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viernes, 11 de febrero de 2011

AVANCE MILITAR HACIA ATRÁS // Por: Alberto Rodríguez Barrera

Y es ahora, desde 1999, cuando un sector de la Fuerza Armada controla otra vez el poder en Venezuela, impulsada por una egolatría descocada que desea pintar su absolutismo de comunista, buscando cerrarle todas las puertas al poder civil (la mayoría de los venezolanos) y buscando hacer imposible otra alternativa que no sea dictada por un militar de escasa formación. Es aquí donde cierta cúpula militar es tentada para el gran salto al pasado dictatorial, aquellos 125 años donde el país se congeló en el atraso para que los militares (hoy totalmente olvidados por su escasez de valor histórico-social) pudiesen disponer a sus anchas de los frutos de la corrupción más descarada.

-Alberto Rodríguez Barrera-
AVANCE MILITAR HACIA  ATRÁS


Cuando muchos se preguntan por qué el gobierno chavista no da pie con bola para resolver aunque sea con mediana eficiencia las muy diversas problemáticas que acogotan la vida de los venezolanos, pocos prestan suficiente atención al hecho de que un muy alto volumen de militares han sido puestos al frente de las responsabilidades y las tareas pertinentes al espectro de la sociedad civil. La cifra de ingresos militares, sumando familiars y relacionados, es una gangrena que parte del dedo presidencial.
 
No se trata de que los militares no sirvan para nada; se trata del Principio de Peter, donde se ubica a la gente en posiciones en las que no saben qué hacer. Los militare se forman para otras cosas igualmente importantes, constituyendo un sector sumamente pequeño (¿50, 100, 150 mil personas?) dentro de la sociedad. Pocas personas con cuatro dedos de frente dudan de que tan alto promedio de integrantes gubernamentales (¿3, 5 mil militares?) esté mejor capacitado que los cientos de miles de profesionales civiles, cuya preparación multidisciplinaria le ha costado a la nación mucho tiempo, dinero y dedicación; gracias a la “democracia civilista”, imbatible –entre otras cosas- en los cientos de miles de universitarios habilitados que dejaron atrás la triste realidad legada por el militarismo que ha mandó en Venezuela desde 1830, por más de 125 años; siendo evidencia del fracaso la escasa matrícula de 4 mil estudiantes universitarios que teníamos para 1945.
 
Los militares estudian y se preparan para otras cosas. Y es un regreso al pasado dañino que hoy sean puestos en áreas tan sensibles como ministerios y niveles especializadas, como Interiores, Minfra, Salud, Ambiente, Defensa Civil, Cadafe, Ferrocarriles, Administración, Tecnología e Información, Corporaciones Regionales, PDVSA, Gobernaciones,  Inavi, Fondur, Embajadas, Alcaldías y pare de contar.
 
En el pasado hubo militares valiosos que hicieron labor de patria en cargos públicos variados, excepcionalmente. Hoy su despliegue gubernamental nos retrocede al desastre que fueron tantos años de militarismo, que plagaron nuestra historia hasta bien entrado el siglo 20, hasta que la democracia despertó en Venezuela y pudimos finalmente comenzar a salir de tan descomunal atraso, el cual puede constatarse sin el menor atisbo de dudas en cualquier recorrido que se quiera hacer por las estadísticas registradas (y multidisciplinarias) que delatan la evolución de Venezuela mejor que cualquier catarata de palabras huecas (a las cuales, por cierto, son tan aficionados una abundancia de “politólogos de botiquín” que tanto honor hacen a la costumbrista “habladera de paja”. Saludos, robolucionarios).
La historia seca, sin adornos pajizos, nos indica lo siguiente: el civil José Vargas llegó a gobernar apenas durante un año (del 9 de febrero de 1835 al 8 de julio de ese mismo año; retomó el poder y llegó hasta el 24 de abril de 1836). Juan Pablo Rojas Paúl (mandó de 1888 a 1890, prohijado por el general Antonio Guzmán Blanco), siendo sustituido por otro civil, Raimundo Andueza Palacios (1890-1892). Lo demás fueron los generales Joaquín Crespo, Ignacio Andrade, Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita. Entre 1830 y 1945, sólo tres civiles ocuparon la presidencia, y por 5 años en total. Ninguno de ellos fue electo por el voto popular.
 
De 1945 a 1948, gobernaron los civiles Rómulo Betancourt y Rómulo Gallegos, despertando el muy postergado sentido de la democracia.
Luego volvieron los militares otra vez por 10 años, otra vez con la barbarie dictatorial, ladrona y asesina, que tan bien representó Marcos Pérez Jiménez hasta 1958. De 1959 a 1999, gobernaron civiles elegidos por el voto popular, y Venezuela –con una velocidad histórica impresionante, increíble ante cualquier comparativa universal- se incorporó al siglo 20. (Baste o resumamos un detalle: en 1958 no había una empresa venezolana que extrajese un litro de petróleo.)
 
Y es ahora, desde 1999, cuando un sector de la Fuerza Armada controla otra vez el poder en Venezuela, impulsada por una egolatría descocada que desea pintar su absolutismo de comunista, buscando cerrarle todas las puertas al poder civil (la mayoría de los venezolanos) y buscando hacer imposible otra alternativa que no sea dictada por un militar de escasa formación. Es aquí donde cierta cúpula militar es tentada para el gran salto al pasado dictatorial, aquellos 125 años donde el país se congeló en el atraso para que los militares (hoy totalmente olvidados por su escasez de valor histórico-social) pudiesen disponer a sus anchas de los frutos de la corrupción más descarada.
En la actualidad, junto a los civiles que pululan haciendo bulto con soviética sumisión comunistoide, el “mapa estratégico” de esta minoría militarista y forajida está aquí: “Profundizar y acelerar la conformación de la nueva estrategia militar nacional”, definir los fundamentos y objetivos del “nuevo pensamiento militar venezolano”, para lo cual es preciso “borrar todo vestigio de la inyección que nos hicieron o nos aplicaron de la doctrina imperialista”. La compra de militares en marcha pasa también por vender la palabrita imperialismo, táctica tan característica como la eterna lloriqueante cantaleta del chavismo según la cual “alguien” está siempre queriendo aguarles la fiesta, echarles vainitas y postulándose graciosamente para ser inculpado como traidor a la patria.
 
Así como el gobierno se llena la boca a cada rato hablando de sus labores de “inteligencia”, siempre escueta, siempre sin pruebas y siempre incapaz de capturar hasta el más insignificante ladrón de pantaletas, la inspiración del Jefe y de esta cúpula de militares atípicos los lleva siempre a importar sus grandes ideas de otros lares. En este caso, la “Doctrina Militar de la Revolución Bolivariana” proviene del mexicano Heinz Dieterich, quien dijo: “Muchos aspectos de la nueva concepción son secretos, como es lógico, pero es posible trazar una idea general del nuevo paradigma que sustituye el de la posguerra y del pensamiento estadounidense”; Dieterich alerta sobre “la amenaza militar de Estados Unidos contra Venezuela”, siendo su idea central: “La adopción en Venezuela de la sabiduría militar milenaria de lo que el libertador vietnamita Vo Gnuyen Giap, arquitecto militar del triunfo sobre el imperialismo francés y estadounidense, llamaba ‘Guerra del Pueblo, ejército del Pueblo’, es un extraordinario paso en la reconquista de las soberanías de la Patria Grande. Porque, al privarle al agresor del centro de gravedad de su ataque –la destrucción física del ejército convencional- se le quita la posibilidad de la batalla decisiva y de la victoria rápida y se le obliga a la guerra popular prolongada, en la cual no podrá prevalecer”. ¡Guácala, pupú!
 
Esta gente –ese patuque chavista- nos está manejando a la patria en secreto, sin consultar siquiera con un referéndo (aunque fuera tracaleadito y peorrito)  sobre si los venezolanos aprobamos un sistema socialista (que el jefe inventa realengamente), sin tomar en cuenta si los venezolanos queremos meternos en un hueco ensangrentado como fue Vietnam, sin pararle media perinola psíquica a la intención de convertir el sistema judicial venezolano en una Seguridad Nacional y, en síntesis, sin tener el más leve recuerdo de que todas sus acusatorias virulentas en contra de los males democráticos se han quintuplicado hoy horrorosamente, para decir lo mínimo. tanto así que al resto de los mortales venezolanos pareciera no quedarnos otra que aceptar un futuro de aguaceros sangrientos y charcos de supuración, donde sólo brillarán jueces desnaturalizados con imputaciones y decisiones rechifladas, tramposos de reconocida trayectoria manipulando elecciones y cedulaciones a conveniencia malandra, y todo junto a una dosis de presos y la muy presente y continuada metástasis dialéctica que a pasos agigantados avanza frenéticamente hacia etapas trogloditas.
 
Y en cuanto a los militares… uno se pregunta si la capacidad de inteligencia ha llegado realmente a tocar fondo, ahí donde unos cuantos loquitos de la rapiña colocan bloquecitos lego construyendo una muy propia y díscola Muralla de Berlín o Cable de La Habana. Siendo así, camaradas: ¡olvídense de Bolívar!

  
REMISIÓN: Disidentes de Altamira
ILUSTACIÓN: Alberto Rodríguez Barrera

viernes, 3 de septiembre de 2010

El asunto militar o la vida no es vida cuando no cambia la putrefacción // Por: Alberto Rodríguez Barrera

“Existe un punto cercanamente aliado a lo precedente:
si la virtud de un buen hombre y un buen ciudadano es o no es la misma.”
Aristóteles
El tiempo pasa y la cosas cambian. Esta es una verdad tan potente, como todas las cosas sencillas, que sólo dejan de verla quienes se encierran, absortos en fines limitados o “fanatizados”, ajenos a la contemplación y la reflexión que requiere la vida que pasa, a veces quitándonos elementos esenciales de racionalización. Sucede así hoy con las “guerras” y las “armas”.

Desde la guerra de Estados Unidos en Vietnam es una clara falsedad que la guerra sea “la continuación de la política por otros medios”, como afirmó en el pasado von Clausewits. Hoy en día, y en realidad, la guerra representa la derrota de la política. En el presente y hacia el futuro, las armas son contraproducentes, incluso militarmente. Porque cuando la guerra y las armas pasan a ser el amo de la política, como es el caso en el presente, dejan de ser instrumentos de la defensa, del país y de la colectividad, cosa que sí es -efectiva e ineludiblemente- la política.

La historia del mundo demuestra fehacientemente que las armas y las fuerzas militares –durante siglos sin cuento- han sido una carga y un desgaste de la economía y de la sociedad civiles. Desde los “caballeros andantes”, pagados por los campesinos, hasta los “robots” de hoy, pagados por los ciudadanos, han sido poco más que “utilidades relativas”.

El mundo occidental utiliza la pólvora desde mediados del siglo 19, pero sólo fue 500 años después cuando comenzó a utilizarse para la minería, la construcción de túneles, carreteras y puertos. Entre los siglos 8 y 10, mientras los civiles inventaban el molino de viento y la rueda hidráulica, las primeras máquinas, y la vela para las embarcaciones marítimas, los barcos de guerra seguían siendo galeras impulsadas a remo durante otros 600 a 700 años.

Hubo cambios radicales: desde el siglo 17 hasta el final de la Segunda Guerra mundial, la economía de guerra y la economía de paz marcharon en beneficio mutuo. En ese siglo los hombres inventaron el primer buque capaz de contener cargas considerables; era un navío de guerra, pero se convirtió en el primer transporte eficiente de carga, un adelanto tecnológico tan grande como la máquina a vapor, el computador, la biotecnología; y trajo la revolución industrial del siglo 18. De ahí y durante los próximos 250 años, la tecnología militar suministró nueva energía a la economía civil; de la misma manera la tecnología civil se aplicó a lo militar, en mayor cuantía; la primera universidad técnica –la Ecole des Ponts et Chausséses (1747)- generó la profesión de ingeniería y la aplicación sistemática de la ciencia y la tecnología al diseño y a la producción de bienes y servicios.

Las grandes innovaciones de la economía civil encontraron aplicaciones militares: máquinas de vapor, el teléfono, el inalámbrico, el automóvil, el avión… Las guerras o lo militar, pese a la destrucción y el desperdicio, obtuvo (y obtiene) sus momentos cumbres al acelerar esos (y otros) desarrollos técnicos. Lo fructífero de todo ello es que la producción civil y la militar se hicieron intercambiables, integrando utilidades reales.

Pero eso se acaba, termina, cambia y se vuelve inútil cuando los gastos militares se vuelven una sangría para la economía civil, como es el caso con el aparato o parapeto de “defensa” que el chavismo monta con multilateralidad, causando el atraso y el deterioro de nuestra economía, como anteriormente sucedió en Rusia, Estados Unidos, países latinoamericanos, y como no sucedió en Japón tras la Segunda Guerra Mundial: con una gasto militar mínimo generó su inmensa evolución.

El gasto “militar” en Venezuela, traducido en un chavismo impuesto en casi todas las áreas de la vida civil, trae implícito el estancamiento económico y la ausencia de desarrollo. Este es un gasto que se diluye en política interior y exterior, fundamentado exclusivamente en la supervivencia-imposición de su “verdad única”, autoengañándose como “escuela de la nación” (Mao). Tal situación tiene un valor mínimo para la vida y la economía civil; es una mala escuela para la sociedad civil; degenera en tiranía, corrupción y tortura. Así está demostrado en la historia mundial, porque tales “virtudes” nada tienen que hacer en el mundo moderno, sirviendo mucho menos para la “protección” de los militares.

En los países desarrollados de hoy, la guerra y las armas tienen otra dirección, ha cambiado o van cambiando hacia “opciones” y “contingencias” específicas, de acuerdo a cada situación, porque las armas no sirven como instrumento de política; el incremento del gasto en ellas es una estupidez, porque cambiar propósito por masa nunca funciona.

Pero en el chavismo se quiere un monopolio de las “armas”, hoy conjugadas con medios comunicacionales y controles por “listas”, entre otros elementos, porque en el mundo nuclear, biológico y químico, de masivo poder destructivo, pareciera que para ellos la única alternativa es revivir un “ejército terrorista”, contra los ciudadanos y el mundo. Aquí no hay desarme ni pacifismo, sino una búsqueda guerrillera por todos los medios posibles; la intención gorila no cambia, no hay equilibrio para la disuasión.

Con la “guerra” y con las “armas” que el chavismo habilita, creyendo sólo en su dominio por vía de la sumisión, no hacen más que “mear fuera del perol”, por más que incrementen su totalitaria artillería mediática. Nuestras fuerzas armadas, específicamente hablando, también deben rescatarse a sí mismas porque tienen un papel superior cuya política no es otra cosa diferente a la verdadera defensa de Venezuela y de los venezolanos, en armonía con unos tiempos que siguen y seguirán cambiando. Las necesidades sociales y económicas nos obligan a marchar en esa dirección, una dirección con futuro, y eso nada tiene que ver con la destrucción ni con el engrandecimiento de una egolatría absolutista y corruptora.

La línea a seguir es la de recuperar el equilibrio militar inteligente, ajeno a la piratería terrorista, que sólo podrá acabarse con el concurso de todos. “Defensa” ya no es posible, menos si se fundamenta en “represión”; las armas deben volver a ser un instrumento eficaz para bien de los venezolanos, de la sociedad, de la política coherente. Porque lo que más cambia, siempre, son las condiciones donde anida la putrefacción.

 IMAGENES: Diseño de Alberto Rodriguez Barrera

viernes, 30 de abril de 2010

SOBERANIA, DEMOCRACIA Y SEGURIDAD (Ilustrado)




Estamos obligados a rebelarnos contra la monarquía comunista cubana que nos sojuzga ejerciendo la dirección de la política interior y exterior e interviniendo en todas las dependencias de la administración civil y militar. Y que nos explota sometiendo a la Nación a pagarle tributos de vasallaje. Doscientos años después está planteada la repetición de los sucesos de 1810 y 1811, para honrar la memoria de los libertadores.
La dictadura militar comunista ha extremado la perversión del sistema de dádivas y subsidios con los cuales anestesia a la gente para que no sienta la cirugía mayor que viene practicando al imponer el comunismo. Probada la perversidad del sistema, la Nueva Democracia deberá crear la cultura del trabajo, que sólo puede existir cuando hay estabilidad de precios y estabilidad de la moneda, metas fundamentales de la política económica
La nueva democracia (13)
Jesús Antonio Petit da Costa
Soberanía, democracia y seguridad

Estas son nuestras primeras necesidades. Y este deberá ser el lema de la Nueva Democracia que proclamamos.

El primer deber de todo venezolano, en ocasión del bicentenario, es luchar sin descanso por la independencia de Venezuela, que en mala hora y por obra de una dictadura militar, para mayor vergüenza de los militares, hemos perdido ante Cuba, del modo más cobarde: sin disparar un tiro, a causa de la traición de unos farsantes que fingen ser lo contrario de lo que son. No seremos dignos de la gloria de los padres de patria, mientras no hayamos recuperado la independencia política, que fue su legado después de tantos sacrificios. Estamos obligados a rebelarnos contra la monarquía comunista cubana que nos sojuzga ejerciendo la dirección de la política interior y exterior e interviniendo en todas las dependencias de la administración civil y militar. Y que nos explota sometiendo a la Nación a pagarle tributos de vasallaje. Doscientos años después está planteada la repetición de los sucesos de 1810 y 1811, para honrar la memoria de los libertadores.

A la independencia política debe seguirle la recuperación de la soberanía económica. Recordemos que fueron los civiles los que nacionalizaron la industria petrolera. Para vergüenza de los militares ha sido una dictadura militar, por añadidura comunista, la que ha entregado la principal riqueza de los venezolanos a toda clase de aves de rapiña: China, Rusia, Irán, Bielorrusia, etc. Hemos retrocedido un siglo, otra vez por la corrupción de unos gobernantes militares que, a cambio de dinero, son capaces de vender a su madre, o sea, la patria.

Al liberarnos de Cuba nos libraremos de la dictadura militar comunista, tributaria de la monarquía comunista cubana. Advendrá la democracia, lo que supone erradicar el comunismo importado de Cuba que se nos ha venido imponiendo. En lo político la clave de la Nueva Democracia estará en la no-reelección absoluta para todos los cargos de gobierno (presidente, gobernadores, alcaldes). Ha sido tan dolorosa la experiencia vivida que debemos adoptar el remedio radical para que no vuelva a sucedernos.  En lo económico la meta de la Nueva Democracia deberá ser que Venezuela se convierta en una República de Propietarios, comenzando por el techo propio. Todos con mentalidad de propietarios, no de pedigüeños. En lo social la meta de la Nueva Democracia deberá ser la erradicación de la marginalidad y el analfabetismo funcional, usando la educación de calidad como el medio efectivo de inclusión.
La Nueva Democracia no será una democracia boba. Será una democracia de mano dura contra la delincuencia. Una democracia con la seguridad ciudadana que no tenemos en la dictadura militar comunista, porque ella usa el malandraje como instrumento para la coacción y el terror. Sólo la democracia de mano dura podrá erradicar el malandraje, que es la cloaca alimentada por el sistema actual. El modo de erradicarlo será eliminar la impunidad, lo que supone seguridad jurídica. Para que haya seguridad jurídica se requiere acabar con la corrupción policial y judicial, la que junto con la administrativa y política forman la alianza tenebrosa de los delincuentes.

La vieja democracia creó el vicio del clientelismo. Con el fin de comprar conciencia y votos inventó unos supuestos programas sociales, que acostumbraron a los pobres a percibirlos como un favor del gobernante de turno. La dictadura militar comunista ha extremado la perversión del sistema de dádivas y subsidios con los cuales anestesia a la gente para que no sienta la cirugía mayor que viene practicando al imponer el comunismo. Probada la perversidad del sistema, la Nueva Democracia deberá crear la cultura del trabajo, que sólo puede existir cuando hay estabilidad de precios y estabilidad de la moneda, metas fundamentales de la política económica; y, al mismo tiempo, sustituir el clientelismo por la Seguridad Social integral y universal que ampare a todos los habitantes de la República, desde el nacimiento hasta su muerte, de los riesgos de enfermedad, discapacidad, desempleo y vejez.

El derecho a vivir bien, y de ser posible hacerse rico honestamente, será el derecho fundamental de la Nueva Democracia.




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Alberto Rodríguez Barrera







martes, 12 de enero de 2010

EL DEDO DE POLEO PARA CHAVEZ

A juicio de Rafael Poleo, Diosdado Cabello es el “mayor enemigo” del Presidente. Esto lo dijo en una entrevista con TalCual, en la que habló sobre su exilio, la justicia en Venezuela y las “virtudes” de Hugo Chávez.
“Chávez morirá lejos de Venezuela, no yo”

El director de El Nuevo País y la Revista Zeta reveló que al conocer de su exilio “ya sabía lo que tenía que hacer”. No obstante, con respecto al Gobierno venezolano, sostiene que a su edad “se puede ser crítico, pero es difícil guardar rencor”.

Desde principios de septiembre del año pasado Rafael Poleo se encuentra en Miami, todo a raíz de un comentario que hizo en el programa ‘Aló ciudadano‘, comparando el destino que podría tener presidente Hugo Chávez con el que tuvo Benito Mussolini.

“¿Qué es la Ley para un sociópata transgresor como Hugo Chávez?”, se pregunta Poleo, criticando así a un Poder Judicial que “obedece milimétricamente al Poder Ejecutivo”

A su juicio, lo ocurrido en el caso de Eligio Cedeño y la juez María Afiuni es una muestra de que no existe en el país una separación entre ambos poderes. “En Venezuela el Ejecutivo hace lo que se le da la gana y parece ser dueño del Poder Judicial”, seña
ló.

Aunque Rafael Poleo es muy conocido por sus detallados análisis de la actualidad política venezolana, y sus duras críticas al mandatario venezolano, sostiene que “su virtud es la solidaridad con los humildes, que sí la tiene. Mira, el centro de todo proyecto económico o político debe ser resolver el problema de la pobreza. Especialmente en América Latina”.

“Pero además, Chávez cree en su proyecto. Y en ese sentido no es un bellaco. Los bellacos son los que están trabajando a su alrededor”, aseguró
Poleo.

Sin embargo, la virtud también puede venir acompañada de una contraparte y la “ausencia de escrúpulos civilizados”, es el principal defecto que tiene el presidente Chávez, sostiene el periodista.

“En el mundo civilizado hay que tener respeto por los gobernados. Hay que tener pudor para violentar las normas. El no tiene nada de eso. Es incivilizado“.

En este sentido, no son sus virtudes las que le mantienen en el poder, dice Poleo. “Chávez se sostiene gracias a la mediocridad intelectual, ética y moral de sus adversarios, con las excepciones a que haya lugar… y no dejes de poner eso de las excepciones”.

“El mayor enemigo de Chávez en este momento no es Antonio Ledezma, de quien podemos decir que es el jefe de la oposición, sino Diosdado Cabello, ministro de Obras Públicas, y otros como el ex vicepresidente José Vicente Rang
el”, dijo.

En ellos concurren, dice Poleo, “una cantidad de intereses chavistas, inclusive de militares chavistas con mando de tropa. Ellos consideran que el proceso debe seguir, pero eliminando ciertas características, como la de enfrentarse a Estados Unidos y aliarse con un perdedor como Irán. Esos intereses chavistas están buscando la manera de salir de Chávez”.

En cuanto al rol del ex vice presidente, dice que “a José Vicente le tocaba ser el Juan Vicente Gómez de este Cipriano Castro, como ahora le está tocando a Diosdado Cabello. Esto a Chávez se lo hizo saber Fidel Castro como antes le había señalado que debía desprenderse de Miquilena”, indicó en su entrevista con el diario TalCual.

Sobre el papel del líder cubano, dice que “Fidel no quiere cerca de Chávez ninguna influencia que perturbe el control psicológico que él tiene sobre Hugo. José Vicente empezó a ser mirado como un substituto sensato y experimentado del impulsivo Chávez, quien en cualquier momento puede arruinar el proyecto por la facilidad conque se le van
los tapones”.

“Lo que ha hecho el chavismo ha sido repotenciar” los vicios dejados por otras administraciones, aseveró Poleo con respecto a la situación de la tolda roja y el actual gobierno. Incluso, expresó que “Venezuela se jodió cuando se jodió Acción Democrática.

Y Acción Democrática se jodió cuando la secretaria nacional femenina de Acción Democrática descubrió a Luis Vuitton, quien por cierto le fue presentado por la secretaria nacional femenina de Copei”.

En cuanto a las tensiones entre Colombia y Venezuela, el editor no cree que terminen en un conflicto bélico pues el vecino país “tiene la más competente clase política del continente, incluyendo a Estados Unidos”.

Es así como sostiene que no se puede provocar a los políticos colombianos y que el enfrentamiento no se desarrolla pues “han dejado a Chávez haciendo boxeo de sombra. Chávez es demasiado transparente en su conducta y los colombianos lo tienen radiografiado”.

Aunque no apoya un nuevo mandato presidencial para Álvaro Uribe, Poleo asegura que es “gramo por gramo el primer estadista de América
en estos momentos”.
En este momento Poleo se encuentra terminando su libro ‘Testigo de mi tiempo’ en Miami, “cerca del mar, como siempre he querido”.
Cuando el periodista Mario Szchiman le preguntó: ¿Quién morirá lejos de Venezuela, Rafael Poleo o Hugo Chávez? Poleo respondió sin vacilaciones: “Chávez morirá lejos de Venezuela, no yo”.

“Los guerreros somos intemporales, como Churchill, De Gaulle, Mao y Ho Chi Minh. Esta pelea se gana con determinación y firmeza: No importa cuánto dure, al final Chávez será derrotado”, concluyó.




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Alberto Rodríguez Barrera

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10 DE DICIEMBRE.DIA DE LA FAV // Por: Sammy Landaeta Millán

10 DE DICIEMBRE.DIA DE LA FAV // Por: Sammy Landaeta Millán
Hoy 10 de Diciembre de 2010 es el día de la FUERZA AÉREA VENEZOLANA -FAV- Paladín del Espacio Soberano; y en el marco de la celebración del 90° Aniversario de su creación, acaecida el 10 de Diciembre de 1920, DENUNCIAMOS, RECHAZAMOS y NO ACEPTAMOS el cambio de fecha, hacia el 27 de Noviembre promulgado por el SOCIALISMO VANDÁLICO que pretende imponernos el COMUNISMO en Venezuela, amparándose en el ejercicio de una NARCO DICTADURA CONSTITUCIONAL que hoy desconoce el 10 DE DICIEMBRE. DÍA DE LA FAV. Para seguir leyendo haga click sobre la imagen........Gracias