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domingo, 3 de noviembre de 2019

CHILE, EN SU LABERINTO. Por: Humberto Marcano Rodríguez. Opinión. Venezuela. Chile.



03 noviembre     2019
REFLEXIONES DEMOCRÁTICAS              
Humberto Marcano Rodríguez

CHILE, EN SU LABERINTO

Sin duda alguna  que la hermana república de Chile, está   pasando por uno  de los  más críticos momentos  de  su historia republicana, críticos  momentos  que  quizás pudieron haberse  evitado ante  todos los anuncios provenientes  del exterior y  que indicaban  sin lugar a dudas las turbulencias  que podían  desencadenarse después  de todo lo aprobado  abiertamente  en la última  asamblea  de  ese  nefasto grupo de facinerosos del llamado Foro  de Sao Paulo,  realizado  en Caracas bajo  el auspicio  de Cuba  y con la  anuencia y los gastos  en su totalidad cubiertos por  el régimen narco- terrorista  establecido en Venezuela. Más  aún con el precedente  de lo acaecido en esos días en Ecuador y las  turbulencias desatadas en Colombia con el  surgimiento  de los terroristas  narco traficantes  de las FARC y el ELN  de nuevo  en acción;  es  difícil  entender que  el gobierno de Chile  ante todos estos  anuncios, sus  servicios  de inteligencia y seguridad fallaron en la forma  como lo han demostrado y que las  autoridades en forma timorata aún  no tengan  el control total de la  seguridad, porque  de  acuerdo  a las informaciones,  persisten  las  manifestaciones por parte  de los  grupos  vandálicos  comunistas dirigidos  desde Cuba  y con la injerencia  de venezolanos y cubanos y  ahora con una nueva  y mayor  exigencia, los  comunistas guiados  por Cuba  ahora solicitan  una  nueva Constitución al muy estilo  socialista y como ha de esperarse  el texto  de la misma ya ha sido redactada  en Cuba.

Pero  lo más  crítico de esta situación es  el estado  de claudicación  que  demuestra  el Presidente Sebastián Piñera  cuando públicamente sale primero  a pedir  disculpas. ¿Disculpas  porqué, acaso  es un delito  el hecho  del alto nivel de vida  que ha alcanzado  el pueblo chileno,  el alto ingreso per cápita, el alto  sueldo mínimo, la implantación de  un buen  sistema  de libre comercio y de estar en cero analfabetismo.

 Luego  comienza  dictar medidas populistas,  como lo de  gravar  con nuevos impuestos algunos  altos  ingresos personales obtenidos por  ciudadanos  en su libre desenvolvimiento,  pasos  en falsos  que pueden conducir a peores  situaciones,  con las  bandas de malhechores, terroristas que lo  que han demostrado es  su afán  premeditado y dirigido  a destruir  el sistema  democrático imperante, con esas bandas no  se puede  dialogar y menos tener contemplaciones, la mayor obligación de un gobierno legítimo y democrático es  preservar  el sistema  a como dé lugar;  la defensa  del orden constitucional, la  soberanía  y la democracia  de un país   está por  sobre cualquier  situación y no se puede  tener  contemplaciones  con los terroristas que  están poniendo  en peligro la vida  y la seguridad de los  ciudadanos  de bien y el futuro  de una nación. Las  autoridades  chilenas  tiene  que estar alerta  y deben entender que cada vez  que claudiquen ante una  solicitud  de  estos  grupos terroristas, las  exigencias serán mayores.

Las  autoridades chilenas tienen  que estar claras  que  nada de lo que ha  sucedido  o está  sucediendo,   es  espontáneo, todo ha  suido  premeditado y planificado  desde la Habana y Caracas, basta  solamente con  leer  las  declaraciones  de Maduro y Cabello y revisar  los  acuerdos tomados  en la ya citada  asamblea  del foro de Sao Paulo en Caracas.

Todo está  muy claro y los planificadores  terroristas cubanos  saben lo que  se están jugando, lo  que están haciendo  y saben  que  cada paso  atrás  que  del gobierno es un paso  adelante  que dan ellos, ahora van por pretender cambiar  la Constitución por un modelo cubano,  el modelo  del hambre y la esclavitud, el modelo  del atraso y la miseria, de cambiar las tarjetas  de crédito y de débito por cartillas  de racionamiento, el modelo  de la libertad,  la democracia, la libre expresión por  el de la oscuridad ay la falta total de libertad  de pensamientos  y expresiones, hacia  esa noche  es  que  pretenden llevar a Chile,  como era de esperarse no tardaron  las llamadas ONG europeas  a salir  a defender los  presuntos  derechos violados  de  estos  terroristas por las  autoridades chilenas,  pero  no salen a  defender los  derechos violados  a los habitantes  de  esa nación por estas bandas anárquicas.

DE TODO UN POCO
Según la  agencia informativa Reuters, y de  acuerdo  a datos  aportados  por  la empresa  “Refiniti eikon,   el flujo  de petróleo regalado por el régimen narco- terrorista de Venezuela  a Cuba no ha cesado, de  allí  que  el envío  diario  durante el mes  de septiembre  fue un promedio de 120.000 barriles  diarios,  y para el mes  de  octubre este ritmo  aumentó  a razón de  140.000 barriles  diarios, mientras tanto  es  llover sobre mojado hablar  de la crisis  que atraviesa  este país, pero  de esto no hemos  visto  en ninguna parte la correspondiente protesta del Presidente  interino, ese  petróleo  es  de los venezolanos  y  ¿Cuantas necesidades  se  podían  solventar para este  sacrificado  pueblo?  

Estas  son las  últimas declaraciones públicas  emitidas por  el Presidente interino Juan Guaidó, “El país  está listó para  llegar a un acuerdo  electoral con el gobierno (¿?)  De Nicolás Maduro, que ha de permitir ir a un proceso  electoral, que es la única manera  de salir  de la crisis, en la mejor forma pacífica”. Sin comentarios de parte  de este escribidor. Los  comentarios  emitidos   por  Antonio Ledezma, María Corina Machado, Nitu Pérez Osuna, Patricia Poleo y Orlando Urdaneta  entre otros están en las  redes sociales, quienes han planteado  sus correspondientes posiciones  ante estas pobres  declaraciones  de Guaidó.

Señor Presidente interino  Juan Guaidó,  a usted  por lo visto  se le olvido o le hicieron olvidar  el juramento que   hizo públicamente  el  23  de  enero, cuando  se juramentó como Presidente interino, de los  tres postulados, “Fin de la  usurpación,  Gobierno  de transición y Elecciones libres y democráticas”, hasta  ahora solo ha hablado  de diálogo y de  acuerdos  electorales  con el régimen usurpador, en dos palabras, usted   está  siguiendo  la sendero  trazado  por  el régimen narco- terrorista, que es el sendero  de los politiqueros  de oficio que  siempre se han lucrado con hacerle el juego  a la dictadura totalitaria.  Dígale  a unos padres  que han perdido  algún hijo, bien sea  en manos  del hampa o de hambre o falta de medicinas,  dígale  a los  enfermos  afectados  de cáncer, de diabetes o  que esperan  algún trasplante, dígale  a los millones  de jóvenes  que  se han visto obligados  a  dejar a Venezuela en las peores  condiciones imaginables y  que hoy  sufren los rigores  de la indefensión  que  atraviesan,  si  creen en su mentado  diálogo. ¿CUANTOS   MUERTOS  MÁS  SE HAN DE  SUMAR  A LA LARGA  LISTA EXISTENTE, SOLO PARA LLEGAR  AL 16  DE NOVIEMBRE, Y DESPUES  QUE OTRA  COSA OFRECE?
hjmrodriguez@gmail.com     Twitter @Hmarcanor

NOTA: Esos  grupos desadaptados  y violentos que no guardan ningún respeto por  el sistema democrático, ni por las  autoridades legales y constitucionales, que por  seguir las instrucciones de los ideólogos comunistas, son capaces  de  destruir  una nación y  que  solo sirven para echarle la culpa  de  sus  eternos fracasos a otros mediante  sus actos vandálicos y que  solo  se creen con derechos pero  olvidan  que antes  de los derechos tienen obligaciones, hay  que combatirlos  con toda la fuerza  de la ley, porque  a la democracia  hay  que preservarla ( esto  lo escribió  en las redes sociales un joven venezolano, que tiene  años radicado en Chile y le  duele lo que está  sucediendo allí).

lunes, 7 de octubre de 2019

XENOFOBIA. Por: Humberto Marcano Rodríguez. REFLEXIONES DEMOCRÁTICAS.



XENOFOBIA

Por: Humberto Marcano Rodríguez. 
REFLEXIONES DEMOCRÁTICAS 

La xenofobia como cualquier  peste  suele extenderse rápidamente  entre cualquier tipo de población y ella  en la casi totalidad de las veces es producto mental  del atraso cultural  y educativo de los  que la practican que  creen  ver  en los nacionales  de otros  países que vienen  a  quitarles  el trabajo, los  migrantes  que  por múltiples  razones  salen de su patria, solo lo  que hacen es ofrecer  sus conocimientos y profesionalidad comprobada  al  sitio  donde  llegan, no es  su culpa  que en la mayoría  de las veces  estén por encima  de los  conocimientos  de los lugareños, sin embargo podríamos  hablar de dos  tipos  de xenofobia,  la espontanea de los nativos y la inducida por  las  autoridades, ambas  son malignas  y llevan a  actos  de crueldad hacia  personas  que  son víctimas de la  situación  que  se vive en sus países  de origen, que los  obliga  dejar todo en busca  de un futuro mejor y que  esto les  permita  ayudar  a la familia  que  dejó atrás. La  xenofobia  se sabe  cuando comienza, lo que se  ignora  es cuando termina y el enorme daño  que puede  ocasionar, Xenofobia  fue la inducida   por Hitler y sus  secuaces contra  los judíos  al declararlos  apátridas y culparlos  de todo  el mal  que sufría   Alemania producto  de la primera  guerra mundial y se sabe los resultados, el gran genocidio, seis  millones  de  judíos   asesinados,  también están los  ejemplos más  recientes  de las guerras tribales  en África  y de la  guerra en  los Balcanes, con saldos  ambos  de  cientos  de miles  de  asesinados, donde  este  flagelo comienza  a brotar, corresponde  a los gobiernos, trabajar y promover fórmulas de entendimiento, pero  esto  no  solo  debe ser llevado  con rapidez por  los gobiernos sino por las  Iglesias  de  cualquier credo religioso, los  partidos políticos verdaderamente democráticos, en realidad la xenofobia es un crimen contra natura, es un atentado  contra la humanidad, contra personas  que vienen de  sufrir  profundamente en sus países  de origen, víctimas de  dictaduras totalitarias, en el caso de Venezuela,   de una  dictadura totalitaria narco – terrorista.

Venezuela  fue  siempre un gran  ejemplo  de aceptar con cariño y familiaridad a todos  aquellas personas  que  allende los mares llegaban a nuestra patria, tuvimos  migrantes  alemanes los  que fundaron la Colonia  Tovar, los  que  llegaron huyendo  del nazismo, los  españoles, italianos y portugueses que tras la destrucción  de  Europa por la  segunda guerra mundial, vieron en Venezuela un  oasis y la convirtieron en su segunda patria, también tenemos  el caso de los franceses (los corsos) que  llegaron  al oriente  del país  donde  se establecieron para siempre, turcos,   y libaneses que  se  convirtieron en grandes  comerciantes  del detal y del crédito  semanal,  chinos  con  sus  lavanderías, las primeras  que  se conocieron en el país, a todos  estos  les  agregamos  los miles  de latinoamericanos que también huyendo  del hambre y las  dictaduras sangrientas  de  sus países  aquí   vinieron  a rehacer  sus vidas, a todos  por igual  siempre el venezolano los recibió  con los  brazos  abiertos y una  eterna camaradería, compartiendo  con ellos lo poco  que tenían. Históricamente no se  conoce  que  en Venezuela hayan existido actos  de  xenofobia  contra  ningún migrante, era proverbial el decir “Venezuela país  de  puertas y brazos  abiertos a todos los extranjeros, sin ninguna clase  de discriminación. Venezuela  siempre  ha  sido un perfecto crisol de nacionalidades, donde  ha existido esa total integración  sin ninguna clase  discriminación y menos  xenofobia, a los extranjeros  siempre  se les  tratado  con respeto y consideración, de igual manera  hay  que tener presente  que la xenofobia representa todo un conjunto de desviaciones y fanatismo que  se pueden denominar  como perversos, por  eso  es  condenable  al actitud  de la congresista  del fujimorismo Esther Saavedra, que haya utilizado  su posición para lanzar  sus   arengas de odio  contra  todos  los venezolanos radicados en el Perú.
Lamentablemente  hoy  el venezolano agobiado por  el desastre económico  a  que  ha  sido  sometido el país  por  este régimen narco terrorista y de traidores  a la patria, ante la destrucción casi total  de las industrias, el gigantesco desempleo, la total inseguridad, el hambre, la falta  de  alimentos y medicinas  así  como de asistencia médica en el sector  salud pública,  el caos  de los servicios públicos, agua, luz, gas, transporte y comunicaciones , una  inflación la  mayor  del mundo y los miserables  sueldos que  se volatizan  ante  el alza  diario  de los precios, solo  ha visto  como vía de escape  ante este enorme  tragedia, salir  de  su país, seis millones  de venezolanos   componen la  gran diaspora, Venezuela  se ha convertido  en un país  de abuelos y  padres  huérfanos, casi  se puede  decir  que no hay hogar donde  algún miembro de la misma   no se haya  ido al exterior, los  aeropuertos y los terminales  de pasajeros   se han convertido  de  lugares  de lágrimas derramadas.  Con  un salario  de  apenas  dos dólares mensual, cada día  aumenta  el hambre en la población, la falta de  alimentación  afecta   cruelmente  a los ancianos y niños y entre estos últimos se  está  creando   toda una legión  de niños  que a la larga arrastraran taras cerebrales  y de crecimiento por  desnutrición.
No se trata  que si Trinidad, Aruba, Curazao, Panamá, Argentina, Ecuador, Perú, Uruguay, Paraguay  y Chile cada día  están poniendo más  trabas al ingreso de venezolanos, es  su derecho  como naciones, se trata  de los brotes  de xenofobia  que   están  surgiendo en esos países y donde hay   partidos políticos que  se  dicen democráticos y actúan como totalitarios  que los aúpan  como el caso  del Perú  con los Fujimoristas que  desde  el propio Congreso  han lanzado  diatribas  solicitando que todos  los venezolanos  sean expulsados  del territorio, o que  sea  el propio  gobierno de Panamá lanzando un eslogan  contra  los venezolanos  que  dice “Panamá, para los panameños, no queremos  arepas ni tequeños”,  hay que  insistir que desde  el punto de vista humanitario son los propios gobiernos  que tanto declaran en defensa de los derechos humanos, los  que deben por obligación buscar formas de exterminar esos brotes de  xenofobia.
Esos  seis millones  de venezolanos en la diáspora en su gran mayoría  son técnicos y profesionales  universitarios, miles  con doctorados  y todos  con amplia experiencia  en sus profesiones, que  desesperados   salen en busca  de un futuro que esta  rica patria en manos  de una  banda  de  narco terroristas, traidores  a la patria y corruptos  de toda ralea la tienen azotada y les  niegan el derecho  que tienen  a una vida mejor. No es  contra ellos  que han de descargar  la ira  los nacionales  de  esos países, es  contra   sus gobernantes  que durante muchos  años  mantuvieron un silencio cómplice con el régimen dictatorial  de Venezuela y hasta  se beneficiaban haciendo negocios  de toda clase  con este y que aún,  es más lo  que declaran  que lo que hacen. Mientras  tanto  que hacen  los Embajadores y Cónsules nombrados por  el Presidente interino  en estas naciones, hasta se ignora   los nombres  de la mayoría  de  ellos, parece  que desconocen por  completo cuáles  son sus obligaciones para  con  sus nacionales, no hemos visto  ninguna posición  firme  al respecto   del Canciller Julio Borges.
Estamos claro  que  solos  no podemos  salir  de este régimen y que tampoco  lo lograremos  con elecciones amañadas como pretenden  los politiqueros  de oficio  que  rodean al Presidente Juan Guaidó y  que  él sabe  que  es  así, todos   tratan de ignorar  que cada día que pasa  aumenta  el número  de muertos por hambre, asistencia médica y medicinas,  entierran la cabeza y dejan el culo al aire  como los avestruces, presidente Juan Guaidó ¿cuántos  muertos más  se necesitan para  que  cumpla  con  lo  formalmente prometido  el 23 de  enero, cese  de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres?
No importa donde  se nace, lo importante es  donde  se lucha, se echan raíces  y se construye patria…Simón Bolívar

martes, 23 de enero de 2018

La Bergoglio-política. Por: HÉCTOR E. SCHAMIS @hectorschamis OPINIÓN. @Pontifex_es

La Bergoglio-política

El Papa debería practicar una democracia de la solidaridad


Lo dijo muy bien el periodista Diego Cabot: "¿Venís al barrio seis veces y nunca me tocás el timbre?" Es un tuit, pero al leerlo casi se puede escuchar el acento porteño en el reproche. Tal vez con tonada del propio barrio de Flores, allí de donde Jorge Bergoglio, hoy Francisco, es oriundo.

Es que cada viaje del Papa a América, y es el sexto justamente, termina en un debate sobre dónde no va, en lugar de dónde sí. Su avión cruza el espacio aéreo argentino camino a Chile y Perú, o llega a Brasil, aterriza en La Paz y sigue a Asunción, pero jamás desciende en Ezeiza para ir a tocarle el timbre a sus vecinos de Flores. Para muchos es un deliberado desplante al presidente Macri.

Lo cual todavía hoy desconcierta. Ello debido a que, siendo Cardenal Primado de Argentina y Arzobispo de Buenos Aires, y cuando era sistemáticamente agredido desde la Casa Rosada, su principal aliado en la zona de la Plaza de Mayo era el entonces Jefe de Gobierno de la ciudad, Mauricio Macri.

El encono kirchnerista era tal que cuando fue elegido Sumo Pontífice en marzo de 2013, Cristina Kirchner entró en un torbellino de verborragia contra él, acusándolo hasta de haber sido cómplice del secuestro y cautiverio de dos sacerdotes jesuitas en 1977. El odio se transformó en amor dos días después, por supuesto, ni bien las encuestas revelaron que los argentinos estaban más que felices por tener un Papa compatriota.

De ahí que irrite que Bergoglio haya adoptado la estrategia de la pose fotográfica, una actuación que además satura: parco cuando Macri lo visitó en Roma y alegre, sonriente y cálido con cuanto miembro de la nomenclatura kirchnerista se encuentre, incluida la propia Cristina Kirchner en cinco oportunidades y varios de los procesados por corrupción de su gobierno.

El Papa tal vez ya haya administrado el perdón divino a quienes lo maltrataron por años, pero en Argentina causa perplejidad. Esa es la Bergoglio-política, una acrítica propensión a lo nacional y popular—al relato insustancial de lo nacional y popular, esto es— y una mirada algo estrecha y basada en mitos antiguos. Como cuando dijo, varias veces, que el problema de América Latina es "el liberalismo económico fuerte" porque "los sistemas liberales no dan posibilidades de trabajo y favorecen delincuencias". Los chavistas piensan igual.

He aquí el instrumental cognitivo que el Sumo Pontífice lleva a todas partes. Con lo cual la perplejidad de los argentinos se exporta a otras latitudes. Lo mismo ocurrió en Chile esta semana; el mismo prejuicio, la misma sobreactuación fotográfica. Allí se ve a un Bergoglio exultante de alegría con la presidenta Bachelet, y se ve a un Bergoglio frío, con cara de disgusto en la foto con el legítimo presidente electo Piñera, a quien no vio en privado. Tal vez debido a que Piñera es liberal. 

La Bergoglio-política se acerca a todo aquel que tan solo hable mal del liberalismo, sin importar si se ha enriquecido en el poder, como los Kirchner; si mantiene una dinastía absolutista en pleno siglo XXI, como los Castro; o si es un déspota inepto y criminal, como Maduro. Bergoglio les sonríe a todos ellos, pero no a los Macri y los Piñera, las Damas de Blanco que rechazó ver, y las esposas de los presos políticos venezolanos que se encadenaron en la Plaza de San Pedro sin ser recibidas.

La situación de Venezuela merece un párrafo aparte. El silencio de Bergoglio ante la perversidad del régimen es ya intolerable, es decir, frente a la represión, los crímenes, el hambre, la enfermedad y el destierro que sufren los venezolanos. Mientras se hallaba en Chile ocurrieron las ejecuciones extrajudiciales de Óscar Pérez y su grupo de policías rebeldes, sin que se escuchara una sola palabra del Papa.

Pero así es la Bergoglio-política, dogmática, más que tolerante e inclusiva, y al mismo tiempo pragmática en lo que no debe: los principios. Las víctimas de aquellos que declaman contra el capitalismo, pero que se han enriquecido con él, parecen tener menos importancia que las víctimas de la explotación del capitalismo.

Ya que hace política, el Papa debería practicar una democracia de la solidaridad, ofreciéndola a todo aquel que sufre y que ha sido despojado de derechos, en vez de seleccionar ideológicamente a quien. Ello resta y excluye por definición, contradice su misión primordial.

Como lo resumió la Diputada Lilita Carrió en una entrevista en marzo de 2016: "Fue elegido Papa y jefe espiritual, no dirigente de una Unidad Básica. Es un líder espiritual que le gusta el poder como a nadie. Bueno, que lo ejerza en el Vaticano. Los fieles no queremos que sea peronista, macrista ni nada. Queremos que sea el pastor de todos".

Y "todos", tratándose del Papa, también quiere decir "todos en todo el mundo". Para ser el pastor de todos debe archivar la Bergoglio-política.

Twitter: @hectorschamis
FUENTE: El País Internacional 

IMAGEN SUPERIOR: @ElNacionalWeb / @edoilustrado


lunes, 27 de abril de 2015

EL GOLPE MILITAR. Por: Antonio Sánchez García @sangarccs


EL GOLPE MILITAR


Antonio Sánchez García
 @sangarccs

“Toda dictadura es oprobiosa y deprimente, porque representa a una minoría entronizada por la fuerza en el poder. Todo régimen dictatorial, para mantener su inestable equilibrio, debe recurrir a métodos de barbarie que angustian al espíritu ciudadano y repugnan a las conciencias limpias.”
General Carlos Prats González, Memorias. [1]

            Una cosa es la teoría y otra, muy distinta, la práctica. Que a los mil días del establecimiento del gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular el proceso se había estancado en un callejón sin salida, que estábamos al borde de un golpe de Estado que se aproximaba a pasos agigantados, posiblemente no hubiera nadie en Chile que lo dudara. Hay momentos en que el reloj de la historia se detiene y la vida se mueve como en cámara lenta. Para precipitarse en horas y reventar ante nuestros espantados ojos de un instante al otro. Pero como solemos reaccionar ante las catástrofes cantadas e inminentes, el comportamiento natural impulsa a cerrar los ojos y esconder la cabeza. Es el síndrome del avestruz.

            Allende estaba solo. A pesar de la masiva movilización de respaldo que se dirigió a La Moneda el 29 de junio de 1973, ante el globo de ensayo del golpe de Estado para el que faltaban exactamente setenta y cuatro días, frustrado entonces por la intervención en contrario de Augusto Pinochet, la llave de seguridad de un gobierno asediado que se sostenía con alfileres. Todos hicimos como que la amenaza letal había sido conjurada, todos aclamamos a Allende sin comprender que ya estaba rodeado de una inmensa soledad, todos aplaudimos al general Prat y al general Pinochet, aquel condenado a muerte ya por entonces y el otro elegido por los dioses para la gran traición. Cosa que entonces nadie, absolutamente nadie sabía. Ni siquiera los protagonistas. Todos volvimos cabizbajos, llenos de siniestras premoniciones, a mal dormir esa y las setenta noches siguientes.

            En esos setenta y un día la vida de todos los chilenos quedó suspendida, en vilo, como detenida en el espacio y el tiempo por un conjuro. El golpe se había hecho inevitable. El gobierno de Salvador Allende no daba para más: estaba exangüe, exhausto, agotado. Allende había jugado todas sus cartas. La última era impensable e irrealizable: la renuncia. Los más ingenuos, los más impacientes, entre los que me contaba, creíamos que podía ser evitado empujando hacia el abismo. Aceitando los cachivaches con los que creíamos que podíamos enfrentar a un ejército profesional y perfectamente consciente del papel que le correspondía en la tragedia: ser la implacable fuerza de choque del tirano.

Los más conscientes, obviamente los más pesimistas, intentaban vanamente  darle los últimos alientos a Salvador Allende, el mártir, buscando desesperadamente pero sin asomar su angustia una hendidura, un paso que diera a una salida honorable: rendirse pero mediante la democrática expresión de un plebiscito. Cuando en su último encuentro, el 8 de septiembre, le comentó al general Prats que en pocos días llamaría a un Plebiscito, que sabía perdido, éste le comentó con sorprendida amargura: “Perdone Presidente, usted está nadando en un mar de ilusiones. ¿Cómo puede hablar de un plebiscito, que tardará 30 o 60 días en implementarse, si tiene que afrontar un Pronunciamiento Militar antes de diez días?” (Ibid, pág. 510.). Sucedió, pero en tres días. Setenta y dos horas.

El pueblo estaba como atragantado. Ni preparado ni dispuesto para iniciar una guerra civil, la única verdadera preocupación del príncipe mártir y del tirano al acecho. El mártir, porque era consciente del devastador poder de fuego de la reacción: fuerzas armadas compactas y verticales, absolutamente unánimes, poder judicial sin hiatos legitimando la intervención, parlamento, empresariado, clase dominante, medios de comunicación cónsonas en que había llegado la hora de las armas. El tirano, porque le temía al poder devastador del pueblo, si está dispuesto a guerrear por sus derechos. Y él sabía que el respaldo popular de Allende, así no fuera mayoritario, estaba intacto y que tras suyo había esperanzas y un auténtico convencimiento. Lo que no sabía era que Allende ya había tomado la decisión más trascendental de su vida: sacrificar su vida en aras de evitar una tragedia, suicidarse a cambio de la paz, seguro de que el futuro se abriría en grandes alamedas, como lo comunicara al comprobar la verdadera y devastadora dimensión del golpe de Estado, en su última alocución:  En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la Patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil: es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor. Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta Patria. Caerá un baldón sobre aquellos que han vulnerado sus compromisos, faltando a su palabra... rota la doctrina de las Fuerzas Armadas. El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.” Pocas horas después demostraría ser un hombre de palabra, un hombre cabal: se quitaba la vida.
            Escuché ese discurso poco después de las 8 de esa mañana, mientras me dirigía al centro de investigaciones socioeconómicas de la Universidad de Chile, en donde trabajaba. Me quedó absolutamente en claro que no había nada que hacer, que el temido golpe de Estado por fin se estaba produciendo, que el monstruo había tomado su gran decisión. Allende había sido claro y explícito: prefería ser acribillado en La Moneda o quitarse la vida antes que rendirse. Pero sabiendo la inutilidad de toda resistencia recomendaba mantenerse en los sitios de trabajo o regresar a los hogares. Era el gran estadista al final del camino. Poco después, sus cuatro edecanes le harían saber que las fuerzas armadas actuaban absolutamente unidas y bajo un mando único, lo que hacía inútil cualquier resistencia. Ante el asalto de un comando del ejército al palacio de gobierno, inmediatamente después del bombardeo, ordenó a los suyos retirarse sin hacer resistencia y se disparó una ráfaga de su fusil ametralladora bajo la barbilla.
            Hoy, a cuarenta y dos años de esa tragedia, me atrevo a afirmar que salvo los generales a cargo de la operación y los comandantes de fuerza, muy pocos sospechaban en Chile la extensión, la profundidad, el alcance y el proyecto de país que se escondía detrás del golpe. Y que nadie, salvo posiblemente el último en adherir a la conjura, Augusto Pinochet, sabía de los verdaderos plazos y perspectivas que lo animaban. Sólo los más afiebrados de entre los ultra derechistas, aquellos que conminaban a un Jakartazo, tenían conciencia de lo que se nos venía encima a los chilenos. Los civiles de todos los sectores – empresariales, académicos, eclesiásticos, políticos - que se habían opuesto al proyecto de la Unidad Popular esperaban retomar el control del país y devolver las fuerzas armadas a sus cuarteles tras recuperar el control de la situación. Con los menores costos en pérdidas de vidas humanas imaginable. Finalmente, y en términos estrictamente políticos, el gobierno de Salvador Allende apenas traspasaba la barrera del 40%. La inmensa mayoría del país quería volver a la normalidad y terminar por darle un portazo a la catástrofe. La inestabilidad era insoportable, la odiosidad y el ambiente bélico eran inaguantables, la extinción de toda perspectiva de futuro. intolerable, la inflación y el desabastecimiento de los bienes más esenciales – la leche, el pan, la carne, los medios de higiene, la gasolina, los repuestos - habían alcanzado cotas hasta entonces inéditas y pronto los chilenos no tendrían literalmente qué comer, cómo sobrevivir ni a qué dedicarse. Estábamos tocando fondo. Por primera vez en nuestras vidas. Pinochet confesaría más tarde que al ver la desesperación de las colas supo que el golpe se había hecho inevitable.

            Al mediodía del 11 de septiembre esas divagaciones sobre la naturaleza del golpe habían sido despejadas. El cruento, quirúrgico y demoledor bombardeo a La Moneda por tierra y aire que posiblemente nadie esperaba terminó por aclarar las cosas: eso era un golpe. Eso era el golpe. Imponer manu militari el orden, acorralar, perseguir, aprehender, encarcelar y asesinar a todos aquellos que pretendieran oponerse mediante acciones concretas a las decisiones de la Junta Militar de Gobierno. Con la mayor eficacia, la mayor profundidad, la más absoluta radicalidad y en el menor tiempo. Erradicar las pretensiones socialistas del corazón y la mente de los chilenos, acabar con partidos y militantes que las animaban, volver a imponer la disciplina, el acatamiento, la obediencia al poder político militar que venía a rescatar la institucionalidad republicana. Y liquidar cualquier pretensión en contrario. Una guerra abierta y declarada, letal y fratricida contra cualquier veleidad marxista leninista. Una guerra que impondría sus propósitos, siguiendo con la mayor fidelidad los principios republicanos asentados en el Escudo Nacional con una clara, sencilla e inequívoca voluntad de poder: POR LA RAZÓN O LA FUERZA. Ante el horror desatado y para él incomprensible, escribe el general Prats la misma noche del golpe: “Por qué los demócratas sinceros del gobierno y de la oposición no fueron capaces de divisar el abismo a que se precipitaba el país?”. Por una muy sencilla razón: Dios ciega a quienes quiere perder.  

            Marx, en uno de sus más brillantes escritos políticos, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, parafraseó la famosa frase de Hegel según el cual la historia se repite, agregando sin ningún sarcasmo que si el original era una tragedia, su repetición solía ser una farsa. Si transcurridos los mismos mil días de gobierno que condujeran en Chile a la tragedia del 11 de septiembre de 1973 se produjo en Venezuela lo que, lejos de toda verdad irrecusable algunos consideran un golpe de Estado, ese, el del 11 de abril de 2002 habría sido en cuanto supuesto golpe de Estado,  sin duda ninguna, una farsa. Como también ha terminado siéndolo esta sedicente revolución bolivariana, farsesca comedia convertida en satrapía de la revolución cubana. No obstante lo cual cabe preguntarse por nuestro desenlace: ¿cómo y cuándo llegará a su fin esta pesadilla?

            Es la angustiosa pregunta que todos nos estamos haciendo.

                       

NO BASTA SER PRESIDENTE. Por: Humberto Marcano Rodríguez. Opinión Venezuela.REFLEXIONES DEMOCRÁTICAS

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