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lunes, 30 de diciembre de 2019

DESPERTANDO EL ALMA DIC 30. REFLEXIÓN DEL DÍA: LA MADUREZ ESPIRITUAL. Por: Arsenio González. Reflexión. Venezuela.


DESPERTANDO EL ALMA
DIC 30. REFLEXIÓN DEL DÍA

LA MADUREZ ESPIRITUAL


"Cuando el sabio lo es de verdad, lo es para todo el mundo y para todas las épocas."
Yalal ad-Din Muhammad Balkhi, conocido como Rumi, nació en la antigua Persia (actual Afganistán) en el siglo XIII. Es uno de los principales sabios y poetas místicos del sufismo. Después de su muerte, sus seguidores fundaron la orden sufí de los Derviches giradores.
Sus poemas han sido ampliamente traducido y desde las últimas décadas del siglo XX, Rumi es percibido en Occidente como una de las figuras literarias y espirituales más importantes de todos los tiempos.
Rumi escribió numerosas composiciones poéticas entre las que destaca el "Masnavi", una de las principales obras de la poesía mística universal. Es una colección de preceptos éticos, acerca de la condición humana, de gran calidad literaria y de profunda espiritualidad, recopilados en seis volúmenes venerados por los fieles sufís.
Uno de los textos más difundidos del maestro Rumi, nos habla de cuándo se consigue la madurez espiritual aclarándonos, así, en qué consiste y qué hemos de hacer para conseguirla.
¿Cuándo se alcanza la madurez espiritual?
 Cuando dejamos de tratar de cambiar a los demás y nos concentramos en cambiarnos a nosotros mismos.
 Cuando aceptamos a las personas como son.
 Cuando entendemos que todos aciertan según su propia perspectiva.
 Cuando se aprende a “dejar ir”.
 Cuando damos por el placer de dar sin esperar nada a cambio.
 Cuando no necesitamos demostrar al mundo lo inteligente que somos.
 Cuando dejamos de buscar la aprobación de otras personas.
 Cuando dejamos de compararnos con los demás.
 Cuando lo que hacemos, lo hacemos buscando nuestra paz interior.
 Cuando conseguimos estar en paz con nosotros mismos.
 Cuando somos capaces de distinguir entre “necesidad” y “querer” y somos capaces de renunciar a lo que no necesitamos. Cuando dejamos de hacer depender nuestra “felicidad” de las cosas materiales.
LO SIENTO; POR FAVOR, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS

SOMOS AMADOS Y APRECIADOS MUCHÍSIMO Y PARA SIEMPRE
NO TENEMOS NADA QUE TEMER
NO HAY NADA QUE PODAMOS HACER MAL
YO SOY HIJO DE DIOS Y POR LO TANTO HEREDERO DE TODAS LAS RIQUEZAS DEL UNIVERSO

Arsenio González
El Negro e’ Macha
Twitter:@aragonzal
Correo: negroemacha@gmail.com 

Glendale, Arizona, 30-12-2019.

viernes, 20 de diciembre de 2019

DESPERTANDO EL ALMA DIC 20. REFLEXIÓN DEL DÍA EL PORTERO DEL PROSTÍBULO. Por: Arsenio González. Venezuela.


DESPERTANDO EL ALMA
DIC 20. REFLEXIÓN DEL DÍA

EL PORTERO DEL PROSTÍBULO 

(Jorge Bucay)
«No había en aquel pueblo un oficio peor visto y peor pagado que el de portero del prostíbulo... Pero ¿Qué otra cosa podía hacer aquel hombre?

De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque su padre había sido el portero de ese prostíbulo antes que él, y antes que él, el padre de su padre.
Durante décadas, el prostíbulo había pasado de padres a hijos y la portería también.
Un día, el viejo propietario murió y un joven con inquietudes, creativo y emprendedor, se hizo cargo del prostíbulo. El joven decidió modernizar el negocio.
Modificó las habitaciones y después citó al personal para darles nuevas instrucciones.

Al portero le dijo: “A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, me va a preparar un informe semanal. Allí anotará la cantidad de parejas que entran cada día. A una de cada cinco, les preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará ese informe con los comentarios que usted crea convenientes”.

El hombre tembló. Nunca le había faltado predisposición para trabajar, pero...

— Me encantaría satisfacerle, señor — balbuceó—, pero yo... no sé leer ni escribir.

—¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga esto y tampoco puedo esperar a que usted aprenda a escribir, por lo tanto...
—Pero, señor, usted no me puede despedir. He trabajado en esto toda mi vida, al igual que mi padre y mi abuelo...
No lo dejó terminar.
—Mire, yo lo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le daremos una indemnización, es decir, una cantidad de dinero para que pueda subsistir hasta que encuentre otro trabajo. Así que lo siento. Que tenga suerte.
Y, sin más, dio media vuelta y se fue.
El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a su casa, desocupado por primera vez en su vida. ¿Qué podía hacer?
Entonces recordó que a veces, en el prostíbulo, cuando se rompía una cama o se estropeaba la pata de un armario, se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisional con un martillo y unos clavos. Pensó que esta podía ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.
Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, y solo encontró unos clavos oxidados y una tenaza mellada. Tenía que comprar una caja de herramientas completa y, para eso, usaría una parte del dinero que había recibido.
En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había ninguna ferretería, y que tendría que viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. “¿Qué más da?”, —pensó. Y emprendió la marcha.

A su regreso, llevaba una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa; era su vecino.
—Venía a preguntarle si no tendría un martillo que prestarme.
—Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar… Como me he quedado sin empleo... —Bueno, pero yo se lo devolvería mañana muy temprano.

—Está bien.
A la mañana siguiente, tal como había prometido, el vecino llamó a su puerta.

—Mire, todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?
—No, yo lo necesito para trabajar y, además, la ferretería está a dos días de mula.
—Hagamos un trato —dijo el vecino—. Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo. Total, usted está sin trabajo. ¿Qué le parece?
Realmente, esto le daba trabajo durante cuatro días... Aceptó.
A su regreso, otro vecino lo esperaba a la puerta de su casa.
—Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?
—Sí...

—Yo necesito unas herramientas. Estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje y una pequeña ganancia por cada una de ellas. Ya sabe: no todos disponemos de cuatro días para hacer nuestras compras.
El exportero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.
“…No todos disponemos de cuatro días para hacer nuestras compras”, recordaba.

Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara para traer herramientas.

En el siguiente viaje decidió que arriesgaría algo del dinero de la indemnización trayendo más herramientas de las que había vendido. De paso, podría ahorrar tiempo en viajes.
Empezó a correrse la voz por el barrio y muchos vecinos decidieron dejar de viajar para hacer sus compras.
Una vez por semana, el ahora vendedor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. Pronto se dio cuenta de que si encontraba un lugar donde almacenar las herramientas, podía ahorrar más viajes y ganar más dinero. Así que alquiló un local.
Después amplió la entrada del almacén y unas semanas más tarde añadió un escaparate, de manera que el local se transformó en la primera ferretería del pueblo.
Todos estaban contentos y compraban en su tienda. Ya no tenía que viajar, porque la ferretería del pueblo vecino le enviaba sus pedidos: era un buen cliente.
Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más alejados prefirieron comprar en su ferretería y ahorrar dos días de viaje.
Un día, se le ocurrió que su amigo, el tornero, podía fabricar para él las cabezas de los martillos. Y después... ¿Por qué no? También las tenazas, las pinzas y los cinceles. Después vinieron los clavos y los tornillos...

Para no alargar demasiado el cuento, te diré que en diez años aquel hombre se convirtió en un millonario fabricante de herramientas, a base de honestidad y trabajo. Y acabó siendo el empresario más poderoso de la región.
Tan poderoso era que, un día, con motivo del inicio del año escolar, decidió donar a su pueblo una escuela. Además de leer y escribir, allí se enseñarían las artes y los oficios más prácticos de la época.
El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de homenaje para su fundador.
El alcalde le entregó las llaves de la ciudad y abrazándole le dijo: “Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos que nos conceda el honor de poner su firma en la primera página del libro de honor de la escuela”.
—El honor sería para mí —dijo el hombre—. Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero no sé leer ni escribir. Soy analfabeto.
—¿Usted? —dijo el intendente, que no alcanzaba de creerlo— ¿Usted no sabe leer ni escribir? ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir.
—Yo se lo puedo contestar —respondió el hombre con calma. —Si yo hubiera sabido leer y escribir... ¡sería el portero del prostíbulo!»
Generalmente los cambios son vistos como adversidades, pero éstas, a veces, encierran bendiciones. Las crisis están llenas de oportunidades. Cambiar puede ser tu mejor opción.
LO SIENTO; POR FAVOR, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS
SOMOS AMADOS Y APRECIADOS MUCHÍSIMO Y PARA SIEMPRE
NO TENEMOS NADA QUE TEMER
NO HAY NADA QUE PODAMOS HACER MAL
YO SOY HIJO DE DIOS Y POR LO TANTO HEREDERO DE TODAS LAS RIQUEZAS DEL UNIVERSO
Arsenio González
El Negro e’ Macha
TWITTER: @aragonzal
Correo: negroemacha@gmail.com
Glendale, Arizona, 20-12-2019.

viernes, 13 de diciembre de 2019

DESPERTANDO EL ALMA. DIC 13. REFLEXIÓN DEL DÍA: EL ZAPATO AZUL. Por: Arsenio González.


DESPERTANDO EL ALMA
DIC 13. REFLEXIÓN DEL DÍA

EL ZAPATO AZUL

(Anxo Pérez)
Hace muchos años vivió en un reino lejano una joven que un día, corriendo por el campo, se hizo, sin percatarse de ello, una herida debajo del tobillo derecho.
Eran las fiestas del reino y, ese mismo día, la joven pensaba asistir al baile que se celebraba por la noche.
Con gran ilusión, se puso su vestido favorito y sus zapatos azules de tacón alto. Al ponérselos comprobó que el zapato derecho le hacía daño, así que con un martillo golpeó la parte interior del zapato, pero por más que lo golpeó y deformó, el zapato seguía haciéndole daño y lo descartó. Probó con varios pares de zapatos y repitió el mismo proceso. Los maldijo y pensó que estaban mal hechos, hasta que descubrió la herida que tenía debajo del tobillo. La curó y, como por arte de magia, ningún zapato le hacía daño.
Unos años más tarde, la joven, que tenía un temperamento desmesurado, conoció al que fue su primer novio. Ambos se querían mucho, pero ella, a menudo, era incapaz de controlar su carácter y le gritaba para que cambiase y actuara de la forma que ella quería. Durante uno de estos episodios, el novio decidió que no podía continuar con la relación. La joven lloró desconsolada y llegó a la conclusión de que la personalidad de aquel hombre era incompatible con la de ella.
—Tengo que encontrar al hombre adecuado para mí —refunfuñó convencida.

Llegó el segundo novio, luego el tercero, el cuarto y el quinto. Con todos ocurrió lo mismo y fracasaron todas las relaciones.
—Todos los hombres son iguales —concluyó.
Un día recordó su zapato azul, los pares de zapatos que maldijo porque ella había llegado a la conclusión de que estaban mal hechos… Y recordó el día que descubrió que el problema no lo provocaban los zapatos, sino la herida que tenía en el pie.
Ese día se abrieron sus ojos y lloró desconsoladamente:
—He actuado con mis novios igual que con mis zapatos. Los he golpeado con mi temperamento, igual que golpeé mis zapatos con el martillo, sin darme cuenta de que el problema en nuestra relación no lo causaban ellos.

Desde ese día empezó a trabajar para sanar las partes de su personalidad que la llevaba a lanzar ataques, a modo de martillazos, intentando hacer cambiar a los otros. Dejó de descartar a las personas por considerarlas inadecuadas. ¿Y qué sucedió?…
Ella sanó sus heridas y en su vida apareció un joven del cual se enamoró y, aunque no era perfecto, nunca pretendió que cambiara.
LO SIENTO; POR FAVOR, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS
SOMOS AMADOS Y APRECIADOS MUCHÍSIMO Y PARA SIEMPRE
NO TENEMOS NADA QUE TEMER
NO HAY NADA QUE PODAMOS HACER MAL
YO SOY HIJO DE DIOS Y POR LO TANTO HEREDERO DE TODAS LAS RIQUEZAS DEL UNIVERSO
Arsenio González
El Negro e’ Macha
Twitter: @aragonzal
Correo: negroemacha@gmail.com
Glendale, Arizona, 13-12-2019

jueves, 14 de noviembre de 2019

EL CUENTO DE LATIF. DESPERTANDO EL ALMA. NOV 14. REFLEXIÓN DEL DÍA.


DESPERTANDO EL ALMA
NOV 14. REFLEXIÓN DEL DÍA

EL CUENTO DE LATIF

(Jorge Bucay)
Latif era el pordiosero más pobre de la aldea. Cada noche dormía en el zaguán de una casa diferente, frente a la plaza central del pueblo.

Cada día se recostaba debajo de un árbol distinto, con la mano extendida y la mirada perdida en sus pensamientos. Cada tarde comía de la limosna o de los mendrugos que alguna persona caritativa le acercaba.

Sin embargo, a pesar de su aspecto y de la forma de pasar sus días, Latif era considerado por todos el hombre más sabio del pueblo, quizás no tanto por su inteligencia, sino por todo aquello que había vivido.
Una mañana soleada el rey en persona apareció en la plaza. Rodeado de guardias caminaba entre los puestos de frutas y baratijas buscando nada.

Riéndose de los mercaderes y de los compradores, casi tropezó con Latif que dormitaba a la sombra de una encina. Alguien le contó que estaba frente al más pobre de sus súbditos pero también frente a uno de los hombres más respetados por su sabiduría.
El rey, divertido, se acercó al mendigo y le dijo:
- Si me contestas una pregunta te doy esta moneda de oro.
Latif lo miró casi despectivamente y le dijo:
- Puedes quedarte con tu moneda, ¿Para qué la querría yo? ¿Cuál es tu pregunta?

El rey se sintió desafiado por la respuesta y en lugar de una pregunta banal, se despachó con una cuestión que hacía días lo angustiaba y que no podía resolver. Un problema de bienes y recursos que sus analistas no habían podido solucionar.
La respuesta de Latif fue justa y creativa.
El rey se sorprendió; dejó su moneda a los pies del mendigo y siguió su camino por el mercado meditando lo sucedido.
Al día siguiente el rey volvió a aparecer en el mercado. Ya no paseaba entre los mercaderes. Fue directo a donde Latif descansaba, esta vez bajo un olivar.
Otra vez el rey hizo una pregunta y otra vez Latif la respondió rápida y sabiamente. El soberano volvió a sorprenderse de tanta lucidez. Con humildad se quitó las sandalias y se sentó en el suelo frente a Latif.

- Latif, te necesito – le dijo –. Estoy agobiado por las decisiones que como rey debo tomar. No quiero perjudicar a mi pueblo y tampoco ser un mal soberano. Te pido que vengas a palacio y seas mi asesor. Te prometo que no te faltará nada, que serás respetado y que podrás partir cuando quieras… Por favor.
Por compasión, por servicio o por sorpresa, el caso es que Latif, después de pensar unos minutos, aceptó la propuesta del rey.
Esa misma tarde llegó Latif a palacio en donde, inmediatamente, le fue asignado un lujoso cuarto a escasos doscientos metros de la alcoba real.

En la habitación, una tina de esencias y agua tibia lo esperaba.
Durante las siguientes semanas las consultas del rey se hicieron habituales.

Todos los días, a la mañana y a la tarde, el monarca mandaba llamar a su nuevo asesor para consultarle sobre los problemas del reino, sobre su propia vida o sobre sus dudas espirituales.
Latif siempre contestaba con claridad y precisión.
El recién llegado se transformó en el interlocutor favorito del rey. A los tres meses de su estancia ya no había medida, decisión o fallo que el monarca no consultara con su preciado asesor.
Obviamente, esto desencadenó los celos de todos los cortesanos que veían en el mendigo-consultor una amenaza para su propia influencia y un perjuicio para sus intereses materiales.
Un día todos los demás asesores pidieron audiencia al rey. Muy circunspectos y con gravedad le dijeron:
- Tu amigo Latif, como tú le llamas, está conspirando para derrocarte.

- No puede ser - dijo el rey -. No lo creo.
- Puedes confirmarlo con tus propios ojos - dijeron todos -. Cada tarde a eso de las cinco, Latif se escabulle del palacio hasta el ala sur y en un cuarto oculto se reúne a escondidas, no sabemos con quién. Le hemos preguntado a dónde iba alguna de esas tardes y ha contestado con evasivas. Esa actitud terminó de alertarnos sobre su conspiración.

El rey se sintió defraudado y dolido. Debía confirmar esas versiones.
Esa tarde a las cinco, aguardaba oculto en el recodo de una escalera. Desde allí vio cómo, en efecto, Latif llegaba a la puerta, miraba hacia los lados y con la llave que colgaba de su cuello abría la puerta de madera y se escabullía sigilosamente dentro del cuarto.
- ¿Lo visteis? - gritaron los cortesanos - ¿Lo visteis?
Seguido de su guardia personal el monarca golpeó la puerta.
- ¿Quién es? - dijo Latif desde adentro -.
- Soy yo, el rey - dijo el soberano -. Ábreme la puerta.
Latif abrió la puerta.
No había allí nadie, salvo Latif.
Ninguna puerta o ventana, ninguna puerta secreta, ningún mueble que permitiera ocultar a alguien.
Sólo había en el suelo un plato de madera desgastado, en un rincón una vara de caminante y en el centro de la pieza una túnica raída colgando de un gancho en el techo.
- ¿Estás conspirando contra mí Latif? - preguntó el rey -.
- ¿Cómo se te ocurre, majestad? - contestó Latif - . De ninguna forma. ¿Por qué lo haría?
- Pero vienes aquí cada tarde en secreto. ¿Qué es lo que buscas si no te ves con nadie? ¿Para qué vienes a este cuchitril a escondidas?
Latif sonrió y se acercó a la túnica rota que pendía del techo. La acarició y le dijo al rey:
- Hace sólo seis meses, cuando llegué, lo único que tenía eran esta túnica, este plato y esta vara de madera - dijo Latif -. Ahora me siento tan cómodo en la ropa que visto, es tan confortable la cama en la que duermo, es tan halagador el respeto que me das y tan fascinante el poder que regala mi lugar a tu lado… que vengo cada día para estar seguro de no olvidarme de quién soy y de dónde vine.
LO SIENTO; POR FAVOR, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS
SOMOS AMADOS Y APRECIADOS MUCHÍSIMO Y PARA SIEMPRE
NO TENEMOS NADA QUE TEMER
NO HAY NADA QUE PODAMOS HACER MAL
YO SOY HIJO DE DIOS Y POR LO TANTO HEREDERO DE TODAS LAS RIQUEZAS DEL UNIVERSO
Arsenio González
El Negro e’ Macha

Glendale, Arizona, 14-11-2019

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10 DE DICIEMBRE.DIA DE LA FAV // Por: Sammy Landaeta Millán

10 DE DICIEMBRE.DIA DE LA FAV // Por: Sammy Landaeta Millán
Hoy 10 de Diciembre de 2010 es el día de la FUERZA AÉREA VENEZOLANA -FAV- Paladín del Espacio Soberano; y en el marco de la celebración del 90° Aniversario de su creación, acaecida el 10 de Diciembre de 1920, DENUNCIAMOS, RECHAZAMOS y NO ACEPTAMOS el cambio de fecha, hacia el 27 de Noviembre promulgado por el SOCIALISMO VANDÁLICO que pretende imponernos el COMUNISMO en Venezuela, amparándose en el ejercicio de una NARCO DICTADURA CONSTITUCIONAL que hoy desconoce el 10 DE DICIEMBRE. DÍA DE LA FAV. Para seguir leyendo haga click sobre la imagen........Gracias