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viernes, 18 de mayo de 2018

VENEZUELA: JUZGAR POR SU CONDICIÓN... & nuestra manera de hacer política. Por: Julio César García Guerrero. #OPINIÓN



Juzgar por Su Condición... & nuestra política...

El Sentido Profundo de La Vida, es “Centrar a Dios” en Tu Ser... y el otro sentido, es el de los demás... 

Un hecho muy precipitado entre las personas, a manera de muy normal... es Juzgar por Su Condición... esta actitud se refiere a lo siguiente: Para definir mejor esto, voy a utilizar el escenario de la Política... que se presta muy bien para comprender este señalamiento.

La política es un relativo al ordenamiento de la ciudad y los asuntos del ciudadano, es una rama de la moral  que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad  libre, compuesta por hombres libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es un quehacer, un servicio ordenado al Bien Común. El uso legítimo de la fuerza, se puede dar a lugar en ciertos casos que lo merita, como característica principal de la política. Este ejercicio del poder busca un fin trascendente. Esta promueve la participación ciudadana, ya que posee la capacidad de distribuir y ejecutar el poder según sea necesario para promover el bien común.

Por lo tanto... el Político es un servidor de tal manera que el Sistema de Gobierno y los servicios públicos, funcionen debidamente como debe ser y se logre una buena calidad de vida en sentido general. No soy político, pero creo no equivocarme... los que están, no saben hacer política, No entienden el sentido intrínseco y profundo del adjetivo y sustantivo de la política... hacer ver todo superficialmente y cuando obtienen el cargo, se vuelven burgueses y políticos de oficina, y excelentes relacionistas públicos para sí mismo. 

Lamentablemente de repente se comienza a observar que el Gobierno como Oficialista toma una actitud y conducta que deja mucho que pensar y las cosas se vienen distorsionando en la que se evidencian hechos de corrupción y otras eventualidades que los servicios comienzan a interrumpirse y a generar situaciones que lanza un alerta de mal gobierno y malversación del Patrimonio Nacional... Las Instituciones proceden a tomar las medidas correctivas y nada funciona... se desestabiliza el sistema y se visualiza finalmente un Sistema Dictatorial...

Un hombre de Dios... nada de político logra captar por completo la gravedad del problema y lo avista por la ayuda de Dios en su ser... cuando uno busca a Dios con humildad, Él te escucha. Este gobierno está sustentado y fortalecido mediante un “Pacto demoníaco” una situación incomprensible para muchos e inimaginable casi por todos, porque lamentablemente la cultura sobre la Espiritualidad & lo sobrenatural... es de una gran ignorancia abismal y por ende la Fe... se debilita aún más, y de esta manera será incomprensible dar a conocer la Verdad y Realidad del problema en sí... y la importancia de conocer la gravedad del peligro, que se presenta y nadie lo ve ni lo percibe así...

Esta persona, hombre de Dios... persevera en la Oración en su devenir cotidiano... nada extraordinario en particular... es para estos políticos, visto como algo raro y cursi, cuando la ignorancia espiritual es nula y la fe, muy débil por no decir No existe la fe... ¿Cómo una persona puede dirigirse a un pueblo relativamente pagano... para alertarle lo que realmente está sucediendo? 

Esta persona toma la determinación de incursionar en la política y conoce bien que debe conocer los caminos actuales y con quienes se iba a encontrar, pero, a medida que se adentraba, observaba que el dialecto impregnado de ambos bandos contrarios... oficialismo y oposición, no era honesto y abundaba la hipocresía, sobresalía la altivez académica y por ende la erudicción selectiva, esta se imponía impresionantemente, había que captarlos y optó por darse a conocer conforme a lo que ellos quieren oir... de acuerdo a como ellos actúan... y de esta manera sin mucha inteligencia logró captar la atención e ingresó en esa palestra política... pero LA VERDAD había que darla a conocer y esto tiene sus consecuencias.

La política como se viene ejerciendo, se vuelve estéril, porque no existe estado de derecho y las instituciones no funcionan... es evidente que hay que buscar otra manera, totalmente distinta y radical para lograr una mejor respuesta a lo que está sucediendo... los signos son evidentes y no se ven? La Maldad e Iniquidad está presente, lo que se observa es parte del plan de doblegarnos con el cueste lo que cueste, premeditado... es lo que está detrás y se nos oculta. Tenemos ejemplos que ha sucedido en otros países como argentina, nicaragua, haití, cuba... donde se utiliza la maldad en toda su expresión para lograr un fin.

Las palabras utilizadas son rebuscadas, dando a entrever una gran sabiduría e inteligencia y allí no está la solución al problema grave, que se venía encima, todo... de ambos lados era lo mismo y la solución era simple y sencilla, sin embargo la situación se tornaba peor cada día y cada quién jalaba pa su lado... no se lograba nada. En el lado Oficialista prevalece lo que está detrás y se nos ocultaba, nada menos que un Pacto con sus inicuas intenciones a este nivel de peligrosidad se encuentra controlada la Crisis política presente... el control lo tiene, nada menos que el demonio y no se quiere ver ni analizar así... por favor.

Para afrontar una situación como esta, solamente existe una persona que lo puede hacer... NADIE, así de simple, lo puede lograr, y de paso, no van aceptar una situación así, porque de antemano estas personas de la oposición ya están controladas a su manera, por el mismo non serviam del enemigo de Dios y del hombre. La Solución es simple y sencilla... METER A DIOS en este asunto, el peligro que nos acecha es inminente y sumamente serio que merita una Toma de Conciencia... pero para poder mediar Su Intervención, y así lograr que DIOS aleje, proteja y libera al país de tal control demoníaco y alejar al verdadero enemigo de la Crisis Política premeditada y buscada de esta manera... con inmediatos planes hostiles que se darían a lugar en el momento menos esperado, dos países poderosos, están de por medio de querer apoderarse de nuestro país y no lo quieren ver ni apreciar así... hasta cuando tanta ceguera y sordera... por favor.

Esta persona hombre de Dios, de oración, tenía que arriesgar su credibilidad y dignidad como persona en un ambiente político inestable por completo... pero se presentaba otro obstáculo como manera astuta de impedir su intervención y darle un giro de 180° para invertir y desvirtuar lo que la persona signada por el Señor como Su Instrumento, se proponía hacer y en esto el demonio es muy sagaz, es lo que Dios llama... el non serviam de Satanás.

Si el instrumento se dirige a los analistas políticos que vienen siendo la vieja guardia política mezclada con jóvenes políticos de muy poca experiencia, pero están... quienes representan la oposición, al dirigirse con ciertas palabras donde se menciona... Meter a Dios en este grave asunto, con bondad, de renuncia, de oración etc... simplemente cosecha un gran rechazo y ciertas burlas como el Mesías, ya mencionado por los grandes y los que supuestamente son los que saben. Pero si esta persona, No menciona a Dios, No habla de Oración y entra a compartir los chismes de la Oposición, sus escándalos, lo que ellos quieren escuchar, evidentemente encontrará un Auditorio lleno, atento e interesados. Lo recto y puro en intenciones No atrae a los hombres, a los que se hacen llamar Políticos. Lo que envilece y rebaja el Alma en lo más hondo, esto es lo que interesa e ahí el meollo del asunto.

Por esto, lo que se está padeciendo, es una Pena Política muy necesaria. La Erudición selectiva y la Altivez Académica es parte del gran problema de la Crisis Política. Hay muchos entre los antiguos y nuevos políticos que dieron lo que tenían que dar. Hay que prestar atención a lo que Dios nos quiere decir, pero en el Libre Albedrío del Oficialismo y la Oposición, NO ESTÁ DIOS, No es necesario; por esto, el non serviam del enemigo, ha sido muy fecundo y toma cuerpo. DIOS se aparta y nos entrega a nuestros antojos, espera su momento, porque de no intervenir, el Peligro sería aun más grave y puede presentarse un DEMASIADO TARDE.

Al buen entendedor... pocas palabras bastan. Leí a dos que dijeron: Un empresario de renombre, dijo algo así: “ Con los Caudillos y el Mesías No vamos a lograr nuestra solución” Un Analista de la vieja guardia dijo: “Despierta y ubícate mejor” aún cuando está dirigido específicamente, es al mismo tiempo Una Toma de Conciencia para todos. Cuando se refiere a los “caudillos” es la sucesión de políticos de la vieja guardia, que deben retirarse y mencionar al Mesías... se refiere a quién menciona a Dios. Entre estos analistas políticos, alertaron lo que se debía hacer y No les prestaron atención, porque son los caudillos... los nuevos políticos impusieron una mal difundida resistencia que se abocaron a las llamadas “Guarimbas” y ocasionó lamentables pérdidas de jóvenes que les fue truncada sus vidas. No supieron conducir la resistencia y la llamada a la calle... se habla, se dice, pero no saben dirigir, no saben educar al pueblo. <NO SABEN> así de simple. Y están pensando en optar por la Primera Magistratura... por favor.

Si tomáramos en todos nuestros asuntos, tanto complicados, peligrosos, así como los más simples a DIOS; LOGRARÍAMOS la solución certera a todos nuestros problemas... Pero... en el Libre Albedrío de una buena cantidad de personas, NO ESTÁ DIOS... y por otra parte la “Erudición selectiva y la Altivez Académica se impone y no se logra entender el MISTERIO DE LA VIDA misma. En este espacio académico se Juzga por Su Condición.

La respuesta certera a estos dos personeros políticos es precisamente esta: DIOS dice en las Sagradas Escrituras... “NO SOIS NADA... y SIN MÍ, NO PODEIS HACER NADA... Estas son palabras ciertamente duras que hay que saberlas comprender. El mal y la iniquidad están detrás y presente en esta Crisis Política y se nos oculta; No lo quieren ver ni analizar así... esta es la manera en que actúa como lo revela Dios en la Comunión de los Santos... el non serviam de Satanás

La Crisis Política ha tomado un serio camino que todavía para su solución continúan ciegos y sordos. Por esto... lo que viene es necesario. QUÉ TAN DIFICIL SE NOS HACE MENCIONAR A DIOS y QUE TÁN DIFÍCIL ES ACEPTARLO COMO LO QUE ÉL ES... DIOS.

Nuestra liberación viene por Designio de Dios, no como lo están buscando... y se dará a lugar un “Gobierno de Emergencia” y este gobierno pondrá a cada quién en su lugar... primero hay que poner orden para continuar con lo que sigue. Estamos padeciendo una PRUEBA TEMIBLE DE FE... un mal necesario, que dará a lugar a su momento, LA INTERVENCIÓN DEL SEÑOR y está cerca... y nuestra real identidad será recuperada y Venezuela saldrá airosa, Full Avante. Dios te bendiga.



Dios te bendiga...


     Foto: Por cortesìa de Google

REMISIÓN:
De: Julio César García Guerrero juliocesarg7347@gmail.com 
Fecha: 18 de mayo de 2018, 11:23 
Asunto: JUZGAR POR SU CONDICIÓN... & nuestra manera de hacer política. 




domingo, 21 de junio de 2015

CARTA ABIERTA A JORGE CARDENAL UROSA SAVINO, ARZOBISPO DE CARACAS. Por: Robert Gilles Redondo



CARTA ABIERTA A JORGE CARDENAL UROSA SAVINO, 
ARZOBISPO DE CARACAS

“La responsabilidad de cambiar nuestro camino”

Su Eminencia Reverendísima
JORGE UROSA SAVINO
Arzobispo de Caracas
Su despacho.-

             Eminentísimo Señor:

«Defendamos nuestras ideas. Y, sobre todo, tengámoslas. Todo menos ser neutros», escribía alguna vez Miguel de Unamuno. Esta carta que he decidido redactar es eso: una defensa de ideas que sin lugar a dudas nos son comunes a nosotros dos como venezolanos amantes de la libertad de nuestra naufragante República. También es un diálogo, señor Cardenal, entre hombres libres, como siempre he creído que lo son las cartas, con la gravísima responsabilidad esta vez que mi atrevimiento sobrepasa la timidez generacional y asume el desafío de escribirle al más alto e insigne jerarca de la Iglesia católica venezolana.

Esta carta que me atrevo dirigirle a Usted con el más alto sentido de respeto ha sido motivada por la severidad de la crisis que día a día se profundiza en Venezuela. No quiero comprometerlo por mis indeclinables conceptos que a lo largo de esta misiva sostendré y que son mi posición personal. Entenderá que no puedo llamar “gobierno” a un régimen que asaltó el poder por la vía del fraude electoral y de la inconstitucionalidad gracias a la tragicómica confabulación de los “Poderes Públicos”; tampoco puedo llamar “democracia” al sistema de gobierno en Venezuela porque no lo es a simple vista y no puedo aspirar que el diálogo, entendido como un “tiempo extra” a la catástrofe, sea la postergación del cambio de rumbo de nuestra nación.

Acudo a Usted por el inmenso sentido de responsabilidad que en público y en privado ha procurado en todos estos años para con su pueblo. Responsabilidad por demás inherente a su condición cardenalicia y a la emblemática cátedra que preside. Acudo también con la conciencia tranquila a pesar de la aciaga hora, convertida en años, que nos ha tocado vivir a los venezolanos en estos últimos tiempos, para desahogar tantos sentimientos encontrados y para tratar de encontrar algún tipo de empatía en Usted, como venezolano y como Arzobispo de mi querida Caracas a la que llevo siempre en el corazón con la promesa de volver un día, el día aquel que podamos ser libres sin que nuestras opiniones o acciones disidentes de aquello que creemos injusto constituya un delito.

Al respecto y siendo la crisis venezolana el motivo de esta carta haré algunas consideraciones pero permítame hacer antes un sucinto repaso de las sendas declaraciones que Usted en otro momento ha emitido y que por su deferencia para conmigo me ha compartido de forma personal en algún mensaje anterior en la que me afirmó con justa razón: «no he estado en silencio durante estos años».

El totalitarismo del siglo XXI

En aquella misiva me daba cuenta de las sendas declaraciones en las que ha afirmado sin titubeos que «vamos por el camino de la dictadura y de la ruina del país» (El Universal 27 de junio de 2010), además de su firme insistencia en que este es un régimen de corte totalitario impregnado por los errores de la doctrina marxista. Y es así, vivimos un modelo totalitario que, lógicamente, nos ha sido impuesto por la fuerza y con un andamiaje legal que soporta en una supuesta división de poderes que no existe en la práctica pues en Venezuela todos los poderes del Estado se han convertido en órganos de naturaleza parásita del Poder Ejecutivo.

Pero ¿qué es el totalitarismo? En palabras del español Pinillos Díaz «el totalitarismo no es una dictadura o un autoritarismo sin más, un mero tener a un país en un puño, por la fuerza de las armas o del caciquismo, por la coacción económica o de cualquier otro signo. El totalitarismo es todo eso y mucho más: es ante todo sistema. El régimen totalitario es un sistema político autoritario que confisca las libertades de la sociedad y suplanta su iniciativa, en nombre de unos principios dogmáticos que impone a todos en todo, es decir, en todos los aspectos importantes de la vida». Esta conceptualización bien puede ser una paráfrasis de la crisis que vive Venezuela: estamos sometidos por el puño de hierro de una clase política que se convirtió en «una gran banda de ladrones», tal como lo definió el Obispo de Hipona («Remota itaque iustitia quid sunt regna nisi magna latrocinia?»); el aparato económico del país que, a despecho de muchos, nos sostuvo desde el auge progresista de los años 50 hasta la llegada de Hugo Chávez al poder, a tal punto de habérsenos considerado como un paraíso “saudita”, fue desmantelado por completo y de ello dan fe los millones de venezolanos que a esta hora y todos los días pierden sus vidas sin más en interminables colas para comprar aquello que queda en los anaqueles de supermercados y farmacias. Y hay más. El sistema totalitario disfrazado en la Constitución de 1999 como el “modelo participativo y protagónico” sobre el cual se ha sustentado el ya fracasado estado comunal ha servido como excusa para confinar a la sociedad civil a una división profunda que nos costará superar en el corto plazo y cuyas consecuencias inmediatas, entre otras, ha sido el cercenamiento de los derechos políticos, sociales, civiles y culturales que tenemos todos los ciudadanos. Los derechos de quienes secundan de forma insensata y desquiciada las acciones del régimen no existen para quienes disentimos públicamente de este desastre ideológico. No podemos dudar, en Venezuela vivimos un apartheid político, económico, civil y legal porque nos han sido confiscadas las libertades consagradas desde el primado pacto constitucional de 1811 y que fueron refrendadas durante poco más de un siglo de guerras, caudillismos y luchas sociales que después de tanto nos condujeron a ese 23 de enero de 1958 cuando consolidamos el camino democrático.

Será acaso, Eminentísimo Señor, que no hemos sido capaces los venezolanos de entender hasta este momento cuánto nos costado ser libres y qué dolorosa es la agonía de esa libertad por la que lucharon nuestros antepasados. Siempre nos ha sido difícil como pueblo estar a la altura del compromiso que significa ser libres, una característica fundamental del don de la vida. Podemos vivir pero si no somos libres no vivimos en realidad.

La voz de la Iglesia

Frente a este drama y con el Nerón del siglo XXI incendiando todo a su paso desde Miraflores, la voz de la Iglesia debe alzarse para ser garante y mediadora del inevitable proceso de transición democrática que se avecina. Y no es que la transición sea el anhelo de un sector minoritario del país es antes bien la necesidad de una amplia y evidente mayoría porque la situación nos ha conducido a un punto de no retorno, pues si algo caracteriza esta crisis que estalló desde febrero del 2014 es que no se admite ya la tibieza ideológica o moral respecto al régimen, ni siquiera la apatía ciudadana que ha caracterizado desde siempre a este país es tolerable ya. Por eso la prudencia  pastoral  casi dolorosa en este momento sin duda genera reacciones múltiples: de perplejidad para quienes estamos convencidos que un pronunciamiento firme del Episcopado (Como sucedió en el pasado con la Carta Pastoral del 1 de mayo de 1957 y otros documentos pastorales del Episcopado de los últimos cincuenta años) sentarían precedente en la lucha contra la impunidad y la corrupción que el forajido Estado venezolano no puede controlar sino que más bien ampara; de duda profunda porque ante la desesperación ya no sabemos qué es complicidad, qué es colaboracionismo, qué es autocensura frente al régimen; de respiro en aquellos sectores de la sociedad que esperan que la Iglesia mantenga su accionar limitado a los cuatro muros de los templos; de gozo por parte de todos aquellos venezolanos que sienten en sus entrañas las proclamaciones teóricas contra la “oligarquía” de este régimen y aceptan sin justificación razonable todo lo que dice Nicolás Maduro y Diosdado Cabello; y finalmente, creo que su valiente palabra genera admiración por la extrema responsabilidad ejercida a la hora de opinar sabiendo las consecuencias que tendría hablar un tono más severo que, como yo, miles de venezolanos esperaríamos no por reaccionarios sino por ciudadanos desesperados.

La respuesta ética y políticamente renovada del Concilio Vaticano II a los nuevos tiempos sociales estableció la legitimidad y la obligación de los Obispos de emitir «un juicio moral también sobre cosas que afecten al orden político»: «cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas, aplicando todos y sólo aquellos medios que sean conformes al Evangelio y al bien de todos según la diversidad de tiempos y condiciones» (GS 76). Su insigne predecesor, monseñor Rafael Arias Blanco, supo convertirse en traductor de la angustia venezolana durante la dictadura de Pérez Jiménez y junto al testimonio de la memorable Carta Pastoral del 1 de mayo de 1957 la Iglesia Católica Venezolana conserva una prominente fuente doctrinal y espiritual, todavía fresca y vigente, de la que se pueden -y deben- extraer nuevos y decisivos impulsos intelectuales, políticos y pastorales para lograr la buena solución del problema en el que se ha convertido Venezuela.

A modo de epílogo: “La responsabilidad de cambiar nuestro camino”

Su Eminencia,

Ha llegado el momento de decidir cambiar el rumbo de nuestro camino. No podemos seguir condenados a vivir sin esperanza y atados de manos frente al desmantelamiento de nuestra patria. Es hora de reconocer cuán hondo es el daño causado a la República.

Por eso estoy convencido que la Iglesia debe abrir sus puertas para que los factores democráticos de la sociedad civil organizada puedan articular una gran frente que articule el proyecto país que a la brevedad debe ser presentado al país como alternativa al desastre “revolucionario” que con habilidad dialéctica sigue intentando convencer al mundo y a un sector minoritario del país de sus rectas intenciones que no son tal y de su carácter democrático que de forma evidente no es.

No puede ni la Iglesia ni la sociedad venezolana el drama de no haber estado a la altura de las exigencias de este tiempo que reclaman de nosotros más responsabilidad histórica, más coherencia, más serenidad moral y sobre todo firmeza cívica en la resistencia hasta lograr que el país pueda volver a encontrarse consigo mismo. La Iglesia no debe limitar su voz por el necio chantaje de la no injerencia en la vida política. Esta concepción rigurosamente devaluadora y marginadora que el mismo régimen chavista ha pretendido sostener en los últimos dieciséis años carece de todo fundamento y queda anulada en este momento en que el daño a la moral pública es muy grave.

Por todo eso aspiro con sinceridad que su palabra cale el surco en el que luego todos podamos sembrar una semilla  para que Venezuela sea libre y democrática.

Durante varias semanas medité cada palabra escrita en esta misiva antes de decidirme a enviarla públicamente, porque  conozco el riesgo de abordar cuestiones sobre las que Usted tiene opiniones hechas—y con mejor fundamento que el que yo pueda aportar—. Mi propósito ha sido traer ante la Iglesia, lo que millones de venezolanos sentimos respecto al destino de nuestro país, no tanto para lamentar la tragedia que día a día se vive sino para buscar (quizá con total desespero) una salida. Quizá he podido contribuir así, aunque sea muy ímprobo y modesto mi esfuerzo, a cumplir el deber principal que tiene cualquier venezolano de este menguado tiempo: pronunciarse sobre los temas que ocupan y preocupan a la generación que ve cercenado su futuro y así construir unidos la salida a este drama. Como fuere, confío en su benevolencia para con mis palabras y mi propuesta.

Pido a María de Coromoto el amparo y la protección para todos nosotros y, en especial, para su ministerio pastoral. Al mismo tiempo solicito su paternal bendición y le reitero la seguridad de mis más altos sentimientos de estima y consideración.

16 de junio de 2015


Robert Gilles Redondo

miércoles, 11 de febrero de 2015

Derechos y humanos. Por: Charito Rojas. @charitorojas Noticiero Digital.

Mural de Óscar Arnulfo Romero y Galdámez (Monseñor Romero) en la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad de El Salvador. Fuente: WIKIPEDIA.  


Por: Charito Rojas. ND

Derechos y humanos

11 Febrero, 2015
Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles… Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: “No matar”. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión. Monseñor Oscar Arnulfo Romero (1917-1980), Arzobispo de San Salvador, en su última homilía, un día antes de ser asesinado

La Iglesia Católica en sus más de dos mil años de historia, ha defendido los derechos del ser humano a ser respetado en su integridad, en su derecho a nacer, a vivir libre, a tener una vida cónsona a su humanidad como creación divina. Desde que los primeros cristianos se enfrentaron a los leones para defender su fe, los mártires son símbolo de la inquebrantable tenacidad de luchar por las creencias ante cualquier poder de fuerza, de cualquier orden que violente la sagrada y libérrima voluntad que les fue obsequiada a los hombres por Dios.

Y los mártires también son modernos: monseñor Oscar Arnulfo Romero es uno de los veinte mártires reconocidos del siglo XX. Controversial, brillante, tan ortodoxo como liberal, monseñor Romero se convirtió en un látigo permanente para la dictadura militar que asoló El Salvador por décadas. Bajo su protección se cobijaron los indígenas, los campesinos, los desvalidos y hasta los demócratas que luchaban por liberar a su país de la opresión.

Monseñor Romero no las tenía todas consigo: muchos, incluso colegas obispos, murmuraban que era comunista o que actuaba abiertamente en política. Tres veces visitó el Vaticano para justificar ante el Papa su actuación y sus homilías libertarias. “El gobierno no debe tomar al sacerdote que se pronuncia por la justicia social como un político o elemento subversivo, cuando éste está cumpliendo su misión en la política de bien común”, decía mientras recorría incansable caseríos y barrios pobres llevando su palabra de pastor.

Sus reiteradas denuncias acerca de la violencia militar y también de las guerrillas revolucionarias, su indignación ante el asesinato y la deportación de sacerdotes, le dieron prestigio internacional. Luego del asesinato del padre Rutilio Grande, el arzobispo pidió públicamente una investigación al presidente coronel Arturo Armando Molina, excomulgó a los culpables, celebró una misa a la que asistieron 100.000 personas y decidió no acudir a ninguna reunión ni diálogo con el Gobierno hasta que no se aclarase el crimen. El 2 de julio asume la presidencia Carlos Humberto Romero y el arzobispo de la capital, San Salvador, no asiste a los actos oficiales. Estaba ocupado creando un “Comité Permanente para velar por la situación de los derechos humanos”.

La represión gubernamental contra la Iglesia arreció con atentados, acusaciones contra los jesuitas y amenazas de cierre a medios de comunicación católicos, mientras monseñor Romero hacía giras pastorales y públicas homilías condenando los atropellos a la Iglesia y a la sociedad salvadoreña.

La Universidad de Georgetown (EE.UU.) y la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) le concedieron doctorados Honoris Causa y miembros del Parlamento británico lo propusieron para el Premio Nobel de la Paz 1979. Apoya el golpe incruento de dos coroneles creyendo en su palabra de cambio hacia un régimen humanitario pero cuando esto no se da, monseñor Romero reanuda sus llamados a todas las fuerzas políticas, económicas y sociales del país para colaborar en la reconstrucción de El Salvador y organizar un sistema verdaderamente democrático. El 17 de febrero de 1980 escribió al presidente estadounidense Jimmy Carter, pidiendo que cancelase toda ayuda militar, pues fortalecía un poder opresor.

El 24 de marzo, lunes santo, después de su valerosa homilía el domingo de Ramos, monseñor Romero va a celebrar una misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia. La bala de un francotirador le partió en dos el corazón, en el mismo altar. Una impresionante manifestación de dolor lo acompañó hasta su última morada en la cripta de la Catedral Metropolitana de San Salvador. Mientras se celebraban los funerales, estalló una bomba en los alrededores, entre tiroteos y ráfagas de ametralladora, con saldo de 27 muertos y más de 200 heridos.

Treinta y un años pasaron sin que se castigase este crimen: en 2004 una corte norteamericana declaró civilmente responsable al francotirador, identificado como sargento Marino Samayor, a quien el mayor Roberto d’Aubuisson, creador de los escuadrones de la muerte y fundador del partido ARENA, y el coronel Arturo Armando Molina, ex presidente de facto, le habrían pagado el equivalente a 114 dólares por matar al arzobispo.

El 24 de marzo de 1990 se dio inicio a la causa de canonización de monseñor Romero. En 1994 lo declaran Siervo de Dios y desde su misma muerte sus seguidores comenzaron a llamarle “San Romero de América”. Este 3 de febrero de 2015 el papa Francisco autorizó la promulgación del decreto de la Congregación para las Causas de los Santos, que declaró a Óscar Romero mártir de la Iglesia, asesinado por «odio a la fe». Su canonización sólo espera por la fecha. Monseñor Romero es un símbolo de la defensa, en nombre de la fe católica, de los derechos más sagrados del hombre: la vida, la libertad, las condiciones de supervivencia.

En Venezuela, donde se vive una situación que podría calificarse de “crisis humanitaria”, la Iglesia Católica ha actuado con firmeza ante los abusos revolucionarios, violaciones a los derechos humanos y padecimientos del pueblo venezolano. Tal vez la más clara posición de la Conferencia Episcopal (casi tanto como aquel premonitorio discurso del Cardenal Rosalio Castillo Lara en la fiesta de la Divina Pastora) fue el documento que vio luz en enero de este año, “Renovación ética y espiritual frente a la crisis”, donde exhortan a “dejar de lado concepciones ideológicas rígidas y fracasadas, así como el afán de controlarlo todo”. Dar seguridad jurídica y fomentar empresas eficientes es imperativo para los obispos, porque dicen con todas las letras que la crisis de Venezuela es consecuencia de querer “imponer un sistema político-económico de corte socialista, marxista o comunista” y de “atentar contra la libertad y los derechos de las personas y asociaciones”. Para los obispos, el diálogo (que no es “conversación”) tiene su escenario natural en la Asamblea Nacional. Respetar los derechos humanos y descartar la violencia es imperativo.

Lamentablemente el gobierno no escucha llamados sensatos como el de la Iglesia. Muy al contrario, en su desesperación por aferrarse al poder que se desliza como agua entre sus manos, recrudece su enfrentamiento con la disidencia, acosa y apresa a comerciantes, empresarios y productores, violenta y confisca propiedades. Mientras esta torpeza política acaba con los restos de la economía nacional, quien paga es un pueblo que sufre humillación por hambre y necesidades, que muere por falta de medicinas y hospitales, que no es libre para protestar, para alzar su voz ni para ser informado de lo que sucede ante el ahogo a medios independientes.

La Iglesia habló, los venezolanos están gritando su verdad, los economistas ofrecen gratis consejos. Y el gobierno atorado en sus redes de ineptitud y corrupción no escucha sino su propia fracasada receta. Firman su sentencia los muertos, heridos, torturados, maltratados, la justicia injusta, la tumba, las cuentas en Suiza, las delaciones de narcotráfico, los disparos a inocentes. Y sobre todo, una sociedad resquebrajada por el odio y las divisiones, la muerte lenta de las esperanzas, el terrible desasosiego de las carencias, la angustia de la miseria y la inseguridad. Son pocos los aún ciegos que permanecen por inercia, sinvergüenzura o ignorancia en ese callejón sin salida, donde la barbarie tocó sin pudor la tecla nula: los derechos humanos. Un lenguaje que entiende el planeta entero.

Después de mucha sangre, sudor y lágrimas, El Salvador alcanzó la democracia y sus conciudadanos se han esforzado en que el martirio de monseñor Oscar Romero no fuera en vano. Duro espejo en el cual mirarnos.

charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas

martes, 13 de enero de 2015

ELOGIO AL EPISCOPADO VENEZOLANO. Por: Robert Gilles Redondo.


ELOGIO AL EPISCOPADO VENEZOLANO

Una vez más los Obispos se ponen a la vanguardia del pueblo venezolano con un mensaje muy lúcido sobre la situación que vive nuestro país. La Exhortación Apostólica «Renovación ética y espiritual frente a la crisis» nos da la oportunidad de reflexionar sobre los problemas que comprometen el destino de Venezuela.

Me permito citar unas frases específicas que son las verdades ineludibles de esta hora del abismo nacional:

«Hay abundantes denuncias de violaciones de derechos humanos e incluso de torturas a los detenidos, que deben ser atendidas y sancionados los culpables de estos delitos…

A esta situación se ha unido en los últimos meses la angustia generalizada del pueblo por la crisis económica que sufrimos, pues se ve sometido a dificultades nunca vistas para tener acceso a artículos de primera necesidad…

Una deuda externa gigantesca, que hipoteca el futuro de los venezolanos, la inflación desbordada, la devaluación de nuestra moneda, el contrabando de extracción y el desabastecimiento de productos básicos han generado el empobrecimiento creciente de amplio sectores de la población, particularmente los de menos recursos económicos. Esta crisis se acrecienta por la corrupción administrativa, el centralismo, el saqueo de las divisas del fisco, la reciente baja de los precios del petróleo, y por la ineficacia de las medidas y planes que está aplicando el Gobierno Nacional para enfrentarla…

El lenguaje ofensivo, la descalificación sistemática a toda opinión contraria, incitan al fanatismo y a la irracionalidad. La crisis de inseguridad pública es intolerable…

El mayor problema y la causa de esta crisis general, como hemos señalado en otras ocasiones, es la decisión del Gobierno Nacional y de los otros órganos del Poder Público de imponer un sistema político–económico de corte socialista marxista o comunista. Ese sistema es totalitario y centralista, establece el control del Estado sobre todos los aspectos de la vida de los ciudadanos y de las instituciones públicas y privadas…

De nuevo afirmamos: el socialismo marxista es un camino equivocado, y por eso no se debe establecer en Venezuela…

Los líderes de la oposición están en la obligación de presentar un proyecto común de país y trabajar por el bien de Venezuela, superando las tentaciones de personalismo. El estamento militar debe actuar con la imparcialidad postulada por la Constitución…

El sistema económico que está imponiendo el Gobierno Nacional es, a todas luces, ineficaz…

Dios y la Patria juzgarán y castigarán a quienes cometan cualquier injusticia y quebranten el juramento de actuar bien».    

La voz del Episcopado, pues, viene a llenar ese inmenso vacío que ha dejado en la opinión pública nacional la oposición partidista, sentada o no, en la “Mesa de la Unidad Democrática”. Pero más allá de todo el impacto político que tiene la precitada Exhortación Pastoral, está una realidad que debe llamarnos a la reflexión: la Iglesia es la única institución de la sociedad venezolana que, en este momento, tiene muy clara, sin adornos ni diplomacias, la abismal crisis que vivimos. Aunque hay dolientes debo insistir que la MUD ya no representa absolutamente nada, por eso propuse la creación de un Consejo Nacional de la Resistencia que no sólo interprete los sentimientos sociales sino que encauce por el mejor de los caminos lo que todos están pidiendo, la CALLE.

Sobresale de un modo sustancial en la Exhortación Pastoral una frase que debe retumbar en lo más profundo de la conciencia de cada venezolano: Dios y la Patria juzgarán y castigarán a quienes cometan cualquier injusticia y quebranten el juramento de actuar bien.

Hoy queda claro que en Venezuela el Estado desapareció. No están en juego las instituciones democráticas o la democracia como tal, lo que está agonizando es la República. Para salvarla de esa agonía, debemos vencer los demonios que nos siguen empujando al abismo. Ciertamente, no es el diálogo el camino que debemos recorrer. Es doloroso reconocer que ya no hay tiempo. No se puede negociar la crisis, sería traición.

Fracasó el modelo comunista, como dicen nuestros Obispos. La única opción es cambiar de rumbo lo más pronto posible y no dudo que será así. Corresponde a los dirigentes y a los partidos tratar de encauzar lo que parece inminente: el estallido social. Y hacerlo no significa soltar a los venezolanos a la calle para que queden a merced de la muerte sino buscar los mecanismos que drenen esa nociva concentración de sentimientos negativos que siguen cocinándose en cada cola para comprar comida y en cada acto represivo contra la juventud.

Robert Gilles Redondo <robertgillesr@gmail.com>


IMAGEN SUPERIOR: Cortesía de ANALÍTICA



lunes, 6 de mayo de 2013

El yugo desigual en política. Por Carlos E Méndez.

Abril 27, 2013Abril 27, 2013
El yugo desigual en política
Por Carlos E Méndez

Quien se considere un creyente en Dios - dice la Biblia - debe evitar unirse en yugo (matrimonio) desigual con un infiel. Un cristiano no debe asociarse tampoco en política con alguien que antes no esté asociado primeramente con Dios y Sus leyes y con las de la convivencia social de una nación.
Después de ver y escuchar por TV en una cadena nacional a la furibunda Iris Varela, ministra de prisiones del difunto Chávez y del in Maduro presidente venezolano, calumniando a todo gañote y amenazando con meter a la cárcel al líder de la oposición venezolana Dr.Henrique Capriles, me pregunto si un cristiano que entienda que no debe “sentarse en la misma banca con los escarnecedores”, intente siquiera retratarse con ésta persona o con el presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello, máximos exponentes de la soberbia y la intolerancia del régimen dictatorial que nos desgobierna.
Esta reprochable conducta de algunos personeros del estado venezolano y del presidente ilegitimo y su camarilla de diputados oficialistas de la Asamblea Nacional, deja ver la angustia que los embarga por el inminente recuento de los votos, ya que podría dejar al descubierto sus fechorías electorales ante sus seguidores y ante la opinión publica nacional e internacional. La ausencia de una conciencia o moral cristiana, puede empujar a ciertos individuos a recurrir a sus más bajos instintos para sostener una farsa o aferrarse al poder o al dinero a como de lugar, sobretodo si se avecinan juicios por el saqueo descarado y sistemático al que sometieron al país y por haber permitido que militares extranjeros hayan mancillado el honor de nuestras fuerzas armadas nacionales.
Bienaventurado es aquel creyente que escucha a Dios y se somete a Sus leyes y A LAS LEYES de su país. Pero infeliz es aquel que anda en camino de transgresores y se sienta con ellos para escarnecer a su prójimo. Bien lo apuntó el papa Juan Pablo II en una de sus cartas a las iglesias (encíclicas): “El comunismo y/o socialismo es la filosofía o doctrina política del mal“, porque niega a Dios y se asocia con el mal en todas sus formas. El ministro de guerra del Reino Unido, Sir Winston Churchill, calificó al socialismo y/o comunismo, como “la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia, y la prédica a la envidia“. Pero además apuntó, que “su virtud inherente“, si es que tiene alguna, “es la distribución igualitaria de la miseria” entre los pobres y los trabajadores ( proletariado).


Carlos E Méndez

- El miedo tocó a la puerta; la fe abrió y no encontró a nadie -

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10 DE DICIEMBRE.DIA DE LA FAV // Por: Sammy Landaeta Millán

10 DE DICIEMBRE.DIA DE LA FAV // Por: Sammy Landaeta Millán
Hoy 10 de Diciembre de 2010 es el día de la FUERZA AÉREA VENEZOLANA -FAV- Paladín del Espacio Soberano; y en el marco de la celebración del 90° Aniversario de su creación, acaecida el 10 de Diciembre de 1920, DENUNCIAMOS, RECHAZAMOS y NO ACEPTAMOS el cambio de fecha, hacia el 27 de Noviembre promulgado por el SOCIALISMO VANDÁLICO que pretende imponernos el COMUNISMO en Venezuela, amparándose en el ejercicio de una NARCO DICTADURA CONSTITUCIONAL que hoy desconoce el 10 DE DICIEMBRE. DÍA DE LA FAV. Para seguir leyendo haga click sobre la imagen........Gracias