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miércoles, 18 de febrero de 2015

El golpe de Mandela. Por Charito Rojas. @Charitorojas



Opinión 
Charito Rojas 
Notitarde / ND 

El golpe de Mandela 

Lo que quieren los pueblos es que la fuerza de la humanidad tenga como condición indispensable la humanidad de la fuerza 

Lo que quieren los pueblos es que se le dé a la tierra el sembrador que pide y se le dé al sembrador la tierra que reclama 

Lo que quieren los pueblos es la seguridad de la tierra donde asientan su precaria morada y su insegura esperanza 

Lo que quieren los pueblos es que su pan tenga el tamaño de su hambre y su gobierno la forma de su justicia 

Andrés Eloy Blanco (1896-1955), poeta venezolano, miembro de la “Generación del 28” y fundador del partido Acción Democrática (AD), cuentista, dramaturgo, periodista, insigne orador, diputado, canciller de la República, presidente de la Asamblea Constituyente de 1946 

Hoy cumple un año en prisión el líder de Voluntad Popular Leopoldo López. El gobierno en este país es quien ordena cárcel, dando así condición de preso político a quien luego la “justicia injusta” se encargará de rebuscar algún delito para mantenerlo entre rejas. A los cuatro vientos, el presidente Nicolás Maduro habla de “su” preso, disponiendo de él, condenándole antes que cualquier sentencia judicial, intentando incluso intercambiarlo con terroristas que pagan pena en Estados Unidos. En su libérrima voluntad insultadora, Maduro tilda a López de asesino, desestabilizador y le pone apodos como “el monstruo de Ramo Verde”. 

Leopoldo López no solo ha sufrido una prisión sin pruebas que lo acusen de delito alguno, sino que sus condiciones de reclusión violan mínimos derechos. Solo puede ser visitado por su familia, bajo protesta pública de sus abogados y esposa lo sacan a tomar sol, su celda es violentamente requisada cada cierto tiempo y como si fuese un criminal de alta peligrosidad, lo aíslan en calabozos de castigo cada vez que alza su voz de protesta. 

El juicio de López estuvo incluso paralizado por tres meses en los cuales el tribunal no dio audiencia para evitar pronunciarse sobre la orden de la ONU de liberarlo “de inmediato”, lo cual fue denegado. Mientras el mundo entero ve que López convocó a jornadas de protestas “pacíficas” que llamó La Salida, en las cuales se pedía al gobierno cambio o renuncia, el juez político lo culpa de las muertes que se sucedieron en ellas y que fueron en su gran mayoría, responsabilidad de cuerpos armados del sector oficialista. 

En su gobierno, cargado de sospechas de ilegitimidad, Nicolás Maduro no ha podido presentar una prueba de que Chávez murió realmente en la fecha oficial, ya que en Venezuela por lo visto presentar una partida de defunción para certificar la muerte y sus causas, no opera en un gobierno que se pasa las leyes por donde le place. Esos meses que Maduro estuvo de “presidente encargado” y también de candidato presidencial, aprobó y firmó leyes que comprometen derechos ciudadanos, con el apoyo de un Tribunal Supremo de Justicia más preocupado de su millonaria jubilación que de respetar y hacer respetar las leyes de la República. 

Como guinda de la torta, Maduro llega a la presidencia sin una partida de nacimiento (desconocida hasta el sol de hoy) que compruebe que es venezolano por nacimiento y no posee ninguna otra nacionalidad. El silencio sobre ambas partidas ratifica la certeza de la sospecha. 

Esto solo puede suceder en un país donde la fuerza armada es el partido de gobierno y no la garante de la constitución y donde un grupo de aprovechados se han enriquecido groseramente y ahora están enquistados para proteger su libertad y sus riquezas. El legítimo derecho que tienen los estados (y Venezuela lo ha ejercido expulsando a funcionarios diplomáticos y a visitantes ilustres que han querido asomarse a este horror) de dar y quitar los permisos de entrar a su territorio, no pudo ser asumido sino con la plana de Chávez: “están atacando la soberanía de Venezuela, están atacando a la Patria ”, cuando a ojos vista de lo que se trata es que los acusados de violadores de derechos humanos (como por ejemplo los verdugos de Leopoldo López y de todos los presos políticos y protestantes), los jefes de carteles de drogas y otros especímenes ligados a la revolución, no ingresen a USA ni tengan propiedades allá. Ya se reportan cada vez más casos de ilustres personajes rojitos que han sido devueltos de aeropuertos norteamericanos y sus familias avisadas de abandonar el país en un plazo de 24 horas. 

Con este peliagudo escenario internacional en el cual la prisión de López ha despertado la crítica mundial; una economía fracasada con una inflación de 68,5% en 2014 según el BCV; un ambiente de rabiosa impotencia en todos los niveles; la escasez que no amaina porque sencillamente no hay producción; el sector industrial y comercial paralizado por la incertidumbre ante la avalancha de medidas, imposiciones, fiscalizaciones, multas, cierres, confiscaciones y expropiaciones, el gobierno no tiene ni siquiera el sensato gesto de escuchar a un país que le está pidiendo urgentemente un cambio en el rumbo. Antes bien, el presidente Maduro insiste en la quemada y ya risible táctica de denunciar magnicidios y golpes de Estado, obedeciendo al librito cubano según el cual, esto convoca al apoyo mundial alrededor del “gobierno constitucionalmente electo”. 

Hasta el momento, en dos años Maduro ha denunciado al menos en 16 oportunidades intentos de magnicidio o de golpe de Estado de una gran variedad: que lo querían matar a él y a Diosdado; que vendrían sicarios salvadoreños a cometer magnicidio; que la derecha tenía aviones dispuestos en Colombia para atacar Miraflores; que Colombia quería “inocularle” un veneno para matarlo “también” a él; que sicarios lo matarían en la cumbre de Unasur en Ecuador; ha acusado a Henrique Capriles, a Álvaro Uribe, a Posada Carriles, de planificar su muerte; dijo que terroristas lo iban a matar en la cumbre de la Celac en Costa Rica; que el banquero Eligio Cedeño financiaba a María Corina Machado, a Henrique Salas Römer y a Diego Arria para magnificarlo; que si un plan llamado “carpeta amarilla” se gestaba en su contra en Los Teques; que si un tuitero llamado Power Kardashian lo amenazó de muerte (¡!); pero en dos oportunidades ha denunciado planes de golpe de Estado por parte de militares. La primera vez mandó a detener a tres oficiales que han negado absolutamente la versión y nada se sabe del juicio de ellos. La última denuncia, llamada “plan azul” porque presuntamente unos oficiales de la Fuerza Aérea bombardearían con un Tucano a Miraflores y otras dependencias públicas, fue en febrero, en este aniversario de las protestas estudiantiles que provocaron 43 lamentables muertes. 

A estas alturas ya nadie toma en serio esas denuncias que intentan distraer del gravísimo problema nacional de desabastecimiento, inseguridad, inflación, indefensión legal y una anarquía que está devorando a la sociedad con la barbarie de la ley de la selva. Sálvese quien pueda. 

La torpeza e incapacidad oficial de enderezar un rumbo a todas luces errado, está favoreciendo nacional e internacionalmente a Leopoldo López, quien ha seguido desde la cárcel los preceptos pacifistas de Mandela, de Ghandi, de Luther King. La ausencia de odio en sus escritos asombra a muchos y la madurez política le ha llegado entre los barrotes. La presión mundial para liberarlo, la incesante lucha de su esposa Lilian Tintori por dar a conocer en todos los escenarios la injusticia que reina en Venezuela, deberían impulsar a una medida inteligente de parte de un régimen al que hace un gran daño el que se compare a López con Mandela y a su desgobierno con aquel segregacionista y malvado de Suráfrica. 

“Los verdaderos líderes deben estar dispuestos a sacrificarlo todo por la libertad de su pueblo” dijo Mandela. Y es exactamente lo que está haciendo Leopoldo López, a quien Maduro le ha hecho el gran favor de martirizarlo para hacer de él un líder incuestionable. 



REMISIÓN: 

Alberto Rodriguez chinorodriguez1710@yahoo.com 

[Disidentes_de_Altamira]Disidentes_de_Altamira@yahoogroups.com



miércoles, 11 de febrero de 2015

Derechos y humanos. Por: Charito Rojas. @charitorojas Noticiero Digital.

Mural de Óscar Arnulfo Romero y Galdámez (Monseñor Romero) en la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad de El Salvador. Fuente: WIKIPEDIA.  


Por: Charito Rojas. ND

Derechos y humanos

11 Febrero, 2015
Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles… Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: “No matar”. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión. Monseñor Oscar Arnulfo Romero (1917-1980), Arzobispo de San Salvador, en su última homilía, un día antes de ser asesinado

La Iglesia Católica en sus más de dos mil años de historia, ha defendido los derechos del ser humano a ser respetado en su integridad, en su derecho a nacer, a vivir libre, a tener una vida cónsona a su humanidad como creación divina. Desde que los primeros cristianos se enfrentaron a los leones para defender su fe, los mártires son símbolo de la inquebrantable tenacidad de luchar por las creencias ante cualquier poder de fuerza, de cualquier orden que violente la sagrada y libérrima voluntad que les fue obsequiada a los hombres por Dios.

Y los mártires también son modernos: monseñor Oscar Arnulfo Romero es uno de los veinte mártires reconocidos del siglo XX. Controversial, brillante, tan ortodoxo como liberal, monseñor Romero se convirtió en un látigo permanente para la dictadura militar que asoló El Salvador por décadas. Bajo su protección se cobijaron los indígenas, los campesinos, los desvalidos y hasta los demócratas que luchaban por liberar a su país de la opresión.

Monseñor Romero no las tenía todas consigo: muchos, incluso colegas obispos, murmuraban que era comunista o que actuaba abiertamente en política. Tres veces visitó el Vaticano para justificar ante el Papa su actuación y sus homilías libertarias. “El gobierno no debe tomar al sacerdote que se pronuncia por la justicia social como un político o elemento subversivo, cuando éste está cumpliendo su misión en la política de bien común”, decía mientras recorría incansable caseríos y barrios pobres llevando su palabra de pastor.

Sus reiteradas denuncias acerca de la violencia militar y también de las guerrillas revolucionarias, su indignación ante el asesinato y la deportación de sacerdotes, le dieron prestigio internacional. Luego del asesinato del padre Rutilio Grande, el arzobispo pidió públicamente una investigación al presidente coronel Arturo Armando Molina, excomulgó a los culpables, celebró una misa a la que asistieron 100.000 personas y decidió no acudir a ninguna reunión ni diálogo con el Gobierno hasta que no se aclarase el crimen. El 2 de julio asume la presidencia Carlos Humberto Romero y el arzobispo de la capital, San Salvador, no asiste a los actos oficiales. Estaba ocupado creando un “Comité Permanente para velar por la situación de los derechos humanos”.

La represión gubernamental contra la Iglesia arreció con atentados, acusaciones contra los jesuitas y amenazas de cierre a medios de comunicación católicos, mientras monseñor Romero hacía giras pastorales y públicas homilías condenando los atropellos a la Iglesia y a la sociedad salvadoreña.

La Universidad de Georgetown (EE.UU.) y la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) le concedieron doctorados Honoris Causa y miembros del Parlamento británico lo propusieron para el Premio Nobel de la Paz 1979. Apoya el golpe incruento de dos coroneles creyendo en su palabra de cambio hacia un régimen humanitario pero cuando esto no se da, monseñor Romero reanuda sus llamados a todas las fuerzas políticas, económicas y sociales del país para colaborar en la reconstrucción de El Salvador y organizar un sistema verdaderamente democrático. El 17 de febrero de 1980 escribió al presidente estadounidense Jimmy Carter, pidiendo que cancelase toda ayuda militar, pues fortalecía un poder opresor.

El 24 de marzo, lunes santo, después de su valerosa homilía el domingo de Ramos, monseñor Romero va a celebrar una misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia. La bala de un francotirador le partió en dos el corazón, en el mismo altar. Una impresionante manifestación de dolor lo acompañó hasta su última morada en la cripta de la Catedral Metropolitana de San Salvador. Mientras se celebraban los funerales, estalló una bomba en los alrededores, entre tiroteos y ráfagas de ametralladora, con saldo de 27 muertos y más de 200 heridos.

Treinta y un años pasaron sin que se castigase este crimen: en 2004 una corte norteamericana declaró civilmente responsable al francotirador, identificado como sargento Marino Samayor, a quien el mayor Roberto d’Aubuisson, creador de los escuadrones de la muerte y fundador del partido ARENA, y el coronel Arturo Armando Molina, ex presidente de facto, le habrían pagado el equivalente a 114 dólares por matar al arzobispo.

El 24 de marzo de 1990 se dio inicio a la causa de canonización de monseñor Romero. En 1994 lo declaran Siervo de Dios y desde su misma muerte sus seguidores comenzaron a llamarle “San Romero de América”. Este 3 de febrero de 2015 el papa Francisco autorizó la promulgación del decreto de la Congregación para las Causas de los Santos, que declaró a Óscar Romero mártir de la Iglesia, asesinado por «odio a la fe». Su canonización sólo espera por la fecha. Monseñor Romero es un símbolo de la defensa, en nombre de la fe católica, de los derechos más sagrados del hombre: la vida, la libertad, las condiciones de supervivencia.

En Venezuela, donde se vive una situación que podría calificarse de “crisis humanitaria”, la Iglesia Católica ha actuado con firmeza ante los abusos revolucionarios, violaciones a los derechos humanos y padecimientos del pueblo venezolano. Tal vez la más clara posición de la Conferencia Episcopal (casi tanto como aquel premonitorio discurso del Cardenal Rosalio Castillo Lara en la fiesta de la Divina Pastora) fue el documento que vio luz en enero de este año, “Renovación ética y espiritual frente a la crisis”, donde exhortan a “dejar de lado concepciones ideológicas rígidas y fracasadas, así como el afán de controlarlo todo”. Dar seguridad jurídica y fomentar empresas eficientes es imperativo para los obispos, porque dicen con todas las letras que la crisis de Venezuela es consecuencia de querer “imponer un sistema político-económico de corte socialista, marxista o comunista” y de “atentar contra la libertad y los derechos de las personas y asociaciones”. Para los obispos, el diálogo (que no es “conversación”) tiene su escenario natural en la Asamblea Nacional. Respetar los derechos humanos y descartar la violencia es imperativo.

Lamentablemente el gobierno no escucha llamados sensatos como el de la Iglesia. Muy al contrario, en su desesperación por aferrarse al poder que se desliza como agua entre sus manos, recrudece su enfrentamiento con la disidencia, acosa y apresa a comerciantes, empresarios y productores, violenta y confisca propiedades. Mientras esta torpeza política acaba con los restos de la economía nacional, quien paga es un pueblo que sufre humillación por hambre y necesidades, que muere por falta de medicinas y hospitales, que no es libre para protestar, para alzar su voz ni para ser informado de lo que sucede ante el ahogo a medios independientes.

La Iglesia habló, los venezolanos están gritando su verdad, los economistas ofrecen gratis consejos. Y el gobierno atorado en sus redes de ineptitud y corrupción no escucha sino su propia fracasada receta. Firman su sentencia los muertos, heridos, torturados, maltratados, la justicia injusta, la tumba, las cuentas en Suiza, las delaciones de narcotráfico, los disparos a inocentes. Y sobre todo, una sociedad resquebrajada por el odio y las divisiones, la muerte lenta de las esperanzas, el terrible desasosiego de las carencias, la angustia de la miseria y la inseguridad. Son pocos los aún ciegos que permanecen por inercia, sinvergüenzura o ignorancia en ese callejón sin salida, donde la barbarie tocó sin pudor la tecla nula: los derechos humanos. Un lenguaje que entiende el planeta entero.

Después de mucha sangre, sudor y lágrimas, El Salvador alcanzó la democracia y sus conciudadanos se han esforzado en que el martirio de monseñor Oscar Romero no fuera en vano. Duro espejo en el cual mirarnos.

charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas

miércoles, 26 de mayo de 2010

El abrazo del Oso // Por: Charito Rojas

Donde hay poca justicia es grave tener razón". Francisco de Quevedo (1580 - 1645), noble, político y escritor del Siglo de Oro de la literatura española.
La economía venezolana registró en el primer trimestre una caída de 5,8%, la mayor desde el año 2003, según el Banco Central de Venezuela. El producto interno bruto (PIB) mostró una contracción de 5% en el sector petrolero, de 6% de la actividad privada y de 27,9% en las inversiones. Algo huele a podrido en Venezuela y el gobierno quiere hacernos creer que no tiene nada que ver en eso.
O sea, este gobierno confisca tierras productivas para convertirlas en peladeros de chivo y él no tiene la culpa de la caída de la producción agrícola nacional. Vayan al Charcote, a los valles de Aragua, a La Marqueseña, a los valles del Turbio, a las más de 3 millones de hectáreas expropiadas y comprueben que siguen sembradas apenas el 9%. Expropian las torrefactoras, los centrales azucareros, los silos, confiscan mercancía en las almacenadoras (por eso se llaman así, caraj), cierran los expendios de alimentos, ponen presos a los carniceros, toman cadenas de supermercados, plantas industriales. Y lógicamente, hay desabastecimiento en todos los rubros confiscados: harinas, aceite, azúcar, café, leche, carne. Ah, pero la culpa no es del gobierno: íes de los burgueses, de las casas de bolsa, de empresas Polar y por supuesto, del Imperio!
El país ha llegado a una situación caótica en que las protestas diarias y cada vez más extendidas a sectores de la población supuestamente afectos a la revolución, muestran su cansancio y decepción ante un estado de cosas exasperante. Ya los pequeños comerciantes han comprendido que el asunto no es sólo con los grandes, que cualquiera cae en las manos voraces del Seniat, del Inti, Indepabis o de la Guardia Nacional. Los propietarios, grandes o pequeños, comienzan a comprender que el propósito de la revolución chavista es extinguir completamente al sector privado y hacer depender toda la economía del poder central, del dedo único. Y esto es lo que asombra de un país tan rebelde como Venezuela: que en once años no haya puesto el "parao" indispensable a esas fauces totalitarias que devoran la democracia, los derechos, la propiedad, las libertades.
El avance del poder del Comandante sobre el sector privado es feroz, contundente y sin miramientos. No hay ley que lo pare, sobre todo cuando los poderes del Estado están comiendo del plato que les sirve quien atrozmente dispone de todos los recursos del país. Aquí no hay Contraloría, no hay Parlamento, no hay justicia que detenga el atropello gubernamental contra la población. Pero por primera vez, ricos y pobres, chavistas, opositores o ni ni, están entendiendo que no les va a quedar hueso sano. Para los oficialistas que han hecho su dinero bien o mal habido, que intentan mejorar su status, que quieren casa, camioneta, whisky 18, buenos colegios y clínicas para su familia, el desbarrancadero de servicios por el que se está yendo el país, aliñado con el discurso de que ser rico es malo, agregando el hecho cierto de que la propiedad privada se esta volviendo sal y agua, lo coloca en un disparadero: apoyar al régimen y a la final perderlo todo o no apoyarlo y salvar su futuro.
Millones de venezolanos están afectados por la destrucción del sistema financiero y productivo. Cuantas personas han perdido su empleo, sus ahorros, su jubilación, por esas vueltas de tuerca del gobierno contra empresas que se creían sólidas. Las ventanas de libertades cada vez son más estrechas. Es casi imposible ahorrar en lo único que representa alguna seguridad, que es la divisa extranjera. Los propietarios de inmuebles están sudando tinta. Ya el Presidente satanizó los alquileres, así que personas que invirtieron sus ahorros en bienes raíces, para retirarse a vivir con el importe que ello le produjera, están desesperados por salir de las propiedades ante el riesgo de expropiación o invasión.
Qué gran decepción para los que han recibido un apartamento o un carro en alguno de los repartos gubernamentales, para después enterarse que sólo tienen el uso de ellos, porque no pueden venderlo, negociarlo, alquilarlo. Es decir, no son dueños de nada. Esta es la propiedad socialista, esa que ofrecen a los obreros cuando los entusiasman para que clamen la expropiación de sus empresas soñando con que van a ser socios de ellas. Pregunten qué tienen hoy en día, pregunten a los accionistas clase B de Sidor si han cobrado un centavo desde que el Gobierno estatizó la empresa en 2008.
Por eso la reacción de los empleados de Empresas Polar ante la avanzada, anunciada desde 2009 y concretada esta semana. Decomisos, multas, inspecciones. Sencillo y puro robo de mercancías almacenadas para su distribución, decomisadas para poder abastecer los pelados Mercal. El negocio de Polar y de todas las grandes empresas es vender, no acaparar y menos aún con la amenaza constante del Indepabis y de cualquier funcionario que a su libre entender crea que el producto de un día de producción en Polar, es acaparamiento. Los empleados de Polar no quieren pasar a engrosar la lista de desempleados por culpa de los desmanes de oficiales. Los empleados de Polar no quieren perder el mejor contrato colectivo de Venezuela, los beneficios que disfrutan sus hijos, el futuro que se les ofrece.
El régimen no entiende -evidentemente está fuera de su capacidad- que los trabajadores de Polar y los de todas las empresas que pretenda expropiar ya han entendido que por malo que sea su jefe, nunca será peor que este gobierno. Pero hay algo aún más importante: los venezolanos ya han comprobado la capacidad de daño y destrucción de esta supuesta revolución, que no es más que un pasticho relleno de ideología barata e ineptitud absoluta.
Empresas Polar es un buque insignia del éxito empresarial en Venezuela, de la gestión productiva y eficiente, de la compenetración obrero-patronal, de la responsabilidad social. Desde 1954 Polar opera en el negocio de alimentos. El fundador, Lorenzo Mendoza Fleury comenzó con detergentes y fue ampliando su radio productivo. Hoy su nieto, Lorenzo Mendoza Giménez preside este emporio industrial con 18 plantas en Venezuela y 3 en Colombia. Tiene una red de distribución con más de 45.000 puntos de venta, casi 1.000 unidades de distribución, 75 depósitos y 27 compañías distribuidoras. Con una capacidad total de producción que alcanza los 2,1 millones de toneladas métricas anuales, Alimentos Polar tiene el más completo portafolio de marcas líderesÖ y está haciendo el inmenso aporte al país de salvarlo del desabastecimiento total. Empresas Polar genera 33.000 empleos directos y más de 200.000 indirectos. Y toda esta gente tiene familia.
Las amenazas del Comandante contra Mendoza resultan ridículas: "Mendoza tienes mucho que perder, cuidadito", dijo en Barquisimeto. Todavía no entiende que Mendoza no es quien pierde, que Mendoza tiene generaciones de industriales comprometidos con Venezuela, que le dan una sólida fortuna. Mendoza si quisiera, podría estar viviendo en Nueva York. O en Suiza. Sin escuchar estupideces ni preocuparse de confiscaciones, robos y saqueos. Pero está aquí, trabajando por su país, porque cree en él como creyeron generaciones anteriores. Mendoza no dice una palabra: quienes hablan son los empleados de Polar, que se han convertido en los mejores abogados de la empresa. El Comandante no entiende que a ellos es que está perjudicando.
No ha captado la seña: la pelea no es con Mendoza: es con un país harto de mentiras, de daños injustificados, de ineficiencia total, de corrupción, de irrespeto. Llegó la hora de una suerte que en lucha libre es definitiva: el abrazo del Oso.
 
Hasta el próximo miércoles
Nuevo correo:
Twitter: @charitorojas
Fuente:  Diario "NOTITARDE"
26/05/2010     

Remisión: Remy Paternoster

miércoles, 19 de mayo de 2010

EL SAQUEO OFICIAL //Por: Charito Rojas

El saqueo oficial

"Del fanatismo a la barbarie sólo media un paso". Denis Diderot (1713 - 1784) escritor y filósofo francés, importante figura de la Ilustración, editor de la primera enciclopedia.
Tres acepciones tiene el verbo saquear: 1.- Dicho de los soldados: apoderarse violentamente de lo que hallan en un lugar. 2.- Entrar en una plaza o lugar robando cuanto se halla. 3.- Apoderarse de todo o la mayor parte de aquello que hay o se guarda en algún sitio. Cualquiera de las tres significan lo mismo: apoderarse de lo que no es suyo, tomar a la fuerza lo que no les pertenece. Robar, pues.

Desde el año 2005, el gobierno revolucionario con su Comandante al frente señalando los objetivos, ha estatizado, expropiado, recuperado, confiscado o como quieran ellos llamarlo, tierras, empresas, inmuebles, centrales azucareros, silos, bancos, en una gama absolutamente heterodoxa de targets, alegando causas de utilidad pública, defensa de la seguridad alimentaria, recuperación de propiedades de la nación, seguridad nacional o cualquier sandez que se les ocurra en el momento. Este hombre se ha bailado el artículo 115 de la Constitución, que para quienes aún no lo han leído y posean algo, deberían caletreárselo: "Se garantiza el derecho de propiedad. Toda persona tiene derecho al uso, goce, disfrute y disposición de sus bienes. La propiedad estará sometida a las condiciones, restricciones y obligaciones que establezca la ley con fines de utilidad pública o de interés general. Sólo por causa de utilidad pública o interés social, mediante sentencia firme y pago oportuno de justa indemnización, podrá ser declarada la expropiación de cualquier clase de bienes".

La Asamblea Nacional le sirvió en bandeja de plata al Comandante una Ley de Expropiación por Causas de Utilidad Publica y Social, pero hasta en ella se consagra la expropiación como excepción y no como regla, debiendo antes ser declarada de utilidad pública, debiendo antes ser justipreciada, debiendo antes ser pagada oportunamente y en efectivo a sus dueños. Solo cumpliendo todos estos pasos, puede proceder una expropiación, sin embargo, la Ley también establece el derecho a pataleo de los propietarios. Todo esto se ha violado en Venezuela bajo la mirada complaciente de la AN, del TSJ, de gobernaciones y alcaldías, de Consejos Legislativos, con la complicidad de funcionarios públicos a quienes les importa tres pitos la ley y el perjuicio que causan, con tal de conservar el carguito. Y también con el lamentable apoyo de rojitos que ya sean empleados de los expropiados, o consejos comunales o simples buchiplumas que están donde creen que les van a tirar algo, salen con su pancartica y su franela roja a darle vivas a los bárbaros.

La fiebre confiscatoria comenzó en 2003: a petición de los trabajadores la fábrica de válvulas Inveval fue expropiada, con el ofrecimiento del gobierno de que serían dueños de 49% de las acciones. Hoy el Estado posee el 100%. En 2005 fue Venepal, la productora de papel, que con la promesa de un modelo cogestionario fue transformada en Invepal. Cinco años después, el Gobierno adquirió las acciones a la cooperativa y ahora es dueño del 83% de la empresa. En 2007 estatizó a Cantv y la Electricidad de Caracas. Miles de venezolanos que eran accionistas de estas empresas y recibían sus dividendos, finalmente tuvieron que venderle su propiedad al Gobierno. Ese mismo año el gobierno unilateralmente canceló todos los contratos con las transnacionales que operaban en la Faja del Orinoco y recientemente volvió a entregarlos pero a iraníes, chinos, japoneses, indios, españoles, rusos y a Chevron. Sidor fue expropiada en 2008. 15 mil familias propietarias del 20% de la siderúrgica bajo la figura de accionistas clase B, continúan hoy en el limbo sin saber qué pasará con su propiedad.

También en 2008 fue estatizado el Banco de Venezuela del grupo español Santander y las cementeras mexicana Cemex, suiza Holcim y francesa Lafarge. El gobierno ha expropiado casi todos los centrales azucareros del país, los silos de Remavenca, la planta de arroz Santa Ana de Cargill, las torrefactoras Fama de America, El Peñón y Café Madrid y más recientemente Molinos Nacionales Monaca, filial de la mexicana Gruma, que producía la harina de maíz Juana segunda en el mercado nacional, harinas Robin Hood y avenas.

El gobierno en su campaña de apoderarse de todo el sector productivo y de todas las fuentes agropecuarias, comenzó en 2005 su campaña contra los mayores hatos productores cárnicos: así fueron expropiados La Marqueseña, El Charcote, Hato Piñero. Fincas en plena productividad fueron tomadas por el Inti y la Guardia Nacional en todo el país, pero eso sí, sólo las productivas, las que estaban bonitas, organizadas. El gobierno no recupera peladeros de chivoÖ.sólo convierte en ellos las tierras fértiles expropiadas con ese toque típico de estos atilas rojos, que por donde pasan no vuelve a crecer la hierba. De los casi tres millones de hectáreas expropiadas, solo 190.000 siguen productivas. De los 12 millones de cabezas de ganado existentes hace 10 años, quedan 9 millones.

Engrosan la lista de apropiaciones las 76 empresas petroleras de la costa oriental del lago; el Centro Sambil La Candelaria, los Hipermercados Exito y los automercados CADA, el edificio La Francia y más recientemente la finca La Carolina, propiedad de Diego Arria. Y si la mayoría por no decir todas las expropiaciones no tienen una real justificación, éste último caso tienen la connotación personalísima de una venganza política. Hemos visto a la turba roja en acción, penetrar en una finca de 178 hectáreas, bellamente sembrada, con vocación turística, con cooperativas de producción familiares, con ganado de raza y caballos de cría, y saquearla. Se llevaron no sólo animales y productos sino enseres personales de la familia Arria, su ropa, objetos de arte. Con su cara muy lavada, el jefe del Inti, de cuyo nombre no quiero acordarme, dijo que averiguarían la procedencia de esos objetos personales. Una multitud de gente, entre ellos niños a los que se les enseña que esta bien apoderarse de la propiedad de otro si a ti te da la gana de disfrutarla, se bañaron en la piscina de la propiedad mientras el Comandante les aplaudía. Esto fue la tapa del frasco: ya los venezolanos que tengan una propiedad, por pequeña que sea, saben que en cualquier momento se la pueden arrebatar por capricho, como le arrebataron su finca a Arria. Son escenas que recuerdan las hordas zamoranas, el saqueo de Boves, las montoneras que asolaron a Venezuela en ese terrible siglo XIX, al cual quieren devolvernos.

Por esto, es lógica la previsión de inflación de 40% para este año, es lógico que los ciudadanos quieran proteger sus ahorros pasándolos a dólares, es lógico que la inversión extranjera haya descendido 72%. La inseguridad jurídica que vive el país esta retratada en la imagen de un Presidente que ordena expropiaciones que son más bien confiscaciones, sin ningún asidero legal. Exprópiese, dice y él es la ley. Aquí no hay Constitución que valga cuando no existe un Congreso que le haga contrapeso, unos jueces que lo juzguen, un contralor "por cierto øtodavía vive?" que le pida cuentas.

Esta Venezuela es Patria para los jerarcas chavistas, Socialismo para los pendejos que le creen y Muerte para los venezolanos y sus propiedades. øVencerá? El 6 de septiembre lo sabremos, cuando los expropiados, los invadidos, los desempleados, los desabastecidos, los humillados, salgan a votar.

Twitter: @charitorojas
charito@movistar.net
Opinión
Charito Rojas
Notitarde / Noticiero Digital.com

miércoles, 3 de marzo de 2010

Rezuman las cloacas // Por: Charito Rojas

Cada vez más solo, por primera vez se da cuenta que la revolución no lo es todo. Rezuman las cloacas, momento terrible en que hay que dejar el asco a un lado y ponerse a palear el detritus. Digo, si es que queremos algún día tener un país limpio. Rezumar: Dejar pasar a través de los poros o grietas de un sólido, gotas de algún líquido. Charito Rojas // Notitarde / ND Marzo 3, 2010
“A las acciones de los malvados las persigue primeramente la sospecha,

luego el rumor y la voz pública, la acusación después y finalmente, la justicia”.

Cicerón (106 a.C.- 43 a.C.) jurista, político, filósofo, escritor y orador romano.

Rezuman las cloacas
Al principio parecía un soñador, un tipo ordinario y simpático, que tenía un pasticho ideológico que le impedía distinguir comunismo de fascismo. Cuando ganó, nos encomendamos a Dios, rogándole que las buenas intenciones para con Venezuela fueran ciertas pero dudando seriamente que alguien con tan poca preparación académica y totalmente carente de experticia de gerencia, administración o gobierno, pudiese hacerse cargo del país en ese período de quiebre. Período en el que vimos saltar a Luis Herrera detrás de Irene Sáez (políticamente hablando, claro) mientras AD abandonaba a su líder Alfaro Ucero. Todo el stablishment político estaba sacudido y soplaba un huracán de cambio que benefició al Teniente Coronel, quien logró por los votos democráticos lo que no pudo con un intento de golpe contra un Presidente constitucionalmente electo.

Sus primeras actuaciones, acompañadas por su folklorismo y aparente llaneza, daban más risa que pánico. Pero había signos que debían preocupar y pocos tomaron en cuenta: su cercanía con Fidel Castro, su odio hacia los partidos y hacia “los 40 años del puntofijismo”, su carencia total de mecanismos de negociación para conectarse con un país que ansiaba ese empujón gubernamental, ese orden que creía que un militar podría darle, esa honestidad tan prometida en la campaña, esa igualdad de oportunidades que toda democracia persigue. Hasta su vida personal, tan convulsa e inestable como la pública, debía agitar todas las campanas de alarma.

Personalmente supe de su calidad humana, de su valía como gobernante, de su sentido de las prioridades, en la tragedia de Vargas. Le importó más el referéndum aprobatorio de la Constitución que se llevaba a cabo ese día que una tragedia que dejó a decenas de miles de muertos (nunca supimos cuántos porque el gobierno no se ocupo de contarlos), casi doscientos mil damnificados (algunos todavía esperando la vivienda que el gobierno les construiría en las miles de hectáreas que donaron los “oligarcas” Vollmer y Cervini, creyentes aún de que el Comandante gobernaría para los pobres.

Los años posteriores han demostrado que al jefe de la revolución no le interesa el sufrimiento de este país. Regala más de 50.000 millones de dólares a otros países en lugar de invertirlos en un plan nacional para combatir la inseguridad, que ha matado a más de 150.0000 venezolanos en una década. Sin que le temblara el pito, botó al capital humano de Pdvsa para que la rapiña robolucionaria pudiese apoderarse de la empresa. Fue totalmente sordo, ciego e intolerante cuando gigantescas marchas tomaron las calles de Caracas pidiendo que cambiara el rumbo de su gobierno o renunciara; en lugar de poner atención a las peticiones de sus gobernados, ordenó activar el Plan Avila contra ellos. Después de la masacre, culpó a la oposición y proclamó héroes a los pistoleros de Puente Llaguno. Meses después, el país productivo se fue a un paro nacional como gesto final y desesperado para lograr que el Presidente, que estaba gobernado de espaldas a la Constitución y a sus ofertas electorales, renunciase.

Porque ya después de los sucesos de abril y de los muertos de la Plaza Altamira, el país sabía que la sangre no lo perturbaba. Aún así, mantuvo más de un mes el paro, pese al grave daño que se causaba al aparato productivo, pese a la quiebra de muchos pequeños negocios, pese al cierre de muchas oficinas y las gigantescas pérdidas de las empresas. Pero al hombre no se le movió una pestaña y decidió que él era más importante que el país, ni siquiera intento negociar, escuchar o entender lo que el país quería decirle. Ni la quiebra del país, ni el sacrificio de vidas, ni las protestas masivas lo sacarían de una silla que él cree perpetua.

Para poder controlar Venezuela ha rezumado las cloacas, sacando a flote lo más inmundo. Se ha dado cuenta que el dinero es el aceite que afloja todas las tuercas, más aún cuando las de la probidad, la moral y la fe están flojas. El Comandante se ha deleitado en ofender al país académico nombrando a una abogada dos de la PTJ Presidenta del Congreso, a un ex guerrillero Ministro, a un ex chofer del Metro, Canciller. La intelectualidad izquierdosa que pululaba en los cafés de Sabana Grande en los años 80 ahora se sienta en los despachos oficiales, son Superintendentes, presidentes de Bancos, Viceministros, pero todos siguen cantando Alí Primera y leyendo a Cardenal. Este es el gobierno de los resentidos que jamás hubieran logrado nada por méritos propios y por eso se montaron en el tractor de la revolución donde hay que callar y aplaudir para ganar billete y sobrevivir políticamente.

Pero con el fin de la bonanza petrolera, la ineptitud de los funcionarios, desde el Comandante hasta los jefes de las misiones en los barrios, se ha hecho patente al no poder arreglar como antes todo a los realazos. Por supuesto que la primera reacción al no poder solucionar problemas tan graves como el del suministro de electricidad y agua es echar la culpa a los otros (al Niño, a los gobiernos anteriores, a los usuarios derrochadores), pero jamás reconocerán su propia responsabilidad en el problema. Es lógico: hay que ser varón para asumir las responsabilidades, enfrentarlas cara a cara y darles solución. El Comandante dijo hace una semana cuando inauguraba una pequeña termoeléctrica (con turbinas norteamericanas compradas por el gobierno olvidándose de la pendejada del imperio) que ellos sí sabían lo que hacían y que sí eran capaces. Yo me pregunté ¿y entonces por qué no lo hizo en los once años anteriores? La respuesta es simplísima: porque no le interesa lo más mínimo. Su única meta es hacer de Venezuela una segunda Cuba y heredar el liderazgo de la vetusta izquierda latinoamericana que detenta hasta ahora Fidel. Para ello ha utilizado todo nuestro dinero y nos ha coaccionado con las leyes sancionadas por los desvergonzados de la Asamblea Nacional, ha controlado las elecciones con un CNE descaradamente rojo; ha contado con un TSJ íUh! íAh! y con todo un equipo de personajes, a cual más oscuro y vil, actuando en contra de los ciudadanos decentes y productivos.

Por último, ha engordado a las Fuerzas Armadas que hoy le cuidan las espaldas, igual que se las cuidaron a otros Presidentes. Estos soldaditos de plomo, con estrellas de hojalata y soles de plastilina, amantes de los verdes y del 18 años, Venezuela les tiene guardada una cuentita que los periodistas con buena memoria nos encargaremos de recordar cuando llegue el momento de la justicia.

Esta semana hemos visto la actuación de tres Presidentes: Michele Bachelet en Chile, trepada en un helicóptero, al frente de la emergencia; Alvaro Uribe, quien no dudó un segundo en aceptar la decisión del Tribunal Supremo de negarle su segunda reelección; al Presidente de Uruguay diciendo en su discurso que quería un país “fino, inteligente y respetado en el exterior”, poniendo como ejemplo a seguir a Dinamarca y Nueva Zelanda (¿y por qué este exguerrillero no quiere seguir el ejemplo de Cuba o de Venezuela?). Sentimos envidia de esos Presidentes responsables, respetuosos, deseosos de dar a sus países lo mejor. Pero muchas cosas están sucediendo en Venezuela: reacciones internacionales por la conducta del régimen contra los derechos humanos, en la lucha antinarcóticos, su presunta cercanía con ETA y las FARC. Hay una gran impaciencia en los venezolanos, azuzados por los apagones, la falta de agua, la inflación y la inseguridad. El sonoro cacerolazo que sacó a Chávez de El Valle, zona supuestamente chavista, el 27 de febrero en los actos de “celebración” del Caracazo, debe ser una señal preocupante. La masa no está para bollos y el Comandante no tiene recursos ni triquiñuelas ya para contener la avalancha rabiosa que se le viene encima.

Con muy poco margen de operación, busca desesperadamente los funcionarios que sea capaces de brindarle una respuesta a la disgustada ciudadanía. Y no los encuentra: él mismo los echó del país, se fueron por sí mismos, están en la oposición o montan tienda aparte, como Henry Falcón. Cada vez más solo, por primera vez se da cuenta que la revolución no lo es todo. Rezuman las cloacas, momento terrible en que hay que dejar el asco a un lado y ponerse a palear el detritus. Digo, si es que queremos algún día tener un país limpio.

Imagen ilustrada de: Alberto Rodríguez Barrera.

jueves, 11 de febrero de 2010

LA PROFANACIÓN // Por Charito Rojas

La Profanación
La llamada "espada del Perú", fue recibida por el Libertador Simón Bolívar de manos del Congreso de ese país, como única recompensa por la libertad, después de la batalla de Ayacucho en 1825. Desde que arribó a Venezuela, la preciada espada de oro macizo, adornada con 1.433 diamantes, había permanecido en las bóvedas del Banco Central de Venezuela y ningún Presidente había tenido el atrevimiento de tocarla. El Comandante la saca de su arca cada vez que quiere, con motivos fútiles, como la juramentación del nuevo Ministro de la Defensa o un acto mitinesco con estudiantes. No sólo la toca, sino que la desenvaina y hace los más estratosféricos juramentos sobre ella. Para rematar, ha regalado la réplica de la espada de Bolívar a personajes tan siniestros como Robert Mugabe, Raúl Castro, Daniel Ortega y Muammar Gadafi. Todos los compinches también tienen su réplica. Y a Fidel le regaló una taza y una daga que pertenecieron a Bolívar y conforman Patrimonio de la Nación. Por supuesto, todos estos personajillos ostentan la muy prostituida Orden del Libertador.

Profanación: "Tratamiento ultrajante o irrespetuoso que se hace de una cosa que se considera sagrada, como los muertos o la religión. Uso indigno o deshonroso que se hace de una cosa que se considera respetable". Diccionario Larousse.

Si tragamos grueso cuando el Comandante anunció el 17 de diciembre de 2007 que iba a abrir el sarcófago del Libertador para demostrar que no falleció de muerte natural, ahora nos tenemos que calar que manipule la espada del Libertador en cuanto mitin político se le antoje. Verlo chulear el juramento del Monte Sacro blandiendo con guantes negros (porque le tiene alergia a las manitas blancas) un símbolo histórico fundamental como es la espada que perteneció a Simón Bolívar, con el turbio fin de comprometer a unos "estudiantes" con su revolución de pacotilla, es como mucho. El ejemplo más gráfico de la tamaña profanación lo dio el militar retirado Sammy Landaeta Millán quien escribió que el atrevimiento de desenvainar esa espada para subalternos fines políticos se equipararía con que el Papa, por ser jefe de la Iglesia Católica, use el Sagrado Sudario de Turín como ruana.

Venezuela viene siendo violada por una turba de enanos morales, por un lumpen ignorante extraído de los más bajos fondos, sin calidad humana ni profesional alguna. Su jefe se ha permitido cambiar a su gusto e interés la historia de Venezuela, ha satanizado personajes históricos, torcido los hechos y magnificado la gesta de aquellos que le presentan paralelismos de saqueo e ignorancia, como por ejemplo Ezequiel Zamora y el Cabito Castro. Sucias manos han tocado los símbolos del país, por el puro placer de que la revolución invente su propia historia. Desde que el Comandante (título que antepone inconstitucional pero acertadamente al de "Presidente" en todos los actos protocolares o no) cambio el juramento tradicional de toma de posesión del cargo, lo que hemos vivido no es una revolución sino una profanación de todo aquello que representaba la venezolanidad.

Somos ciudadanos no de Venezuela sino de la República Bolivariana, convirtiendo a Venezuela en el único país que tiene un apellido en su denominación; agregaron una octava estrella a la bandera; le torcieron el pescuezo hacia la izquierda al caballo del escudo, porque a la hijita se le ocurrió que así debía ser; la moneda ahora es el Bolívar Fuerte (íí!!) y los billetes tienen imágenes que parecen de santería y ocultismo, con triángulos, indios y reinas; cambió la Constitución Nacional y una Asamblea de lacayos la viola constantemente para hacer leyes a la medida de las ambiciones castrocomunistas del régimen; ya no tenemos separación de poderes y la majestad de las instituciones; el Teatro Municipal es la casa del PSUV; el Caracas Hilton es la cueva de los visitantes del ALBA; el Teresa Carreño es un circo de mítines, a la par del Poliedro; el Metro ya no es la Venezuela con que soñábamos sino la real, donde los pasajeros son atracados dentro de los vagones; PDVSA ya no es el buque insignia de las aspiraciones a primer mundo del país; el Guri ya no nos da electricidad; el agua no sale por los tubos, la autopista Rafael Caldera ahora se llama Cimarrón Andresote; los funcionarios públicos ya no nos dicen "ciudadano" sino "camarada"; queda un solo canal de información libre y las radios cada día guardan más silencio; nos obligan a escuchar o ver a veces hasta tres veces diarias interminables cadenas; no podemos salir del país sin jurarle a Cadivi que vamos a gastar bien los piches dólares que, a veces y sólo a veces, nos dan como si fuera un obsequio; peleamos e insultamos a los países antes amigos, socios y vecinos; el Jefe de Estado nos avergöenza ante el mundo con su procacidad, ausencia de modales y supina ignorancia; tenemos mala fama en el exterior, por primera vez los venezolanos emigran y son ilegales en lugar de alegres viajeros.

La revolución y su Comandante han exterminado sistemáticamente cualquier vestigio de progreso, de modernidad, de ilustración, de cultura. Ha emprendido una feroz batalla contra los ateneos, los museos, los productores del campo, los industriales, los comerciantes, los sindicalistas , las universidades, los periodistas, la Iglesia. Especialmente son blanco de odio aquellos que tienen la manía de querer vivir decentemente, de ser hijos de familia, de querer estudiar en universidades de calidad, de emprender proyectos progresistas, de querer convertir a Venezuela en un país del primer mundo donde las escuelas enseñen, los hospitales atiendan a los enfermos, las autopistas surquen el país, las comunicaciones sea libres y diversas, la competencia sea el motor de la calidad. Un país donde podamos convivir todos, tener igual de oportunidades, un país donde haya honestidad y respeto, donde el gobierno ofrezca garantía de nuestras vidas y nuestros derechos.

Caray, øy no era esa la oferta que hizo el Comandante para que los venezolanos lo eligieran Presidente en 1998? Pues bien, tiene doce años en el poder, más que Pérez Jiménez, en cuyo período se construyeron grandes obras de la Venezuela moderna; más que cada uno de los Presidentes de la democracia, que en un quinquenio lograron mucho más que éste en su larguísimo, vano y hablachento mandato. Cuando vives en un país donde nada está funcionando bien y encima la delincuencia está arrasando con las vidas útiles y con los pocos bienes que quedan por ahí, no hay discurso revolucionario que compense tal desastre. Y la cosa está tan mala para el gobierno que Fidel le mandó a su esbirro de confianza para que lo ayude ique a solucionar la crisis eléctrica. Cómo no. La ayuda que necesita el Comandante va más allá de consejos acerca de cómo prender velas para que los espíritus lo auxilien. La ayuda que necesita es para terminar de cerrar puertas y ventanas de libertad, para que no haya medios dónde expresarse, para acabar con todo rastro de rebeldía ante su proyecto. Para eso están aquí los cubanos. La última avanzada es el "estado mayor", pero desde hace una década tenemos médicos, asesores, técnicos, agentes de inteligencia.

Los cubanos están detrás de la organización de toda la información personal de cada uno de los veintiséis millones de venezolanos. Ellos "asesoran" a la antigua ONIDEX, a la red de Registros y Notarías, al CNE, al SENIAT. Han creado la mayor base de datos que jamás haya existido en Venezuela y tienen ubicado e identificado a cada uno de los venezolanos. Información es poder, decimos los periodistas y los cubanos lo saben. El ilustre Comandante de la Revolución que nos visita es Ministro de Informática y Telecomunicaciones, por lo tanto tiene la llave que cierra las comunicaciones de los cubanos y su acceso al mundo. Así logró Fidel Castro el control total de Cuba: aislándola del mundo, rompiendo relaciones con los países democráticos, impidiendo la salida de sus ciudadanos, arrebatándoles sus propiedades, cerrando los medios de producción para hacer que todos dependieran de la caridad del gobierno, clausurando los medios de comunicación para callar las voces de libertad, tomando el control de la cadena alimentaria y laboral para arrodillarlos por hambre, aplicando la violencia física, moral y legal contra la disidencia. Y así como Fidel llevó a la próspera Cuba a la bancarrota con su revolución comunista así Venezuela está transitando el mismo camino empobrecedor, aunque esté sentada en un charco de petróleo.

Ante nuestros ojos, el que se cree dueño de esta Bolivariana República sigue uno a uno los pasos y los consejos de Fidel, se asesora con los mismos que ahogaron exitosamente la libertad de los cubanos, aplica las mismas técnicas, viola todo principio democráticos y profana lo más sagrado de la nación: sus símbolos, sus héroes, sus muertos, su religión. Y lo ha hecho permisado por una parte del país que está comiendo de la revolución, que está robando a futuro, que está feliz con su parcelita de poder, ignorante de que los lacayos son los primeros en recibir de su amo la patada en el trasero.

Mientras en Venezuela haya prostitutas políticas que vivan de las prebendas del poder inescrupulosamente; mientras los Mujiquitas sigan estúpidamente creyendo que están mandando; mientras haya resentidos cobrando alguna ignota cuenta del pasado a quienes tienen más que ellos; mientras haya pobres que se alegren de que haya otros más pobres que ellos; mientras reine la indiferencia ante la pérdida y el dolor del prójimo. Mientras los venezolanos que saben que lo que les digo en esta columna es la radiografía de nuestro país y no hagan nada por cambiar tan aberrada realidad, mientras los venezolanos que creen en la democracia y la libertad permitan por miedo o por comodidad la profanación de Venezuela, pues entonces tendremos revolución para rato y un Fidel de Sabaneta escrito en la historia, quien sabe por cuantos años. Estudien a Cuba y sabrán lo que sucederá en los próximos meses.

charito@movistar.net

Opinión /Charito Rojas
Notitarde / Noticiero Digital

viernes, 7 de agosto de 2009

El silencio de los cobardes


“La unión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre”. Proverbio africano.

Notitarde/ND
/ Agosto 5, 2009 Charito Rojas

El miedo es el arma más poderosa de las dictaduras para controlar las conductas ciudadanas. Miedo a perder la libertad, miedo a sufrir el castigo de arbitrarias leyes, miedo a la inseguridad física y jurídica que podría afectar su vida, la de su familia y también sus bienes, miedo a perder lo que ha logrado en el campo laboral, miedo al desempleo, a la pobreza, al exilio.

Los regímenes de fuerza se caracterizan por utilizar muy eficazmente la amenaza, el castigo, la agresión y otros sutiles métodos para lograr neutralizar la peligrosa disidencia que podría hacerles tambalear en el poder. Por eso, le son tan odiosas las voces que alertan de la pérdida de la libertad, que incitan a la lucha por los derechos ciudadanos, que cuentan historias de inescrupulosos que medran alrededor del erario público y de las fuentes de poder estatal para atropellar a cualquiera que no pertenezca a su bando.

En Venezuela la máxima obra de la revolución chavista ha sido la siembra de un odio visceral que lleva a las situaciones más injustas imaginables. El Presidente de la República le falta el respeto a los venezolanos que no comparten su ideario castro comunista, llamándoles “oligarcas, escuálidos, burgueses, pitiyankis, terroristas, latifundistas, golpistas, ricachones” y otras lindeza impropias del vocabulario de un Jefe de Estado. Con razón Uslar Pietri decía: “Somos lo que hablamos”. En ese saco de insultados están metidos todos aquellos que reúnen alguna -o varias- de estas condiciones: ser productivo, decente, educado, clase media, demócrata, ex pedeveso, médico, educador, comerciante, empresario, periodista, obispo, ganadero o hacendado, autoridad universitaria, dirigente opositor, sindicalista o dueño de medio. El denominador común es que disienten de la línea oficialista. Contra ellos van dirigidos los métodos de terror del gobierno: leyes que permiten confiscarles sus bienes sin reembolsarles nada; invasiones que penetran en sus tierras con el amparo del gobierno y la guardia nacional; despidos injustificados sin derecho a prestaciones; leyes para cercenar el derecho al trabajo de los profesionales; imposición de órdenes “socialistas” que desconocen la tradición, la religión y las costumbres.

El gobierno ha disuelto las instituciones de este país sin construir nada a cambio, en Venezuela reina la anarquía y el desmadre. Una somera panorámica por las esferas del poder muestra la bajísima calidad humana y peor nivel académico de ministros, parlamentarios, gobernadores y seguidores, que como Lina Ron y su Piedrita, son emblemáticos de esta revolución que ostenta la más grotesca balurdería intelectual como blasón.

La mentira oficial

Los venezolanos nos hemos calado 1.860 cadenas en estos diez nefastos años. Y por algo será que mucho más de la mitad del país no se traga la “mentira oficial” contada a través de esas cadenas, de las centenares de comunitarias y emisoras ilegales que repiten el mensaje chavista como rocolas de 24 horas, de los canales estatales que transmiten permanentemente el “reality show” de las peripecias de Mi Comandante. Al ciudadano ese que no forma parte del circo rojo rojito sólo le queda refugiarse en las radios y televisoras independientes, esas que le informan lo que sucede en cada rincón del país, que le ofrece entrevistas con profesionales e intelectuales de peso, que transmiten las denuncias, que va hasta la gente para saber de sus padeceres. Es la radio y la televisión que actúan como espejo de un país con notables carencias básicas. Lo malo es que al gobierno no le gusta que se las recuerden ni que las divulguen a los oyentes o televidentes, porque su presupuesto está dirigido a un solo objetivo: financiar internacionalmente la revolución que dará poder planetario al líder máximo.

Ese líder le da la espalda a lo que los medios que él quiere cerrar transmiten a diario: las deficiencia en las escuelas públicas, sin baños ni agua; el desempleo que ha convertido a los venezolanos en un país de buhoneros; la inseguridad que ha acabado con 120.000 vidas en 10 años; el ruinosos estado de la infraestructura del país; la corrupción galopante en un gobierno sin contraloría; los abusos que se cometen contra los más necesitados que viven una vida de perros porque el gobierno no tiene recursos para construir más de un millón de viviendas que se requieren. Pero sí tiene recursos para costearle hasta el avión a Zelaya, cuando los venezolanos viajan en cacharros con ruedas; sí tiene para regalar plantas eléctricas a Nicaragua, mientras aquí hay grandes pérdidas por las fallas eléctricas; sí hay para regalarle 170 ambulancias a Evo, mientras nuestras mujeres paren en radiopatrullas. Esta situación ya tiene indignado al pueblo, que padece esto mientras ve como el gobernante que se cree Ricky Ricón, va por el mundo regalando petróleo y maletines.

A cerrar las radios

Esto es lo que dicen las radios y televisoras a través de sus espacios noticiosos. Por eso, el gobierno quiere cerrarlas. La excusa de la revisión técnica nadie se la cree, porque si fuera así ¿por qué el show de Diosdado ofreciendo arrancarle la cabeza a los radiodifusores? La situación es clarísima: necesitan barrer del dial la radio independiente para poder llenarlo con sus emisoras transmitiendo sólo la versión oficial, que nadie se entere de lo que realmente sucede, que nadie diga una palabra contra el gobierno. Indudablemente que si CONATEL encuentra emisoras transmitiendo sin permiso, debe cerrarlas. Entonces ¿por qué no comenzó con esa cantidad de emisoras ilegales, invasoras del dial, que operan sin permiso pero con una programación revolucionaria? Pues porque esas no son las que les interesan, necesitan matar dos pájaros de un tiro: apoderarse de las señales comerciales de mayor potencia y callar esas voces perturbadoras que a través de los micrófonos cuentan la verdad de este pobre país pobre.

La intención es más que obvia y la radiodifusión venezolana está condenada a apagar sus transmisores en un juicio sumario, sin derecho a la legítima defensa. Muchos aspectos lamentables tiene esta situación. El gozo que sienten los fanáticos seguidores de Mi Comandante, que se recrean en el dolor de radiodifusores de larga data que de un plumazo ven desaparecer no sólo su medio de vida, sino su vida entera. Cruel alegría que habla de la siembra de odio pero en un terreno abonado: el de los resentidos, de aquellos que jamás podrán lograr algo por su valor personal sino por su incondicionalidad política; venezolanos que se solazan en el sufrimiento de sus hermanos, el retrato de la maldad con marco rojo. Por otra parte está el miedo de quienes aún no han recibido el embate oficial: no quieren firmar nada, dar la cara, luchar en público. Creen que el bajo perfil, el silencio, el ocultamiento lo salvará de la debacle de perder la concesión.

Según una encuesta encargada por un grupo privado, el país está dividido así: 33% de chavistas, 33% de opositores y 33% de “ni ni”, que cuando les preguntaron por qué son “ni ni”, un 82% respondió que por miedo. Sí, el miedo está instalado en Venezuela y esa es la verdadera arma mortal del régimen, un arma que paraliza a los opositores, anula su comprensión y capacidad de accionar. Mediante el miedo se logra la conducta que necesita el “proceso” para dar el zarpazo final a las libertades. La Fiscal al servicio del jefe máximo tuvo el descaro de presentarse en la Asamblea Nacional con un “tema de discusión”, un “papel de trabajo”. Nada menos que 17 artículos para una Ley contra los Delitos Mediáticos cuyo único objetivo es amordazar mediante el miedo, la amenaza y la cárcel a todos los venezolanos que se atrevan a pensar, opinar, escribir, o actuar en sentido contrario al Pensamiento Unico, que es el objetivo a lograr.

Si los amenazados con cierre, con la Ley de Educación, con botarlos del trabajo, con quitarles las becas o los contratos, ceden a la infamia del chantaje por miedo, Venezuela se fregó. A aquellos que creen que se salvaran si ceden y callan, permítanme decirles que igual van a perder. No hay salvación para la propiedad privada ni para el pensamiento disidente en un régimen comunista. Llevo años identificando públicamente esta situación. Tal vez me queden ya pocas tribunas públicas para seguirlo haciendo, pero así sea con señales de humo les seguiré diciendo que el chavismo no cejará hasta tener el control total del país. Que si no luchamos arduamente y con valor, perderemos todo. No nacimos con ningún bien adosado a nosotros, todo lo hemos hecho en el camino y así mismo lo podemos perder, pero lo que no podemos es doblar el lomo ante la imposición, perder la libertad de pensar y decir lo que bien nos parezca, estudiar lo que elijamos y darle a nuestros hijos la religión de nuestros padres. Lo que no podemos es acobardarnos ante quien, por ahora, está allí; al contrario, debemos recordarle con firmeza lo efímero de su paso y lo permanente de nuestra dignidad.

El Ingeniero Nelson Belfort Yibirín, fundador del Circuito Nacional Belfort, murió prematuramente en septiembre de 2000, cuando volcó el rústico en el que subía el cerro donde está la torre de la emisora Tachirense 94.5. Hoy, la emisora por la que dio la vida es arrebatada por el gobierno a su hijo, sin reconocerle el derecho de preferencia a la concesión ni darle legítima defensa. Eso sí, CONATEL ha recibido desde hace nueve años los impuestos de esta emisora, ha reconocido a la sucesión, sabe que la emisora opera por múltiples y satisfactorias inspecciones. ¿Qué pasó? Que nueve años después, la revolución ya está en la última fase: acabar con la propiedad privada y silenciar la verdad que, a través de las ondas hertzianas, se convierte su peor enemiga.

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10 DE DICIEMBRE.DIA DE LA FAV // Por: Sammy Landaeta Millán

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Hoy 10 de Diciembre de 2010 es el día de la FUERZA AÉREA VENEZOLANA -FAV- Paladín del Espacio Soberano; y en el marco de la celebración del 90° Aniversario de su creación, acaecida el 10 de Diciembre de 1920, DENUNCIAMOS, RECHAZAMOS y NO ACEPTAMOS el cambio de fecha, hacia el 27 de Noviembre promulgado por el SOCIALISMO VANDÁLICO que pretende imponernos el COMUNISMO en Venezuela, amparándose en el ejercicio de una NARCO DICTADURA CONSTITUCIONAL que hoy desconoce el 10 DE DICIEMBRE. DÍA DE LA FAV. Para seguir leyendo haga click sobre la imagen........Gracias