduro, si sigue) tiene éxito con ese apoyo, la oposición no va a ser alternativa electoral en el 2019. No los van a apoyar, por la dinámica política predecible, en un ambiente de revancha creado por la negativa este año a realizar el referéndum, y la conflictividad política, con árbitros vendidos a uno de los equipos en juego. Y por tanto ese gobierno, con un 80% o más de la población y su dirigencia en su contra, no va a tener éxito, incluso si hicieran las reformas económicas que hacen falta pero que no producen, por sí mismas, la confianza necesaria. Por tanto, el país se seguiría deteriorando, y ustedes serían cómplices de la matanza de la gallina de los huevos de oro. Del asesinato de los esclavos, los venezolanos, que son los que trabajan para alimentar a esas mafias que ustedes protegen, aún sin darse cuenta, por órdenes de sus superiores.
¿Estarían ustedes contentos hoy con una situación como esa? Su prestigio como institución bajaría no al piso, sino que llegaría al sótano diez. Y saldrían del poder, sin lugar a dudas, indignamente, pues las armas de violencia física, hoy por hoy, no son las que determinan el destino de los pueblos. Son las armas de la la verdad, el progreso, la justicia, con una fuerza armada que acompañe, no que se oponga, a este proceso. ¿Recuerdan la batalla entre David y Goliat? Mucha gente incluso se está planteando abolir la fuerza armada. Porque no se dedica a sus trabajo, sino que es un instrumento de opresión del pueblo que Bolívar liberó. Son tenidos por muchos, injustamente porque la mayoría de ustedes no son directamente responsables, como traidores a la patria, perros guardianes de quienes matan a su propio pueblo de hambre y enfermedad, para llenarse ellos de riquezas y de poder ilegítimo. Es claro que la mayoría de ustedes mismos estarían de acuerdo en desbandar una fuerza armada con esas características. Para dedicarse a un trabajo más digno, aún si ganan menos dinero y tienen menos prebendas.
Lista parcial de responsables personales e institucionales directos
Antes de terminar mi carta a todos los soldados venezolanos, me dirigiré a una lista parcial de ellos que son directamente responsables de lo que está pasando.
1- Presidente Nicolás Maduro: Usted ha estado siendo un soldado que ejecuta las órdenes de Fidel y Raúl Castro, y de los caza-renta de nuestro país. Esto último, sabiéndolo o sin saberlo, con un ropaje ideológico falso. Su gestión ha sido de derecha corrupta, pues ha beneficiado a los poderosos y conectados, que han hecho sus fortunas a partir de la renta petrolera. Todo esto a costa del bienestar de los pobres, la clase media y de los empresarios honestos de nuestro país. Muchas veces se le han hecho las recomendaciones para resolver esto, pero Usted, con una testarudez inaudita, se ha negado a cambiar en favor del pueblo para mantener el favor de los corruptos y de quienes tienen intereses geopolíticos sin importar lo que pase con el pueblo venezolano. En este sentido, obedeciendo esas órdenes, ha sido un indigno soldado que se ha convertido en enemigo de nuestro pueblo. Todavía está a tiempo de hacer algo útil por la patria: renunciar, pedir perdón por sus errores, y facilitar una transición de consenso con la oposición, que incluya al chavismo para salvar el legado de Chávez: su genuina preocupación por los pobres y los excluidos.
2- Diosdado Cabello: Usted ha jugado un papel nefasto para nuestro país. No por casualidad es uno de los líderes con más rechazo en las encuestas, tanto en la oposición, como en el chavismo. Su presente campaña electoral para ser la alternativa del chavismo no tiene futuro, y va en contra no solo del interés nacional, sino también del propio chavismo. Como soldado, ha mancillado el nombre de Bolívar. Póngase de lado y deje de estar amenazando y tratando de amedrentar a sus contrincantes políticos, incitando a la violencia, y usando los recursos del estado para beneficio político-partidista. Déjenos ya tranquilos y dedíquese a su vida privada, para que recapacite sobre sus errores, y pueda reivindicarse ante el Comandante Supremo, pues el pueblo va a durar mucho tiempo para perdonarlo.
3- General Reverol: Usted ha jugado el papel de abusador y acosador de los opositores de manera indigna y cobarde, impropia de un soldado de la República, hijo de Simón Bolívar. Cese en su acción de represión, de intimidación, de vejación de los derechos humanos de los venezolanos, a quienes el mismo Bolívar declaró inocentes aún siendo culpables. Mucho más si son incriminados de manera fraudulenta, como en su indigno caso. Respete a los venezolanos, que pueden encausarlo directamente usando las leyes pasado este momento coyuntural. Ponga de su parte, y renuncie, asumiendo las responsabilidades por sus crímenes a la ética y a la humanidad, y al buen nombre de un soldado bolivariano, tanto nacional, como internacionalmente.
4- Jorge Rodríguez: Usted ha actuado y sigue actuando para tratar de eternizar el poder de un régimen violador de los derechos humanos, en particular, del de los opositores políticos. Usted está avergonzando la memoria de su padre, de quien fuimos y somos admiradores, pues él pasó por una situación similar de persecución política. Usted además ha recurrido a la más burda manipulación de las leyes y la Constitución, para hacer trampa en el juego electoral-democrático. Debería darle vergüenza. Será tenido como un personaje muy problemático, sobre todo en lo ético, poniendo nuestro país al borde de la violencia política generalizada, de la guerra entre hermanos. Deje de darle órdenes a las cuatro rectoras del CNE, que usted no es su jefe o comandante. Póngase de lado, pida perdón, y busque consejo espiritual para enmendar sus aberrantes estilos de vida y de acción. No crea que nos va a llevar al abismo. Su tiempo ya se acabó, pues el pueblo ya lo ha decretado, y el Comandante Supremo está harto de su carácter de tramposo, aunque todavía lo llama a recapacitar.
5- Tibisay Lucena, y las tres rectoras restantes del CNE: ustedes son soldadas personales de Nicolás Maduro y de Jorge Rodríguez, en vez de obedecer la Constitución y las reglas electorales que ustedes mismas instituyeron. ¿No les da vergüenza? Mientras Colombia está escogiendo usar los votos como la única forma de dirimir los conflictos políticos, ustedes, que tienen como función precisamente la de promover el voto con ese objetivo, están escogiendo la violencia como la forma de decidir los destinos del país, y están apoyando a quien tiene las armas físicas en esta contienda violenta, el gobierno y su apoyo militar, que es usado como perro guardián del régimen corrupto, que el pueblo está harto de soportar. Actúen para corregir sus errores, pues en sus manos está la paz o la guerra, ya que el pueblo no está dispuesto a convertirse en un esclavo domesticado y amedrentado por las armas. Venezuela se los agradecería. Pero sepan que a pesar de sus actuales intentos, nuestro país saldrá airoso de esta contienda vergonzosa en la que ustedes la han estado metiendo por falta de entereza ética y humana. Están a tiempo de enmendar sus acciones.
6- Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia: ustedes no siguen la justicia, sino que son soldados obedientes de quienes tienen oprimido injustamente a nuestro país. Son la vergüenza de la patria. Enmienden sus caminos y renuncien, para que se llegue a acuerdos de institucionalidad en nuestro país. Dejen esos caminos, y faciliten unas transición hacia una nueva Venezuela para todos, y para todos nuestros hijos. De otra manera pasarán a la historia como quienes intentaron, infructuosamente, justificar legalmente los crímenes más atroces contra la democracia y contra el imperio de la justicia. Dense cuenta de que no van a tener éxito en esto, y pónganse del lado del rescate de nuestro país, que viene con una fuerza imparable.
7- José Vicente Rangel: Usted es uno de los políticos más nefastos de toda la historia de nuestro país. Trató de corromperme personalmente varias veces en el gobierno, causando una gran desilusión por la imagen de dirigente de izquierda que tenía de Usted como defensor de los derechos humanos de los perseguidos políticos. Cuando ha habido “necesidad” de grandes compras militares innecesarias, Usted ha salido como periodista anunciando una “inminente invasión”, manchando el nombre de su profesión. Ha sido un soldado de sus propias ansias de riqueza y de poder, sin importarle si sus acciones mancha el nombre de la izquierda, el verdadero socialismo, el democrático y progresista; sin importarle la situación de hambre y enfermedad que sufre la gran mayoría del pueblo venezolano. Ahora pretende, usando un lenguaje engañoso, liderizar el pesimismo, y garantizar la permanencia política de un régimen absolutamente nefasto contra nuestro país. Sus días de torcido liderazgo han pasado ya. Haga algo útil, y retírese, para dedicarse a la vida privada, y reflexionar sobre sus errores.
Exhortación final
Por este medio, pues, hago un llamado como soldado hermano a todos los soldados honestos de la fuerza armada, que son la gran mayoría, y a todos los venezolanos, que al fin y al cabo también son soldados en sus propios ámbitos. Se requiere que ustedes se dediquen a su función: garantizar la soberanía nacional en materia de defensa, colaborando en todas las otras áreas de soberanía, la productiva y alimentaria, cambiaria, monetaria, la social, la de seguridad ciudadana, la política y la geopolítica, sabiendo que debemos trabajar en equipo, cada quien en su especialidad. Como están las cosas, la fuerza armada ha sido tan mal utilizada, que ni siquiera ha podido desempeñar el papel que le corresponde directamente, de la soberanía territorial y geopolítica-militar. La solución no es, pues, un gobierno militar o militarizado. Un gobierno efectivo requiere salir del secuestro en que nos tienen metidos los actuales caza-renta y sus títeres. Y promover un acuerdo nacional político-económico y social, en que participemos todos, incluyendo a los soldados de la fuerza armada, como dije, para retomar el camino liberador de Simón Bolívar.
Quiero motivar mi exhortación final con otra historia personal. Cuando salí del gobierno, Chávez me mandó a decir con José Vicente Rangel (mi archienemigo en el gobierno luego de que no acepté sus corruptelas y se encompinchó con Tobías Nóbrega en mi contra) que “había decidido mandarme a otro destino”, o la embajada de Argentina, o la representación ante el Banco Mundial. Yo le dije a José Vicente que no aceptaba. Pero a la semana, estando yo ya fuera del gobierno, me llamó Chávez en persona por teléfono, y me preguntó qué había decidido sobre lo que me mandó a decir. Yo respondí “No te preocupes, amigo Hugo. Yo soy un soldado del Reino de Dios”. Para quienes no lo saben, a los soldados sus comandantes les asignan unas funciones, unas tareas, y deben obedecerlas sin chistar. No a todos se les dan opciones para escoger, y Chávez, el Comandante en Jefe, me estaba permitiendo escoger entre dos alternativas. Pero yo le contesté que no le obedecía a él en materia del destino al que debería ir, sino a mi Comandante Supremo. Es claro que mi destino era este, el de hacer la labor que estoy haciendo para contribuir a salvar nuestro país desde mi posición actual, como nos toca a todos nosotros, hermanándonos de nuevo en esta misión sagrada. Actué así, pues, como soldado, poniendo en práctica lo que dije a mi entrada al gobierno, obedeciendo mi conciencia, a pesar de que la orden del Comandante en Jefe implicaba estar bien económica y políticamente.
No me quiero poner como ejemplo, sino poner mi historia para que sirva de evocación de lo que todos, como soldados, debemos recordar: nuestro objetivo no es el bienestar económico y político pasajero aún a costa de nuestros principios, y las enseñanzas de Simón Bolívar. Si nos dan el mando de seguir de perros guardianes de un régimen que oprime, reprime, esclaviza a nuestro pueblo para usufructuar sus riquezas y sus derechos políticos; de un régimen que no tiene legitimidad política ni moral, no podemos seguir, en buena conciencia, ese mando. Tenemos un mandato del Comandante Supremo: seguir los principios de verdad, de justicia, de paz de conciencia, de la democracia. Y en eso tenemos el apoyo directo, y el mandato, de nuestra Constitución:
Artículo 350: El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.
Cordialmente y pendientes, que ahora es que viene lo bueno, como consecuencia de nuestra acción para liberar y restaurar a Venezuela, cada uno como soldado de la República en su propio ámbito, y mediante métodos pacíficos, legales, constitucionales, su amigo, hermano y compañero de lucha, sinceramente,
Felipe Pérez Martí
FUENTE: LA PATILLA
Remisión: Interesante mensaje a los soldados venezolanos. G/D (Av.) Jesús Hung. 

NO BASTA SER PRESIDENTE. Por: Humberto Marcano Rodríguez. Opinión Venezuela.REFLEXIONES DEMOCRÁTICAS

09     noviembre       2019 REFLEXIONES DEMOCRÁTICAS       Humberto Marcano Rodríguez NO BASTA   SER PRESIDENTE No basta   ...